POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

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SÚPLICA

La tormenta

parece el lamento de un Dios

cuyo amor desdeña la tierra.

(R. Tagore)

 

Aguas, azuladas por el opúsculo vespertino,

que enraizáis en vuestro seno

el sello de la energía y la potencia,

tormenta suscitada por la ira de los vientos,

rizadores de sirenas,

no maltratéis al hombre.

 

Peñascos doloridos por el continuo ajetreo

de las aguas marinas,

rocas dañadas por el óxido y la fiebre,

no maltratéis al hombre.

 

Barcos, que surcáis las plataformas marinas,

deslizándoos como veloces eolos,

remolcadores que gruñís ante el esfuerzo titánico

de vuestros amarres,

no maltratéis al hombre.

 

Soberano de astros

y rey de estelas marinas,

regio del Universo,

ángeles aduladores de la grandeza del Omnipotente,

demonios inoculadores del veneno en los espíritus,

NO MALTRATÉIS AL HOMBRE.

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LECCIONES SIERENSES DE ANDAR POR CASA: 2. LAS LENTEJAS, CON CUENTO

¡Cómo ha cambiado el paisaje de Siero (León)! Poco, muy poco queda del de antaño.

Cuando llegabas alto de Picones en el coche de Quico y enfilabas el puerto veías al fondo el valle con sus praderas: la hierba era el bien preciado para alimentar en invierno a los animales que se estabulaban desde noviembre hasta mayo.

Las laderas, que subían hasta los cerros, en su parte baja formaban hileras de tierras de labrantío formando bancadas. Todas ellas sembradas o a la espera de recibir la simiente que le tocaba.

Así llegabas por el estrecho valle al pueblo.

Lo mismo sucedía entraras en el valle que entraras. La gran mayoría de la izquierda de El Rollo (La Hormiga, la Fuente la Espina, Los Corcales, El Pinidiello, etc.) bancales de tierras eran.  Qué decir de Valdeté, Valdefraes, Valdehabla, La Fuente La Vega, etc.

Todas aquellas tierras se roturaban con el arado romano (tarde llegó el de vertedera) tirado por la pareja de vacas: se arrompía, se abinaba y se sembraba. Nada quedaba baldío. La economía de subsistencia y la abundante población lo exigía. Centeno, centenico, trigo, cebada, avena, patatas, garbanzos, muelas, chochos, arvejos, lentejas, hasta habonas. Y cada simiente en su pago, que no se admitían las mezclas.

Aquellas lentejas que se sembraban en escasa proporción florecían en tierras de secano. Plantas bajas, quebradizas y de escasa consistencia. Vainas pequeñas, con fruto pequeño. Lenteja pardina, fina, sin piel, sabrosa.

Allí aprendimos a comerlas; más tarde a sembrarlas y trillarlas con el trillo de madera y la pareja de vacas, sin dejar el caldero de la mano. Y luego a limpiarlas bieldo en mano y fiando al viento del atardecer. No sé si fueron descendientes de las que el Esaú bíblico recibió por su primogenitura o de las que los romanos utilizaban para recibir el nuevo año como signo de prosperidad. Lo que sí sé es que se extinguieron.

El paisaje de bancadas, formadas a lo largo de cientos de años luchando contra la empinada tierra, se ha convertido en pastizal, brezal, escobal, matizal, etc. Solo queda el valle. La ladera ha muerto, como han muerto los caminos que transitaban todos los montes. Seguro que alguno recuerda que con el carro y las vacas se subía al alto de Samartino, La Corona, se andaba por Los Navares hasta la loma del Águila.

De aquellas viejas lentejas recuerdo el dicho popular que decía:

«Lentejas,

comida de viejas.

Si las quieres, las comes,

y si no, las dejas».

Nunca me pregunté entonces por el significado de aquella sabiduría popular. Nadie me lo explicó.

Ahora, instalado en el baúl del recuerdo, me lo pregunto. Y la primera respuesta es que no entiendo su porqué. Los que se creen más acertados dicen que su blanda textura, una vez cocidas viudas o con algo de compango, las hacía de fácil pasaje hacia el estómago para aquellas ancianas desdentadas que pocos alimentos podían digerir por falta de aparato para masticar. Pero nadie lo prueba. Así que pudiera ser o no.

