ESTILOESTADÍSTICA: (1) CONCEPTOS Y FUNDAMENTO

En las ciencias que tienen como objeto de estudio el lenguaje y sus manifestaciones la diversidad de enfoques ha sido y sigue siendo una realidad. Con una consecuencia lógica: también diversidad terminológica, que confunde más que aclara.

A nadie le sorprende hoy oír hablar de gramática lógica, gramática estructural,  gramática generativa, gramática formal, gramática del texto, pragmática, etc. Y el objetivo es el mismo: el estudio de la lengua, pero con resultados diferentes, al igual que la terminología utilizada. ¿No es lo mismo complemento directo, objeto directo e implemento?

Una de las concreciones del lenguaje (entendido este como la capacidad de los seres para comunicarse) es la literatura. Y como no podía ser de otra manera, sucede otro tanto que en las ciencias generales del estudio del lenguaje. Por eso voy a precisar la terminología que utilizaré en estos estudios de literatura con aplicaciones de la estadística: ESTILOESTADÍSTCA.

¿Qué es la literatura? La literatura es la palabra hecha arte, plasmada por escrito o lanzada al viento. Y entiendo por arte la expresión de la belleza. No entraré en más precisiones.

De una obra, un autor, una época, incluso se habla de una literatura, se dice que tiene su estilo.

Entiendo por estilo literario la particularidad o particularidades que individualizan una realidad literaria, la hacen diferente de otra.

La ciencia que tiene como objeto de estudio el estilo literario se la conoce como ESTILÍSTICA. Con enfoques diversos: estilística idealista, estilística descriptiva, estilística estructural, estilística generativa, etc.

Y si se le une la ESTADÍSTICA nos encontramos con la ESTILOESTADÍSTICA, o estudio del estilo literario mediante aplicaciones estadísticas, objeto de mi estudio. La finalidad es clara: mostrar algunos aspectos del funcionamiento del lenguaje literario, ofreciendo sus resultados al campo de la enseñanza.

El fundamento de mis estudios de estiloestadística lo he hallado en uno de los grandes poetas del Renacimiento español: Fray Luis de León (1527-1591). Con falsa modestia puso al frente de sus poesías el siguiente texto:

Entre las ocupaciones de mis estudios en mi mocedad y casi en mi niñez, se me cayeron como de entre las manos estas obrecillas, a las cuales me apliqué más por inclinación de mi estrella que por juicio o voluntad. No porque la poesía, mayormente si se emplea en argumentos debidos, no sea digna de cualquier persona y de cualquier nombre…

A esa inclinación innata le añadió la técnica en su proceso compositivo poético, porque según Horacio el poeta nace y se hace. Y en una de sus obras nos da a conocer su método creativo de la obra literaria. Este texto es el que nos servirá de fundamento y guía en nuestros estudios. Es el que sigue:

«Y de estos son los que dicen que no hablo en romance porque no hablo desatadamente y sin orden, y porque pongo en las palabras concierto y las escojo y les doy su lugar, porque piensan que hablar en romance es hablar como se habla en el vulgo, y no conocen que el bien hablar no es común, sino negocio de particular juicio así en lo que se dice como en la manera como se dice, y negocio que, de las palabras que todos hablan, elige las que convienen y mira el sonido de ellas y aun cuenta a veces las letras, y las pesa y las mide y las compone, para que no solamente digan con claridad lo que se pretende decir, sino también con armonía y dulzura» («Dedicatoria» al «Libro tercero» en  De los nombres de Cristo, 1585).

En síntesis, estos serán sus principios:

  • Uso del español como lengua de cultura, lengua literaria, frente a quienes defendían solamente el latín.
  • La literariedad de una obra radica no solo en la forma, sino también en el contenido. El mensaje total procede de la suma de ambos planos.
  • El método compositivo literario radica en la elección. En el plano léxico se tendrá en cuenta tanto su significado como su significante.
  • La claridad significativa, la armonía y la eufonía son los objetivos que debe perseguir la obra literaria.

A descubrir la armonía y la eufonía literaria dedicaré futuros post, comenzando por el plano fónico de la lengua. Lo que fray Luis decía: «mira el sonido de ellas y aun cuenta a veces las letras, y las pesa y las mide».

Para ello tendré en cuenta los siguientes estudios:

– G. K. ZIPF y F. M. ROGERS, «Phonemes and Variphones in four present-day Romance Languages and Classical Latin from the viewpoint of dynamic Philology, Archives Néerlandaises de Phonétique Expérimentale, 15 (1939), pp. 111-147.

– T. NAVARRO, «Escala de frecuencia de los fonemas españoles», en Estudios de fonología Española, Syracuse, 1946, pp. 15-30.

– E. ALARCOS LLORACH, «Frecuencia de los fonemas», en Fonología española, Madrid, 1974, pp. 198-200.

– «Tabla de Frecuencias del Idioma Español», http://www.cidetec.ipn.mx/mtc/progacademico/lgac/si/Documents/31.pdf.

Como no coinciden las frecuencias de uso de los diferentes fonemas dadas por las fuentes antes citadas, lo que he hecho es calcular la media de sus frecuencias, y esta será la que aplicaré a mis estudios de ESTILOESTADÍSTICA FONOLÓGICA ESPAÑOLA.

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EL PORQUÉ LA MADRINA NO TOCABA AL BAUTIZANDO EN LA SACRA FONS (PILA BAUTISMAL)

1. EL BAUTISMO

El bautismo es el primero de los sacramentos de la Iglesia Católica. En el caso de los los niños o niñas se celebraba cuando tenían escasos días. Si eran adultos, cuando se producía la conversión. Hoy la situación ha cambiado, pero ha sido y sigue siendo un hecho histórico.

Tres son los efectos principales que confiere el bautismo. a) La infusión de la gracia regenerativa es el primero. Significa que por el bautismo se borra el pecado original y demás pecados. b) La impresión del carácter es como se conoce el segundo. Quien lo recibe queda marcado como miembro de la Iglesia y le habilita para recibir el resto de los sacramentos.  c) Antiguamente (el Código de Derecho Cánonico actual de 1983 no lo recoge ya) en el bautismo se producía la cognación espiritual, tercero de los efectos del bautismo.

BAUTISMO DE JESÚS. NAVARRETE, H. 1567

2. GONACIÓN O PARENTESCO ESPIRITUAL ANTES DEL CONCILIO DE TRENTO

La cognación (cognatio en latín) es un término jurídico presente ya en el derecho romano, que se consideraba como impedimento para el matrimonio. Se refiere al parentesco entre las personas. Así la define el Diccionario de derecho romano de Faustino Gutiérrez-Alviz:

COGNATIO. Cognación: Parentesco natural, de sangre o por consanguinidad, que liga entre sí a todos los miembros de una familia natural o civil que tienen un antepasado en común.[1]

Como ya he dicho, uno de los efectos que producía el baustismo era la cognación espiritual, que afectaba, entre otros, a los padrinos. El fundamento se hallaba en que la Iglesia consideraba que en el acto del bautismo los padrinos se convertían en los padres espirituales del bautizado y que esta paterninad espiritual era superior a la que procedía de la unión carnal, y de ahí su importancia y regulación en el derecho canónico a efectos matrimoniales.

El concilio de Nicea (año 325) en el canon 21 establece que el bautizado/a no puede contraer matrimonio con el padre o madre espiritual, es decir, con los padrinos. Se estaba refiriendo a la cognatio spiritalis.

JUSTINIANO

La cognación espiritual la introdujo en el derecho el emperador Justiniano (482-565). Figura en el libro I de las Instituciones, una de las cuatro obras de que se compone el Corpus uris civilis. Es este corpus la más importante recopilación de derecho romano de la historia, publicada en su segunda redacción el año 534.

En el capítulo X titulado De nuptiis, esponsales y nupcias, se especifican los impedimentos que prohiben el matrimonio, como la cognación legítima o civil, la afinidad, la esclavitud, el concubinato … y la cognación espiritual. Esta afectaba aquí solamente a la bautizada y el padrino, aunque hay quien piensa que también afectaba a la madrina y al bautizado. Este parentesco suponía que el matrimonio entre ambos quedaba prohibido. Hoy puede sorprender la regulación de este impedimento, ya que pensamos en el bautismo de niños o niñas. Pero téngase en cuenta que antaño (todavía hoy se puede contemplar alguno) había frecuentes bautismos de adultos, de aquellas personas que se convertían a la religión católica.

El papa Nicolás I (858-867) extendió la cognación espiritual a otros supuestos, como el de la bautizada y los hijos del padrino, al considerar a este como el padre de todos. Más tarde, en algunas iglesias se extendió también a los hijos del padrino con los hermanos de la bautizada.

La palabra padrino aparece ya en castellano hacia 1140 y madrina, en 1220, según Corominas. El primer diccionario del castellano es el de Elio Antonio de Nebrija, Vocabulario de romance en latín, de 1495. En él recoge ambos términos evidenciando su carácter espiritual:

  • PADRINO DE BAUTISMO: pater spiritalis.
  • MADRINA DE BAUTISMO: mater spiritalis.

