MAESTROS «TEMPOREROS» DE LAS MONTAÑAS DE LEÓN EN ASTURIAS EN LOS SIGLOS XIX Y XX: (2) La enseñanza de las primeras letras en la provincia de León y en la de Asturias en las zonas rurales en los años 20 del siglo pasado

La preocupación de las autoridades locales leonesas por la enseñanza, derivada e impuesta por la de los padres, es un hecho evidente a lo largo de los siglos XIX y XX. Existía la mentalidad en el padre de que su hijo estudiara, se formara para que llegara a ser más que él, saliera de la ignorancia en la que sumía la no existencia de escuelas. Que prosperara y pudiera vivir mejor que él. Se podría decir que ligaban el futuro mejor de sus hijos al saber.

Existe un libro de un maestro y profesor de la Escuela Normal de Palma, Luis Bello, publicado en Madrid en 1926 con el título Viaje por las escuelas de España, que es una verdadera radiografía de las diferentes provincias por las que pasó y del trato y atención que ayuntamientos y juntas vecinales dispensan a la enseñanza, plasmada en la existencia o no de escuelas y en el adecuado mantenimiento y dotación de estas.

Al hablar de la provincia de León dice que es esta modelo educativo con sus 1439 escuelas y con una tasa de analfabetismo sensiblemente inferior a la de la media de España. Mientras a nivel nacional la tasa se sitúa en el 30 %, en León baja hasta el 9 %.

Sírvanos de ejemplo de lo dicho anteriormente lo que Bello cuenta de la escuela del pueblo Sosas de Laciana (León). Tiene el pueblo 52 vecinos. La escuela ha sido construida por él. Es amplia, clara, limpia, magnífica. Tiene su propia biblioteca. Leña y carbón suficiente para que el maestro y los niños se calientan durante el largo y frío invierno. Asisten 58 niños. En marzo y abril faltan algunos niños (uno de cada cinco) porque sus padres les envían a guardan las veceras[1], pero el resto del año acuden todos a clase. Los propios vecinos reprochan a quienes no mandan a sus hijos a la escuela. No hay analfabetos en el pueblo. Este cuadro será muy diferente del que veremos en algunos pueblos asturianos.

NIÑOS DE LA ESCUELA DE SOSAS DE LACIANA DEL SIGLO PASADO

En el caso de Asturias, Luis Bello, al pasar de la zona de Villablino (León) al concejo de Cangas de Tineo[2] (Asturias), tras quedar prendado de la hermosura de sus montañas, esto es lo que dice de las escuelas de dicho concejo, vivo contraste con lo expuesto anteriormente sobre la zona leonesa:

La población de estas Cangas se halla esparcida en pueblos y aldeas, la mayoría sin maestros. Cangas de Tineo reúne en un solo Concejo cerca de setenta lugares. No llega a tener cuarenta escuelas. En invierno las comunicaciones son penosas; quedan las aldehuelas de aquellas brañas aisladas por la nieve. Los niños no pueden exponerse a los azares de una caminata de varios kilómetros.

Como segundo documento, tomaremos una novela, calificada por su autor como verdadera historia, novela histórica. Se trata de Entre montañas (La novela de un maestro rural), publicada en Madrid en 1922. Su autor es Antonio Juan Onieva Santamaría (1886-1977). Fue maestro y después inspector de enseñanza. A Asturias llega en 1914, y allí permanecerá varios años ejerciendo su labor inspectora de enseñanza, por lo que conocerá bien las escuelas de los pueblos asturianos.

La acción se sitúa en un pueblo de montaña, zona rural, llamado Castrido. Allí llega un joven maestro (26 o 28 años), a su primer destino como maestro después de haber estudiado la carrera de magisterio y haber sacado la oposición. Es, por tanto, un maestro titulado. Lo primero por lo que se interesa al llegar a su destino es por la escuela. Por ello, se pone en contacto con el alcalde pedáneo que se halla segando hierba y que no le hace mucho caso. La opinión del pedáneo sobre la escuela es reveladora: «No es demasiado buena, pero para lo que el pueblo es, aun le sobran elegancias». Continua su conversación con el nuevo maestro, al que califica por su vestimenta como «maestro señorito» y manifiesta que prefiere a un maestro babiano. Respecto de su época de niñez dice que «Cuando yo era rapaz, dábamos las letras debajo de un hórreo, y nadie se quejó jamás». Una vez que el maestro ha encontrado la llave de la escuela, que se utiliza como morgue en los días que llueve, se dirige hacia ella. Se encuentra con un destartalado edificio, situado entre la iglesia y el cementerio:

«se alzaba una pareducha ruinosa de piedras desnudas e irregulares, rematada con un tejadillo cubierto de musgo y hierbajos. En la pareducha citada, que era nada menos que la fachada principal del local de la escuela, había una puerta rota y desquiciada que mal tapaba un hueco lo suficientemente bajo para tropezar en su dintel al menor descuido y una ventana con el marco desclavado, podrido y sin un solo cristal en sus cuarterones».

Continúa la descripción indicando que sobre la puerta principal se hallaba pintado el escudo nacional, símbolo distintivo de las escuelas nacionales, que las diferenciaba de las municipales o de otra índole. Otra muestra del abandono en que se halla la escuela es que sirve de refugio para las gallinas, que dentro se encontrará el nuevo maestro. El suelo es de tierra, el techo es de teja vana que deja pasar la luz, el agua y el frío. Las paredes sin revocar. Como dotación de material escolar, media docena de libros escolares sin principio ni fin, unas cartulinas con las letras, un banco para los niños hecho de rudos tablones colocados sobre troncos de madera y una mesa para el maestro también de tablones. Este era el local que funcionaba como escuela y en el que el joven maestro tendrá que impartir sus enseñanzas.

De la novela histórica pasemos a la realidad que nos brinda de nuevo Viaje por las escuelas de España. Así describe la escuela de Brañas de Arriba (Asturias), en la que una maestra interina, de una vecina localidad, impartía clase y con un periodo invernal que podía durar de tres a cuatro meses, en el que el pueblo permanecía tapado por la nieve. Estas eran las condiciones del edificio y su dotación académica:

Brañas de Arriba tiene una escuela de montaña. Un albergue… la estrechez y pobreza de sus cuatro paredes, la vejez de sus vigas, por donde fue filtrándose el humo de muchos inviernos y la modestia de su menaje… Aquí tienen pocos libritos, pocas comodidades. Siéntanse en sus tachuelos[3], dejan las madreñas arrimadas a la pared… (p. 228).

BRAÑAS DE ARRIBA

Pues bien, a esas numerosas aldeas asturianas -sin maestros, con escuelas como las antes descritas o sin escuelas- no solo de Cangas de Tineo, sino también de otros concejos,  es adonde irán a dar escuela cada invierno numerosos leoneses de sus montañas –sin titulación alguna- de las zonas limítrofes con Asturias, bien fueran de la montaña oriental, bien fueran de la montaña central. La proximidad geográfica determinaba su destino y así vemos como al concejo de Ponga acudirán los maestros temporeros de Valdeburón (especialmente de La Uña)  y al de Cangas de Tineo los de Las Babias (Omaña, Babia y Laciana).

Se les contrataba por temporada, con salario que suele oscilar entre 30 y 40 duros y su labor se desarrollaba normalmente entre los meses de noviembre y abril, aunque había contratos de menor duración: diciembre-marzo, ambos incluidos. Su obligación era dar clase durante el día a los niños y por la noche a jóvenes y adultos. Las juntas vecinales serán las contratantes actuando el maestro titulado de una localidad vecina como asesor y examinador del nuevo maestro temporero.

Se valoraba su dominio correcto de la lengua castellana sin los modismos de los bables locales imperantes en Asturias, su saber, su rudeza y experiencia para transmitir dicho saber a los niños y su fortaleza para resistir los crudos inviernos en las aldeas asturianas.

Se les conoce con diferentes nombres: maestros de medio año (duración del período en que impartían escuela), ambulantes, lazariegos, catapotes (porque comían cada día en una casa), aunque la denominación más común es la de maestros babianos, llamados así porque procedían de lo que llamaban Las Babias. De estas comarcas leonesas acudían todos los años un numeroso grupo de hombres sin titulación a dar escuela al concejo vecino de Cangas de Tineo o a otros más lejanos como el de Ibias en el límite con Galicia. Y esto hasta la década de los sesenta del siglo pasado.


[1] Las labores agrícolas y ganaderas han sido las causantes de que en algunos casos los padres no enviaran a sus hijos a la escuela de primera enseñanza, que desde 1857 era obligatoria de 6 a 10 años, y los dedicaran a dichas actividades.

[2] En 1927 pasó a llamarse Cangas de Narcea.

[3] Taburetes pequeños.

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MAESTROS «TEMPOREROS» DE LAS MONTAÑAS DE LEÓN EN ASTURIAS EN LOS SIGLOS XIX Y XX: (1) El marco legislativo

El sistema educativo español estuvo reglado desde 1857 a 1970 por la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, conocida popularmente como Ley Moyano. El nombre se debe al ministro de Fomento que fue su impulsor: Claudio Moyano Samaniego (1809-1890). Por aquel entonces la enseñanza carecía de ministerio propio. Hasta 1900 no se creó el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

En los más de 100 años de la existencia de la Ley Moyano los diferentes gobiernos la fueron desarrollando mediante sucesivos desarrollos reglamentarios, pero sin cambiar la ley. Fue ley de la monarquía, de la república y de la dictadura.