Como otros muchos alimentos, las lentejas también han entrado en el refranero, aunque con escasa presencia. Solo dos muestras:

«Ovejas, abejas y lentejas,

todas son consejas» (provechosas).

«Si te dan a comer lentejas,

¿qué te quejas?»

Quizá no sepas que hasta tienen su cuento (fábula), por viejas e importantes. Y es cuento antiguo. Pertenece a las colecciones que el budismo (ya antes de Cristo) utilizaba en la India para predicar la nueva moral religiosa. Fueron recogidos en las colecciones Panchatandra y Mahabarata. De la India pasaron a Persia y de aquí a la cultura árabe. En el siglo XIII se tradujeron del árabe al castellano con el título de Calila e Dimna. En el capítulo XI se halla el cuento que lleva por título «El mono y las lentejas»:

«Dicen que un hombre traía un saco de lentejas al hombro camino de la ciudad y entró con él en una espesura de árboles, y puso el saco en tierra y se echó a dormir, porque estaba cansado.

Y, estando durmiendo, un mono descendió de un árbol y tomó un puñado de lentejas del saco. Se subió al árbol a comerlas. Se le cayó una al suelo. Al bajar a buscarla, se trabó en una rama y se le cayeron todas las que llevaba en el puño. Así perdió la que se le había caído y todas las demás».

Cada cual que saque la moraleja, que la tiene, y seguro que tendrá que ver con la avaricia.

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SELLO EPISCOPAL DEL LEONÉS MARIANO BREZMES ARREDONDO (1866-1885)


1. OBISPO DE GUADIX (GRANADA)

 

MARIANO BREZMES ARREDONDO EN 1869 EN ROMA EN EL CONCILIO VATICANO I

Mariano Brezmes Arredondo, canónigo penitencial de la catedral de León y catedrático del Seminario Conciliar de san Froilán también de León, fue nombrado obispo de Guadix (Granada) por la reina Isabel II el 13 de abril de 1866. A partir de aquí tiene que realizar una serie de trámites que culminarán con la confirmación papal (preconización) como obispo en el consistorio del día 25 de junio de dicho año.

El 30 de septiembre del mismo año, por estar cerrada la catedral al culto debido a su estado ruinoso, en la iglesia de los padres jesuitas del Convento de San Marcos de León, fue consagrado obispo por el prelado de León Calixto Castrillo Ornedo, que había sido su valedor ante el nuncio apostólico en Madrid. Le acompañaron los obispos de Astorga y Palencia. Su padrino fue el deán de la catedral leonesa.

En la consagración como obispo, sucesor de los apóstoles, se le entregan las insignias que le identifican con su nueva labor pastoral: la mitra, el báculo,[1] el anillo[2] y la cruz pectoral.

En el plano administrativo, el obispo en su diócesis, acompaña en los documentos oficiales su firma con su sello, que además estará grabado en el papel que ha de utilizar en sus comunicaciones. Este es el que encontramos en su primera carta pastoral dedicada a los feligreses de su diócesis el 14 de noviembre de 1866. Aunque desde el Concordato de 1851 la diócesis pasó a llamarse simplemente de Guadix, como en la actualidad, el nuevo obispo conserva la denominación antigua, Diócesis de Guadix y Baza, y así figura en su sello y siempre que firma.

 

Es un sello circular, propio del obispo no del obispado, en el que se evidencian dos partes claramente diferenciadas: una leyenda circular que recorre el borde externo y un escudo de armas.

La leyenda se halla en latín, lengua vehicular de la Iglesia hasta el concilio Vaticano II de 1963, que dice así: D. D. MARIANUS BREZMES ARREDONDO DEI ET S. A. SEDIS GRATIA EPISCOPUIS GUADIXENSIS ET BASTITANUS. Que traducido al español quiere decir: «Don Mariano Brezmes Arredondo, obispo guadijeño y bastitano, por la gracia de Dios y su alteza real».  Como ya se ha dicho antes, su alteza real fue la reina Isabel II, que fue quien le nombró.

