UN ESCUDO NOBILIARIO EN LA UÑA (LEÓN)

La presencia actual de escudos nobiliarios en las poblaciones de la montaña de Riaño (León) no es significativa. Escasas son las localidades en las que podamos encontrar una de estas enseñas que denotan la nobleza de sus gentes. Identifican a quien lo utilizó y a su familia, haciendo referencia a valores esenciales y propios de esta.

No obstante, si realizamos un análisis de la población de esta zona en el Catastro del Marqués de la Ensenada, mediados del siglo XVIII, se podrá observar que buena parte de sus vecinos pertenecían al estado noble.

En La Uña (León), de los 45 vecinos cabeza de casa en 1753, 17 pertenecían al estado noble, lo que conllevaba una serie de privilegios tributarios, jurídicos, administrativos y consuetudinarios. La razón habría que buscarla en la tradición, en los inicios de la Reconquista. Seguía siendo el suelo patrio de una baja nobleza, con escasos recursos económicos, pero que en otro tiempo supo hacer valer su fuerza y su mérito en la Reconquista.

La montaña fue la iniciadora de la Reconquista de España (realidades míticas: Pelayo, Covadonga, 722…), el territorio que fue domeñado por los romanos, pero que los moros no pudieron dominar y en el que comenzaron a sufrir su derrota. Fue el refugio de lo que quedaba de la antigua nobleza española. Como aquí los moros no establecieron su ley religiosa, no contaminaron a sus habitantes con su religión. Por tanto, fue el refugio y la salvación ante el empuje musulmán, convirtiéndose en la reserva del cristianismo viejo sin contaminar.

Así pues, ser de la montaña, incluida la leonesa, tener allí su origen, es pertenecer a la auténtica nobleza española, la heredera de los godos, la depositaria de la esencia hidalga.

Salas Barbadillo (1580-1635), en La hija de la Celestina, recoge la opinión de un montañés de León que cuestiona nada menos que la nobleza de la casa de Austria:

Me dice infinitas veces esta vanidad que la Casa de Austria deja de ser la más ilustre de todas cuantas hay hoy en el mundo solamente por no haber tenido sus principios en las montañas de León.

En el siglo XVIII, el colocar un escudo nobiliario en la fachada de casas, castillos y otros edificios para identificar a sus moradores  se convirtió en un hecho frecuente, independientemente de la clase de nobleza.

Del siglo XVIII es el escudo que se conserva en La Uña. Un estudio detallado de él lo podrá encontrar el lector interesado  en

EL ESCUDO DE LOS VEGAS Y GARCÍAS EN LA UÑA (LEÓN)

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