ESTILOESTADÍSTICA. (4) VERSOS ONOMATOPÉYICOS: José Zorrilla (1817-1893)

1. LAS NUBES

El poema «LAS NUBES» es el tercer fragmento de la obra  Las píldoras de Salomón (cuento), incluida en Cantos del trovador (1840-1841), del poeta vallisoletano José Zorrilla. En dicha obra aparecen buena parte de los rasgos distintivos del Romanticismo al que pertenece su autor.

Del poema «Las nubes» se ha escrito lo siguiente:

Estos sonoros y majestuosos versos del romántico José Zorrilla pintan con gran vigor no sólo el fenómeno meteorológico de la tempestad, sino también las impresiones que recibe el ánimo ante el espectáculo que le ofrece la Naturaleza conturbada (http://www.escolar.com/lecturas/poesia/poemas-6/la-tempestad.html).

Pues bien, a esta poesía de Zorrilla de versos sonoros y majestuosos pertenece el verso que vamos a analizar como ejemplo de onomatopeya: el ruido con que rueda la ronca tempestad. Es uno de los versos del poema que recoge la impresión que recibe el ánimo del poeta ante el espectáculo que le ofrece la Naturaleza conturbada.

JOSÉ ZORRILLA

Para poder comprender el mensaje de dicho verso y saber a qué se refiere, reproduciré dos serventesios que lo contextualizan y en los que se produce la exaltación del yo individual a través de la identificación con la naturaleza sobre la que proyecta sus sentimientos:

Mi voz fuera más dulce que el ruido de las hojas
mecidas por las auras del oloroso abril,
más grata que del fénix las últimas congojas,
y más que los gorjeos del ruiseñor gentil.

Más grave y majestuosa que el eco del torrente
que cruza del desierto la inmensa soledad;
más grande y más solemne que, sobre el mar hirviente,
el ruido con que rueda la ronca tempestad.

Obsérvese que los dos serventesios, de versos alejandrinos, son antitéticos. La voz poética (el yo) en el primero es dulce, convirtiéndose en grave en el segundo. Es más grave que el ruido que produce un torrente en la inmensa soledad o el ruido que produce la tempestad que se arrastra sobre el mar alborotado. Y en esta segunda comparación es donde encontramos el verso que nos interesa y en el que el poeta vallisoletano utiliza la onomatopeya para intentar reproducir, para hacernos oír el terrible y ronco ruido que produce una tempestad marina utilizando procedimientos fonéticos de la lengua:

el ruido con que rueda la ronca tempestad.

 2. ANÁLISIS FONÉTICO

2.1. ESTROFA

Comenzaré por el análisis de los sonidos lingüísticos más representativos del serventesio en el que se inserta el verso.

VOCALES

VOCAL PORCENTAJE NORMA DESVIACIÓN DE LA NORMA
E 42,18 28,83 13,35

La vocal con más presencia es la e. Estaríamos hablando de una aliteración, que servirá para incidir en dos palabras claves en las que aparece dicho sonido: nube y tempestad.

CONSONANTES

No existe ningún sonido consonántico que destaque en su uso por una frecuencia significativa, ni siquiera el sonido vibrante.

2.2. VERSO

En el plano vocálico, la frecuencia de uso de la vocal e se queda en el verso que nos ocupa en un 4,50 por ciento por encima de la norma, siendo superada por la vocal u que llega al 7,86.

En cuanto a los sonidos consonánticos esta es la representación de los más significativos:

CONSONANTE PORCENTAJE NORMA DESVIACIÓN DE LA NORMA
[ř] 16,66 12,74 3,92
[d] 16,66 8,88 7,86
[k] 16,66 7,12 9,54

Obsérvese que la desviación más significativa en el uso de los sonidos consonánticos es el del sonido oclusivo velar sordo [k] y que el sonido vibrante múltiple [ř], la base de la onomatopeya, no llega al 4 por ciento de desviación significativa.

Cabe, pues, la siguiente la pregunta: ¿por qué razón se pone este verso de Zorrilla como ejemplo de onomatopeya que imita el ruido de la tempestad marina cuando la desviación significativa del sonido vibrante múltiple en el uso es bastante menor que la de otros sonidos del mismo verso? La respuesta estaría en la conjunción de estas tres razones:

1.ª Es evidente que el sonido vibrante múltiple tiene una desviación significativa cercana al cuatro por ciento, pero que por sí sola sería insuficiente para explicar la onomatopeya.

2.ª Lo que se convierte en significativo es que el sonido vibrante aparezca iniciando estas tres palabras claves: ruido, rueda, ronca.

3.ª La tercera razón es de naturaleza semántica: los semas de gravedad, de ruido ronco, profundo, sordo, áspero, desagradable, la hallamos en tres palabras: rueda, ronca y tempestad.

Así pues, la unión de esos tres fenómenos lingüísticos antes citados son los que convierten este verso de Zorrilla en un verso onomatopéyico ejemplar que pretende imitar un ruido real, el que produce la tempestad marina que se arrastra sobre el mar embravecido.

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