Este escudo de armas eclesiástico se ha formado de acuerdo con la tradición heráldica de la Iglesia católica romana. Fue el papa Inocencio III (1198-1216) el que impuso el primer escudo papal, tradición que se ha mantenido hasta la actualidad, confeccionándolo cada pontífice a su manera. Y lo mismo se podría decir del resto de los obispos. El de Mariano Brezmes es un escudo con sus cargas (símbolos) que proceden del ámbito religioso católico y del geográfico del obispo, como veremos más adelante. Dichos símbolos aluden a su nueva labor como obispo, a su función sacerdotal y a su origen personal.

El timbre es la parte del escudo que está por encima del campo o parte central del escudo. En los escudos eclesiásticos, sus elementos sirven para distinguir el cargo y la jerarquía eclesiásticos. En este caso, sus componentes nos indican que su propietario es obispo.

En la parte superior, nos hallamos con un sombrero verde de ala ancha (galero) del que salen hacia los laterales dos cordones. En ambos hallamos seis borlas formando tres filas de una, dos y tres, que son las que corresponden a los obispos.

Otros dos elementos definitorios de la labor episcopal se hallan sobre el campo: la mitra a la derecha (símbolo del rango que tiene dentro de la Iglesia, dignidad episcopal, por el que le son debidos respeto y acatamiento como a príncipe de la Iglesia; también simboliza el poder divino y las virtudes que deben resplandecer en este ministerio) y el báculo a la izquierda (símbolo de su poder y del oficio de Buen Pastor, pastor de almas, pastor de su diócesis que guarda y acompaña con solicitud al rebaño que le fue confiado por el Espíritu Santo; será el equivalente al cetro de losa reyes).

Por detrás del campo se encuentra una cruz trebolada. Se basa en la cruz latina, pero con los extremos de sus brazos terminados en tres lóbulos con forma semejante a las hojas del trébol. Simbolizan el cielo, la tierra y el mar. Es una de tantas cruces que aparecen en la heráldica. La cruz es el símbolo del cristianismo. Es una cruz procesional.

El campo es de forma rectangular  con los extremos inferiores redondeados y en la parte media una punta o ángulo saliente. Se conoce como escudo de arco conopial al revés rematado en punta.

Está dividido en tres partes o cuarteles: campo medio cortado y partido. La parte superior se conoce como jefe. En él encontramos un cáliz de oro sumado de una hostia consagrada de plata, con una cruz en el centro y rodeada por un halo. Son los elementos esenciales del acto litúrgico más importante de los católicos, la misa, y que el nuevo obispo coloca en el centro de su labor pastoral. Desde las esquinas se proyectan hacia el centro rayos dorados. A un lado y a otro del cáliz cuatro dibujos semicirculares.

En el cuartel inferior derecho, sobre un fondo azul, encontramos un jarrón del que salen cinco flores de cuatro pétalos. Son de color blanco. Estas flores pertenecen a las berzas y a las coles. Simbolizarían el pueblo natal, Marne, y la zona en la que pasó diez años de sacerdote, Villaturiel. Dicha zona destacaba a comienzos del siglo XIX por sus verduras. Sebastián Miñano así lo recoge en 1828 y habla de coliflores de más de 20 libras (9,5k).

El cuartel inferior izquierdo se halla ocupado por un león. Representa la ciudad de León en la que Mariano Brezmes pasó 38 años. Al ser nombrado obispo, el alcalde le pidió que incluyera el símbolo de la ciudad, el león, en su escudo de armas. El nuevo obispo le contestó que gustoso lo haría. Aquí tenemos la prueba.

2. OBISPO DE ASTORGA (LEÓN)

Al ser nombrado obispo de Astorga por el rey Alfonso XII el 28 de junio de 1875 y al llegar a su nueva sede, Mariano Brezmes mantuvo el sello de Guadix con el único cambio de una parte de la leyenda, la que hace referencia a la nueva sede: ASTURICENSIS.


