ESTILOESTADÍSTICA. (4) VERSOS ALITERADOS: bajo el ala aleve / del leve abanico

1. EXPLICACIÓN SIGNIFICATIVA

El verso arriba señalado, objeto de nuestro análisis, pertenece al poema que comienza «Era un aire suave, de pausado giros». En él, Rubén Darío recrea un baile nocturno en un jardín versallesco del siglo XVIII, tópico de lo armónico y bello perseguido por los modernistas. La protagonista es la marquesa Eulalia, a la que pretenden dos jóvenes diferentes:

La marquesa Eulalia risas y desvíos
daba a un tiempo mismo para dos rivales,
el vizconde rubio de los desafíos
y el abate joven de los madrigales.

De los veinte serventesios (cuatro versos dodecasílabos con rima cruzada, ABAB, y con cesura) de que consta el poema, nos fijaremos en el siguiente:

¡Amoroso pájaro / que trinos exhala
bajo el ala a veces / ocultando el pico;
que desdenes rudos / lanza bajo el ala,
bajo el ala aleve / del leve abanico!

Y de los cuatro versos, específicamente en el último.

2. COMPENDIO DE FIGURAS RETÓRICAS

En el serventesio que nos interesa, el que más arriba hemos reproducido, la marquesa se identifica metafóricamente con un pájaro que lanza sus trinos ocultando a veces el pico bajo el ala. Uno de los elementos decorativos de las damas versallescas, y que tiene su propio lenguaje, es el abanico. De él se servirá la marquesa para ocultar su rostro y desdeñar con sus risas (los trinos) a sus dos pretendientes.

El último verso del serventesio, el que nos ocupa, es expresión clara del mundo de la belleza y del tratamiento que el modernismo dio a la lengua. Nos servirá para analizar varias figuras retóricas. En tan solo doce sílabas encontramos cuatro de ellas:

  • la metáfora (tropo): se identifica el abanico con el ala del pájaro.
  • la paronomasia (figura de dicción): uso de dos palabras formalmente muy parecidas pero de origen y significado diferentes: aleve (del árabe, étimo de alevoso y alevosía) / leve (del latín, adjetivo correspondiente a levedad). Así, el abanico se presenta como objeto bello, etéreo, sensible, pero a la vez perverso: bajo él se esconde la risa perversa que desdeña requiebros amorosos de los pretendientes.
  • el quiasmo (figura de dicción): repetición e inversión del orden de las palabras. En este caso: sust. + adj.= adj. + sust.: ala aleve del leve abanico.
  • la aliteración (figura de dicción) de los sonidos consonánticos [l], [b] y vocálicos [e], [a].

Añádase otro rasgo característico de la poesía de Rubén Darío: la abundancia de adjetivos calificativos: amoroso pájaro, desdenes rudos, ala aleve, leve abanico.

Lo que nos lleva a concluir este breve análisis estilístico diciendo que el verso que estamos analizando es un ejemplo claro de la eficaz interrelación de los recursos literarios de la poesía rubeniana.

3. LA ALITERACIÓN

3.1. ANALISIS DEL SERVENTESIO

Comenzaremos por realizar la estadística de los sonidos del serventesio al que pertenece nuestro verso: «bajo el ala aleve / del leve abanico».

Nos encontramos con 56 vocales y 57 consonantes. Porcentaje similar de unos sonidos y otros, lo que revela un uso desviado de seis puntos porcentuales a favor de las vocales, ya que su uso en español se mueve en torno al 43 por ciento.

En cuanto a las vocales estos son los resultados:

  • a > 21 > 37 %
  • e > 17 > 30 %
  • o > 13 > 23 %
  • i > 3 >  5 %
  • u > 2 >  3 %

Predominio de vocales abiertas, claras, suaves: a, e. Dos desvíos significativos: el sonido [a] está utilizado un 6 por ciento superior a la media del uso en español. En el lado contrario, el sonido [i], cuyo uso es inferior a la media en  9 puntos.

El análisis de las consonantes ofrece los siguientes resultados:

  • l > 13 > 22 %
  • b/v > 7 > 17 %
  • s > 6 > 10 %
  • m/n > 6 > 10 %
  • d > 5 > 8 %
  • r > 4 > 7 %.

Destacamos los 14 puntos porcentuales del sonido  [l] por encima de la media y los 7 de [b]. Igualmente, los 6 puntos por debajo de la media de [r].

3.2. ANALISIS DEL VERSO CUARTO

De un total de 28 sonidos, 15 son vocálicos y 13 consonánticos, 54 y 46 por ciento respectivamente. Aquí la desviación del uso de vocales ha aumentado considerablemente de acuerdo con el serventesio: se ha pasado de un 7 por ciento más a un 10 por ciento.

Este es el resultado de las vocales:

  • e > 6 > 40 %
  • a > 6 > 40 %
  • o > 2 > 13 %
  • i > 1 > 6 %

En el cómputo total de los cuatro versos se observaba que el porcentaje de la e era similar al de su uso estándar, mientras que en el verso se ha disparado 11 puntos porcentuales por encima de la media. La a también se halla 9 puntos por encima del uso de la media. Se confirma el claro predominio de las vocales abiertas, claras, suaves, y la desaparición de la u, la más cerrada, oscura y áspera, acorde con la levedad y fragilidad del abanico.

Porcentajes de sonidos consonánticos más representativos:

  • [l] > 5 > 38 %
  • [b] > 4 > 30 %
  • [n] > 1 > 7 %

El sonido lateral se ha usado un 16 % más que en cómputo general de los cuatro versos y está un 30 % por encima del uso estándar. También es significativo es el caso del sonido [b] que se desvía 25 puntos de la norma general y sube 13 respecto de su estrofa.

Con estos resultados se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  • aliteración clara de los sonidos [b] y [l] que inciden sobre los tres conceptos fundamentales: abanico, aleve y leve. El sonido consonántico [b], oclusivo, que forma parte de los consonantes duros y ásperos, destaca el carácter alevosos del abanico en manos de la marquesa. Frente a él, el sonido [l], lateral, encuadrado dentro de los consonantes suaves, ofrece el carácter casi etéreo del propio abanico y la suavidad de sus movimientos. ¿No se podría hablar, incluso, de que la letra l por su forma estaría representando el ala-abanico y su movimiento de apertura y cierre?
  • aliteración de los sonidos vocálicos [e] y [a], dos vocales abiertas, claras, suaves, que contribuyen a poner de manifiesto la levedad, la falta de consistencia del abanico, su fragilidad, a pesar de que puede resultar un arma letal-amorosa en manos de la marquesa Eulalia.

4. CONCLUSIÓN

Como conclusión, los sonidos (y la forma de la l) contribuyen significativamente a sugerir a la vez la alevosía y la gracia y la coquetería de la marquesa Eulalia, amparada en la levedad de su abanico, convertido en su mano en objeto letal amoroso. Se ha unido a lo significativo lo auditivo y lo visual para componer un todo poético y explicar el final del poema, puesto en boca del yo creativo y narrativo:

Pero sé que Eulalia ríe todavía,
y es cruel y eterna su risa de oro.

 

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