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CLAUDIO MOYANO

Como nuestro análisis se va a centrar esencialmente en el papel que los maestros temporeros leoneses desarrollaban en los pequeños pueblos asturianos durante los meses de noviembre a mayo en la segunda mitad del siglo XIX y primera del siglo XX, es necesario que comencemos señalando las principales características que dicha ley establecía para la primera enseñanza elemental, ámbito en el que se ha de desenvolver el colectivo al que nos referimos y por el que se ha de regir.

La Ley Moyano establecía tres niveles educativos: primera enseñanza, segunda enseñanza  y enseñanza superior. A su vez, dividía la primera, objeto de nuestro estudio, en elemental  y superior.

La enseñanza primera elemental era obligatoria para todos los españoles y comprendía el periodo de 6 a 9 años. Los padres o tutores que no enviaban a sus hijos a la escuela eran sancionados con multas que van desde los 2 a los 20 reales. Solamente era  gratis para aquellos hogares que no la podían pagar. El curso escolar durará todo el año, con disminución del número de horas de clase en el período veraniego (la ley lo llama canícula). Las escuelas eran de niños y de niñas, con las excepciones que veremos más adelante.

Los contenidos educativos de esta etapa se regulan en el artículo 2:

Primero. Doctrina cristiana y nociones de Historia sagrada, acomodadas a los niños.

Segundo. Lectura.

Tercero. Escritura.

Cuarto. Principios de Gramática castellana, con ejercicios de Ortografía.

Quinto. Principios de Aritmética, con el sistema legal de medidas, pesas y monedas.

Sexto. Breves nociones de Agricultura, Industria y Comercio, según las localidades.

Se establecen tres tipos de escuelas de primera enseñanza: completas (se imparten todas las enseñanzas del artículo 2), incompletas (solo una parte) y temporeras (funcionan solo una parte del año, normalmente de noviembre a mayo y en algunos casos menos: de diciembre a marzo).

En los pueblos de 500 habitantes existirá una escuela completa de niños y otra, aunque sea incompleta, de niñas. El número de escuelas irá subiendo en función del número de habitantes. Para los pueblos de menos de 500 habitantes, que es nuestro caso, se establece lo siguiente:

Art. 102. Los pueblos que no lleguen a 500 habitantes deberán reunirse a otros inmediatos para formar juntos un distrito donde se establezca escuela elemental completa, siempre que la naturaleza del terreno permita a los niños concurrir a ella cómodamente; en otro caso cada pueblo establecerá una escuela incompleta, y si aun esto no fuera posible, la tendrá por temporada.

Las Escuelas incompletas y las de temporada se desempeñarán por adjuntos o pasantes, bajo la dirección y vigilancia del Maestro de la Escuela completa más próxima:

Art. 103. Únicamente en las escuelas incompletas se permitirá la concurrencia de los niños de ambos sexos en un mismo local, y aun así con la separación debida.

El sostenimiento económico de todo tipo de escuelas correrá a cargo de las rentas propias (si las tuviera), de la aportación de los alumnos y de los presupuestos municipales, provinciales o del Estado, dependiendo del tipo de escuela. A partir de 1901 el Estado asume el pago del salario de los maestros de oposición, ya que los municipios pagaban poco, tarde y en algunos casos dejaban meses sin retribuir;  para los municipios se deja el coste de mantenimiento de la escuela, que en muchos casos dejaba mucho que desear.

Existían tres tipos de maestros:

  1. los de oposición, que habían obtenido su título en las Escuelas Normales y daban clases en las escuelas completas;
  2. los habilitados: personas sin la carrera de magisterio que se sometían a un examen de aptitud y moralidad ante la Junta Local de Instrucción Pública e impartían sus clase en las escuelas incompletas;
  3. los temporeros: carecían de carrera o habilitación y solo podían dar clase en las escuelas temporeras contratados por las juntas vecinales.

Ley moyano

La ley también estable los sueldos de los maestros

Art. 191. Los Maestros de Escuelas públicas elementales completas disfrutarán:

Primero. Habitación decente y capaz para sí y su familia.

Segundo. Un sueldo fijo de 2.500 rs. anuales, por lo menos en los pueblos que tengan 500 a 1.000 almas; de 3.300 rs. en los pueblos de 1.000 a 3.000; de 4.400 rs. en los de 3.000 a 10.000; de 5.500 rs. en los de 10, a 20.000; de 6.600 rs. en los de 20.000 a 40.000; de 8.000 rs. en los de 40.000 en adelante, y de 9.000 reales en Madrid.

Art. 192. Los Maestros y Maestras de las Escuelas percibirán, además de su sueldo fijo, el producto de las retribuciones de los niños que puedan pagarlas. Estas retribuciones se fijarán [44] por la respectiva Junta local, con aprobación de la de provincia.

Art. 193. En los pueblos que tengan menos de 500 almas el Gobernador fijará, oyendo al Ayuntamiento, la dotación que éste ha de dar al Maestro, o la cantidad con que ha de contribuir para dotar al del distrito que se forme, según lo prevenido en el art. 102.

Art. 194. Las Maestras tendrán de dotación respectivamente una tercera parte menos de lo señalado a los Maestros en la escala del art. 191

Tomemos como referencia dos tipos de poblaciones:

  1. a) Las de 500 a 1000 almas: 2500 reales anuales. No llegan a 7 reales diarios o lo que es lo mismo menos de dos pesetas.
  2. b) Las de menos de 500 almas: los ayuntamientos pagarán a los maestros y como veremos más adelante, estos, a su vez, delegarán en las juntas vecinales.

Demos un paso en el tiempo y situémosnos en la década 1910 a 1920, cuando ya el Estado se ha hecho cargo del pago del salario a los maestros y veremos que la situación económica de este colectivo sigue siendo similar a la de 1857. Estos son los salarios según el estudio de Antonio Rodríguez Pérez[1]:

En 1911 había en España 7.810 maestros que cobraban 500 Ptas. anuales; 6.552 que cobraban 625 Ptas. a los veinticinco años de servicio y 1.301 tenían un sueldo de 825 Ptas. Es decir hay un conjunto de unos 15.000 maestros cuyo haber diario oscila entre 5 y 9 reales.

Realicemos ahora una rápida comparativa de sueldos. En 1753, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, un obrero agrícola ganaba en La Uña (León) 2 pesetas diarias por día trabajado. En 1910, los peones del Ayuntamiento de Valladolid[2], la categoría laboral más baja de dicha institución, ganaban 810 pesetas anuales, es decir, 310 más que un maestro de oposición y que era destinado a los lugares más recónditos. También en 1910, el sueldo medio diario de los obreros de Altos Hornos de Bilbao[3] era de 5,06 pesetas, o lo que es lo mismo 1847 pesetas anuales. Diferencias significativas.

De las 500 pesetas de 1911 se pasará a las 2000 de 1920, salto cuantitativo importante:

En 1920 había nueve categorías de maestros de los cuales 16.440 pertenecían a la categoría más baja con un salario anual de 2.000 Ptas. y sólo 50 componían la categoría más elevada, con un sueldo de 8.000 Ptas. anuales.

Así pues, los de la categoría más baja tenían un salario diario de 5,47 pesetas, o lo que es lo mismo casi 22 reales. Si lo comparamos con las 10, 23 que cobraba un obrero de Altos Hornos de Bilbao, la diferencia nos parece que sigue siendo significativa.

Con este sistema retributivo, que no se alteraría significativamente hasta la década de los sesenta del siglo pasado, no es extraño que naciera el refrán que aún perdura en la mente de nuestros mayores: «pasar más hambre que un maestro de escuela». Ejemplos de la primera mitad del siglo XX tanto en pueblos de la montaña leonesa como de la asturiana son los que sobran. Por ello, haremos nuestra la conclusión a la que llega Antonio Pérez y que es harto elocuente: «la historia del magisterio [español] es una historia de endémica pobreza».


[1] «El maestro y su salario: visión sociohistórica», Aula, 1 (1985), p. 103

[2] Guillermo A. Pérez Sánchez, «La evolución del empleo y del salario en el Ayuntamiento de Valladolid: 1875-1930. Análisis cuantitativo», IH, 10 (1990), p. 34.

[3] Emiliano Fernández de Pinedo, «Beneficios, salarios y nivel de vida obrero en una gran empresa siderúrgica vasca, Altos Hornos de Vizcaya (1902-1927). Una primera aproximación», Revista de Historia Industrial, 1 (1992), p. 141.

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LOS PRIMEROS VALENTINES, LOS DE VERDAD

DÍA 14 DE FEBRERO, SAN VALENTÍN: regala valentines que no se comercialicen, regala AMOR

Este día se celebra la fiesta de los enamorados. Es evidente que es una fiesta comercial en la actualidad, pero en su origen no lo era. Esta costumbre de regalarse los enamorados arranca de dos viejas tradiciones.