3. GONACIÓN O PARENTESCO ESPIRITUAL SEGÚN EL CONCILIO DE TRENTO (1563)

La doctrina de que el parentesco espiritual era mayor que el procedente de la unión carnal, dio lugar a que este impedimento matrimonial se llevase a un grado de exageración poco conveniente, hasta que por el concilio de Trento en la sesión 24 del 11 de septiembre de 1563, en el Decreto sobre la reforma del matrimonio, estable los siguientes límites de la cognación espiritual como impedimento matrimonial:

  1. Entre el bautizado/a y los padrinos.
  2. Entre los padrinos y los padres del bautizado.
  3. Entre el bautizante y la bautizada.
  4. Entre el bautizante y la madre del bautizado/a.

En el decreto antes citado se regulan otros aspectos del bautismo, como que el padrino sea solo una persona (hombre o mujer) o a lo sumo dos, hombre y mujer; que los padrinos sostendrán al bautizado en la pila bautismal; que el parentesco espiritual se contrae por contacto en el momento que en la pila bautismal se derrama el agua sobre la cabeza del bautizado, acto central del sacramento; que se inscriban a los bautizados en un libro-registro; que se advierta a los padrinos del parentesco que han adquirido…, que se advierta también a los padrinos de sus obligaciones espirituales para con el bautizado.

Cuando el bautizado es un niño y no un adulto, el padrino representa al bautizado ante la Iglesia, contestando en su nombre y asumiendo la responsabilidad de educarlo cristianamente, junto a sus padres, y de tomar su tutela espiritual en caso de que éstos falten.

4. GONACIÓN O PARENTESCO ESPIRITUAL HASTA 1917

Con lo dicho hasta ahora, podremos ya entender el contenido subrayado de las siguientes partidas de bautismo seleccionadas, pertenecientes a los siglos XVIII y XIX, las tres primeras de Villaturiel (León) y la cuarta de Sajambre (León):

1.ª. De 22 de febrero de 1761. El bautizado se llama Valentín Vicente:

«Fueron sus padrinos Matías de Aller, vecino de Valdesogo de Arriba y Manuela Monge, vecina de Grulleros, quienes tocaron al bautizado, por lo que les advertí el parentesco espiritual contraído y demás obligaciones de su cargo».

2.ª. De 29 de junio de 1784. El bautizado era Juan Redondo:

«Fueron padrinos Manuel y Josefa Redondo, naturales y residentes en este lugar. Tocó la madrina, por lo que les advertí el parentesco espiritual contraído y más obligaciones de su cargo».

3.ª. De 14 de septiembre de 1853. La bautizada fue María Tapia:

«Fueron padrinos el abuelo materno y Leonor Tascón, de esta vecindad. La madrina no tocó. Advertí al padrino el parentesco y obligaciones».

4.ª. De 1762.

«Advertí al padrino la cognación espiritual y más obligaciones La madrina no tocó al bautizado y así no contrajo parentesco». (http://lacasadelabolera.blogspot.com.es/2009/01/partida-de-bautismo-de-pelayo-hermano.html).

5. LA COGNACIÓN ESPIRITUAL EN EL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO DE 1917

Hasta 1917, la Iglesia católica estaba regida por un conjunto disperso y sin codificar de normas jurídicas, tanto espirituales como temporales, conocido como Corpus Iuris Canonici. El Concilio Vaticano I hizo referencia a la necesidad de realizar una compilación en la que se agrupasen y ordenasen dichas normas, se eliminaran las que no estaban ya en vigor, y se codificaran, aportándoles orden y claridad.

Tras doce años de trabajos, sería Benedicto XV quien promulgase el Código el 27 de mayo de 1917, que entraría en vigor el 19 de mayo de 1918. El Código de Derecho Canónico de 1917 es conocido, por sus dos principales impulsores, como Código pío-benedictino.

Esto es lo que dice respecto del tema que nos ocupa, la cognación espiritual del bautismo y su impedimento matrimonial, y que demuestra que parte de las normas tridentinas seguían estando en vigor después de más de trescientos años.

Se establece que, siguiendo la costumbre de la Iglesia, que califica de antiquísima, nadie puede ser bautizado sin padrino (c. 762). Este debe ser solo uno, ya sea o no del mismo sexo que el bautizado; también se admite la posibilidad de que exista padrino y madrina (c. 764). Los padrinos deben reunir una serie de requisitos para ejercer su función. El quinto es el siguiente: En el acto del bautismo (cuando se derrama el agua sobre la cabeza) sostenga físicamente al bautizando o que inmediatamente después lo saque de la pila bautismal (fons sacra) o lo reciba de las manos del bautizante (c. 765,5.º). El parentesco espiritual queda reducido a dos casos:

  1. al bautizante y el bautizado/a;
  2. a los padrinos y el bautizado/a. (C. 768).

Lo que también recoge como impedimento dirimente es dicho parentesco (c. 1079).

Las demás obligaciones de las que hablan las partidas de bautismo las recoge el Código de Derecho Canónico de 1983 en los siguientes términos, válidos igualmente para épocas pasadas:

c. 872:

En la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino, cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo.

6. COGNACIÓN O PARENTESCO ESPIRITUAL EN1983

De 1983 es el segundo Código de derecho canónico de la Iglesia, vigente en la actualidad. Aquí ya no se recoge la cognación espiritual.

 

7. CONCLUSIÓN

Así pues, sr. alcalde pedáneo de Villaturiel, la cognación espiritual fue impedimento espiritual para poder contraer matrimonio desde el concilio de Nicea (325) hasta 1983. Lo que cambió con el paso del tiempo fueron los afectados. Esto explicaría que algunas madrinas, como aparece en las partidas de bautismo citadas, se negaran a tocar el niño para no contraer con él y con sus padres el vínculo espiritual que en un futuro le impedirían casarse con alguno de ellos, ya que se consideraba la cognación espiritual como impedimento dirimente, o lo que es lo mismo, prohíbe el matrimonio y, si se lleva a cabo por desconocimiento del oficiante, es nulo de pleno derecho.

El padrino estaba condenado de por vida a evitar el matrimonio en los supuestos que arriba enuncié, ya que él sí que contraía la cognación espiritual, porque él tenía la obligación de sostener al niño en el momento de derramar el agua bautismal sobre la cabeza de este en la pila (sacra fons) por el hecho de ser padrino, contacto físico mediante el cual se adquiría el parentesco espiritual.

NOTA: Lo mismo que se ha dicho aquí para los padrinos del bautismo se aplicaba a los del sacramento de la confirmación.


[1] Se distinguían cinco tipos: cognatio inferior, cognatio legitima, cognatio naturalis, cognatio servilis y cognatio superior. Se llamaba cognatus (cognado) al pariente por cognación.

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ECONOMÍA DEL LENGUAJE: LAS DEDAS

Hace unos años se pusieron de moda los microrrelatos, cuentos que para entenderlos, para que tuvieran significado, era necesario conocer el contexto, presuponer una serie de contenidos. Todavía recuerdo uno de los más conocidos: «Cuando despertó, el dinosaurio estaba allí» (Augusto Monterroso, 1959). Más reciente es este otro: «Encontró la aguja». Personalmente, tengo que confesar que no me sedujeron estas colecciones de microrrelatos.

Hoy quiero parecerme a esos textos, pero solo en su brevedad.

Buscaba a los andarines de Valdeón (León), que indefectiblemente salían a las once menos cuarto de la parada cuarenta del autobús. Por fin, los alcancé. Ya habían doblado el puente de La Lastra. Antonio me confirmó que en Valdeón seguía habiendo esguilos, aunque pocos. El recordaba otros tiempos en que abundaban y los chavales les apedreaban para que no comieran las nueces. También recordaba cómo había jóvenes, y no tantos, expertos en esguilar los mayos.

Tercia en la conversación Herminio para comentar una palabra que solo ha oído en su valle y que es un fiel reflejo de la economía del lenguaje, la precisión. Hoy nosotros hablamos de los dedos y tenemos que precisar si son de las manos o de los pies. Herminio y sus paisanos valdeonenses heredaron de sus antepasados una forma más sencilla, más corta. Los dedos son los de las manos y cuando se refieren a los de los pies los llaman dedas. Magnífica solución: los dedos y las dedas, con sus respectivos singulares. Es una solución típica del leonés que el castellano no dio.

Pero no solo se usa en Valdeón, no registrado por  Janick Le Men en el Léxico del leonés actual, sino también en otras zonas leonesas, como el Bierzo, Murias de Paredes, La Vecilla, Sajambre, La Bañeza, La Cabrera o Astorga. Hay lugares en que  deda se refiere solo al dedo gordo del pie, mientras que otros utilizan para ese sentido una forma en aumentativo: dedona. Son variantes dida y dea.

