MÁS SOBRE EL RÍO ESLA, EL ÁSTURA DE LOS ROMANOS

Hace ya tiempo que escribí un post en este mi blog sobre la evolución fonética que había experimentad el sustantivo ÁSTURA (atención al acento), nombre de río, desde el latín hasta el español actual: ESLA. Se titulaba «Desde Ástura hasta Esla». Comenzaba así:

No voy a hablar aquí de las fuentes del Esla, cuestión harto debatida y, por el momento, sin solución documentada. Además de enfrentamiento dialéctico entre Valdeburón y Tierra de la Reina.

Hoy sí que hablaré de una de las dos cuestiones planteadas aportando documentos que  sirvan para zanjar el enfrentamiento entre Tierra de la Reina y el valle de Valdeburón (o entre quien sea) por el nombre de su río. Los dos valles quieren llamarse ESLA. Ambos lo han querido hacer suyo, pero solo uno tendrá la razón.

Para entender el contenido de los documentos que voy a utilizar, conviene tener claro, antes del inicio del desarrollo probativo, el significado de la palabra MONASTERIO o CONVENTO, sobre todo en la Alta Edad Media (siglos V al X), ya que no coincide exactamente con el que hoy tenemos. Entonces se llama así al edificio o conjunto de edificios que albergaban una comunidad monástica que vivía en soledad y dedicada a la oración. Esta podía ser amplia, con varios edificios e importantes arquitectónicamente, o solamente estar formada por unos pocos monjes (dos, tres o pocos más) que viven en un edifico o más de naturaleza más bien pobre. Eso sí: hay un edificio o parte de él que es imprescindible, el que tiene la función de iglesia o capilla, donde se pasarán buena parte de la vida diaria en oración. De muchos de estos monasterios medievales hoy no queda ni rastro. Aunque es bastante posterior a la época que tratamos, pero que ilustra perfectamente el tipo de conventos o monasterios de los que hablamos, se conserva en Pedroso de Acim (Cáceres) el convento fundado por el franciscano san Pedro de Alcántara (1494-1562) en 1557 conocido como “EL Palancar”, que pasa por ser el más pequeño de España y posiblemente del mundo. Es una humilde casa casa que tiene 32 pies de largo por 28 de ancho. En total 69, 54 m2. Cuenta con capilla, comedor, cocina y 10 celdas. Su claustro mide 3 por 3 m. La celda del fundador se halla debajo de la escalera y es un hueco de apenas 1 metro cuadrado, El santo dormía sentado en una silla y con la cabeza apoyada en un madero. Así pues, este tipo de conventos o monasterios podían desaparecer fácilmente sin dejar huella.

La montaña de Riaño (Riángulo en los documentos, procedente de RIVI ANGULUM ‘ángulo del río’) mantuvo una estrecha relación con el gran monasterio leonés, el de san Facundo y san Primitivo, en la villa actual de Sahagún (Léon), desde su creación. Ya se tienen noticias de él a comienzos del siglo X.  Las propiedades de este cenobio adquiridas bien por compra, herencia o donación hicieron que sus posesiones fueran cuantiosas y se extendieran por varias provincias.

Tanto sus privilegios como las escrituras de sus pertenencias hasta comienzos del siglo XII quedaron recogidos en lo que se conoce como Becerro[1] gótico del monasterio de Sahagún o Liber testamentorum Sancti Facundi, datado en 1110. Transcribe documentos íntegros desde el siglo X.

Comenzaré por el que lleva fecha de 17 de mayo de 1089 (BGS, f. 139v, b-140r, a). En él, Domingo y su madre Flámula donan al monasterio de Sahagún el monasterio que tenían en territorio de Riaño, en donde nace el Éstula (Esla), que linda con el camino que va al barrio de los gallegos –hoy desconocido-, con Martín Díaz, con el término de la señora Tota –posiblemente lo que hoy se conoce como la Cota- y con el atrio de la Iglesia de san Cristóbal. Tanto Martín Díaz, la Cota como la iglesia de san Cristóbal se hallan en territorio de la localidad montañesa de La Uña (León). También donan otra heredad en Resacco. Esta es la parte más importante del texto latino:

Testamentum de monasterio de Riangulo et de Resacco que fecit Dominicus cum matre sua […]

monasterio nostro quem abemus de abios et parentes nostros siue de comparaciones in terradurio Riangulo, locum certum ubi oritur Éstula […]

Est autem ipsum monasterium determinatum per cunctis suis locis et terminis antiquis: de prima parte, per carrera que discurrit ad barrio de gallecos; de secunda parte, per termino de Martin Diaz; de tercia parte, termino de domna Tota; de IIII parte, per illo atrio de sancto Christoforo.