En el calendario litúrgico católico, el día 14 de febrero se celebraba la festividad de tres santos de nombre Valentín, los tres mártires. Dos habían sufrido martirio en Roma y el otro en África. Los romanos, uno sacerdote y el otro obispo,  fueron martirizados en la segunda mitad del siglo III y enterrados en la Vía Flaminiana. La actual Porta del Popolo se conocía antiguamente como puerta de san Valentín. El nombre procedía de un pequeño templo dedicado a san Valentín en el barrio cercano. Y todo según la leyenda. Debido a la escasez de datos históricos sobre estos santos, la Iglesia dejó de celebrar su festividad en 1969, fiesta que había comenzado en el siglo V.

SAN VALENTÍN

SAN VALENTÍN

El Valentín romano sacerdote, según la leyenda, había sido antes médico; fue condenado al martirio el 14 de febrero de 270 por orden del emperador Claudio II (268-270) debido a su popularidad por casar a los soldados romanos jóvenes en ceremonias cristianas secretas, a pesar de que estaba prohibido. Se consideraba que los soldados jóvenes, solteros y sin familia, eras mejores soldados. Ahí tenemos la relación de san Valentín y los enamorados.

A esta leyenda de san Valentín se une una tradición medieval relacionada con las aves, y muy difundida en Francia e Inglaterra. Se creía que el 14 de febrero, día de san Valentín, las aves comenzaban a aparearse. Es el enamoramiento de las aves. Así lo hallamos en el Parlamento de las aves del inglés Geoffrey Chaucer (1343-14000):

«Cuando el día de san Valentín
cada ave su pareja ha de elegir».

Unidas ambas tradiciones, se comienza a celebrar ese día como el día de los enamorados. La celebración consistía en enviarse los enamorados cartas y muestras de amor que terminaron llamándose «valentines».

En la literatura francesa e inglesa de los siglos XIV y XV hay ya muestras de estas prácticas. Se suelen considerar como uno de los primeros testimonios las baladas 34 y 35 de Cinkante Ballades del poeta inglés bilingüe John Gower (1330-1408). Es obra de los últimos años. Está escrita en anglonormando. Va dirigida a un público noble y rico. Es de temática romántica.

En el siglo XVIII, la tradición viaja de Europa a Estados Unidos y en el XX, de Estados Unidos a Europa.

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TUMBA DE JOHN GOWER EN LA CATEDRAL DE SOUTHWARK

Y ahora se ofrecen aquí esos dos valentines, de los que hemos hablado, en su versión original, según la edición de R. F. Yeager,  y traducidos al español por la profesora María Rosa Álvarez Alonso.

BALADA 34

(ORIGINAL, EN ANGLONORMANDO)

Saint Valentin l’amour et la nature
de toutz oiseals ad en governement;
dont chascun d’eaux semblable a sa mesure
une compaigne honeste a son talent
eslist tout d’un acord et d’un assent:
pour celle soule laist a covenir
toutes les autres, car nature aprent,
u li coers est, le corps falt obeïr.

 Ma doulce dame, ensi jeo vous assure
qe jeo vous ai eslieu semblablement;
sur toutes autres estes a dessure
de mon amour si tresentierement,
qe riens y falt par quoi joiousement
de coer et corps jeo vous voldrai servir:
car de reson c’est une experiment,
u li coers est, le corps falt obeïr.

 Pour remembrer jadis celle aventure
de Alceone et Ceïx ensement,
com dieus muoit en oisel lour figure,
ma volenté serroit tout tielement,
qe sanz envie et danger de la gent
nous porroions ensemble par loisir
voler tout francs en nostre esbatement:
u li coers est, le corps falt obeïr.

 Ma belle oisel, vers qui mon pensement
s’en vole ades sanz null contretenir,
pren cest escript, car jeo sai voirement,
U li coers est, le corps falt obeïr.

BALADA 34

(VERSIÓN EN ESPAÑOL)

San Valentín, el amor y la naturaleza
de todas las aves tiene bajo su gobierno,
porque cada una de ellas, a su medida,
una compañera honesta en su inclinación
elige, con acuerdo y consentimiento:
por ella sola deja alegremente
todas las otras, porque la naturaleza enseña:
donde el corazón está, el cuerpo debe de obedecer.

Mi dulce dama, así yo os aseguro
que os he elegido de igual forma;
de todas las otras por encima estáis,
tan sagrada para mi amor
que nada echo en falta, porque con gozo
de corazón y cuerpo desearía serviros
ya que por razón está probado:
donde el corazón está, el cuerpo debe obedecer.

Recordad  aquella antigua historia
de Alceone y Ceix: que de la misma manera
en que los dioses mudaron en pájaros sus cuerpos,
mi voluntad sería la  misma
que sin envidia ni interferencia de nadie
pudiésemos juntos, a nuestro antojo,
volar libres para nuestro contento:
donde el corazón está, el cuerpo debe obedecer.

Mi bella ave, hacia quien mis pensamientos
vuelan sin encontrar oposición,
tomad este escrito, porque sé verdaderamente:
donde el corazón está, el cuerpo debe obedecer.

  aves1

BALADA 35

(ORIGINAL, EN ANGLONORMANDO)

Saint Valentin plus qe null Emperour
ad parlement et convocacion
ses toutz oiseals, qui vienont a son jour,
u la compaigne prent son compaignon
en droit amour; mais par comparison
d’ascune part ne puiss avoir la moie:
qui soul remaint ne poet avoir grant joie.

 Com la fenix souleine est au sojour
en Arabie celle regioun,
ensi ma dame en droit de son amour
souleine maint, ou si jeo vuill ou noun,
n’ad cure de ma supplicacion,
sique d’amour ne sai troever la voie:
qui soul remaint ne poet avoir grant joie.

 O com nature est pleine de favour
a ceos oiseals q’ont lour eleccion!
O si jeo fuisse en droit de mon atour
en ceo soul cas de lour condicioun!
Plus poet nature qe ne poet resoun,
en mon estat tresbien le sente et voie:
qui soul remaint ne poet avoir grant joie.

 Chascun Tarcel gentil ad sa falcoun,
mais j’ai faili de ceo q’avoir voldroie:
ma dame, c’est le fin de mon chançoun,
qui soul remaint ne poet avoir grant joie.

 

BALADA 35

(VERSIÓN EN ESPAÑOL)

San Valentín, más grande que ningún emperador,
convoca a parlamento y asamblea
a todos las aves que vienen ese día
en que la compañera toma su pareja
con verdadero amor; pero en comparación
no me es posible obtener mi parte:
quien solo permanece no puede tener gran contento.

Como el fénix está solo en su hogar
en la región de Arabia,
así mi dama, en lugar de su amor,
sola   está lo quiera yo o no;
no escucha mis ruegos,
porque del amor no sé encontrar el camino:
quien permanece solo no puede tener gran contento.

¡Oh, cómo la  naturaleza está llena de favores
para aquellas aves que han hecho su elección!
¡Oh, si en lugar de lo que tengo
pudiera yo estar en su misma condición!
Más puede la naturaleza que no puede la razón;
en mi estado muy bien lo siento y veo:
quien solo permanece no puede tener gran contento.

Cada gentil Tarcel tiene su halcón,
pero me falta aquello que tener quisiera;
mi dama, es el final de mi canción:
quien solo permanece no tiene gran contento.

EN EL DÍA DE SAN VALENTIÍN, REGALO SOLO VALENTINES, REGALA SOLO AMOR.

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SIMBOLOGÍA ICONOGRÁFICA EN SAN BLAS

Me pregunta mi inquiridor sobre la simbología de algunos de los objetos que acompañan a san Blas en los cuadros publicados en mi post «San Blas: santo protector…». Dice que se le escapan algunos de sus significados. Y no es raro en esta juventud que tiene otros centros de interés. Con brevedad, esta es la explicación.

Las representaciones iconográficas de san Blas en Occidente datan ya del siglo XI y son muy frecuentes.

SAN BLAS , DE HANS MEMLIG (1491)

SAN BLAS , DE HANS MEMLIG (1491)

En el cuadro de Memling (1491) encontramos a san Blas con el báculo en una mano y con una vela en la otra.

El báculo (en terminología pastoril: porrracha, cayado, cacha…) es atributo de los obispos. Simboliza su misión fundamental: el pastoreo de las almas de su grey, de su diócesis. Es un símbolo general. Jesucristo es el gran pastor y los obispos, sus representes, los pastores de sus ovejas, los cristianos.

En la mano izquierda porta una vela. Es símbolo particular. Tiene su origen en el mandato que el santo dio a la pobre viuda a la que el lobo le había robado su único bien: un pequeño cerdo. Cuando acudió a ver al santo, encarcelado, le llevó la cabeza y las patas del cerdo, unas semillas y una vela para que se alumbrara en la cárcel. El santo, después de haber comido de la cabeza y patas del cerdo, le encomendó que en el aniversario de su muerte llevara a la iglesia una vela y la ofreciera en su nombre, asegurándola a ella y a cuantos hicieran lo mismo que todas sus cosas marcharían bien. La mujer así lo realizó y comprobó cómo el resto de su vida todo le fue bien. Posteriormente no una vela, sino dos y en forma de aspa, serán utilizadas para la prevención o cura de los males de garganta invocando a san Blas.

