LOS «FUENTONES» DE SIERO (León)

En estos días veraniegos, para combatir los rigores de la canícula, acudimos a las terrazas de bares y cafeterías buscando el fresco del atardecer leonés. En las tertulias, que inevitablemente se traban (con excepción de los adictos al móvil),  se habla de lo humano y de lo divino. En una de ellas, en las que estaba presente mi inquiridor, deslice la siguiente pregunta: ¿Qué significa la palabra FUENTÓN? Una ama de casa, un policía jubilado, una trabajadora social, un ingeniero, un abogado, una enfermera, todos contestaron lo mismo: no conocemos tal palabro pero suponemos que significa «fuente de abundante caudal de agua». Alguno acudió rápidamente al sabio GOOGLE, pero no le resolvió la duda, como tampoco lo hizo el DRAE, porque este último no lo recoge, como tampoco lo recoge el Diccionario de localismos de la Revista Comarcal Montaña de Riaño. La respuesta no es correcta, pero es la esperada. ¿Por qué? Porque en los usuarios de una lengua existe la tendencia de interpretar palabras desconocidas aplicando el saber que se tiene de otras. Y en español, todos los usuarios saben que hay muchas palabras terminadas en –ON/A que significan «cosa grande», es el aumentativo: HOMBR-ÓN, GRAND-ÓN, ABEJARR-ÓN, CASER-ÓN, CHAQUET-ÓN, REGAL-ÓN, etc.

Es evidente que en español la formación de palabras mediante SUFIJACIÓN ha producido muchísimas palabras. Y entre los numerosos sufijos (morfemas con significado exclusivamente gramatical que se añaden por detrás al lexema, no léxico) nos encontramos con –ON/A. Hay un sufijo en -ON que procede del latín –o, -onis y que utilizamos en la formación de sustantivos y adjetivos de valor aumentativo, como hemos visto más arriba. Pero dicha forma también se utiliza en la formación de despectivos, sustantivos de acción o efecto, adjetivos que indican privación o numerales que indican edad. No nos olvidemos del sufijo –ON procedente del inglés que se utiliza en física y en química: fot-ón, neutr-ón, ne-on, rad-ón, etc.

Para avanzar en este discurso, refresquemos en la memoria dos conceptos que ya hemos expuesto:

  • MORFEMA: parte de la palabra que aporta significados gramaticales, que son los que no existen en la realidad, solo los encontramos en la lengua.
  • LEXEMA: parte de la palabra que aporta el significado que nos transporta a la realidad, bien sea física o intelectual. A los lexemas de hoy se les ha llamado y siguen llamando RAÍZ, RADICAL, BASE, etc.

Damos un paso más y nos introducimos en el mundo de los HIDRÓNIMOS o palabras que están relacionadas con el AGUA (HIDRO (agua) + ÓNIMO (nombre) y designan ríos, arroyos, fuentes, mares, lagos, lugares, etc. A esta familia de palabras pertenece FUENTÓN.

Los hidrónimos del español, de otras lenguas neolatinas de la península ibérica o de alguno de sus dialectos pueden estar formados por un solo lexema de origen latino o no, o por dos o más lexemas bien sean latinos, prelatinos o mezcla de ambos Me referiré como casos ilustrativos a tres ejemplos. El actual río ESLA le debe su nombre a la palabra latina ástura. El topónimo AGUASALIO, presente de Cistierna para arriba hacia los Picos de Europa, se ha formado por la adicción de AGUA más el lexema SAL, que también significa agua. A este último lexema deben su nombre los actuales ríos Sella y Saja. El tercer caso es el más conocido: GUADIANA. Cuando los romanos llegan a Hispania se encuentran en lo que llamarán Bética con un río al que sus habitantes llaman  ANAS [1]. Después del 711, los árabes, desconocedores del origen y significado del río ANAS,  lo rebautizan anteponiéndole GUAD(I), apelativo común de agua en árabe, con lo que vendría a significar «agua+agua». Por tanto, cuando hablamos del «río Guadiana» estamos utilizando tres lexemas que nos remiten al agua: RÍO, GUAD y ANAS, este último de origen prerromano.

 

MAQUETA DE CANALITO REALIZADA POR SANTOS MARTÍNEZ Y LUIS FUENTE

En Siero (León), amén del topónimo de origen hidronímico AGUASALIO, encontramos dos lugares en los que se hallan sendos FUENTONES: La Llama y Valdeté. Son fuentes que no destacan por ser veneros de abundante agua, más bien por lo contrario. En otro tiempo, conocí el fuentón de La Llama con su canalito de madera (tronco redondo de árbol al que se le había practicado en su interior un conducto por el que corría el agua recogida en su nacimiento). Hoy no queda rastro de él. El agua ha sido canalizada hacia el núcleo urbano. ¿Y cómo se ha formado la palabra? Por la suma de dos lexemas de origen diferente: Al prerromano ON se le habría añadido en época posterior el latino FUENT (de la palabra latina fontem), ambos relacionados con el AGUA. Como en el caso de Guadiana, vendría a significar algo así como fuente + fuente.

Terminamos con una creencia popular de Siero: De niño, vi acudir al fuentón de La Llama a jóvenes y mayores a por agua con el botijo o con otros recipientes. No solo se utilizaba para beber, sino especialmente para el cocido de los garbanzos, ya que se decía que a esta agua no se le resistía en la cocción ningún tipo de garbanzo por duro que fuera.


[1] Pomponio Mela, De Chorographia, 2, 79: Illas fluvius Anas separat, et ideo Baetica maria utraque prospicit…

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