[1] Recordemos aquí que el Cabildo catedralicio leonés le regaló en su consagración como obispo el día 30 de septiembre de 1866 el báculo. El 11 de noviembre de 1885 el obispo Brezmes fallecía en Astorga. Domingo Martínez Brezmes, sobrino del obispo fallecido, en su nombre y el de los otros tres testamentarios, envía al Cabildo leonés con fecha 26 de diciembre de 1885 el báculo, un puntero de plata con su caja y dos mil reales, para dar cumplimiento a la voluntad de Mariano Brezmes en su testamento. El báculo no se halla ya en el museo catedralicio. Sí pudiera ser un puntero que allí se encuentra.

[2] El anillo episcopal es signo de fidelidad a su Iglesia, símbolo de honor, denota al verdadero pastor y, además, es señal del secreto que muchas veces debe guardar.

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POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

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SOLEDAD IMPOSIBLE

Con parte de tu palabra prestada…

En la soledad SOLO
escuchaba
la presencia obligada de tu compañía
que me acompañaba.
IMPOSICIÓN VITAL.

En la soledad SOLO
escuchaba
el sonido del libro de tus manos
que me perturbaba.
MOLESTIA.

En la soledad SOLO
escuchaba
la voz de la maldita conciencia
que me  torturaba.
INEVITABLE.

En la soledad SOLO
escuchaba
el malestar crónico
de tu pesada y práctica indiferencia.
INVISIBLE.

Esas son las  MALAS soledades:
la que no quieres compartir,
pero que se te pega al cuerpo,
la que te penetra por el oído del alma
barrenando tu querencia de la nada,
de la ataraxia.
CONNATURALES.

(LUIS DE VALDETÉ)

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ROMANCE DEL DESCENDIMIENTO, SEGÚN LA VERSIÓN DE SIERO (LEÓN)

Literatura y otros mundos

 A ti, madre

Un año más acudo a la Semana Santa leonesa este Viernes de Dolores, aunque sea una contradictio in terminis. Pero así es la realidad. Marca este día el inicio de las procesiones con la de la Dolorosa tanto en la ciudad como en las villas y pueblos de León, reflejo de lo que fue la fe religiosa y de lo poco que queda. Mucho de postureo.

En Siero, la Cuaresma iba jalonada con los calvarios y con los rosarios. El rosario de la Aurora y el de la Buena Muerte se podrán encontrar en este mismo blog. Así mismo, varios calvarios como Alerta, cristianos, alerta; Lágrimas de corazón, Llevemos animosos, Madre afligida, Poderoso Jesús nazareno, y Perdona, Jesús, todos ellos cantados en alternancia en los días penitenciales de Cuaresma y Semana Santa.  Se acompañan con un estudio pormenorizado de…

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EL INSTITUTO PROVINCIAL DE SEGUNDA ENSEÑANZA DE LEÓN, MEDALLA DE BRONCE EN LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE BARCELONA DE 1888

IMAGEN ACTUAL DEL I.E.S. PADRE ISLA DE LEÓN

El actual I.E.S. «Padre Isla» de León es heredero directo del que se creó por Real Orden del Ministerio de la Gobernación  del 26 de agosto de 1846 al amparo del Plan General de Estudios[1] de Pedro J. Pidal de  17 de septiembre de 1845 con el nombre de Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de León. Se convertía así en el primer centro público de segunda enseñanza de la provincia[2], ya que ni el Reglamento General de instrucción Pública de 1821, que preveía la creación de centros docentes para impartir la segunda enseñanza (llamados Universidades de Provincia) ni el Plan General de Instrucción Pública de 1836, que también preveía centros de enseñanza para impartir la instrucción pública secundaria elemental y superior (llamados institutos elementales o institutos superiores) dio sus frutos en la provincia de León.

IMAGEN ACTUAL DEL SEMINARIO DE SAN FROILÁN DE LEÓN

Se inauguró el primer curso escolar el 10 de octubre de 1846 en dependencias cedidas por el Seminario Conciliar de San Froilán de León, su primera sede, hasta que en 1848 se trasladó a San Marcos, extramuros de la ciudad. En 1858, debido a los difíciles y pantanosos

IMAGEN ACTUAL DE SAN MARCOS DE LEÓN

caminos que debían transitar el profesorado y el alumnado para acudir al centro, trasladó su sede al colegio de los escolapios, dentro de la ciudad, en la actual calle Pablo Flórez. Aquí estará hasta 1917 en que se inaugura un edificio nuevo en lo que es hoy el I.E.S. Juan del Encina. De aquí a su sede actual el 9 de octubre de 1966.