SAN BLAS CURANDO A UN NIÑO

SAN BLAS CURANDO A UN NIÑO

En otro de los cuadros, anónimo, encontramos a san Blas curando al niño de la espina clavada en la garganta. En él aparecen el báculo, una palma y una carda. Comenzaremos por la palma.

La palma en la era precristiana simbolizaba la victoria. Los cristianos la adoptan con este significado de victoria pero aplicado al espíritu: victoria sobre los enemigos del alma. De aquí se aplicará a los mártires, que con su muerte vencen a los enemigos del cristianismo. Es, por tanto, un símbolo general. Recordemos que san Blas fue decapitado por no renunciar a sus creencias cristianas. Es un mártir de la fe.

El tercer símbolo es la carda. Es este un instrumento textil: «Especie de cepillo con púas de alambre usado en la industria textil para limpiar y separar unas fibras de otras». Fue utilizado como instrumento de tortura en san Blas para rasgar sus carnes.

SAN BLAS ANTE LAS FIERAS, DE MARTÍN DE SORIA (1469). iGLESIA DE SAN SALVADOR DE PALLARUDO DE MONEGROS (HUESCA)

SAN BLAS ANTE LAS FIERAS, DE MARTÍN DE SORIA (1469). iGLESIA DE SAN SALVADOR DE PALLARUDO DE MONEGROS (HUESCA)

En otra representación, como en la tabla de Martín de Soria,  aparece san Blas en una cueva rodeado de fieras. Como ya he dicho, san Blas se retiró en Tasbe a las montañas y allí vivió como un ermitaño en una cueva. A esta acudían las fieras del monte para acompañarle o cuando estaban enfermas o heridas para que fueran curadas por él. De ahí que en algunos lugares sea considerado como protector de los animales, además de la garganta.

SIC…

 

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SAN BLAS: santo protector de la garganta y muy presente en el refranero español

Día 3 de febrero de … SAN BLAS

1. UN POCO DE HISTORIA

Es san Blas, obispo y mártir, uno de los santos de la Iglesia más populares perteneciente al grupo de los que son conocidos como AUXILIADORES, pero carente de consistencia histórica. La mayoría de lo que de él se cuenta se basa en la leyenda. Según esta, habría vivido en Sebaste (Armenia), donde fue obispo y sufrió el martirio en tiempos del emperador Licinius (307-323), hacia el 316.

Fue uno de los santos más populares durante la Edad Media tanto en Oriente como en Occidente, sin que se conozca el motivo. Quizá haya sido por ser invocado en los males de garganta (tan habituales en el género humano). En el siglo VI, el griego Aecio de Amida, autor de una enciclopedia médica (Dieciséis libros médicos) en la que compendia el saber médico del Imperio Bizantino, citaba su intervención como un poderoso remedio contra las enfermedades de garganta.

SAN BLAS , DE HANS MEMLIG (1491)

SAN BLAS , DE HANS MEMLIG (1491)

Esta protección, según Santiago de la Vorágine y su Leyenda Áurea (h. 1264), proviene del siguiente hecho. Cuando Agrícola, gobernador de Sebaste,  ordenó a sus soldados que detuvieran a san Blas y lo llevaran a su presencia –vivía en las montañas dentro de una cueva, al modo ermitaño y rodeado de bestias salvajes-, al pasar por un poblado acudió a él una mujer con un hijo en brazos que estaba a punto de morir asfixiado a causa de una espina de pescado que se le había clavado en la garganta. El santo le colocó su mano sobre la cabeza y rogó al Señor que lo curara. Acto seguido el niño expulso la espina y quedó repentinamente sano.

Poco antes de morir decapitado y tras haber sufrido la aplicación del tormento de los garfios incandescentes, san Blas pidió a Dios que todos cuantos tuvieran cualquier mal de garganta obtuvieran su curación si se encomendaban a él y solicitaban su intervención. Entonces se oyó una voz del cielo que decía: «Lo que acabas de decir queda concedido». A partir de aquel entonces san Blas pasó a ser considerado como el protector de los males de garganta. Así se explica esa exclamación tan popular que se dice cuando un niño se añusga: ¡San Blas, san Blas!

SAN BLAS CURANDO A UN NIÑO

SAN BLAS CURANDO A UN NIÑO

De acuerdo con el relato anterior, en la festividad de san Blas, el día 3 de febrero en Occidente y el 11 en Oriente, en las iglesias a él dedicadas tienen lugar algunas ceremonias encaminadas a curar o prevenir los males de garganta. Varían según las iglesias, las zonas o los países. Me referiré a tres de ellas. El sacerdote bendice dos velas y manteniéndolas en forma de cruz toca con ellas la cabeza o la garganta. Otra consiste en bendecir aceite y sumergir en ella una mecha ardiendo; a continuación tocará con ella la garganta.

IGLESIA DE SAN BLAS DE BILBAO

IGLESIA DE SAN BLAS DE BILBAO

Por último, contaré lo vivido en la iglesia de san Blas de Bilbao en mi estancia por tierras bilbaínas. El día del santo se acudía a la iglesia. Se compraba un cordón de algodón de colores bendecido, se ponía al cuello y se participaba en la misa. Dicho cordón debía permanecer durante nueve días en el cuello. Al décimo se quitaba y se quemaba. A partir de ese momento la garganta estaba protegida contra todo tipo de males.

CORDONES DE SAN BLAS

CORDONES DE SAN BLAS

2. SAN BLAS Y EL REFRANERO

Se podría decir que san Blas es uno de los santos de la Iglesia que más presencia tiene en el refranero español. Aquí se ofrece una pequeña antología.

REFRANES INVOCADORES DE SALUD

Los disantos de febrero, santa Brígida el primero; el segundo, Candelero, y el tercero, Gargantero.

¡San Blas, san Blas!

¡San Blas bendito, que se ahoga el angelito!

San Blas cura la garganta al joven que come y no canta.

San Blas bendito, cúrame la garganta y el apetito.

REFRANES METEREOLÓGICOS

Por san Blas la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.

Por san Blas la cigüeña verás, y si no la vieres mal año esperes.

Por san Blas la cigüeña verás, y si la vieres año de bienes.

Como es san Blas, es Semana Santa y Carnaval.

Si hiela por san Blas, treinta días más.

 ciguena_seo

REFRANES AGRÍCOLAS

Por san Blas, si ya no lo has sembrado, siembra tu ajar.

Por san Blas, planta ajos y comerás.

Por san Blas, tus ajos sembrarás

Por san Blas ajete, mete uno y sacarás siete.

Por san Blas, higuera plantarás e higos comerás.

Por san Blas, las patatas sembrarás

 

REFRANES CRONOLÓGICOS

Candelaria a dos y san Blas a tres, adivina qué mes es.

El primero hace día; el segundo santa María; el tercero san Blas y santa Águeda detrás.

Por san Blas, una hora más.

En febrero, el primer día, san Ignacio es el que guía; el segundo santa María, y después viene San Blas; y despedirse muchachas hasta carnaval.

En llegando San Blas, pon pan y vino en la alforja, que día no faltará.

Por San Blas, una menos y otra más.

REFRANES ALIMENTICIOS

Por san Blas, el besugo atrás.

Voy a hacer como San Blas, que comió y ya se va.

 

REFRANES DE FESTIVIDAD

Mocitas a San Blas, que fiestas no vienen más.

 

REFRANES DE ANIMALES

Por San Blas, el culo a tu gallina tentarás, y, si huevo no tiene, pronto lo tendrá.

 

SAN BLAS ANTE LAS FIERAS, DE MARTÍN DE SORIA (1469). iGLESIA DE SAN SALVADOR DE PALLARUDO DE MONEGROS (HUESCA)

SAN BLAS ANTE LAS FIERAS, DE MARTÍN DE SORIA (1469). IGLESIA DE SAN SALVADOR DE PALLARUDO DE MONEGROS (HUESCA)

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«EL PINEDO» DE SIERO (LEÓN)

Siero de la Reina es un pueblo de la provincia de León. Está situado en el noreste de la provincia, casi lindando con Cantabria y Palencia. Sus orígenes datan del siglo X y en la Edad Media era frontera entre el Reino de León y el de Castilla. Por su territorio pasa el llamado Camino de los Asturianos, antigua calzada romana, que remite al paso de los habitantes de Asturias hacia la planicie, Castilla.

plano-zona-riano

Desde el punto de vista lingüístico, forma parte del dialecto leonés oriental. Restos de dicho dialecto se encuentran en la toponimia y en el habla local (Castiello, Pinidiello, Casiella, ñalgas, ñarices, yombo, guardai, entren, jayeta, uso exclusivo del indefinido, etc.). Hoy es una zona castellanizada prácticamente en su totalidad.

Estas dos breves pinceladas, una geográfica y otra lingüística, son necesarias para comprender el desarrollo que a continuación realizaré de dos nombres comunes, pinedo y penedo, que en algunos lugares se han convertido en nombres propios, en topónimos, dentro de la clase de los orónimos (nombres de las montañas y otros accidentes geográficos).