DEDOS Y DEDAS

Que nadie lo busque en los diccionarios de español, que no lo encontrará. Si lo hallaremos en otras provincias, como Zamora, Santander y Asturias: Duelme la deda miñina.

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LOS ESGUILOS

Cuando se habla de la montaña de Riaño (nordeste de la provincia de León), no todo son malas noticias (despoblación, envejecimiento, abandono de las administraciones provinciales, autonómicas y estatales, decadencia económica, falta de oportunidades, atraso, etc.). Las hay reconfortantes, porque todavía hay personas e instituciones municipales empeñadas en no dejar morir el pasado, en conservar la tradición mirando al futuro. Y esto es lo que viene haciendo el Instituto etnográfico de la montaña de Riaño, inaugurado en 2004, de titularidad municipal, situado en Riaño. Muestra de ese interés por la cultura de la montaña oriental fue la inauguración de una nueva sala el verano pasado: está dedicada a la mitología de la zona, a la recreación de sus personajes mitológicos más señeros.

Siguiendo en la misma dirección, han recreado un nuevo personaje, el ESGUILADOR. Y lo han hecho precisamente ejecutando su cometido: ESGUILAR el mayo[1], que se halla en las proximidades del museo en Riaño.

Es posible que a estas alturas te estés preguntando, lector de otras tierras, quién es ese personaje a quien llaman ESGUILADOR y qué significa ESGUILAR. Si la paciencia te acompaña, trataré de explicártelo.

En la montaña de Riaño a las ardillas[2] comunes (Sciurus vulgaris es su nombre científico) se las llama ESGUILOS. Dicha nominación la aprendí de niño en Siero y tiempo tardé en saber que eran lo que en otras zonas llamaban ardillas, el nombre más generalizado de estos roedores, que así define el DRAE: «Mamífero roedor, de unos 20 cm de largo, de color negro rojizo por el lomo, blanco por el vientre y con cola muy poblada, que dobla hasta sobresalir de la cabeza. Se cría en los bosques, y es muy inquieto, vivo y ligero». Añadamos una característica nueva: es delgado. En la actualidad se conserva el

nombre en dicha montaña y su familia léxica: ESGUILO, ESGUILAR, ESGUILADO y ESGUILADOR. Con variantes, como ENGUILAR, debido probablemente al influjo de anguila. Así pues, esguilar es trepar a los árboles valiéndose de las manos y los pies, como hacen los esguilos, y por comparación, también subir por lugares difíciles agarrándose con las manos y los pies. El esguilador es la persona que trepa a los árboles, a los mayos o a esos lugares de difícil acceso. Las personas de cierta edad todavía decimos ¡Cómo esguila! o ¡Esguila que se mata!, para referirnos a las personas que trepan con facilidad por los árboles o suben rápidos y seguros por los riscos.

Los esguilos siempre han estado presentes en la vida de los habitantes de los pueblos de la montaña de Riaño. Así se lo oí comentar a mi padre en Siero, que era cazador y que a su vez se lo había oído comentar a sus antepasados. Por tanto, esta actividad cinegética se data ya en Siero en el último cuarto de siglo diecinueve y con ella la presencia de palabras como esguilo, esguilar, esguilado y esguilador. De niño, era un espectáculo ver corretear a los esguilos por los montes de Samartino, La Corona, la loma Albao o el hayedo de El Rollo portando sus alimentos para el duro invierno. Iban cargados con avellanas (su alimento preferido), ayucos, bellotas, manzanas, etc., a la hueca del roble o del haya que habían convertido en despensa, en su «madurera». También era un espectáculo ver como las avellanas, entre sus patas, se iban convirtiendo en sabroso manjar. Hoy, ya de adulto, el espectáculo ha desaparecido en aquellos montes.

Desde los años cincuenta hasta 1974, como me recuerda un afamado cazador de Siero, los esguilos eran abundantes en Siero. Varios eran los cazadores que se dedicaban a su caza. Eran tiempos de escasez económica y el esguilo ofrecía carne sabrosa para añadir al guiso de las patatas de la Fuentelavega, amén de vender sus cotizadas pieles, contribución a la pobre economía de la tierra. Recuerdo que en algunos bares de la zona se servían de tapa. También me recuerdan cómo en las fiestas moceriles quienes dominaban el arte cinegético tenían  el encargo de aportar algunos esguilos para que formaran parte del guiso de la cena. Era caza preferida a la de la liebre. Su caza quedó prohibida por la Ley de Caza 1/1970 de cuatro de abril en la que el Coto Nacional Picos de Europa se constituyó en reserva nacional de caza.

Allá por 1974, prácticamente desaparecieron acosados por una grave y duradera epidemia. Hoy se puede ver algún ejemplar, pero son muy escasos. No se ha recuperado la población.

En cuanto a la etimología de ESGUILO, base de las demás palabras derivadas que constituyen su familia léxica, hay que decir que viene del latín SCIURU(M), el nombre científico de este género de roedores. Es cierto que la palabra latina viene del griego SKÍOUROS ,  pero creo que no se puede afirmar que la palabra española proceda directamente de dicha lengua, como sostiene el DRAE: Del gr. σκουρος skíouros, de σκι skiá ‘sombra’ y ορ ourá ‘cola1’. Sí habrá que precisar que en el latín vulgar hay que presuponer la palabra *SCIRU(M), por reducción del grupo –IU-, inusual en el latín, para explicar tanto ESQUILO como ESGUILO y sus derivados.

Estaríamo ante un caso similar al de los TORDOS, cuyo nombre general es el de MIRLO, y que en la montaña de Riaño se le designa con una palabra que procede del nombre científico: Turdus merula.

La palabra latina SCIURU(M)>*sciru(m) ha producido en español un doblete: ESQUILO y ESGUILO. La primera la encontramos ya en el siglo XIII en los Aranceles santanderinos y en el Libro de la Casa de Sancho IV. Hoy esta palabra, o alguno de sus derivados, se emplea en Santander, Asturias, Burgos, Palencia, Vizcaya La Coruña, Orense, Pontevedra, etc. NO en León. En Asturias, León, Santander y Palencia la que sigue estando viva es esguilo (Véase Janick Le Men, Léxico del leonés actual).

Aclaremos ahora cuáles han sido los cambios fonéticos que se han producido hasta llegar a ESGUILO, ya que unos se ajustan a lo que ha sido el proceso general, como en ESQUILO, y otros no:

– Las palabras latinas que comenzaban por S- líquida, seguida de otra consonante (como es nuestro caso), se le antepone ya en el latín vulgar (el latín hablado por las legiones romanas) una i- o una e-. En este caso una e-, como en espejo (de SPECULUM), escribo (de SCRIBO) o escaño (de SCAMNUM).

– El grupo consonántico SC– se conserva en su paso del latín al español, como norma general, tal como hemos visto en los casos antes citados y en esquilo. Sin embargo aquí la C (velar oclusiva sorda) se ha sonorizado, se ha convertido en G, como sucedía en posición intervocálica.

– En latín vulgar había una tendencia a destruir los hiatos, como es el caso de –iu-. Una de las opciones era reducirlo por pérdida de una de las vocales, como es este caso: iu> i. Ya hemos dicho que estos grupos vocálicos eran inusitados en latín.

– La equivalencia acústica entre las consonantes líquidas, R=L, L=R, fue un fenómeno lingüístico frecuente. Aquí R=L.

– Por último, la Ŭ latina se convierte en O, y la –M del acusativo desaparece.

Del sustantivo ESGUILO provienen el resto de las palabras que forman su familia léxica: ESGUILAR, ENGUILAR, ESGUILADO y ESGUILADOR. Y sus variantes ESQUINO, ESGUILU, Son las que encontramos en la provincia de León: zona de Murias de Paredes, La Vecilla, Riaño, Astorga o Valencia de don Juan.

Para finalizar, querría aclarar algunas informaciones que da el DRAE. Desde su edición de 1927 admite esguilar, dando a dichas palabras origen asturiano. En la edición electrónica actual ha incorporado esguilo, dando también  origen asturiano al término. Como estamos viendo, en la provincia de León se utilizaron mucho antes (igualmente en otras provincias) y se siguen utilizando. Y una prueba más de su uso es que en Siero existía el mote de «el esguilo» y a su hijo se le apodaba «el esguilín». En 1926 nacía en el seno de una familia de lugareños de Siero un niño al que pusieron por nombre Félix. Su extrema delgadez y su pequeño tamaño hicieron exclamar a su hermana María: «Parece un esguilo». Y ahí quedó bautizado con ese sobrenombre. Su uso nunca fue peyorativo, como en otros casos. Recordaré que era de uso frecuente «Está como un esguilo» para referirse a las personas muy delgadas. ESGUILADO se utilizaba como adjetivo para referirse a las personas altas y delgadas.