ASÍ ERA EL INSTITUTO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

El 8 de abril de 1888 se inauguraba la Exposición Universal de Barcelona, que se ubicó en el Parque de la Ciudadela. Allí estuvo hasta el 9 de diciembre del citado año, en que se clausuró. Participaron 22 países extranjeros, amén de España.

VISTA AÉREA DE LOS EDIFICIOS DE LA EXPOSICIÓN

A esta exposición acudieron tan solo ocho personas de la provincia de León a exponer sus productos (registros 4799 a 4806 del Catálogo General Oficial), a las que se uniría la participación del Instituto de Segunda Enseñanza a través del Ministerio de Fomento, de quien entonces dependía. El instituto tendrá una triple participación en la exposición.

En primer lugar, el consejo general de la exposición había creado a nivel provincial y local juntas para fomentar la participación en dicha exposición. En León se creó una junta provincial en la que participaba el director del instituto. Estaba integrada por las siguientes personas:

Presidente: Marqués de Montevirgen.
Secretario: Jefe de la Sección de Fomento.
Vocales: – Presidente de la Diputación Provincial.
                  – Presidente del Ayuntamiento.
                  – Ingeniero Jefe de Obras Públicas.
                  – Ingeniero de Montes.
                  – Ingeniero de Minas
                  – Ingeniero Agrónomo.
                  – D. Ramón Álvarez.
                  – D. Félix Argüello.
                  – D. Vicente Fierro.
                  – D. Augusto Jillabrille.
                  – D. Fernando Muino.
                  – Sr. Director del Instituto Provincial.
                  – Sr. Director de la Escuela de Veterinaria.

El director del instituto a la sazón era JUAN ELOY DÍAZ-JIMÉNEZ VILLAMOR (1884-1893), catedrático de Sicología, Lógica y Filosofía Moral

La enseñanza en 1888 dependía del Ministerio de Fomento. Por ello, el instituto se presentó dentro de los expositores correspondientes a dicho ministerio.

Presentó en la exposición dos tipos de productos, ambos relacionados con la segunda enseñanza. Se expusieron en el Palacio de las Ciencias. Los productos presentados a la exposición habían sido clasificados por una comisión técnica en cuatro secciones, diez grupos y 187 clases.

PALACIO DE LAS CIENCIAS

El primer producto del instituto leonés aparece con el n.º 52 del Catálogo. Pertenece a la sección 1.ª: Materiales. Grupo segundo: Materia inorgánica natural. Clase 10.ª: Producciones minerales no combustibles con aplicación a diversas artes e industrias. Se incluye dentro de Ministerio de Fomento-Instrucción pública. Así se describe: «52 – Instituto de 2.ª enseñanza de León.- Ejemplares de varios minerales».

Con el n.º 281 del Catálogo aparece el segundo de los productos de los presentados por el instituto de León. Pertenece a la sección 3.ª: Trabajo y sus auxiliares. Grupo sexto: Accesorios, útiles y procedimientos encaminados a satisfacer necesidades intelectuales. Clase 106: Organización, material y procedimientos de enseñanza secundaria. Se incluye dentro del Ministerio de Fomento-Instrucción pública. Así se presenta: «281 – Instituto de 2.ª enseñanza de León. – Varios libros y compendio de las hazañas romanas».

No aparece el instituto de León entre los centros que presentan productos correspondientes a la clase 173: Resultados positivos de la enseñanza en general. Se corresponden con los registros 685 a 750.

El Consejo General, órgano organizador de la exposición, se había divido en trece secciones. La 11.ª era la de los premios. Esta fue la encargada de nombrar los jurados para «calificar el mérito de los productos expuestos y premiar a los expositores que sean dignos de recompensa» (Reglamento del jurado). Se nombraron 23 jurados. El 19 era el de enseñanza, que tenía cinco secciones. La 2.ª era la de enseñanza secundaria, que incluía las clases 106 y 173. Este jurado fue el que concedió al Instituto de Segunda Enseñanza de León medalla de bronce  y diploma «Por libros de varios catedráticos», o lo que es lo mismo, al producto que en el Catálogo lleva el n.º 281.