En mi post «SIERO DE LA REINA (LEÓN): Origen y significado del término» en este mismo blog, decía que había topónimos que, aunque hundieran sus raíces en el pasado remoto,  aún hoy nos resulta evidente su significado. Y ponía como ejemplo en el territorio de Siero El Castiello (se conservan los restos del castillo en su alto) y El Pinedo (lugar de pinos, aunque hoy no se conserve ninguno), entre otros. Un amable lector me indicaba respecto del segundo lo siguiente:

ojo, que Pinedo puede no tener nada que ver con pinos, sino con una/s Peña/s, ya que en zonas de habla asturleonesa es bastante frecuente.

La observación despertó mi interés por el tema y hoy aquí os ofrezco mis resultados sobre pinedo y penedo tratando de reflejar su significado partiendo de que «los topónimos son la concreción lingüística de la relación de la gente con el territorio en que viven a lo largo de los siglos. Por lo común, los topónimos de una zona reflejan el habla local de la época en que fueron creados». (Vicente Feijoo Ares).

Comenzaré por PINEDO.

Desde el punto de vista etimológico, PINEDO viene del sustantivo latino PĪNĒTŬ(M) ‘bosque de pinos’, que, a su vez, viene de PĪNŬ(M) `pino’ mediante sufijación (-ETUM: conjunto, grupo o lugar donde abunda algo). Como se podrá ver, la evolución fonética de esta palabra en castellano no ofrece dificultad alguna:

– La Ī (larga) se conserva: I.

– La Ē (larga se conserva): E.

– La T intervocálica se sonoriza: D.

– La Ŭ se convierte en O.

– La –M del acusativo se pierde ya en latín vulgar.

Esta palabra el DRAE actual ya no la registra, como tampoco aparece en el resto de diccionarios históricos. Lo hizo hasta la edición de 1992;  la introdujo en la de 1936 indicando que es un americanismo. Sí que registra PINEDA ‘pinar’ (del latín PINETA, plural de PINETUM). Corominas la data ya en 1210, aunque los diccionarios no la registran hasta 1737, que lo hace el de Autoridades. También en fechas tempranas encontraremos pinar (h. 1140), pino (2.ª mitad del s. XII), pinariego (1495).

Por tanto, podemos afirmar que PINEDO (bosque de pinos) es una palabra relativamente moderna, proveniente del latín, un americanismo que los diccionarios anteriores al siglo XX no registran y que hoy se conserva solo en toponimia. Se podría suponer que en algún momento formó parte del habla. Frente a El Pinedo de Siero, encontramos El Pinar de Boca de Huérgano o el de Lillo. En aquella zona de las montañas de Riaño no existe otro monte que responda a Pinedo, hasta donde yo conozco. Sí que existen dos pueblos en España que responden a dicho nombre: uno en Álava y otro en Valencia.

Sirva también de apoyo a mi tesis el hecho de que hace años en la valleja de Los Arenales y en la de Los Oteros aparecieron trozos de pinos enterrados. Esto hace suponer que en un tiempo no muy lejano dicho monte fue plantado de pinos, como lo fue después Corcolloduro, y que un incendio acabó con él. Yo he visto en mi niñez cómo varios montes de la zona de Riaño se convertían en pinedos, aunque les llamen pinares.

Si rastreamos la toponimia de Siero, nos encontramos con otro topónimo emparentado: EL TEJEDO ‘bosque o lugar de tejos’; aquí hoy los tejos son escasos, y no hace mucho tiempo los ya escasos fueron esquilmados. El sustantivo latino TAXU(M) produjo en castellano TEJO (datado hacia 1325). Mediante sufijación (–EDO) se habría formado en castellano TEJEDO.

Conozco con el topónimo ROBLEDO (de roble) otros dos topónimos en la zona: uno en Riosol (Burón) y otro en La Uña. En ambos lugares la presencia de robles, que en otro tiempo fueron abundantes, hoy es muy escasa.

Para finalizar esta primera parte, indicaré que la toponimia y el habla de Siero revelan otro proceso de formación de palabras mediante sufijación para referirse a los lugares en que abundan los árboles. Se trata del sufijo –AL. Y así encontramos ROBLEDAL, MATIZAL, ESCOBAL o BREZAL.

Continuaremos con PENEDO.

parte_posterior_de_la_casa_do_penedo

CASA DO PENEDO, EN EL NORTE DE PORTUGAL

El sustantivo castellano PEÑA deriva del sustantivo latino PĬNNA(M) ‘almena’. Y derivada de esta tenemos que suponer la existencia en latín vulgar de una forma *PĬNNĒTU(M), que habría dado el leonesismo PENEDO. La evolución habría sido la siguiente:

– La Ĭ (breve) se convierte en E.

– Doble N se reduce y no palataliza como en Ñ como en castellano. Este es un rasgo característico del asturleonés: ano (año), cabana (cabaña), cana (caña), cano (caño), canada (cañada), cánamu (cáñamo), panu (paño), etc.

– La T se sonoriza y se convierte en D.

– La Ŭ se transforma en O.

– Desaparece –M.

La palabra penedo la registra por primera vez el diccionario de Autoridades en 1737 con el significado de ´peña o peñasco aislado’. Dice que es voz antigua, igual a la también antigua y sinónima peñedo. Añade que se usa en Asturias y Galicia. La RAE la mantuvo en su diccionario hasta la edición de 1992. La que sí permanece en la edición actual es peñedo, voz castellana, aunque añade que está en desuso.

Corominas registra la palabra peña ya en el año 945. Sus derivados peñasco hacia 1575, peñascal, peñascoso y peñón en 1596. No registra ni penedo ni peñedo.

Quien sí registra penedo es Jannik Le Men en su Léxico del leonés actual, con variantes como penedón, peneo, piñeo. Varios son los significados que recoge: «peñasco, piedra de cierto tamaño, canto rodado grande», etc. En ningún caso ‘monte o montaña de piedra’. Lo localiza en el Bierzo, Murias de Paredes, La Vecilla y La Cabrera. Añade otras localizaciones en Asturias, Zamora y Galicia. Vicente Feijoo, arriba citado, recoge multitud de orónimos en los montes de Orense en los que la palabra PENEDO entra a formar parte; reproduzco algunos  por su interés significativo:

O Penedo Chorido, O Penedo das Quiobras, O Penedo do Reló, O Penedo da Vela, O Penedo do Tambor, O Penedo do Chapeu, O Penedo Redondo, O Penedo Gordo, Os Penedos Moitos, O Penedo de Entrerríos, O Penedo que Bole, O Penedo da Vela, O Penedo das Sete Cruces, etc.

También en Orense se halla un pueblo que así se llama.

Por último, citaré los orónimos de Siero equivalentes a penedo, pero con la palabra castellana peña:

La Peña (separada por un pequeño valle de El Pinedo con el que constituye los dos marcos de la puerta que abre hacia El Hurniello), Peña Aguda, Peña Corva, Peña del Cuclillo, Peña del Cutiel, Peña del Hombre, Peña los Haces, Peña Melonera, Peña Prieta, Peña Tornera y Peña Barrio.

En conclusión, pinedo es orónimo de escaso uso en la provincia de León y significa ‘monte, lugar o bosque de pinos’, mientras que penedo, de uso en varias provincias españolas amén de León (también en Portugal se registra), se utiliza como orónimo o simplemente como un sustantivo común con varios significados, todos ellos relacionados con la piedra.

En el habla, se podría decir que tanto el leonesismo penedo como el castellanismo peñedo han quedado reducidos al ámbito rural y la batalla del uso se la ha ganado peñasco o simplemente peña.

hermisende-penedo-tres-reinos

PENEDO DOS TRES REINOS (Galicia, Castilla-León y Portugal) EN HERMESINDE (Sanabria)

 

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BEBER MÁS QUE UN SALUDADOR

Es propio, que no exclusivo, del habla coloquial el uso de frases hechas y de comparaciones expresivas. Se utilizan estas últimas para reforzar el mensaje, impactar al receptor en el hecho comunicativo, hacerle más visible el contenido de lo que se le quiere transmitir, darle plasticidad. De entre los tres tipos de comparaciones que la gramática estudia, superioridad, igualdad e inferioridad, hoy solo nos referiremos a las de superioridad: más que.

PORTADA DE LA EDICIÓN DE MEDINA

PORTADA DE LA EDICIÓN DE MEDINA

El punto de partida será un pasaje del Lazarillo de Tormes (1554), que los estudiosos del tema de los saludadores suelen olvidar. Dice Lázaro de su segundo amo, el cura de Maqueda (Toledo),  encarnación misma de la avaricia y de la hipocresía, que solo él bebía vino en las comidas, pero con comedimiento y nunca comprado, sino de lo que recibía:

De la taberna nunca le traje una blanca de vino; mas aquel poco que de la ofrenda había metido en su arcaz compasaba de tal forma que le turaba [duraba] toda la semana.

Esa falsa contención, que presenta como virtud, era solamente aparente y fruto de su avaricia y mezquindad. Este era el razonamiento que utilizaba el dómine para no hacer partícipe a Lázaro del preciado licor (Lázaro dice que desde niño estaba hecho al vino y moría por él):

—Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto no me desmando como otros.