VEASE MI POST SOBRE LOS MOTES: VIOLENCIA VERBAL EN LAS AULAS: EL MOTE

Todo lo anterior no quiere decir que estemos hablando únicamente de leonesismos, y de que en Asturias no se usen. Su uso lo ponen de manifiesto tanto el DALLA, como el DGA, que recogen ESGUIL, ESGUILU, ESGUILAR, ESGUILAU y ESGUILADOR, amén de las variantes ERGUILAR, ISGUILAR o ESGUILAR. Lo que revindicamos es que el DRAE corrija los lugares de uso.


[1] Mayo: árbol pelado y alto (en ocasiones se unían dos), convenientemente alisado y engrasado, que se levantaba en los pueblos de la montaña de Riaño cuando un hijo del pueblo cantaba misa. En lo alto se colocaba la recompensa para aquel que primero lograra subir hasta la copa: el esguilador.

[2] La palabra ardilla proviene del diminutivo de ARDA, que, a su vez, tiene su origen en HARDA, de origen incierto. Según Corominas-Pascual, harda ‘ardilla’ se documenta ya en el siglo XIII. En 1495 la recoge Nebrija en su Vocabulario español latino.

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EN DETRIMENTO DE…

Amable lector:

¿Has utilizado alguna vez la locución preposicional española «en detrimento de»?

Si tu respuesta es afirmativa, ¿la utilizas con frecuencia o esporádicamente?

¿Conoces su significado preciso?

Si tus respuestas son afirmativas, puede que no te interese seguir leyendo este post. En caso contrario, te invito a descubrir su origen, su significado y las razones de su escaso uso.

Hace algunos días escuchaba a un profesor de instituto quejarse del escaso léxico del que disponían los alumnos de cuarto de ESO. Y lo ilustraba con la siguiente anécdota: en medio de la clase un alumno levanta la mano para preguntarme por el significado de la frase que acababa de pronunciar: «el capitalismo defiende siempre los intereses de las clases adineradas en detrimento de la clase obrera». Lo que el alumno no entendía era la última parte de la oración: «en detrimento de la clase obrera», y más en concreto «en detrimento de». El profesor procedió a explicar su significado y la cambió por otra locución proposicional como «en perjuicio de». Entonces el alumno manifestó que ahora ya entendía la frase dicha. La razón de tal desconocimiento radicaría, según el profesor, en la falta de lectura. Añadiría yo: y en otras razones relacionadas con el uso que los hablantes de una lengua realizan de su léxico (el idiolecto).

En detrimento de forma parte del amplio elenco de locuciones preposicionales españolas de estructura preposición + sustantivo  + preposición. (Véase al respecto en este mismo blog mi post NUEVO SISTEMA PREPOSICIONAL DEL ESPAÑOL).Y la clave está en el sustantivo formador: DETRIMENTO.

Detrimento es un sustantivo masculino que procede del latín DETRIMENTUM ‘pérdida, perjuicio’ por la vía culta, es decir, no modifica prácticamente su forma latina como hacen las palabras patrimoniales, que son las que ya encontramos en el comienzo del idioma y que han experimentado cambios fonéticos significativos en su paso del latín al español. Corominas y Pascual en su célebre Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico lo registran por primera vez en 1438. En su versión electrónica (2017), el DRAE lo recoge con el significado de «Deterioro, daño o perjuicio».

Actualmente se puede afirmar que detrimento es un sustantivo que queda reducido estrictamente al ámbito culto, no forma parte del uso general que los usuarios realizan del español, donde ha sido sustituido por perjuicio (palabra patrimonial que procede del latín PRAEIUDICIUM).

A la locución en detrimento de le ha sucedido como al sustantivo formador. Ha pasado a ser de uso exclusivo del ámbito culto, no es de uso general en el español común, como lo es en perjuicio de, su sinónima. Y lo mismo le sucede a otra locución preposicional que se considera también sinónima: en menoscabo de.

Téngase en cuenta, además, que a los usuarios de una lengua, en este caso el español, esta les ofrece la posibilidad de elegir una palabra o un grupo de ellas fosilizado dentro de un conjunto (NIVEL DE LENGUA), y que la elección que realiza el emisor (NIVEL DE HABLA) puede obedecer a uno o diversos factores:

  • desconocimiento de alguna de ellas (ignorancia);
  • materia de la que se habla;
  • nivel lingüístico elegido;
  • tipo de receptor del mensaje (interacción con el emisor);
  • área lingüística (variedad diatópica)
  • o al contexto general en el que se emita (situación y contexto).

Finalizaré diciendo que, si tuviera que explicar su significado de forma perifrástica, cabría explicitar que se utiliza como un complemento del verbo para indicar que a alguien o algo se le perjudica, pero sin que dicho perjuicio conlleve la eliminación o destrucción total del perjudicado o de lo perjudicado. Así se podrá observar en la siguiente frase sobre un tema que está de moda:

La corrupción de cualquier tipo, incluso la de menos cuantía, socava el desarrollo democrático y va en detrimento de los intereses y derechos de los ciudadanos

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CANTOS DE BODA TRADICIONAL EN SIERO (LEÓN)

Las zonas rurales también han entrado en la modernidad, aunque para ello hayan renunciado a buena parte de su tradición. Es el caso de los cánticos que acompañaban a las bodas religiosas. Para que dichos cantos no se pierdan y perduren, publico aquí una recopilación de los que antaño se cantaban en Siero (León).

Cantar es un hecho connatural al ser humano. Se canta en todas las situaciones, aunque las más propicias son las que implican alegría, felicidad. Y esos sentimientos son los que producen muchos eventos, como pueden ser las reuniones de amigos, de familiares o las bodas. Por ello es natural que se celebren con cantos, más cuando los medios de diversión son escasos, como sucedía en el mundo rural de antaño.

Todavía recuerdo alguna de las bodas a las que yo asistí en las década de los cincuenta y sesenta del siglo pasado. Ese recuerdo de niño y de joven será el sustento del siguiente relato.

Acordad la fecha del evento por parte de los actores principales, se procedía a los preparativos de la boda y a la celebración de una serie de actos religiosos y no religiosos que anunciaban la celebración del evento: la boda.

Entre los anteriores cabe citar la petición de la mano de la novia, las velaciones, la invitación a los futuros asistentes, las despedidas de la novia y del novio por parte de la mocedad del pueblo, la preparación del banquete con la selección del lugar y el menú, etc.

La boda se celebraba en el pueblo de la novia; en nuestro caso en Siero. Y se podía dar la circunstancia de que el novio fuera del pueblo o forastero. Tanto el banquete como la celebración eclesiástica se celebraba allí.

El banquete tenía lugar en casa de la novia o en algún otro recinto que fuera más espacioso, como podía ser la casa del pueblo. Entonces se ponía a prueba la solidaridad de todo el vecindario, fuera o no familia. Todos aportaban lo que fuera necesario para que el banquete se pudiera celebrar con garantías de éxito, especialmente los componentes de la vajilla que había de utilizarse para tanto comensal. Recuerdo cómo se marcaban todos los utensilios con pintauñas para identificar a sus propietarios.

En la preparación de la comida intervenían las casas de la novia y del novio y personas afines o con conocimientos culinarios. Eran días en que se ponía a prueba el funcionamiento de fogones, cocinas económicas y horneras. De estas últimas salían panes frescos, hornazos, escaldón, tortas, mazapanes, pastas,  magdalenas, brazos de gitano, etc. Recordemos que había víspera, boda y tornaboda.

Cuando se celebraba el banquete en la casa de la novia, esta se ponía patas arriba: todas las estancias se convertían en improvisados comedores, atendidos por la gente joven que asistía a la boda y que se convertían por unas horas en diligentes cameras y camareros ataviadas unas y otros con mandiles negros ribeteados con puntillas blancas.

El mediodía solía ser la hora elegida para la ceremonia religiosa. Se anunciaba esta con el toque pertinente de campanas, «toque por alto», como exigía el evento. Era la señal para que los invitados de parte de la novia acudieran a casa de esta para ir formando el cortejo nupcial. Allí se desplazaba también el novio con sus invitados para buscar a la novia. Reunidos todos y una vez que las campanas habían dado las tres, el cortejo se dirigía hacia la iglesia encabezado por la novia y sus familiares más cercanos y seguido por el novio y los suyos. Así se llegaba al patio de la iglesia, donde ya se congregaba para asistir a la misa los vecinos del pueblo que no estaban invitados.

Finalizada la ceremonia religiosa, los nuevos esposos abandonan la iglesia. A la salida se dirigían hacia la casa de la novia donde se invitaba a vino y pastas a todo el pueblo. Desde la salida de la iglesia hasta la llegada a la casa de la novia el padrino iba tirando monedas (perronas y perrinas, y alguna peseta) que recogían los asistentes más jóvenes; la madrina, por su parte, regaba el trayecto con abundantes caramelos. Dos costumbres que vienen de siglos atrás y que hoy en día todavía se pueden observar en los bautizos.

