SELLO EPISCOPAL DEL LEONÉS MARIANO BREZMES ARREDONDO (1866-1885)


1. OBISPO DE GUADIX (GRANADA)

 

MARIANO BREZMES ARREDONDO EN 1869 EN ROMA EN EL CONCILIO VATICANO I

Mariano Brezmes Arredondo, canónigo penitencial de la catedral de León y catedrático del Seminario Conciliar de san Froilán también de León, fue nombrado obispo de Guadix (Granada) por la reina Isabel II el 13 de abril de 1866. A partir de aquí tiene que realizar una serie de trámites que culminarán con la confirmación papal (preconización) como obispo en el consistorio del día 25 de junio de dicho año.

El 30 de septiembre del mismo año, por estar cerrada la catedral al culto debido a su estado ruinoso, en la iglesia de los padres jesuitas del Convento de San Marcos de León, fue consagrado obispo por el prelado de León Calixto Castrillo Ornedo, que había sido su valedor ante el nuncio apostólico en Madrid. Le acompañaron los obispos de Astorga y Palencia. Su padrino fue el deán de la catedral leonesa.

En la consagración como obispo, sucesor de los apóstoles, se le entregan las insignias que le identifican con su nueva labor pastoral: la mitra, el báculo,[1] el anillo[2] y la cruz pectoral.

En el plano administrativo, el obispo en su diócesis, acompaña en los documentos oficiales su firma con su sello, que además estará grabado en el papel que ha de utilizar en sus comunicaciones. Este es el que encontramos en su primera carta pastoral dedicada a los feligreses de su diócesis el 14 de noviembre de 1866. Aunque desde el Concordato de 1851 la diócesis pasó a llamarse simplemente de Guadix, como en la actualidad, el nuevo obispo conserva la denominación antigua, Diócesis de Guadix y Baza, y así figura en su sello y siempre que firma.

 

Es un sello circular, propio del obispo no del obispado, en el que se evidencian dos partes claramente diferenciadas: una leyenda circular que recorre el borde externo y un escudo de armas.

La leyenda se halla en latín, lengua vehicular de la Iglesia hasta el concilio Vaticano II de 1963, que dice así: D. D. MARIANUS BREZMES ARREDONDO DEI ET S. A. SEDIS GRATIA EPISCOPUIS GUADIXENSIS ET BASTITANUS. Que traducido al español quiere decir: «Don Mariano Brezmes Arredondo, obispo guadijeño y bastitano, por la gracia de Dios y su alteza real».  Como ya se ha dicho antes, su alteza real fue la reina Isabel II, que fue quien le nombró.

Este escudo de armas eclesiástico se ha formado de acuerdo con la tradición heráldica de la Iglesia católica romana. Fue el papa Inocencio III (1198-1216) el que impuso el primer escudo papal, tradición que se ha mantenido hasta la actualidad, confeccionándolo cada pontífice a su manera. Y lo mismo se podría decir del resto de los obispos. El de Mariano Brezmes es un escudo con sus cargas (símbolos) que proceden del ámbito religioso católico y del geográfico del obispo, como veremos más adelante. Dichos símbolos aluden a su nueva labor como obispo, a su función sacerdotal y a su origen personal.

El timbre es la parte del escudo que está por encima del campo o parte central del escudo. En los escudos eclesiásticos, sus elementos sirven para distinguir el cargo y la jerarquía eclesiásticos. En este caso, sus componentes nos indican que su propietario es obispo.

En la parte superior, nos hallamos con un sombrero verde de ala ancha (galero) del que salen hacia los laterales dos cordones. En ambos hallamos seis borlas formando tres filas de una, dos y tres, que son las que corresponden a los obispos.

Otros dos elementos definitorios de la labor episcopal se hallan sobre el campo: la mitra a la derecha (símbolo del rango que tiene dentro de la Iglesia, dignidad episcopal, por el que le son debidos respeto y acatamiento como a príncipe de la Iglesia; también simboliza el poder divino y las virtudes que deben resplandecer en este ministerio) y el báculo a la izquierda (símbolo de su poder y del oficio de Buen Pastor, pastor de almas, pastor de su diócesis que guarda y acompaña con solicitud al rebaño que le fue confiado por el Espíritu Santo; será el equivalente al cetro de losa reyes).

Por detrás del campo se encuentra una cruz trebolada. Se basa en la cruz latina, pero con los extremos de sus brazos terminados en tres lóbulos con forma semejante a las hojas del trébol. Simbolizan el cielo, la tierra y el mar. Es una de tantas cruces que aparecen en la heráldica. La cruz es el símbolo del cristianismo. Es una cruz procesional.

El campo es de forma rectangular  con los extremos inferiores redondeados y en la parte media una punta o ángulo saliente. Se conoce como escudo de arco conopial al revés rematado en punta.

Está dividido en tres partes o cuarteles: campo medio cortado y partido. La parte superior se conoce como jefe. En él encontramos un cáliz de oro sumado de una hostia consagrada de plata, con una cruz en el centro y rodeada por un halo. Son los elementos esenciales del acto litúrgico más importante de los católicos, la misa, y que el nuevo obispo coloca en el centro de su labor pastoral. Desde las esquinas se proyectan hacia el centro rayos dorados. A un lado y a otro del cáliz cuatro dibujos semicirculares.

En el cuartel inferior derecho, sobre un fondo azul, encontramos un jarrón del que salen cinco flores de cuatro pétalos. Son de color blanco. Estas flores pertenecen a las berzas y a las coles. Simbolizarían el pueblo natal, Marne, y la zona en la que pasó diez años de sacerdote, Villaturiel. Dicha zona destacaba a comienzos del siglo XIX por sus verduras. Sebastián Miñano así lo recoge en 1828 y habla de coliflores de más de 20 libras (9,5k).

El cuartel inferior izquierdo se halla ocupado por un león. Representa la ciudad de León en la que Mariano Brezmes pasó 38 años. Al ser nombrado obispo, el alcalde le pidió que incluyera el símbolo de la ciudad, el león, en su escudo de armas. El nuevo obispo le contestó que gustoso lo haría. Aquí tenemos la prueba.

2. OBISPO DE ASTORGA (LEÓN)

Al ser nombrado obispo de Astorga por el rey Alfonso XII el 28 de junio de 1875 y al llegar a su nueva sede, Mariano Brezmes mantuvo el sello de Guadix con el único cambio de una parte de la leyenda, la que hace referencia a la nueva sede: ASTURICENSIS.


[1] Recordemos aquí que el Cabildo catedralicio leonés le regaló en su consagración como obispo el día 30 de septiembre de 1866 el báculo. El 11 de noviembre de 1885 el obispo Brezmes fallecía en Astorga. Domingo Martínez Brezmes, sobrino del obispo fallecido, en su nombre y el de los otros tres testamentarios, envía al Cabildo leonés con fecha 26 de diciembre de 1885 el báculo, un puntero de plata con su caja y dos mil reales, para dar cumplimiento a la voluntad de Mariano Brezmes en su testamento. El báculo no se halla ya en el museo catedralicio. Sí pudiera ser un puntero que allí se encuentra.

[2] El anillo episcopal es signo de fidelidad a su Iglesia, símbolo de honor, denota al verdadero pastor y, además, es señal del secreto que muchas veces debe guardar.

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