Sin embargo, el poco virtuoso sacerdote

mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía más que un saludador.

Y ahora nos preguntamos qué significa «beber más que un saludador» y quiénes eran estos peculiares personajes, y a la vez tan populares, que encarnaban el prototipo de hombre bebedor en el siglo XVI según el autor del Lazarillo, no sin antes ofrecer este pequeño florilegio de frases comparativas sobre beber mucho (alcohol), amén de la anterior, que la historia ha generado y que, en algunos casos, ya no sabemos el porqué o nos queda muy lejano:

  • Beber más que una vaca.
  • Beber más que un pez.
  • Beber más que un camello.
  • Beber más que un odre.
  • Beber más que un soldado valón.
  • Beber más que un cosaco.
  • Beber más que un cura.
  • Beber más que el chico del esquilador.
  • Beber más que un ruso en Nochevieja.
  • Beber más que un Matatrolls.

Volvamos a los saludadores. Una definición adecuada a nuestra explicación la encontramos ya en el  Diccionario de Autoridades en 1739:

Comúnmente se aplica al que por oficio saluda [sana] con ciertas preces, ceremonias y soplos para curar del mal de rabia.

Como se habrá podido apreciar ya, saludador viene de la raíz de salud, de la que procede saludar ‘preguntar y desear la salud’. Nos estamos refiriendo, pues, a un personal pseudosanitario que tenía una especialidad muy concreta: curar la rabia tanto en personas como en animales mediante palabrería acompañada de soplo.

En fecha tan temprana como 1456 tenemos ya noticias de la existencia de este personal, según Francisco Javier Goicolea Julián. Se trata de un sanador que había llegado a Nájera el 31 de agosto para sanar y al que el Concejo le pagó 100 maravedíes.

Un breve, pero interesante, estudio sobre los oficios medievales de Madrid de José Manuel Castellanos Oñate nos presenta en 1483 a un saludador que había llegado a Madrid –eran eventuales-, al que se le pagó 10 reales por «saludar a varias personas que avía mordido un perro que rraviava».

Y así llegamos ya a 1495, cuando el término se generaliza y lo incluye Nebrija en su Vocabulario.

Estos personajes y su forma de sanar no fueron ajenos a la Iglesia, que bien pronto los condenó, a pesar de que algunos ayuntamientos y obispados convocaran plazas para ejercer dicho oficio y una vez examinados les expedían licencia para ejercerlo. Incluso, la Inquisición mantuvo cierta tolerancia ante un proceder que algunos autores ligaban a lo demoníaco.

PEDRO SÁNCHEZ CIRUELO (Antigua facultad de Medicina de Zaragoza)

PEDRO SÁNCHEZ CIRUELO (Antigua facultad de Medicina de Zaragoza)

Me voy a detener solamente en un autor y su obra que nos aportan datos que hasta ahora no hemos citado, cómo quiénes eran sus santos patronos, en nombre de los cuales sanaban. Se trata de Pedro Ciruelo y su Reprobación de las supersticiones y hechicerías (1538). Les dedica el capítulo VII de la tercera parte de su libro y los emparenta con los «ensalmadores».

Comienza afirmando que intentan curar con remedios (palabras y ceremonias vanas) que se hallan fuera de los remedios naturales que aplica la medicina. Su forma de sanar a las personas afectadas de la rabia radica en el uso de la saliva y el aliento, acompañados de palabras mágicas. En el caso de los animales, la sanación se realiza desde lejos con sus palabras curativas.  Los considera como hijos del diablo con quien mantienen pactos secretos. Para no ser rechazados ni condenados por la Iglesia, se proclaman familiares y devotos de santa Catalina de Alejandría (287-305) y santa Quiteria (119-130), a quienes la

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, DE CARAVAGGIO

SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, DE CARAVAGGIO

Iglesia tiene como abogadas a las que se invoca en la curación del mal de la rabia. De estas santas, según los saludadores, han recibido el poder y la virtud de sanar la rabia tanto en personas como en animales. Por ello, llevan tatuados los símbolos de dichas santas: la rueda  con cuchillas con la que se pretendió dar muerte a santa Catalina y la palma símbolo del martirio de santa Quiteria. Para no ser rechazados y que la gente les considere como poseedores de la virtud espiritual de sanar realizan actos que solo pueden tener explicación si son hechiceros ministros del diablo, como tener un rato en la mano carbón o hierro encendido, lavarse las manos con agua o aceite hirviendo, caminar descalzos sobre una barra de hierro incandescente o meterse dentro de un horno encendido. Y todo ello sin quemarse. Advierte, por tanto, que tanto los saludadores como aquellos que les permiten su actuación, sean prelados o jueces, pecan mortalmente contra el primer mandamiento de Dios. Finaliza el capítulo proponiendo remedios naturales para curar la rabia de animales y hombres.

SANTA QUITERIA. TABLA BARROCA

SANTA QUITERIA. TABLA BARROCA

Sus peticiones no fueron atendidas, ya que en épocas posteriores podemos ver a obispos o a la Inquisición examinando para ser saludador y concediéndoles licencia para ejercer dicho oficio.

Muchos otros son los testimonios que se podrían aportar sobre la actuación de los saludadores. Pero me referiré solamente a dos por su importancia para el tema que abordamos, después de aclarar un aspecto al que no se refiere Pedro Ciruelo y que hemos visto en el Lazarillo: ¿por qué se les considera grandes bebedores de vino? La respuesta está en que necesitaban tener gran fuerza interior, en el pecho,  para expeler su  soplo curativo, que debía ser fuerte y frío, y desde lejos curar con él. La fuerza y el frío, según ellos, se la daba la ingesta de buenos tragos de vino.

Francisco de Quevedo, en los Sueños los coloca en el infierno como condenados por embusteros. De los enfermos que acuden a ellos dice que

siempre les agradecen lo que hacen, y dan contento, porque si sanan el enfermo los regala y si matan el heredero los agradece el trabajo.

Al negar la virtud de sanar a los saludadores, estos se quejan y dicen que era verdad que la tenían. A esto les responde un diablo:

-¿Cómo es posible que por ningún camino se halle virtud en gente que anda siempre soplando?

Obsérvese la dilogía de la palabra soplando, recurso característico de Quevedo. Por una parte alude a su método curativo, el soplo, y por otra, al consumo de vino.

EL PADRE FEIJOO

EL PADRE FEIJOO

En el siglo XVIII, el padre Feijoo luchó denodadamente contra las supersticiones, contra las falsas creencias, contra los que confundían ciencia y religión. En definitiva, por instaurar el imperio de la razón:

Yo, ciudadano libre de la República de las Letras, ni esclavo de Aristóteles ni aliado de sus enemigos, escucharé siempre con preferencia a toda autoridad privada lo que me dictaren la experiencia y la razón.

A los saludadores les dedica el discurso primero del tomo tercero de su Teatro crítico universal. Ahí arremete duramente contra ellos descubriendo las trampas de que se valían para poder pisar barras de hierro al rojo, meterse en un horno, etc. Parte del hecho de que los teólogos están divididos en tres grupos:

«unos tienen aquella curación por lícita, otros por supersticiosa, otros creen que entre los que se llaman saludadores hay de todo».

Su postura, que irá exponiendo mediante un proceso argumentativo y con ejemplos tomados de la experiencia, es que

«ni curan supersticiosamente, ni lícitamente, ni por virtud sobrenatural, ni natural, ni diabólica».

Respecto al soplo curativo y al vino, denuncia que los saludadores crean que la ingesta de vino aumenta la virtud y que sean grandes consumidores del preciado licor.

Terminaré estas referencias de Feijoo con una anécdota significativa: uno de los saludadores, que vivía sin trabajar, se jactaba de que «con soplar los días de fiesta ganaba lo que había menester para holgar, comer y beber toda la semana».

A pesar de las demostraciones de Feijoo, y otros muchos, de que los saludadores carecían de poder para curar (la Divinidad no les había concedido lo que la Iglesia llama gratia gratis data) y que todo era una superstición, que no eran otra cosa que unos embaucadores, intrusos en el mudo de la medicina, estos siguieron ejercitando su oficio y gozando de predicamento dentro de la sociedad española. La razón de tal aceptación se puede hallar en el hecho de que la rabia era una enfermedad para la que la ciencia no tenía remedio y los afectados por ella buscan desesperadamente la sanación en cualquier remedio que se les ofrezca.

La proliferación de esta enfermedad es la que puede explicar que «A fines del XIX había repartidos por diferentes barrios madrileños unos 300 [saludadores], de los que más de la mitad eran mujeres. En la segunda década del siglo XX en algunos pueblos del suroeste de la provincia de Madrid, utilizaban todavía los servicios de saludadores para curar a sus ganados», según Alejandro Peris Barrio. Y se puede añadir que en otros muchos lugares de la geografía española.

Creo que con este excurso habrá quedado claro el significado de la frase beber más que un saludador y les quede claro a quienes siguen explicándola erróneamente acudiendo a José María Sbarbi en su Florilegio o ramillete alfabético de refranes y modismos (1873): «Beber con exceso, aludiendo a los aficionados a echar brindis a la salud de los circunstantes».

