POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

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NUEVO CURSO

Ese caminar por el sendero
ondulante y esperanzador de las letras
comienza hoy lisonjero para el yo,
roto y confundido por las turbulencias del estío.

El trabajo manual agotador,
el contacto con la natura madre sin freno,
llevan al hombre desecho por la vida
por el camino de la farsa y la vida salvaje.

Son recuerdos inconfundibles
de épocas doradas,
recuerdos que se apagan
con la luminosidad cívica
y, aunque la antinomia sea el centro,
la certidumbre es la verdad.

Lucha la pasión
por el desenfreno del mundo,
mientras el alma
se aquieta con el goce de la naturaleza.

Tú, sin sospecharlo,
estás luchando por la materia,
por una materia pura,
enraizada en el estado salvaje
de la exhalación verdínea
de la alta montaña.

No sigas,
la pluma se aturde
ante los nuevos comienzos
y se avergüenza del mundo tartáreo.

Como final en pensar en la negra y solitaria noche:
el olvido de tus paisanos rotos
será  el castigo de tu malidicencia,
el furor de tus hijos
y el oprobio de tu tierra.

(LUIS DE VALDETÉ)

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