POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

29

ENCUENTRO

Cuando los inmensos ojos
de la bóveda celeste
lloraban desconsoladamente,
con intensidad inusitada,
sobre las tierras resecas,
en medio de aquel diluvio
surge la esfinge del trío osado
que bajo negra tela
busca el remanso habitual de la hora.

Desafía omnipotente a los cielos
y su paso resuena en el murmullo de las aguas
pisoteadas por duras suelas.

Llegada.
Estancia alegre en el mundanal refugio
y refrigeración de cuerpos en almas.
La sorpresa se presenta
por la llegada a la morada estudiantil.

Los lúmenes cerebrales
descubren la inesperada sorpresa:
ELLA,
y su recuerdo acude veloz
a los fondos del deseo.

Su gracia picaresca
la exaltan sus juguetones ojos
enclavados en pálido lienzo
sobre esmeraldas de rubíes.

Se cruzan miradas
plenas de deseo,
y al final: NADA.

La timidez y el recato por no contaminar
la flor esperada y presente
incapacita para el deseado diálogo.

Y así te quedas:
persiguiendo con tu luz
fantasmas de deseo;
perseguida por mi ansia insatisfecha
y olvidada
bajo la lluvia
en lontananza… a la vuelta de la esquina.

(LUIS DE VALDETÉ)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en LUIS DE VALDETÉ, POEMARIO, POEMARIO, LUIS DE VALDETÉ, POESÍA ANÓNIMA, POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO, POESÍA ANÓNIMA LUIS DE VALDETÉ. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s