N.B.:

Los saludadores eran personas que pertenecían a las clases bajas («gente baja, perdida y de mal ejemplo de vida», dice de ellos fray Antonio de Torquemada) y defendían que la virtud de la sanación de que estaban dotados era virtud innata. Se daba esta en aquellas personas que reunían una serie de circunstancias especiales en su nacimiento. Solo citaré dos como ejemplo: haber nacido el Viernes Santo a las tres en punto de la tarde (hora de la muerte de Cristo) o haber llorado tres veces en el vientre de su madre, manteniéndolo esta en secreto.

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DE COCINA MONTAÑESA y leonesa: HORNAZO (De Polvoredo) Y ESCALDÓN (De La Uña)

La cocina está de moda. No hay cadena televisiva que se precie que no tenga su programa de cocina en formato de concurso o simplemente divulgativo. Los grandes chefs de este país que es España van haciendo doble agosto: en sus restaurantes y en la televisión. Hasta se convierten en estrellas y cocinan para los presidentes, como el de Estados Unidos.

Dos son los platos de la montaña oriental leonesa de los que os quiero hablar porque hay mucha gente que desconoce que también fueron propios de esta: el hornazo y el escaldón. El primer nombre seguro que muchos lo conocen y hasta lo habrán degustado, pero no creo que se pueda afirmar lo mismo del segundo, del que hay que decir que en nada se parece al escaldón con gofio tinerfeño.

POLVOREDO

POLVOREDO

Allá por los años veinte del siglo pasado se preparaban ambos en La Uña y en Polvoredo, provincia de León. Esto no quiere decir que su cocinado no fuera anterior. Simplemente hablo de las fuentes que conozco y puedo documentar. Tampoco quiero decir que no existieran en otros pueblos de esa montaña leonesa (del primero tengo noticias en Lario a través del Diccio-Lario de Esperanza Cimadevilla Rodríguez). De los dos me informan Antonio Ibáñez Valdeón, de La Uña, que pronto cumplirá 98 años, y Francisca del Blanco Piñán, de Polvoredo, de 96 años.

Voy a comenzar con el HORNAZO de Polvoredo, querido Luis, que en estas altas tierras también se preparaban estos recios platos, a la vez que sabrosísimos, y no solo en Salamanca. Te diré que, aunque ahora esté de moda en León y con anterioridad en Salamanca, como me comentaba mi amigo San Román en el siglo pasado, ya tenemos constancia de su existencia en 1495, ya que Elio Antonio de Nebrija (1441-1522) lo incluyó en su Vocabulario español-latino (Hornazo de uevos, artooum-i), lo que implica que su uso estaba ciertamente generalizado y venía de antaño.

HORNAZO ACTUAL

HORNAZO ACTUAL

Ya hace algún tiempo que escribí sobre este rico plato al hablar de las Albricias de Polvoredo (Véase mi post titulado Las Albricias en Polvoredo, León). Era esta una ceremonia religiosa que tenía lugar el día de Sábado Santo a media noche. Finalizada la ceremonia, las familias se reunían en las casas matriarcales para comer el hornazo, que por la tarde habían preparado las abuelas especialistas en tan rico y singular manjar. Se acompañaba con un buen clarete de Cigales, Corcos o Valdevimbre. De su uso en fiesta tan señalada, pasó a ser un plato especial para romerías, bodas o fiestas de renombre.

Pero, ¿qué era el hornazo montañés? Digo era, porque ya pocas personas saben cocinarlo y la tradición ha desaparecido.

El hornazo (del lat. FORNACEU(M) ‘cocido al horno’ y este, a su vez, de FORNU(M) ‘horno’) es un pan grande, de aquellos de dos kilos que se amasaban en todos los hogares montañeses y que se cocían en los hornos de leña que la mayoría de las casas habitables tenían. Amasado el pan, y después de dejarlo «dormir» con cuidado y esmero tapado como a niño recién nacido, se partía en dos en sentido horizontal. Entre capa y capa se iban colocando huevo duro cocido partido en lonchas, chorizo y unos buenos filetes de lomo, de los de la olla (productos de la matanza del cerdo). Las manos expertas volvían a recomponer el pan, sellaban bien las orillas y lo colocaban en la pala de madera que lo introduciría en el horno. Después de una hora (el tiempo de cocción dependía del horno), aproximadamente, se sacaba y se dejaba enfriar. Una vez frío, estaba listo para comer.

PAN GRANDE DE MASA MADRE

PAN GRANDE DE MASA MADRE

¿Tiene algo de especial este hornazo? Sí. Como todo el mundo sabe, el pan normal es una masa cuyos ingredientes esenciales son la harina, el agua y la sal, a la que se añade el hurmiento para que fermente. Para el hornazo, el agua se sustituía por leche. Esto era lo que tenía de especial este pan y lo acercaba a la torta.

Como ya escribí en su día,  esta especie de empanada es típica de varias zonas de España y en especial de Semana Santa. En sus orígenes era una rosca cuyo relleno era solo el huevo cocido, como nos dice Nebrija y repetirá Covarrubias en 1611 («rosca con huevos que se solían dar por Pascua de Flores») o Autoridades en 1734, y confirman obras literarias como El deleitoso, de Lope de Rueda, Peribáñez y el comendador de Ocaña, de Lope de Vega, Tanto es lo demás como lo de menos, de Tirso de Molina, etc. Por tanto, este era el ingrediente principal. El chorizo y el lomo son añadidos posteriores.

La explicación de que el relleno fuera el huevo es la siguiente. Durante la Cuaresma se guardaba el ayuno y la abstinencia de carne. Dentro de la abstinencia entraban aquellos productos que provenían de los animales, como los huevos. Por lo tanto, estos no se comían y se iban guardando cocidos para su conservación. Una vez que se levantaba la prohibición,  se aprovechaban para comerlos incluidos como relleno de una rosca de pan. Hoy son muy conocidos los hornazos de Salamanca que se consumen especialmente el Lunes de Aguas. Se podría decir que hoy se ha convertido en un producto gastronómico emblemático de la panadería tradicional de Castilla y León.

¿Y los de nuestra montaña?

Lo dicho hasta ahora no concuerda con la definición que sigue dando el DRAE en 2017: «Rosca o torta guarnecida de huevos que se cuecen juntamente con ella en el horno». Precisar que los huevos se cocían previamente y se añadía el chorizo y el lomo.

Rematemos esta parte con estos versos de la poesía popular que remarcan el carácter tradicional de este plato, recogidos por Julio Cejador en su obra La verdadera poesía castellana (1921):

Y, en viendo sus embarazos,
pensé traía en los brazos
muchas roscas de hornazos
que por Pascua solen haber.

LA UÑA

LA UÑA

Vamos ahora con el ESCALDÓN de La Uña.

Comenzaré diciendo que en los amasados, que se solían realizar cada quince días en los hornos presentes en buena parte de las viviendas o en las horneras, aparte del pan se podían añadir, dependiendo de las fechas y festividades del año, otros productos como la torta, el mazapán, las magdalenas, las patatas, etc.

TORTA DE ACEITE

TORTA DE ACEITE Y AZÚCAR

Se hacían diferentes tipos de tortas (masa de pan de forma circular, de unos tres centímetros de grosor y variable circunferencia): la que llamaremos torta normal, que era simple masa de pan; la torta que se recubría de azúcar o la que se «pintaba» con aceite antes de meterla en el horno, y la llamada ESCALDÓN. Precisar que en ocasiones la torta se mojaba con leche, como se sigue haciendo en la actualidad.

El escaldón era una torta con azúcar. Antes de meterla en el horno, se preparaban un buen número de trozos de unto (manto de grasa blanca que recubre las tripas del cerdo), a los que se les había quitado la piel, con una base puntiaguda, que se clavaban en la parte superior o cara de la torta. Después se espolvoreaba el azúcar por encima tanto de la masa de la torta como de los trozos de unto. Dentro del horno, el calor iba cociendo la masa y derritiendo a la vez el unto. El resultado final, después de unos minutos en el horno, era una torta impregnada con la grasa del unto y el ornato sabroso de crujientes chichos (lo que había quedado de los trozos del unto), que también se comían. Era el escaldón (de ESCALDAR), llamado así porque el calor había  «churruscado» el unto. Era propio de las fiestas navideñas, ya que en fechas anteriores era cuando se mataba el cerdo y se obtenía el unto que se colgaba en un varal para que se secara antes de ser utilizado en las morcillas o deshecho y guardado en las ollas: constituía el «aceite» montañés, junto con el que se hacía del tocino o se extraía del sebo.

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MANTO DE UNTO SECO ENROLLADO

La palabra escaldón, para finalizar, se utiliza en otros lugares de la montaña, pero no con este significado. Se llama así a la persona que la gusta mucho el calor del fuego o al bollo que se hace con agua hirviendo. En Asturias, también se utiliza con este último significado y para designar el pan hecho con harina de maíz y escanda (especie de trigo) o lo que en castellano se llaman «ascuas».

