LLORAMBRE / ARVÍA

La industrialización del campo trajo consigo que las tareas agrícolas y ganaderas dejarán atrás métodos y herramientas milenarias, como el arado romano o la pareja de labranza. Y con ello también se dejó en desuso y en olvido la terminología de esos métodos de cultivo tradicionales y esos aperos de labranza. Buen ejemplo de ello es la palabra LLORAMBRE que me traslada Polín, del pueblo de La Uña (León), persona harto preocupada porque no se pierda la tradición de su lugar de nacimiento.

Él recuerda de su infancia y juventud pasadas en La Uña cómo cuando se iba a uncir la pareja se sacaban de la cuadra las vacas[1] y un conjunto de aperos para uncirlas: yugo, cornales, melenas con o sin cubierta. La palabra que designaba dicho conjunto era LLORAMBRE. “Saca la llorambre para uncir la pareja”. Aunque no la recogen los diccionarios generales ni los léxicos particulares dedicados a alguna zona de la provincia de León, su uso está localizado, además de en La Uña, en la zona de Sajambre y en Valdeón, como citaré más adelante.

En los pueblos de alrededor de La Uña no se tiene constancia de su uso. Así, en los cercanos Maraña y Cofiñal se utilizaba LA ARVÍA, como en Senra y Villanueva de Omaña. Donde sí está profusamente documentada la palabra es en Asturias bajo las formas LLORAME, LLORIAME, LLURIAMEN, LLURAME, LLURANE, LLURIASMEN, LLORIAMEN, ALLORIAMBRES.

En el Becerro gótico del monasterio de san Benito de Sahagún (León), creado en 1110 y que trascribe documentación desde el siglo IX, encontramos documentos en latín que hacen referencia a los aperos de los que venimos hablando. Solo dos ejemplos. El primero de ellos es del año 877. En él se dice que se valoran en 15 sueldos  «duos boues cum suo loramne et cum suo karro». Recordemos que el yugo se ataba al carro en su cabezón por medio del sobeo. En otro de 1089, entre las pertenencias que tiene un monasterio situado en La Uña, entre Martín Diaz y la iglesia de san Cristóbal y que dona Domingo y su madre Flámula al monasterio de Sahagún, aparecen citados animales y aperos de labranza; entre ellos, «uno cauallo, II boues cum sua loramne  i carro». Aquí aparece claro que los animales utilizados en la labranza eran los bueyes y que LORAMNE (del latín LORAMINE) incluye el yugo, las cornales y las melenas. El yugo es un instrumento de madera que se colocaba encima de la cabeza de las vacas de la pareja para que quedaran uncidas mediante las cornales. Las cornales eran las correas de cuero con que se ataba la cabeza de las vacas al yugo. Las melenas eran la almohadilla que se colocaba entre la cabeza de la vaca y el yugo para proteger la cerviz de esta. En leonés diríamos «para que no se mancaran las vacas».

DOCUMENTO DE 1089

Ya en el siglo XVII (1648) encontramos el término latino convertido en un leonesismo. Lo cita el profesor José R. Morala Rodríguez tomado de un documento de Prada de Valdeón (León): «Un yugo con su llorambre». De la zona de Sajambre tenemos varios ejemplos del siglo XVIII citados en el Blog Historia de Sajambre: «Un yugo con su llorambre». En ambos casos, llorambre solo incluiría las cornales y las melenas.

El leonesismo LLORAMBRE tiene su origen en la palabra del latín vulgar LORAMEN, -INIS ´correa del arnés`, que, a su vez, procede de LORUM, -I ´correa`. Esta sería su cadena evolutiva desde el latín hasta el leonés:

– LŌRUM > LŌRĀMEN > LŌRĀMINE(M) > LORAM’NE (pérdida de la vocal postónica) > LORAMBRE (el grupo de nasales añade casi siempre una oclusiva sonora intermedia, pues ambas continuas son difíciles de pronunciar seguidas) > LLORAMBRE (palatización de L- inicial en leonés)[2].

Respecto del origen del término ARVÍA, utilizado con el mismo significado que llorambre y que encontramos en Maraña y Cofiñal (Montaña Oriental) y también en Senra y Villanueva de Omaña (Montaña Occidental), hay que decir que me resulta desconocido y que no lo recoge el DRAE, ni ninguno de los diccionarios leoneses ni asturianos.

Cabe la hipótesis de diferenciar en la palabra ARVÍA dos partes. La primera, AR-, que actuaría como prefijo, al que le seguiría el sustantivo VÍA. Pudiera estar relacionado con el verbo AVIAR, del que procede el sustantivo AVÍO, que en una de sus acepciones significa «utensilios utilizados para algo». Como sustantivo femenino, se habría usado en las zonas señaladas con el significado de aperos o utensilios utilizados para uncir las vacas.


[1] Recordemos que las vacas sustituyeron a los bueyes como animal utilizado en la labranza. Citaré algún ejemplo de la pareja formado por bueyes desde la Edad Media hasta el siglo XVIII.

[2] En La Uña nos encontramos con el topónimo LA LLOMBA, claro leonesismo. Es la forma femenina de LLOMBO ´lomo`, que, a su vez, procede del latín LUMBU(M).

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