POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

33

RELATO

1. EL VIAJE

Calado por los ojos llorosos del universo,
aturdido por el destructor ruido
de las máquinas móviles,
emprende el yo
el camino directo hacia las regiones,
MONTAÑA,
donde el aire puro,
todavía sin contaminación,
insuflará fuerza vital a sus pardos pulmones.

Avanza continuo el paisaje
y tras la ciudad ruido
aparecen los pueblos purificados por el silencio de la noche,
aunque violados por el paso de las carreteras.

La contaminación no es ya la señora
que nos despierta cada mañana
con su inyección de anhídrido carbónico,
la incesante verdura
de los alegres y divertidos prados
responden con voz irónica y altanera
a la pululación de gases quemados.

Sigue con el pie a fondo
y, a medida que avanza,
que el cielo se estrecha
cayendo sobre tu vista cansada,
el corazón se ensancha
y olvida por días todo lo que es
muerte, odio y venganza CIUDADANOS.

Solo tiene ojos para mirar
la belleza de los paisajes,
para contemplar,
admirado,
el silencio inmutable de los árboles,
para escuchar la música de los campos
en breves intervalos,
ara saber oír el rauco mugido de las vacas
apacentadas en las laderas,
para traspasar el semblante del labriego,
pobre y lleno de harapos,
para desvalijar la riqueza de su alma
con los impuros deseos,
para poder SER como ellos,
para saber escuchar
la armonía sonora de la naturaleza.

(LUIS DE VALDETÉ)

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