En la sección de instrucción pública figuran 60 centros expositores, de los cuales dieciocho son institutos.[3] También nos encontramos con una comisión de magisterio, escuelas de artes y oficios, escuelas normales de maestros/as, juntas provinciales de educación, un museo pedagógico y un registro extraño que lleva por título «Párvulos».

Desconocemos cuáles fueron los libros presentados, salvo uno. Por ello, lo que haré es examinar las publicaciones de todos y cada uno de los catedráticos que en aquel momento estaban dando clase en el instituto leonés y que se habían publicado con anterioridad a la fecha de apertura de la exposición, ocho de abril de 1888. Catorce eran los profesores que forman el claustro en 1888, de los que solo eran catedráticos nueve. Estos eran los que tenían publicaciones en esa fecha:

1. JUAN ELOY DÍAZ-JIMÉNEZ VILLAMAYOR (1842-1918)

Era catedrático de Psicología, Lógica y Filosofía Moral. Había publicado las siguientes obras:

  • Compendio de las hazañas romanas  escrito en latín por Lucio Anneo Floro y puesto en lengua castellana por…, Madrid, 1885. Este libro es el que figura en el registro n.º 281 del Catálogo.
  • Noticias bibliográficas y catálogo de los códices de la Catedral de León, León, 1888. Esta en colaboración con Rudolf Beer.

2. GERARDO CUERVO ARANGO (¿-1891)

Catedrático de Retórica y Poética. Obras:

  • Memoria acerca del estado del Instituto provincial de Guipúzcoa durante el curso de 1882, escrita por don…, San Sebastián, 1883.

3. POLICARPO MINGOTE Y TARAZONA (1848-1918)

Catedrático de Geografía e Historia. Obras:

  • Tratado elemental de geografía astronómica, física, política y descriptiva, León, Establecimiento tipográfico de Miñón, a cargo y dirección de Máximo Alonso de Prado, 1878.
  • Guía del viajero en León y su provincia, León, Establecimiento tipográfico de Miñón, sucesor Máximo Alonso de Prado, 1879.
  • Varones ilustres de la Provincia de León: (ensayo biográfico), León, Establecimiento tipográfico de Miñón, sucesor Máximo Alonso de Prado, 1880.
  • Elementos de historia de España, León, Imprenta Miñón, sucesor Máximo Alonso de Prado, 1881.
  • Compendio de Historia de España para uso de los alumnos de segunda enseñanza, seminarios y escuelas especiales, León, Herederos de Miñón, 1885.
  • Geografía de España y sus colonias, León, Imprenta de los Herederos de Miñón, 1887.
  • Programa de geografía, seguido de varios apéndices, León, Imprenta de los Herederos de Miñón, 1887.
  • Compendio de historia universal para uso de los alumnos de segunda enseñanza, seminarios y escuelas especiales, León, Imprenta de los Herederos de Miñón, 1887.

REPRODUCCIÓN DE LA PARTE TEXTUAL DEL DIPLOMA

EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE BARCELONA

EL JURADO INTERNACIONAL DE PREMIOS

CONCEDE MEDALLA DE BRONCE Y DIPLOMA

AL INSTITUTO DE 2.ª ENSEÑANZA DE LEÓN POR «LIBROS DE VARIOS CATEDRÁTICOS»

             BARCELONA 9 DE DICIEMBRE DE 1888

EL ALCALDE CONSTITUCIONAL DE LA EXPOSICIÓN Y DEL JURADO

Francisco de P. Ríus y Taulet

        EL DELEGADO GENERAL        EL VOCAL DE LA COMISIÓN EJECUTIVA

             Ll. Rouvière                        El Marqués de Comillas[4]    

EL SECRETARIO GENERAL DE LA EXPOSICIÓN

Carlos Pirozzini Martí


[1] Art. 2º La segunda enseñanza es continuación de la Instrucción primaria elemental completa. Se divide en elemental y de ampliación.