Aunque no se diga, por los términos utilizados aquí con tanta precisión y que se conservan todavía en La Uña, el monasterio estaría situado en el término de esta localidad: en territorio de Riaño, donde nace el Éstula (Esla) y lindante con Martín Díaz y la iglesia de san Cristobal, ambos en La uña. Marcaría los límites norte y sur.

El segundo documento va fechado el 9 de marzo de 1110 (BGS, f. 142r). En él encontramos a Domingo Vellítiz que dona al monasterio de Sahagún, para salvación de su alma,  sus propiedades en el valle de Riaño: su parte en la iglesia de san Cristóbal, donde nace el Éstula (Esla) y toda su heredad.

Texto latino:

Ego Domenico Uellitiz facio cartulam testamenti […] pro remedio anime mee de omnes meas hereditates quantas habeo in ualle de Riangulo. Inprimis, in loco ubi oritur Estula, mea porcione in illa ecclesia de sancto Christoforo […]

De nuevo encontramos el valle de Riaño, donde nace el Esla y la iglesia de san Cristóbal.

Como alguien  pudiera dudar de que la iglesia de san Cristóbal sea la de la Uña, traeré como prueba un documento sacado del Becerro de presentaciones de curatos y beneficios de la catedral de León, copia de 1468 que remite a un original de mediados del siglo XIII. En él, al describir las 38 iglesias del arciprestazgo de Burón, con el número 2 aparece la de La Uña:

«Sant Christoual de La Unla. Del arçedianadgo. Da terçia como esta otra [al çellero de Vegamián] e II sueldos en procuración e II sueldos de en çenso».

Creo que de los documentos presentados se infiere claramente que el llamado río Éstula (Esla), en tierras de Riangulo (Riaño), es el que pasa por el término de La Uña.

Pero si tuviéramos alguna duda por no aparecer explícitamente el pueblo de La Uña, citaré otro documento. Es del siglo XVIII. Lleva fecha de 10 de febrero de 1749. Es una carta-privilegio dada en Madrid por el Real Consejo de Castilla a la villa de Acebedo y al Concejo de Burón para que queden exentos de pagar los tributos correspondientes al mantenimiento y reparación de calzadas y puentes reales de fuera de su jurisdicción, obligándose a mantener y reparar las dos calzadas y sus puentes que pasan por su territorio: las que vienen de Asturias por Tarna y Ventaniella y confluyen en la vega de san Miguel en La Uña y la que también viene de Asturias por san Glorio y se une a la anterior en Torteros.

En dos ocasiones se cita explícitamente el río Esla. Son estas:

A) «Y dentro de dicha calzada, que era distrito y jurisdicción de dicho concejo y villas, se hallaban nueve puentes de carro, las ocho de madera de roble y otra de piedra, que llamaban Santa María, puente Amea [estas dos en Acebedo], las Cabadas, la del campo de Burón, la de Torteros, la de san Francisco, la de la Vega, la de Pontón y la de Polvoredo, que todas estaban sobre el río Esla que va a Benavente y Zamora».

B) «Y asimismo, en par de dicho río Esla, hay fundados en dicha calzada real cuatro escollos compuestos de piedra seca y madera, llamados La Hoz de La Uña [justo por encima del pueblo], Los Caspios, La Cueva y La Hoz de Burón, que por ser la tierra estrecha y agria no había por donde echar dichos caminos y ser preciso fuesen en par de dicho río caudal».

Del siglo XIX es el último documento que citaré. Se trata del artículo dedicado al río Esla por Pascual Madoz en su célebre Diccionario geográfico—estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1845-1850). En él sitúa al citado río en la provincia de León, en el partido judicial de Riaño y afirma que «nace del puerto y montañas de Tarna en el Concejo de Valdeburón».

Llegados aquí, creo que queda suficientemente demostrado con argumentos histórico-documentales que el río Esla es el río caudal que recorre Valdeburón procedente de La Uña. El problema, que queda sin resolver y de difícil solución hasta que no se demuestre documentalmente, es determinar el lugar exacto de su nacimiento: ¿en el valle de Riosol o en el valle de Valdosín?

¡Con lo fácil que nos lo pone el río Nalón con su fuente La Nalona en la otra vertiente del puerto de Tarna!


[1]  «Libro donde las iglesias, monasterios y algunas comunidades copiaban sus privilegios y las escrituras de sus pertenencias» (DRAE).

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