Finalizado la convidada para todos, se inicia el banquete para los invitados.

Y con esta breve introducción se podrá entender lo que dicen algunas de las estrofas sin necesidad de más explicación. Solo añadir que los cantos corrían a cargo del grupo de cantoras y cantores que siempre había en el pueblo, estuvieran o no invitados a la boda.

 1. A LA PUERTA DE LA CASA Y CAMINO DE LA IGLESIA

Buenos días los señores,
los del valor añadido,
benos días les daremos
dentro y fuera del castillo.

Aquí están tus amigas,
amigas y compañeras,
a darte los buenos días
y también la enhorabuena.

En esta mañana fresca,
con el rocío que ha caído,
venimos a verte, niña,
que bien te sienta el vestido.

Hinca la rodilla en tierra
en un lindo cobertor
y pídeles a tus padres
que den la bendición.

En el corazón de muchos
la emoción ha penetrado
y las lágrimas ocultas
por las mejillas rodaron.

De lejos han venido
los hermanos del novio
a darle un tierno abrazo
y acompañarle en todo.

Despídete, niña hermosa,
de la casa de tus padres
por ser la última vez
que de ella soltera sales.

¡Qué bonita va la novia,
rodeada de capullos,
sus padres y sus hermanos
la miran con mucho orgullo!

¡Qué bonita va la novia,
parece un  ramo de flores,
en el medio de sus padre,
de sus hermanos y amores!

Esta calle está adornada
con hojas de perejil,
que la adornó el novio
cuando la vino a pedir.

La señora novia tiene
una cruz en los pendientes
con un letrero que dice
viva el novio y sus parientes.

Aunque la lleves al lado
no puedes decir que es tuya,
que puede decir que no
delante el señor cura.

Caminito de la iglesia,
al subir la cuesta arriba,
súbela poquito a poco,
no se fatigue la niña.

Llevarla de piedra en piedra,
llevarla de canto en canto,
que no se manche la seda
ni la hebilla del zapato.

Ya se divisa la iglesia,
ya se divisa la entrada,
ya se divisa la iglesia
donde vas a ser casada.

Ya se divisa la iglesia,
ya se divisa la entrada,
ya se divisa la pila
donde fuiste bautizada.

Cuando llegues al rellano,
descansa, ramo de flores,
que vendrás fatigada
de seguir a tus amores.

Lo que vas a hacer ahora
piénsalo, piénsalo bien,
que el nudo que vas a dar
no se puede deshacer.

Al entrar para la iglesia
pisarás losa sagrada,
la última de soltera,
la primera de casada.

Salga, señor cura, salga,
que a la puerta hay una rosa
y un caballero que dice:
«yo la quiero por esposa».

Salga, señor cura, salga,
con los libros de casar,
que está la novia en ayunas
y se nos va a desmayar.

Salga, señor cura, salga,
con los libros de san Pedro,
que está la novia en ayunas
y también el caballero.

Señor cura salga pronto,
aquí en el patio le esperan,
dos novios quieren casarse
por Dios y por la Iglesia.

Salga señor cura, salga,
y amárrelos bien seguro,
si es poco una lazada,
deles un montón de nudos.

2. AL SALIR DE LA IGLESIA

Salgan los señores novios,
les estamos esperando
para darles la enhorabuena,
que sea por muchos años.

Al tomar agua bendita
ten mucho cuidado
no se te caiga el anillo
que el caballero te ha dado.

Viva el novio y la novia,
el padrino y la madrina
y todos los convidados
con todita su familia.

El compromiso que hicisteis
lo tenéis que respetar,
de no separaos nunca
y amaros hasta el final.

Ya sois marido y mujer
con anillos de casados,
que lo que Dios ha unido
nadie podrá separarlo.

El «sí te quiero» se dieron
los novios, enamorados,
y al tiempo intercambiaron
los anillos de casados.

Dios bendiga vuestro enlace
viviendo en buena armonía,
como vivió san José
en Nazareth con María.

Por el sí que dio la novia
en el altar de la iglesia,
por un sí que dio la novia
entró libre y salió presa.

A la familia del novio
le tenemos que decir
que se ha llevado una rosa
de las que existen aquí.

Desde Velilla has venido
pasando valles y lomas
y no has podido encontrar
hasta Siero la paloma.

Todo el camino has venido
pisando de rosa en rosa
y a este jardín has llegado
a coger la más hermosa.

Que contento estará el novio
cuando ha pasado Picones,
porque ha encontrado la rosa
que roba los corazones.

Muchas gracias caballeros,
nos vamos a retirar,
Dios les haga muy felices
y también a los demás.

3. PARA EL BANQUETE

Casada ya estás, casada,
que te casó el señor cura,
quiera Dios que en un año
tengáis un niño en la cuna.

Viva el novio y la novia
y el cura que os casó,
el padrino y la madrina,
los invitados y yo.

Los novios están contentos
porque de lejos llegaron
muchos parientes y amigos
para estar a su lado.

La joyas se encuentran poco
y valen mucho dinero
y los mocitos de Prioro
buscan sus novias en Siero.

¡Cuántas veces has bajado
Picones y las Camperas
para llegar hasta Siero
a buscar compañera.

Aunque aquí encontraste novia,
no estuvo nunca perdida,
que en la casa de sus padres
fue criada y muy querida.

A los señores casados
les voy a dar un consejo:
«Juntos se coman la pulpa
y juntos roan el hueso».

Dicen que casar, casar,
yo también me casaría
si la vida de casado
fuera como el primer día.

La casa del señor novio
siempre fue casa honrada
y ahora le van a poner
una flor que le faltaba.

Los hermanos de los novios
les daremos un consejo:
«Que se vayan preparando
y no se queden solteros».

A los señores padrinos
les tenemos que decir
que les regalen un piso
para empezar a vivir.

Aunque te cases y marches
a otra tierra forastera,
la casa de tus padres
siempre la tendrás abierta.

Yo no sé qué tiene, madre,
el pueblecito de Siero,
que toda la juventud
la llevan los forasteros.

Aprendiste tus deberes
y también lo religioso,
y a la hora de casarte
escogiste el mejor mozo.

Hoy los padres de la novia
que contentos estarán
porque tienen a su hija
muy cerquita del hogar.

Hoy los padre de la novia
que contentos estarán,
porque de hoy en adelante
tienen un hijo más.

Los mocitos de este pueblo
que no lo echen a broma,
que los mozos forasteros
les van llevando las mozas.

Este vino es de Tudela,
no es como lo de La Mata,
beban poco los señores,
no andemos todos a gatas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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SABIO CONSEJO PARA PAREJAS

El saber del pueblo se basa en la observación de la realidad diaria a través de los tiempos. Año a año. Mes a mes. Día a día. Minuto a minuto. Observado un hecho que funciona y se repite (de verdad comprobada) lo convierte en norma de vida para la comunidad, en paradigma que se propone para regular los comportamientos (regla de conducta u otra enseñanza).

Para su transmisión, para su conservación lo acuña de forma oral en refranes, consejas, dichos, etc., haciendo de la brevedad y poeticidad dos de sus características definitorias. Lo archiva oralmente en el depósito colectivo que los mayores se encargan de conservan y de ir recordando a su entorno. Y así sucesivamente.

En ocasiones, los más letrados de la comunidad lo plasman por escrito para que no se pierda ese saber, creando las famosas libretas de cantares y otras cosas. En ocasiones, algún erudito, que lo oye, lo recoge en forma de libro y lo publica. Y así tenemos la primera colección de esos refranes impresos: la del marqués de Santillana, Refranes que dicen las viejas tras el fuego (1508).

Y así continua la historia.

Trabajando con cánticos populares de bodas de la montaña riañesa (León) me encontré con una conseja, nunca antes oída, que me llamó poderosamente la atención. Constituye una copla, esa estrofa popular que hallamos desde el inicio de los tiempos literarios. Lo que realmente me fascinó no fue el molde, el contenido, sino la originalidad en la formulación lingüística y en los términos elegidos. Se basa en algo tan elemental como el comer carne y juega con la pulpa y el hueso.

Creo que se puede añadir que es de valor universal para todos aquellos que quieran vivir en pareja y que esta no se rompa. Se basa en la solidaridad, en el compartir lo bueno y lo malo.

Antaño se aplicaba a los casados, que eran quienes formaban las parejas consentidas. Hoy simplemente lo dejamos en parejas.

Y dice así:

A los señores casados

les voy a dar un consejo:

«Juntos se coman la pulpa

y juntos roan el hueso».

