POESÍA ANÓNIMA DEL HIJO DEL CAMPO

27

SÚPLICA

La tormenta

parece el lamento de un Dios

cuyo amor desdeña la tierra.

(R. Tagore)

 

Aguas, azuladas por el opúsculo vespertino,

que enraizáis en vuestro seno

el sello de la energía y la potencia,

tormenta suscitada por la ira de los vientos,

rizadores de sirenas,

no maltratéis al hombre.

 

Peñascos doloridos por el continuo ajetreo

de las aguas marinas,

rocas dañadas por el óxido y la fiebre,

no maltratéis al hombre.

 

Barcos, que surcáis las plataformas marinas,

deslizándoos como veloces eolos,

remolcadores que gruñís ante el esfuerzo titánico

de vuestros amarres,

no maltratéis al hombre.

 

Soberano de astros

y rey de estelas marinas,

regio del Universo,

ángeles aduladores de la grandeza del Omnipotente,

demonios inoculadores del veneno en los espíritus,

NO MALTRATÉIS AL HOMBRE.

(LUIS DE VALDETÉ)

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