Art. 56. Se llamarán Institutos los establecimientos en que se dé la segunda enseñanza. Habrá Institutos de primera clase o superiores, de segunda clase, y de tercera. Es Instituto de segunda clase aquel en que se da la segunda enseñanza elemental en los términos que previene el artículo 3º. Es Instituto de tercera clase aquel en que sólo se proporciona parte de la misma enseñanza, pero arreglada siempre esta parte al orden de asignaturas establecido en el citado artículo 3º. Es Instituto de primera clase o superior aquel en que, además de la enseñanza elemental, existen algunas asignaturas correspondientes a la de ampliación, debiendo ser dos por lo menos.

Art. 57. Cada provincia tendrá un Instituto colocado en la capital; aunque mediando razones especiales, podrá establecerse en otro pueblo de la misma provincia.

[2] En la capital leonesa y en la provincia ya existían centros públicos de enseñanza anteriores a esta fecha. Me refiero a las escuelas de instrucción primaria y a la Escuela Normal de Instrucción Primaria, creada por Real Orden de 4 de octubre de 1843, que comenzó a funcionar el 1 de septiembre del año siguiente. Se crearon estas escuelas  al amparo del Plan General de Instrucción Pública del duque de Rivas, aprobado por el Real Decreto de 4 de agosto de 1836.

[3] Almería, Badajoz, Barcelona, Córdoba, Gerona, Jaén, Jovellanos (Gijón), Lugo, Logroño, León, San Isidro (Madrid), Málaga, Soria, Santander, Tarragona, Valencia, Zamora y Zaragoza.

[4] Se llamaba Claudio López y Brú.

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POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

25

CAMINO

Camina lentamente, sin ganas,
desciende por la empinada cuesta,
tantas veces transitada,
solitario,
solo acompañado por su pensamiento,
las manos, una en la espiral de humo,
la otra en el bolsillo.

Cruzan hombres, mujeres, niños;
él, en cambio, sigue impertérrito,
absorto en su pensar,
solo,
pasan veloces los vehículos
con sus roncos sonidos,
siempre solo,
consigo mismo solo,
no se percata de la existencia
que le rodea.

Llega a su lugar habitual,
el saludo hipócrita de un soberano
y la respuesta no menos fingida
de una leucemia endemoniada.
Vuelve de nuevo a ascender,
se dirige a la tumba de los puros
y, al paso por la calle del olvido,
le observa extrañada,
joven apuesto, vestido con elegancia,
caminante hacia la muerte del espíritu.

El final de la huida se acerca,
los nervios desencadenan su batalla,
final incierto
y por fin: cerveza.

Mirada inquisidora
que se pierde entre luces de bohemia,
dinamismo en rayos luminosos de lámparas
que le colocan fuera de su órbita.

Tú no estás ahí,
como tantas veces,
moviendo tus cabellos dorados,
con tus ojos juguetones.

Solo recuerdo: ven, ven, ven.
Ven porque mi vida es dolor,
porque quiero salir de este cementerio,
volver a ser la persona de antes.

Todo se acabó,
la luz se apaga,
la puerta invita a salir,
tú no has acudido a la cita.

Sin saberlo, sin pretenderlo,
con tu ausencia,
le has salvado del peligro,
lograste que venciera,
que se apartara
de ese empinado y peligroso camino.

Adiós, adiós,
cambia, muñeca simbólica,
muestra que antes de ese mundo
eres ser, eres mujer.

(LUIS DE VALDETÉ)

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EL ROSARIO, una rosaleda tricolor

El rosario es una de las devociones marianas más extendidas por el universo cristiano. Se podría decir que es la ceremonia religiosa mariana por excelencia.

Su conformación hasta  como lo conocemos en la actualidad ha sido el resultado de un largo proceso evolutivo que arranca del siglo X y que culmina en el siglo XXI.

Su nombre procede del latín ROSARIUM ‘rosaleda’, que, a su vez procede de ROSA.