(PULPA: «Parte mollar de la carne que no tiene huesos ni ternilla»)

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Soledad

Hasta el último sol

Solía pensar que la soledad me apaga, pero no es así, lo que me apaga es el silencio, la soledad se disfruta, pero el silencio me mata, me gustan las palabras, la música, el tic tac del reloj sin otro sonido de fondo es abrumador, me gusta demasiado estar solo, pero disfruto ver caer el atardecer y suspirar, me gusta que me roben el aliento y las risas, me gusta la tranquilidad que envuelve a dos personas, un manto que cubre a dos del frió, es una compañía que no necesita de un tercero, de un cuarto o un sexto, solo dos son suficientes en un cuarto vació para hacerse compañía y disfrutar de esa tranquilidad, aun si ese alguien no estuviera en el mismo lugar se hará presente en pensamientos, recuerdos, mensajes que te dan paz y alegrías, pero también existe la soledad mas cruel, el lado oscuro en…

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DESDE ÁSTURA A ESLA

No voy a hablar aquí de las fuentes del Esla, cuestión harto debatida y, por el momento, sin solución documentada. Además de enfrentamiento dialéctico entre Valdeburón y Tierra de la Reina.

Quiero explicar para todos (a ver si lo consigo), sean filólogos o no, cómo el río que el historiador romano Floro llama ÁSTURA ha llegado a nosotros con el nombre de ESLA.

Y partiré de dos precisiones previas, que me parecen esenciales para comprender el enrevesado mundo de las variantes (una misma palabra con diferente forma) en la Edad Media.

En la Edad Media quienes sabían leer y escribir eran muy pocos. La documentación que se nos ha transmitido es manuscrita, procedente de ese reducido grupo de personas que sabían escribir: los copistas, en su mayoría clérigos.

Entre los copistas medievales de  manuscritos se distinguen dos tipos: los que copian (o intentan copiar) fielmente lo que les presentaban escrito ya y los que transcribían lo que les dictaban o simplemente oían. En ambos casos, los había que, incluso, se permitían copiar corrigiendo, no acertando en ocasiones en la corrección. De ahí que nos podamos encontrar con tanta variedad de formas de una misma palabra. Si uno copia lo que oye puede escribir perfectamente ÉSTOLA, ÉZTOLA, STOLA, ÉXTULA, ÉXTULE, HÉXTULE, etc., variantes todas ellas procedentes de ÁSTURA.

Además, por razones de evolución fonética y de dominio lingüístico (de espacio, de lo que se llama sustrato lingüístico) una misma palabra puede evolucionar de forma diferente, produciendo sus variantes respectivas. Estas pueden convivir durante tiempo (siglos) hasta que una se imponga o sobrevivan varias. En el dominio actual del leonés se puede apreciar perfectamente como nos muestran el Diccionario de las hablas leonesas de Eugenio Miguélez o el Léxico del leonés actual de Janick Le Men.

Terminaré esta introducción indicando que el hidrónimo ÁSTURA (y sus resultados en castellano) ha sufrido una evolución muy similar al topónimo actual ESLONZA (comarca leonesa que se halla entre Gradefes y Villasabariego): ALISO-NTIA, ELISONTIA, ALISONZA, ELISONZA, ASLONZA, ELSONZA, SLONZA, ESLONZA. Todas estas formas las podemos encontrar en la documentación medieval, sobre todo en la del monasterio de san Pedro de Eslonza.

  1. ÁSTURA

El primer autor que cita el río hispano ÁSTURA es Lucio Aneo Floro (S. I-II) en el Epitome de Tito Livio (más conocido como Historia de Roma) en su libro segundo, capítulo 33, dedicado a la guerra de los romanos contra los cántabros y astures. Allí dice lo siguiente:

«asentado su campamento junto al río Ástura (la –m se debe a que está en acusativo), dividido su ejército en tres cuerpos, se prepararon para atacar al mismo tiempo los campamentos de los romanos» (sed positis castris apud Asturam flumen trifariam diviso agmine tria simul Romanorum adgredi parant castra).

Otros de los autores que menciona el río Ástura es Paulo Orosio (c. 383-c.420), sacerdote, historiador y teólogo hispano, en su obra Historia contra los paganos (Historiae adversus paganos), capítulo XXI, en el que narra la llegada de Augusto a Hispania y la guerra contra los cántabros y astures:

«Los astures, por su parte, tras colocar su campamento junto al río Ástura, hubieran derrotado con su buena estrategia y sus fuerzas a los romanos, si no hubiesen sido traicionados y sorprendidos de antemano». (Astures vero positis castris apud Asturam filumen Romanos, nisi proditi praeventique essent, magnis consiliis viribus oppressissent).

También encontraremos el nombre latino sin evolucionar en San Isidoro (560-636), Etimologías:

«Los ástures, nación de Hispania, así llamados porque les rodea el río Ástura, habitan protegidos por sus frondosas selvas y montes» (astures gens Hispaniae, vocati eo, quod circa Asturam flumen, septi montibus sylvisque crebis inhabitant, (9, 2, 112).

  1. ÁSTORA / ÉSTORA / ÉSTORE

Evolución fonética. Comenzaré diciendo que en latín las vocales se diferencian entre largas  (-) y breves (ᴗ), según el tiempo que se tarde en emitirlas. De acuerdo con esta diferenciación, cuando la silaba penúltima es breve el acento recae en la antepenúltima. Esto es lo que ocurre en ÁSTŬRA. Se pronuncia, por tanto, como esdrújula. Esta será la etimología de punto de partida.

Teniendo en cuenta la evolución fonética que experimentan las palabras latinas para convertirse en castellanas, este sería el primer «resultado: ÁSTŬRA > ÁSTORA. La Ŭ átona se ha convertido en O. Esta primera solución castellana no la encontramos, pero sí ÉSTORA, en la Crónica Albeldense ((883). la A inicial se ha cerrado en E (inflexión de la vocal tónica, aunque es un fenómeno fónico de muy reducida extensión), como se puede apreciar en otras palabras medievales astur-leonesas (Alisoncia>Elisoncia>Isloncia). Una variante sería ÉSTORE

  1. ÉSTOLA / STOLA / ÉSTORA / ÉSTULA / ÉXTULA / HÉSTULA / ÉSTULE /ÉXTULE / HÉSTULE/ ÉZTOLA / ÍSTULA  / ÍSTOLA / ÍSTOLE / HÍSTOLA

En la documentación conservada del monasterio de Sahagún, que tuvo numerosas posesiones en las poblaciones por las que pasa el actual río Esla, publicada bajo el nombre de Colección diplomática del monasterio de Sahagún, encontraremos frecuentes referencias al río Esla bajo diferentes nombres. Otro tanto sucede en la documentación de la catedral de León publicada en varias obras, en la del monasterio de Eslonza o en el de Gradefes. También manejaremos las crónicas medievales.

En los documentos de los siglos X a XIII se  encuentran las variantes que encabezan el epígrafe. Todas ellas proceden de ÉSTORA mediante un  proceso de disimilación (cambio de R por L) muy frecuente en el castellano medieval, como también era frecuente la vacilación entre las vocales E, I. La forma más repetida es la de ÉSTOLA, documentada desde el siglo X al XII.

Respecto de la aparición de la forma ÉZTOLA, conviene reseñar lo siguiente. En la Edad Media existían seis fonemas consonánticos sibilantes (tres sordos -las cuerdas vocales no vibran- y tres sonoros –las cuerdas vocales vibran) que comenzaron a confundirse. Se representaban por las consonantes C+e, C+i, Z+a, Z+o, Z+u, Ç, Z, S, SS, J, G, X.

En la segunda mitad del siglo XVI y la primera del siglo XVII se produjeron cambios radicales del consonantismo español, lo que determinó el paso del sistema fonológico medieval al moderno.

Por lo que respecta a los seis fonemas sibilantes, lo primero que sucedió es que se redujeron a tres: los sonoros desaparecieron y quedaron los sordos, aunque las letras siguieron utilizándose. De los tres sordos, solo quedó una sibilante, /S/, que se representaba por la letra S. El fonema representado por la C, Ç y Z se convirtió en interdental /Z/, el actual sonido CE. El fonema representado por J, G y X se convirtió en velar /X/, el equivalente al sonido actual GE.

  1. ÉSTOLA / ÉZTOLA / STOLA / ESTLA / EZTLA

Es necesario advertir que en la Edad Media la S no representaba el mismo sonido que la Z, como se encarga de recordarnos Antonio de Nebrija en su Gramática de la lengua castellana (1492), donde defiende que se escriba como se hable. Por tanto, la pronunciación será diferente en el caso de ÉSTOLA y ÉZTOLA.

De ÉSTOLA deriva ESTLA, lo mismo que de ÉZTOLA sale EZTLA, formas que ya se hallan en el siglo X y XI en la documentación antes citada. Se han producido por la pérdida de la vocal postónica, la –O-, fenómeno usual en castellano.

  1. EZTLA / EZLA / ESTLA / ESLA / ESLLA / SLA /ESLE

Al perderse la vocal postónica, se produce en el interior de la palabra un grupo consonántico EXTRAÑO en el castellano: -STL-. De difícil pronunciación. La lengua lo soluciona conservando solo la consonante primera y la última. Así pues, se ha eliminado la dental –T-, con lo que la pronunciación se hace normal. La forma que resultó fue EZLA y ESLA, con sus variantes.

