ECONOMÍA DEL LENGUAJE: LAS DEDAS

Hace unos años se pusieron de moda los microrrelatos, cuentos que para entenderlos, para que tuvieran significado, era necesario conocer el contexto, presuponer una serie de contenidos. Todavía recuerdo uno de los más conocidos: «Cuando despertó, el dinosaurio estaba allí» (Augusto Monterroso, 1959). Más reciente es este otro: «Encontró la aguja». Personalmente, tengo que confesar que no me sedujeron estas colecciones de microrrelatos.

Hoy quiero parecerme a esos textos, pero solo en su brevedad.

Buscaba a los andarines de Valdeón (León), que indefectiblemente salían a las once menos cuarto de la parada cuarenta del autobús. Por fin, los alcancé. Ya habían doblado el puente de La Lastra. Antonio me confirmó que en Valdeón seguía habiendo esguilos, aunque pocos. El recordaba otros tiempos en que abundaban y los chavales les apedreaban para que no comieran las nueces. También recordaba cómo había jóvenes, y no tantos, expertos en esguilar los mayos.

Tercia en la conversación Herminio para comentar una palabra que solo ha oído en su valle y que es un fiel reflejo de la economía del lenguaje, la precisión. Hoy nosotros hablamos de los dedos y tenemos que precisar si son de las manos o de los pies. Herminio y sus paisanos valdeonenses heredaron de sus antepasados una forma más sencilla, más corta. Los dedos son los de las manos y cuando se refieren a los de los pies los llaman dedas. Magnífica solución: los dedos y las dedas, con sus respectivos singulares. Es una solución típica del leonés que el castellano no dio.

Pero no solo se usa en Valdeón, no registrado por  Janick Le Men en el Léxico del leonés actual, sino también en otras zonas leonesas, como el Bierzo, Murias de Paredes, La Vecilla, Sajambre, La Bañeza, La Cabrera o Astorga. Hay lugares en que  deda se refiere solo al dedo gordo del pie, mientras que otros utilizan para ese sentido una forma en aumentativo: dedona. Son variantes dida y dea.

DEDOS Y DEDAS

Que nadie lo busque en los diccionarios de español, que no lo encontrará. Si lo hallaremos en otras provincias, como Zamora, Santander y Asturias: Duelme la deda miñina.

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