LAS VACAS DUENDAS PA LA GÜERÍA DE ABAJO…LAS VACAS PARIDAS PA…

En la montaña oriental leonesa, y concretamente en el pueblo de La Uña, el aprovechamiento de los pastos comunales en los montes de utilidad pública lo realizaban los vecinos organizando sus ganados en grupos que llamaban VECERAS. Digo lo realizaban, porque desde hace años estas han desaparecido debido a la jubilación de la mayoría de los ganaderos. En la actualidad solo quedan cuatro que se han repartido los terrenos comunales y cada uno se encarga de llevar su ganado y cuidarlo en el terreno asignado.

La agrupación se hacía siguiendo criterios de especia  de ganado y dentro de esta se subdividían siguiendo otros criterios como podía ser la edad, su estado, su función, etc. Así, nos encontrábamos veceras de vacas, de ovejas, de cabras, de caballos, de burros, y en algunos lugares hasta de gochos. Dentro del ganado vacuno, la agrupación hacía que existieran veceras de duendas, paridas, cabaña y añojos. Ahora las que nos interesan son las VACAS DUENDAS.[1]

Las vacas duendas eran dos y se las conocía como «la pareja». Eran vacas adultas y fuertes. Realizaban su trabajo uncidas al yugo. Eran las que se utilizaban para realizar las labores de labranza (tirar del carro, arar, trillar, tirar del rastrón, etc.) y cuantas otras requirieran su fuerza y maestría en el tiro, como arrastrar maderas, piedras, arrancar raíces, etc.

El adjetivo DUENDA significa ‘mansa, domada’. Y esto es lo que requería la pareja: un periodo de doma para que aprendiera a ir uncida y realizar las labores de tiro que se le encomendaba, siempre guiada o dirigida por una persona con la ahijada en la mano. Las vacas que iban a la vecera de las paridas no estaban domadas y menos las de la cabaña, que eran las más jóvenes.

DUENDA viene del latín DŎMĬTA, participio pasivo del[FJFF1]  verbo latino DOMĀRE, que en castellano dio DOMAR.

Esta fue la evolución de DOMITA hasta llegar a DUENDA como palabra patrimonial:

  • -O- > UE (diptongación)
  • -I- > Desaparece la vocal breve postónica
  • -T- > D (sonorización).

Dicho adjetivo lo encontramos ya en su forma masculina (duendo) en el siglo trece, y desde entonces ha permanecido en los diccionarios hasta la actualidad, ya que el DRAE lo incluye, aunque a la vista de lo que venimos diciendo debiera corregir parte del contenido:

duendo, da

Del lat. domĭtus, part. pas. de domāre ‘domar’.

1. adj. desus. Manso, doméstico. U. en Cantb., referido a una vaca o a un novillo.

paloma duenda

La vecera de las vacas duendas tenía asignado su lugar de pasto en exclusividad. Eran unos pastos buenos y cercanos al pueblo. En este sentido eran privilegiadas sobre el resto de las vecerías. Pero ¿cómo se llamaba el lugar donde pastaban las duendas? Y aquí viene la sorpresa: GÜERÍA. En La Uña había dos: la de abajo y la de arriba, separadas por la peña Los Bueyes. Eran parcelas de terreno común perfectamente delimitadas.

El origen del término está muy claro: procede de BUERÍA. El cambio de la bilabial oclusiva sonora /B/ por la velar oclusiva sonora /G/ es un fenómeno normal del habla popular: ABUELO > AGÜELO. A su vez, BUERÍA procede de BUEYERÍA (BUEE + ERÍA). Como se podrá observar, el lexema es BUEY, que tiene su origen en la palabra latina BŎ(V)E(M)(BUEE >BUEY), al que se le ha añadido el sufijo –ERÍA, que indica lugar. Por tanto, etimológicamente significaría lugar donde pastan los bueyes. Esto quiere decir que cuando se crea el topónimo la pareja no estaba formada por vacas, sino por bueyes, que dieron origen al topónimo. Así lo atestigua la copia que manejo del Catastro del marqués de la Ensenada (1753) referido a La Uña en la parte que se titula «Resumen de lo personal e industrial, alquiler de casas, utilidades de molinos harineros, alcabalas enajenadas y ganados sumados por cabezas en sus especies, sus esquilmos y valor de labranza, reducido todo a dinero»:

«68 bueyes de labranza.

2 bacas para el mismo ministerio».

Todavía se utilizaba en Siero (Léon), cuando había vacas de labranza, el nombre de BUEYES para designar la vecera de estas, de la pareja.

En los pueblos de alrededor de La Uña el topónimo que se conserva es el de BOYERÍA[2], que tiene la siguiente etimología: BOY (BO(V)E(M) >BOE >BOY)+ ERÍA.

La familia lingüística de BUEY (amén de otros resultados) es larga, aunque buena parte no la recoja el DRAE. Varias de ellas son leonesismos. Esta es la lista: BORÍA, BOIRÍA,  BOY, BOI, BOIS, BOYERÍA, BOYAL, BOYA, BOYADA, BOYAZO, BOYERA, BOYERÍA, BOYERIZO, BOYERO, BOYEZUELO, BUE, BUES, BUEI, BUEIS, BUI, BUY, BUIS, BUEYAZO, BUEYECILLO, BUEYERÍA, GÜÉ, GÜEI, GÜEY, GÜEIS, GÜERíA, GÜY.


[1] Así se llamaban también en los pueblos de alrededor, como Polvoredo, Maraña o Acebedo.

[2] BOYERÍA: Maraña, Polvoredo, Acebedo. Además, BORÍA: Valdeón, Huelde, Llánaves, Barniedo. BOIRÍA: Prioro.


 

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