  1. ESLA / EZLA

EZLA y ESLA serán las formas que nos encontraremos con carácter general a partir del siglo XIII en los manuscritos. Sin embargo, en las obras impresas, la forma predominante hasta el siglo XVIII será EZLA. Algunos ejemplos, de los muchos que se podrían citar.

Alfonso X (rey de Castilla entre 1221 y 1284) escribe en la Primera crónica general, capítulo 58, en referencia al rey Alfonso el Católico: «Entró el rey don Alfonso por Tierra de Campos –esta es Toro, la que tiene de un cabo el río EZLA, del otro el río de Carrión».

En la cartografía del siglo XVI siempre aparece la forma EZLA. Y del siglo XVI es la gramática del licenciado Villalón (1558) que nos recuerda que las letras S y Z representan sonidos diferentes, y que la Z se pronuncia como si fuera una doble Ç.

El portugués Jorge de Montemayor situó la acción de su novela pastoril los Siete libros de Diana (1559) en tierras leonesas: «En los campos de la principal y antigua ciudad de León, riberas del río EZLA [el río Esla no pasa por la ciudad de León], hubo una pastora llamada Diana, cuya hermosura fue extremadísima sobre todas las de su tiempo».

Otro de los ejemplos seleccionados –y que resulta aleccionador- pertenece a la obra de Pedro de Junco, Fundación, nombre y armas de la ciudad de Astorga (1635): «El río EZLA se llamaba EZTOLA y EZTOLA fue ASTURA».

Al siglo XVIII pertenece la referencia del Padre Flórez y su Theatro geográfico-histórico de la Iglesia de España (1762), en la que aparece en repetidas ocasiones el río EZLA. Hablando de los nombres y límites de Asturias (Trat. 56, cap. I): «San Isidoro dice que les dio nombre el río ASTURA… Hoy persevera el mismo nombre de EZLA en el río que los de tierra de León llaman río Grande».

Una de las primeras obras de la Real Academia Española fue la Ortografía española (1741). En la parte dedicada a la letra Z dice que ya la Ç ha desaparecido y que se sustituye por la Z. Esta letra recoge ya los mismos usos y sonidos que en la actualidad (interdental sorda).

  1. ESLA

Finalizaremos este recorrido con dos ejemplos del siglo XIX, siglo en el que ya hallamos la forma actual ESLA (con la S sibilante, alveolar sorda).

Así comienza la definición que da Sebastián Miñano en su Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (1826): «ESLA: Río de España, en la provincia de León. Nace del puerto y de las montañas de Tarna».

La última referencia la he tomado de la España geográfica (1845) de Francisco de Paula Mellado al hablar de la provincia de León: «Atraviesa la provincia de N. a S. el caudaloso río ESLA o EZLA, antiguamente ÁSTURA, que tiene su origen en las montañas de Valdeburón». Obsérvese que nos recuerda la coexistencia de las dos formas a mitad del siglo XIX.

  1. SÍNTESIS

Esta sería la evolución lógica, con variantes a su alrededor y conviviendo en períodos de tiempo:

  1. ÁSTURA (S. I-2).
  2. ÁSTURA (S. VI)
  3. ÁSTORA (S. IX)
  4. ÉSTORA (S. IX)
  5. ÉSTOLA (S. X-XIII)
  6. ESTLA / EZTLA (S. XI-XIII)
  7. ESLA / EZLA (S. XIII-XVIII)
  8. ESLA (S. XIX-XXI)
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SIERO (LEÓN), DON TELLO Y GUERNICA (VIZCAYA)

Se acercan las fiestas patronales de Siero (León): Santiago y santa Ana (25 y 26 de julio).

En estas fechas entrañables, vuelven al pueblo muchos de aquellos que  tuvieron que emigrar en el siglo pasado buscando un futuro mejor. Hoy lo hacen abuelos, hijos y nietos.

Uno de los lugares de España donde dirigieron mayoritariamente sus pasos fue el País Vasco, y dentro de este, la provincia de Vizcaya. Bilbao y su alfoz albergan a buen número de ellos.

Cuando en otros tiempos regresábamos en el tren de la Robla y nos apeábamos en Guardo, allí estaba esperándonos el coche de línea de Quico el de Riaño, aquel viejo autobús con morro y arranque de manivela, que cargaba los bultos en su gran baca ubicada en su lomo. Y en él camino de Siero a las cinco de la tarde.

Atrás quedaba Velilla (que entonces se apellidaba de Guardo), y después de pasar por Besande enfilaba renqueante la subida al puerto de Picones. Desde su alto se divisaba ya parte de las tierras de Siero, en otro tiempo holladas en busca de gamones, cardos, coloños, hierba, paja… o cuidando los ganados. A la derecha Las Camperas y seguido la peña Tornera. El valle de Valdeladueña, con su fuente de los huevos podridos, la separaba de El Castiello.

SIERO: PUERTA ROMÁNICA COLOCADA EN EL ACTUAL CEMENTERIO, CON EL CASTIELLO AL FONDO

El Castiello nos traía viejos recuerdos. Recuerdos de niños. Todos sabíamos que su nombre se debía a que en su alto se hallaba el castillo de don Tello, cuyos restos tantas veces habíamos recorrido atraídos por el encanto de sus ruinas buscando no se sabe qué. El foso, los restos de los muros exteriores desmoronados, visos de alguna habitación, piedras y más piedras, todo destrucción, etc.

Cuando la edad nos hizo reflexionar, nos preguntábamos quién era aquel don Tello, nombre enclavado en la tradición oral, y que daba nombre al vigilante que quería dejar Siero en busca de las tierras llanas de Castilla a través del puerto de Picones y siguiendo el río Carrión. Y esta es más menos su historia, en breve.

El castillo es anterior a don Tello. Ya existía en el siglo XII (se le cita ya en 1181 en el Tratado de paz de Medina de Rioseco) y formaba parte del sistema defensivo levantado en las fronteras de los reinos de León y de Castilla.

En el siglo XIV el castillo formaba parte del señorío de Siero, integrado por Siero, Valverde y Besande (y en algunos momentos también por Portilla). Y el primer señor de este territorio a  quien se reconoce su posesión es al infante don Tello (1337-1370), más tarde señor consorte de Vizcaya (1353-1358) o  «Conde de Vizcaya, de Lara, de Aguilar y señor de Castañeda» (1366-1370). A él se debe el nombre del castillo, como lo atestigua el Memorial de la calidad y servicios de las casas que posee don Fernando de Tovar Enríquez de Castilla, caballero de la Orden de Calatrava, onceno señor del estado de Tierra de la Reina, que se compone de las villas y lugares de Boca de Huérgano, Villafrea, Los Espejos y Barniedo, DEL DE SIERO, con las de Besande, Portilla y Valverde y el castillo del conde don Tello… (1672). Este memorial se presentó a la reina para solicitar el marquesado de Valverde de la Sierra, que le sería concedido c. 1678.

TORREÓN DE LOS TOVAR EN BOCA DE HUÉRGANO

Tello Alfonso de Castilla (don Tello o el conde don Tello) era hijo de rey y hermano de dos reyes: Pedro I de Castilla (1350-1369) y Enrique II de Castilla (1369-1379).

Fue el sexto hijo de la relación extramatrimonial que el rey castellano Alfonso XI (rey entre 1312 y 1350) tuvo con Leonor de Guzmán (1310-1351). Nació en Mérida en 1337. Junto con sus hermanos Enrique  (más tarde Enrique II de Trastámara), Fadrique y Sancho jugó un papel destacado en la vida política de España entre 1337 y 1370, tomando parte en todos los acontecimientos de los tres reinados que le toco vivir: el de su padre Alfonso XI, su mediohermano Pedro I y su hermano Enrique II, aunque la documentación que ha quedado es escasa. Buena parte de la información que hoy se maneja procede de las crónicas medievales: la anónima Crónica de Alfonso Onceno o la Crónica de los reyes de Castilla, de Pedro López de Ayala (1332-1407).

Fue un personaje de comportamiento zigzagueante y artero, de retorcida personalidad, que hizo que con sus cambios de alianzas la evolución de los acontecimientos políticos de su época variara. Se plegaba a cualquier circunstancia con tal de que le reportara beneficios, no importándole que su actitud fuera calificada de inexplicable.

ALFONSO XI Y LEONOR DE GUZMÁN

Su madre, Leonor de Guzmán, se caracterizó por su desmedida ambición en el intento y realidad de dotar abundantemente con títulos, puestos y bienes materiales a todos sus hijos, aunque fueran bastardos. Fue la mujer más influyente del reinado de su amante, Alfonso XI, pudiéndose afirmar que llegó a controlar todos los resortes del poder. Llegó a postergar a la reina y al heredero legítimo del reino.

Fruto de esa ambición materna, Tello se convertirá en un hombre rico, poderoso e influyente.