Y esto es lo que es el rosario de la Virgen en la versión anterior a 2002: una rosaleda formada por quince rosales, de los que brotan rosas blancas, rojas y amarillas. Simbolizan estos colores los tres grupos de misterios en que se divide el rosario. Los gozosos (blanco) se refieren a la pureza, la inocencia, el gozo, la luz, la vida encarnada de Jesús y su niñez, junto a la pureza virginal de su madre. El rojo se reserva para los dolorosos, es el color de la pasión, del dolor de Jesús y la Virgen en su pasión. Por último, los gloriosos (amarillo) simbolizan la subida al cielo, la gloria de Jesús y su madre en el cielo.

De los quince rosales, cinco son de rosas blancas, cinco de rojas y cinco de amarillas. Y en cada uno brotan cinco ramilletes de rosas, compuesto cada uno por diez, que son las diez avemarías de cada misterio.

En total, ciento cincuenta rosas dedicadas a María y a su hijo Jesús que nacieron en el siglo diez y aún hoy no se han marchitado.

Y como nos acercamos a Semana Santa, el lector curioso podrá leer los siguientes post en el blog Literatura y otros mundos:

ROSARIO DE LA AURORA: (I) BREVÍSIMA HISTORIA DEL ROSARIO

ROSARIO DE LA AURORA: (II) UN ROSARIO PECULIAR Y ORIGINAL

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POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

24

A UNA BOMBILLA

Sidérea estrella,
que iluminas el verde césped
en medio de la parda noche,
desmiente la hipocresía de las tinieblas
junto al lecho del rubio sol.

Potente como un megatón,
valiente como toro,
desafiante siempre a la inclemencia climática. 
y, sin embargo, tan poca cosa
que el hombre te difumina
con el simple contacto
de su dedo obediente.

Niégate a seguir alumbrando
y sume al hombre en las tinieblas del olvido,
en la ceguera de la razón,
que sus pasos se confundan,
porque, aun alumbrando tú su vida,
quiere seguir destruyéndote,
viviendo
SIN TI.

Sabes que no será así,
tu sino te lo repite,
te lo marca, remarca,
tienes menos vida que él,
eres inerte
y no concibes el fruto
del ser que te domina,
que domina a los impotentes.

(LUIS DE VALDETÉ)

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EL DUERO, DEFENSOR DE NUMANCIA

 

MÍNIMA ACLARACIÓN

El río Duero nace en la sierra de Urbión, término de Duruelo de la Sierra (Soria), comarca de Pinares.

En Duruelo se le une por la derecha al Duero el río Triguera.

Pasa lamiendo el cerro donde estuvo Numancia, por lo que durante el asedio romano sirvió de defensa y vía de aprovisionamiento de víveres y refuerzos.

Desemboca el Duero en el océano Atlántico en el estuario de Oporto (Portugal).

Numancia fue una población celtíbera situada en el cerro de la Muela, en Garray, provincia de Soria, a 7 kilómetros de la capital. En el verano del año 133 a. C., después de ser cercada y sometida a asedio durante trece meses por las legiones romanas de Pablo Cornelio Escipión El Africano Menor, sus habitantes prefirieron suicidarse y arrasar la ciudad antes de rendirse.

Métricamente estos dieciséis versos forman dos octavas reales, compuestas por versos de arte mayor de once sílabas (endecasílabos) de rima consonante. Su representación métrica sería la siguiente:11A, 11B, 11A, 11B, 11A, 11B, 11C, 11C.

TEXTO

Nace en Duruelo, término de Soria,
el apacible Duero  entre una peña.
Feliz consigue, con ufana gloria,
undoso curso de una y otra breña,
y de uno y otro río igual victoria
hasta que muere, y en su muerte enseña
que pobre nace en monte castellano
y rico muere en puerto lusitano.

Este, pues, rey caudaloso río,
fue muro de cristal contra el romano,
que de Numancia los valientes bríos
quiso vencer con poderosa mano,
y fue   vencido en tanto desafío
cuantos propuso su valor tirano,
hasta que el Africano y su arrogancia
entró en Numancia, mas no vio a Numancia.

(FRANCISCO GUTIÉRREZ DE CASTILLA, 1716)

 

 

 

 

 

 

 

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