¡Si nos hemos olvidado de cómo se preparaban estos productos alimenticios montañeses, que, al menos, no nos olvidemos de sus nombres!

NOTA: El escaldón que se cocinaba en Polvoredo tiene algunas diferencias con el de La Uña.

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EL RAMO DE NOCHEBUENA DE SALIO (LEÓN)

Salio es uno de los nueve pueblos de la montaña oriental leonesa que la presa de Remolina anegó a partir del 31 de diciembre de 1987. En el verano anterior tuve la oportunidad de encuestar a una de sus vecinas dotada de una prodigiosa memoria en la que guardaba un caudal de poesía tradicional. Tenía entonces 67 años y se llamaba LEONIDES PRIETO.

A esta informante se debe cuantos datos daré a continuación y que espero que aclare algunos de los puntos que José Manuel Fraile Gil no dejó claros en su libro titulado Romances de Salio (2001), donde incluye el texto del ramo.

Como indica el título del post, esta ceremonia religiosa se celebraba el día de Nochebuena en la misa de Gallo y, cuando realicé la encuesta, ya hacía 15 años que había cesado su representación.

SALIO ANTES DE SER DERRUIDO

SALIO ANTES DE SER DERRUIDO

Los ramos, que había dos como veremos más tarde, los preparaban las mayordomas reuniéndose en casa de una de ellas.

Uno de los ramos estaba formado por un soporte y un cuadrado. Era de madera. El cuadrado estaba forrado de tela y puntillas. En cada esquina llevaba una manzana y una naranja. Además, abundantes rosquillas completaban la oferta: 13 colgaban de cada uno de sus laterales.

El otro, también de madera, era de forma triangular. Adornado con puntillas. Este solo llevaba velas: seis en cada cateto y una en el vértice. Las de los lados eran más pequeñas que la del vértice, que era de cuarterón (115 gramos). Todas ellas blancas, de cera aclarada.

Los ramos eran portados por sendas mayordomas, que caminaban una al lado de la otra, precediendo al coro de mozas cantoras. Formaban estas dos grupos (de cinco o seis) que iban cantando alternativamente una estrofa cada grupo. Las estrofas son coplas de versos octosílabos con rima asonante en los versos pares, excepto el final que se canta ante el altar mayor que es una sextina.

Comenzaba el cántico cuando llegaba el sacerdote al pórtico de la iglesia. Allí se cantaba una parte. El resto dentro de la iglesia. Una vez que tenían el permiso para entrar las portadoras de los ramos y el coro, se dirigían hacia el altar mayor donde proseguía el cántico hasta el verso que dice «de María y su consorte». Finalizada esta parte, las mayordomas depositaban ambos ramos delante el altar de la Virgen. Iniciada la misa, en el ofertorio, al igual que el sacerdote ofertaba el pan y el vino y el mayordomo la caridad, las mayordomas realizaban como oferta los ramos. Finalizada la misa, se terminaba de cantar el ramo desde el verso que comienza «Buenos días, señor cura».

El ramo de las rosquillas se subastaba el día de Navidad, a la salida de la misa. El otro permanecía delante del altar de la Virgen hasta el día de Reyes.

 TEXTO CANTADO

[EN EL PÓRTICO DE LA IGLESIA]

Gracias a Dios que ya viene
ese señor sacerdote,
el que la misa nos dice
a las doce de la noche.

Aquí estamos en espera
al pie de este santo trono
a que nos abran la puerta
para ver ese tesoro.

Las puertas ya están abiertas,
vamos doncellas entrando
por esta sagrada iglesia
con este florido ramo.

Admitid, madre amorosa,
en vuestra casa lucida
cánticos de unas doncellas
que de amor vienen rendidas.

Vienen, rendidas, buscando
al Redentor de María,
deseosas de hallarle
y a su madre en compañía.

Tomemos agua bendita
que nos sirva de escalera
para subir a los cielos
a ver la sagrada Reina.

Apártense los señores,
déjennos calle y entrada
que vamos a visitar
a María Inmaculada,

a darla los buenos días,
que habrá venido cansada,
que ha sido largo el camino,
cinco días de jornada.

[DELANTE DEL ALTAR MAYOR]

El día diecinueve,
según la historia lo cuenta,
salieron de Nazaret
dejando casa y pobreza.

Caminan para Belén,
que es una ciudad muy bella,
donde los ángeles cantan
y el niño de Dios naciera.

Fue san José a la ciudad
y a la ciudad diera vuelta,
y entre amigos y parientes
la posada se la niegan.

Se vuelve para su esposa,
le dice de esta manera:
―Sabrás, esposa del alma,
que posada no se encuentra.

Y la Virgen le responde:
―Por eso no tengas pena,
que aquí ha de haber un portal
por no estar a la [inclemencia][1].

Se acercaron al portal
y, aunque sin luces de cera,
eran tantas las divinas
que todo le daba vuelta.

Se pusieron a cenar
de aquella vianda y pobreza
que es pan y poco pescado
que se gastaba en la tierra.

Y, después de haber cenado,
las gracias a Dios le dieron
y en medio de estas razones
las doce en punto le dieron,

cuando la Virgen María,
aquella sagrada Reina,
dio a luz un hermoso niño,
Rey de los cielos y tierra.

A las doce de la noche
nació el Autor soberano
que venía a redimir
a todo el género humano.

Admitid, madre amorosa,
de las mozas estos dones
y con ello recibid
todos nuestros corazones.

Recibid, madre amorosa,
recibid, casto José,
de las mozas de mi bando
aquesta corta merced.

Los pastores que habitaban
en tan alta serranía
determinan de bajar
a ver la Virgen María.

Las doncellas que habitaban
en tal altas serranías
determinan de bajar
a ver a la Virgen María.

– Aquí tienes, Virgen santa,
estas preciosas alhajas
para que hagas a tu hijo
unas muy lucidas fajas.

Ya bajaban los pastores
de toda la comarquía
a ofrecerle ciertos dones
y hasta traerle mantillas.

Ya no puedo decir más,
ya las lágrimas me corren,
ya no puedo dilatar
aquesta lengua tan torpe
para explicar los misterios
de María y su consorte.

[FINALIZADA LA MISA]

Buenos días, señor cura,
las santas Pascuas le damos,
las tenga usted muy felices,
quiera Dios de hoy en un año.

Quédate con Dios, María,
la del manto cristalino,
échanos la bendición
que nos vamos de camino.

Quédate con Dios, María,
esposa de san José,
hasta la misa del día
que te volvamos a ver.

IGLESIA DE SALIO

IGLESIA DE SALIO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] La informante dice «clemencia».

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EL RAMO DE NOCHEBUENA DE RIAÑO (LEÓN)

Al igual que el resto de los ramos navideños leoneses que he publicado, la encuesta sobre el de Riaño fue realizada a mediados de los años ochenta del siglo pasado (1987), y hoy la daré a conocer.

En esa localidad de la montaña oriental leonesa encuesté a dos mujeres: una de edad ya avanzada, FELIPA MIGUEL DÍEZ, de 83 años, y otra de mediana edad, MARÍA VISITACIÓN MACHO BURÓN, de 49. De la primera procede la información general que daré a continuación.

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IGLESIA DEL VIEJO RIAÑO

En esa época el ramo ya no se representaba (recordemos que estamos hablando de una ceremonia religiosa). Hacia 1949 había desaparecido su puesta en escena de la iglesia riañesa.

Tenía lugar el día de Nochebuena, antes del inicio de la misa de gallo.

Era el ramo natural: unas veces una rama «bien guapa» de pino y otras de acebo. Iba adornado con tiras de colores y como ofrenda llevaba rosquillas.

La preparación del ramo corría a cargo de las mozas que se reunían en casa de la mayordoma de la Virgen del Rosario para «vestirlo» y ensayar su cántico.

El ramo lo llevaba la mayordoma antes citada. En el pórtico de la iglesia comenzaba la ceremonia. Las puertas de la iglesia estaban cerradas. Una vez allí las mozas y la mayordoma, comenzaba la ceremonia pidiendo al sacristán que las puertas se abrieran. Se entraba en la iglesia y se «tomaba» el agua bendita. La comitiva se dirigía cantando hasta el altar de la Virgen del Rosario. Allí finalizaba el cántico. Las mozas formaban dos coros y cada uno iba cantando una estrofa alternativamente. Finalizado el cántico, la mayordoma depositaba el ramo junto al nacimiento, y se iniciaba la misa de gallo.

Lamentablemente ninguna de las dos personas encuestadas recordaba el texto completo del ramo, texto que, como se podrá ver, se organizaba en estrofas de cuatro versos octosílabos con rima asonante en los pares: coplas.

Doña Felipa solo recordaba los dos versos iniciales:

En este portal estamos
al sereno y a la helada…

Algo más logró recordar María Visitación, a pesar de ser más joven:

Abre, sacristán, la puerta,
que queremos entrar dentro
a ver al niño Jesús
la noche del nacimiento.

Las puertas ya están abiertas;
vamos, doncellas, entrando
a visitar a María
con nuestro florido ramo.

Tres puertas tiene la iglesia,
entremos por la del medio,
hagamos la reverencia
a la Reina de los cielos…

 

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