Por muerte de su hermano Pedro (1330-1338), su padre le concedió el 10 de febrero de 1339 (con tan solo dos años) los dominios que dejaba vacantes su hermano, excepto Orduña, Paredes de Nava, Luque y Cuberos. Entre las heredades destacan Aguilar de Campoo (Palencia), Liébana (Cantabria), La Pernía (Palencia) y otros lugares en la frontera con Aragón. Hasta ese momento su padre no le había dejado heredad alguna. A estos territorio irá sumando muchos otros a lo largo de su vida.

No sabemos desde cuando tuvo los señoríos de Tierra de la Reina y de Siero, pero sí que fue su señor. Así nos lo ha transmitido la tradición oral y el Memorial antes citado. En el documento por el que Enrique II otorga a su sobrino Alfonso Téllez (hijo de don Tello) una serie de posesiones, entre las cuales se hallan los señoríos antes citados, dice textualmente: «cuando los poseía el conde don Tello, su progenitor» (18 de febrero de 1571). Formarían estos señoríos parte de los bienes que en el testamento don Tello lega a sus hijos varones habidos fuera del matrimonio (cuatro) y refiere de la siguiente forma: «todo lo otro que a mi pertenece en las montañas». Sin lugar a dudas, con montañas se está refiriendo a lo que ya entonces se conocía como montañas de León.

Desde 1339 las huestes de don Tello se hallarán presentes en las campañas militares contra los musulmanes que llevó a cabo su padre con tanto ahínco. Citemos, por ejemplo, la batalla del Salado (1340).

Con fecha 2 de enero de 1343 fue legitimado por su padre el rey Alfonso XI, con lo que pasó a tener los mismos derechos de derecho de heredad que los hijos nacidos del matrimonio legítimo de Alfonso y María de Portugal.

Siendo niño, su madre procuró su ascenso social, económico y político a través de dos procedimientos: la presencia en la Corte y el matrimonio.

Pronto entró a formar parte de la orden de caballerías Orden de la Banda, ocupando el cuarto lugar en el rango, orden que había sido creado por Alfonso XI en 1332.

En 1340 (con solo tres años), fue nombrado canciller mayor del rey[1], puesto que desempeñó hasta 1350, muerte de su padre, cuando fue sustituido por Alfonso de Alburquerque.

El segundo de los procedimientos que utilizó su madre para encumbrar a su hijo Tello fue el del matrimonio. Siendo niño apalabró su matrimonio con Juana, hija mayor del señor de Vizcaya Juan Núñez de Lara, uno de los hombres más poderosos del momento perteneciente a uno de los linajes más prestigiosos de España, que moriría en extrañas circunstancias en Burgos en 1350.

Con la muerte de su padre Alfonso XI en 1350 y el advenimiento al trono de Pedro I la consolidación de Tello en la Corte se interrumpe, ya que su madre será encarcelada en Sevilla y morirá en Talavera en 1351 por orden de la reina María de Portugal, esposa de Alfonso XI.

PEDRO I EL CRUEL

El mismo año de la muerte de su madre, jura lealtad al nuevo rey y se une a su séquito. Esa lealtad durará poco, ya que un año más tarde prestará vasallaje al rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso, acto que le será perdonado por su hermanastro. Reconciliado con este, asistirá a su boda con Blanca de Borbón en 1353.

Ese mismo año el rey autoriza la boda de Tello con Juana de Lara, que desde 1352 era la señora de Vizcaya por la muerte de su hermano mayor Nuño. Se casan en Segovia el 15 de octubre. Por este matrimonio se convierte en señor consorte de Vizcaya, pasando a ser, con tan solo 16 años, uno de los personajes más importantes del reino.

A partir de su matrimonio, Tello se convierte en aliado de su hermanastro Pedro I. Esta alianza durará cinco años, ya que, cambia de actitud al ver como su hermano Fadrique era asesinado el 29 de mayo de 1358 por orden regia; pasará a formar parte del bando de su hermano Enrique que guerrea contra Pedro I para proclamarse rey.

Como consecuencia de este cambio de bando, el rey ordena dar muerte en Bilbao el 12 de junio de 1568 al infante Juan de Aragón, casado con Isabel de Lara, que a la sazón era el administrador del señorío de Vizcaya en ausencia de Juana de Lara, que había sido hecha prisionera en Aguilar de Campoo, y de Tello, que se halla huido ante la persecución de su hermanastro el rey. Así incorporó este Vizcaya a la corona. Juana moría Sevilla en 1359 sin descendencia.

ENRIQUE II DE CASTILLA

El 16 de marzo de 1366 Enrique II se corona como rey de Castilla en Calahorra. El rey abandona Castilla ante el empuje de las fuerzas del ejército de su hermano.

El nuevo rey se traslada a Burgos, y aquí el proclamado rey de Castilla comienza a distribuir posesiones entre sus aliados. A Tello le da el señorío de Vizcaya en calidad de gobernador, nombrándole conde de Vizcaya, de Lara, de Aguilar y señor de Castañeda. Tello había perdido la dignidad de señor de Vizcaya al haber muerto todos los descendientes de los Lara y ser Juana Manuel, esposa de Enrique II, la heredera legítima.

El 3 de abril de 1367 tuvo lugar la batalla de Nájera (La Rioja) entre Pedro I, apoyado por tropas inglesas, y su hermanastro Enrique II. La victoria se decantó del lado del primero. En dicho enfrentamiento participaba Tello quien abandonó el campo de batalla sin presentar resistencia y se refugia en Aragón.

El 9 de agosto de 1368 realiza su primer testamento en Cuenca de Campos (Valladolid), que sería modificado por otro de 1370, en el que nombra albacea universal a su hermano Enrique II.

No se sabe con certeza ni la fecha ni el lugar de su muerte. Se da como fecha la del 15 de octubre de 1370 y como probable lugar Medellín (Badajoz). Según algunas fuentes, habría muerto envenenado por orden de su hermano el rey Enrique II.

Fue enterrado en el convento de los franciscanos de Palencia, al que había dejado una suculenta dote, como había ordenado en su testamento.

DON TELLO EN GUERNICA

Siendo señor consorte de Vizcaya, fundó las villas de Marquina (1355) y Elorrio (1356); como gobernador del señorío, las de Guernica (1366) y Guerricaiz (1366). Así figura en la carta puebla fundacional:

Sepan cuantos esta carta privilegio vieren, como yo, don Tello, con placer de todos los vizcaínos, fago en Guernica población e villa que se dice Puerto de Guernica…

A su muerte, sus territorios fueron repartidos entre sus 9 hijos (4 varones y 5 hembras) por el albacea Enrique II, según consideró más conveniente y no según lo estipulado en el testamento por su hermano. El reparto tuvo lugar el 18 de febrero de 1371.

El señorío de Vizcaya pasó al primogénito de Enrique II, el que reinaría con el nombre de Juan I de Castilla desde 1379, incorporándose así Vizcaya la Corona de Castilla.

Al segundo hijo varón, Alfonso Téllez, le asignó su tío el rey Enrique II el de las Mercedes en régimen de mayorazgo los señoríos de Tierra de la Reina, de Siero, de Portillo y de Aldea Mayor, que habían sido de su padre don Tello.

Así pues, el conde don Tello fue el nexo de unión entre los señoríos de Siero y de Vizcaya en los lejanos años de 1353-1370.

Concluyamos con este párrafo de Luis Vicente Díaz Martín que me parece un buen resumen de la vida del personaje que nos ocupa:

Concluía en el otoño de 1370, a los 33 años, la vida de don Tello, vástago real de una rama llamada a establecerse durante casi siglo y medio en el trono, primero en Castilla y después en Aragón, sin que, por su muerte, pudiera beneficiarse de la subsiguiente consolidación de su linaje. Había sido casi desde su nacimiento uno de los personajes mejor dotados del reino, y por su matrimonio había acumulado inmensas extensiones territoriales que hacían de él un destacado personaje que, sin embargo, no llegó a insertarse, en estos años conflictivos, en los problemas del reino más que en aquellos que, necesariamente por su cuna, le afectaron. En ellos actuó torvamente, sin que tuviera jamás decididos valedores, ni él mismo se empeñara con decisión en ninguna de las causas en las que hubo de participar. La traición y el cambio de bando fue su práctica habitual y el doblez su forma de comportamiento. Tuvo un fin oscuro como correspondía a quien jamás realizó empresas de brillo, sin que su personalidad dejara huella positiva en ninguna de las empresas en que participó. («Don Tello, señor de Aguilar y de Vizcaya (1337-1370)», Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, 47 (1982),  p. 315).


[1]CANCILLERÍA REAL: órgano destinado a registrar, expedir y sellar los documentos reales.

Publicado en HISTORIA DE SIERO, PEDRO I EL CRUEL, SIERO, SIGLO XIV | Etiquetado , , , , , , , , , | 3 comentarios