HISTORIA DE DOS HERMANAS QUE NACIERON CON NUEVE SIGLOS DE DIFERENCIA: IVIERNO // HIBERNACIÓN

Estamos en otoño. Es época en que los árboles pierden sus hojas, pero también es época de recolección de frutos. Los que nacimos entre montañas, y el monte fue nuestra primera escuela, sabemos que el OSO anda afanándose en proveerse de grasas necesarias para pasar el venidero INVIERNO en HIBERNACIÓN[1] allá por La Rasa, Valponguero, Hormas, Lechada o Peña Prieta. En estos idílicos y solitarios parajes irá buscando su cueva favorita, su osera, la irá preparando para INVERNAR ‘pasar el invierno en un lugar’ protegiéndose de los rigores del TEMPUS HIBERNUM ‘estación invernal’, que dirían los latinos. En otras palabras, se prepara para HIBERNAR ‘pasar el invierno en estado de hibernación’, aunque no siempre le sea necesario.

EJEMPLAR DE OSO PARDO EN LA CORDILLERA CANTABRICA

Y ya tenemos aquí un grupo de palabras que tienen la misma madre, pero que han nacido con siglos de diferencia. Todas tienen que ver con el vocablo latino HIBERNUN, de él proceden. Son su descendencia romance en español, son palabras que se asemejan, como los hermanos, pero que cada una tiene su propio significado y no son intercambiables.

Antes de proseguir, permítame el lector interesado en hacer dos aclaraciones para los no versados o los que ya no se acuerden.

Las palabras del español procedentes del latín, atendiendo a su evolución y el momento en que entran en la lengua, se clasifican en PATRIMONIALES y CULTAS. Las primeras son las que hallamos en la lengua desde sus primeros tiempos y han experimentado una serie de cambios fonéticos que las diferencian claramente del original; las segundas, se han incorporado a la lengua tardíamente y apenas si han experimentado cambios formales en su paso de la lengua madre al español. El ejemplo tópico es el siguiente: del latín CONCILUM proceden las españolas CONSEJO, por la vía tradicional, y CONCILIO, por la culta. O este otro: del vocablo latino CĂTHEDRA (con acento en la e) proceden CADERA y CÁTEDRA.

Y ahora voy a comenzar con la familia de INVIERNO, patrimonial, y que como ya he dicho más arriba procede de lo que los romanos llamaban TEMPUS HIBERNUM ‘estación invernal’ (sustantivo más adjetivo)

El primer fenómeno lingüístico que se produjo ya en latín vulgar fue la eliminación del sustantivo TEMPUS, quedando solo el adjetivo. Y de HĪBĚRNŬM encontramos ya en castellano hacia 1140 la palabra IVIERNO,[2] que es el resultado fonético lógico en su paso del latín al castellano: la H latina se pierde; conservación de la vocal larga Ī; las consonantes B y V intervocálicas confluyeron ya en latín vulgar en V, que en romance pasaron a escribirse V o U; la Ě diptongó en IE; la R y la N se conservan; la Ŭ se convierte en O y la M del acusativo desaparece.

Después llegarían IVERNAL, del latín HIBERNALE(M), e IVERNAR, de HIBERNARE.

En 1335 hallamos ya la palabra INVIERNO, con el añadido de una N, que no está en la etimología. Este fenómeno se llama epéntesis o añadidura de un sonido, en este caso nasal, sin razón aparente, a no ser que se deba al reflejo de la otra nasal que hay en la misma palabra, según don Ramón Menéndez Pidal en su Gramática histórica.[3]

Y después irán apareciendo el resto de las palabras de esta familia lingüística con N: INVERNIZO, INVERNADA, INVERNAR, INVERNADERO, INVERNAL, INVERNAZO, INVERNÁCULO. Notemos que en español no existe la palabra *INVERNACIÓN.

OSERA

La otra hermana de la que hablaba al comienzo es la palabra HIBERNACIÓN. Procede del sustantivo latino HIBERNATIONE(M). Ha entrado en español por la vía culta y muy tardíamente. El DRAE no la registra hasta 1970 con el significado específico que ya he dado.

También en 1970 recoge el DRAE el verbo HIBERNAR, que procede también del latín HIBERNARE por la vía culta.

Y ya tenemos la otra familia lingüística: HIBERNACIÓN, HIBERNAR, HIBERNAL, HIBERNIZO.

Jugando con las palabras podríamos construir la siguiente frase ilustrativa: «En las oseras de Peña Prieta y otros lugares de los valles altos del Esla, en 2017-2018 INVERNARON varios osos; su periodo de HIBERNACIÓN fue corto, porque la primavera se adelantó y los liberó de estar más tiempo HIBERNANDO. La estación INVERNAL no fue especialmente dura y propició que los tiempos HIBERNIZOS fueran cortos ».

HIBERNANDO

OSO HIBERNANDO


[1] «Estado fisiológico que se presenta en ciertos mamíferos como adaptación a condiciones invernales extremas, con descenso de la temperatura corporal hasta cerca de 0 y disminución general de las funciones metabólicas» (DRAE). En los osos el ritmo cardiaco desciende hasta unas 10 pulsaciones por minuto, el ritmo respiratorio baja a la mitad y la temperatura se reduce en 4 o 5 grados.

[2] Todavía el DRAE recoge las palabras, calificadas ya como antiguas y poco usadas, IVERNAR, IVERNAL amén de IVIERNO.

[3] Otros ejemplos: MACULA > MANCHA; MACELLA > MANCHA; POTIONE > PONZOÑA; MATTIANA > MANZANA; LOCUSTA > LANGOSTA, etc.

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