SIERO (LEÓN), DON TELLO Y GUERNICA (VIZCAYA)

Se acercan las fiestas patronales de Siero (León): Santiago y santa Ana (25 y 26 de julio).

En estas fechas entrañables, vuelven al pueblo muchos de aquellos que  tuvieron que emigrar en el siglo pasado buscando un futuro mejor. Hoy lo hacen abuelos, hijos y nietos.

Uno de los lugares de España donde dirigieron mayoritariamente sus pasos fue el País Vasco, y dentro de este, la provincia de Vizcaya. Bilbao y su alfoz albergan a buen número de ellos.

Cuando en otros tiempos regresábamos en el tren de la Robla y nos apeábamos en Guardo, allí estaba esperándonos el coche de línea de Quico el de Riaño, aquel viejo autobús con morro y arranque de manivela, que cargaba los bultos en su gran baca ubicada en su lomo. Y en él camino de Siero a las cinco de la tarde.

Atrás quedaba Velilla (que entonces se apellidaba de Guardo), y después de pasar por Besande enfilaba renqueante la subida al puerto de Picones. Desde su alto se divisaba ya parte de las tierras de Siero, en otro tiempo holladas en busca de gamones, cardos, coloños, hierba, paja… o cuidando los ganados. A la derecha Las Camperas y seguido la peña Tornera. El valle de Valdeladueña, con su fuente de los huevos podridos, la separaba de El Castiello.

SIERO: PUERTA ROMÁNICA COLOCADA EN EL ACTUAL CEMENTERIO, CON EL CASTIELLO AL FONDO

El Castiello nos traía viejos recuerdos. Recuerdos de niños. Todos sabíamos que su nombre se debía a que en su alto se hallaba el castillo de don Tello, cuyos restos tantas veces habíamos recorrido atraídos por el encanto de sus ruinas buscando no se sabe qué. El foso, los restos de los muros exteriores desmoronados, visos de alguna habitación, piedras y más piedras, todo destrucción, etc.

Cuando la edad nos hizo reflexionar, nos preguntábamos quién era aquel don Tello, nombre enclavado en la tradición oral, y que daba nombre al vigilante que quería dejar Siero en busca de las tierras llanas de Castilla a través del puerto de Picones y siguiendo el río Carrión. Y esta es más menos su historia, en breve.

El castillo es anterior a don Tello. Ya existía en el siglo XII (se le cita ya en 1181 en el Tratado de paz de Medina de Rioseco) y formaba parte del sistema defensivo levantado en las fronteras de los reinos de León y de Castilla.

En el siglo XIV el castillo formaba parte del señorío de Siero, integrado por Siero, Valverde y Besande (y en algunos momentos también por Portilla). Y el primer señor de este territorio a  quien se reconoce su posesión es al infante don Tello (1337-1370), más tarde señor consorte de Vizcaya (1353-1358) o  «Conde de Vizcaya, de Lara, de Aguilar y señor de Castañeda» (1366-1370). A él se debe el nombre del castillo, como lo atestigua el Memorial de la calidad y servicios de las casas que posee don Fernando de Tovar Enríquez de Castilla, caballero de la Orden de Calatrava, onceno señor del estado de Tierra de la Reina, que se compone de las villas y lugares de Boca de Huérgano, Villafrea, Los Espejos y Barniedo, DEL DE SIERO, con las de Besande, Portilla y Valverde y el castillo del conde don Tello… (1672). Este memorial se presentó a la reina para solicitar el marquesado de Valverde de la Sierra, que le sería concedido c. 1678.

TORREÓN DE LOS TOVAR EN BOCA DE HUÉRGANO

Tello Alfonso de Castilla (don Tello o el conde don Tello) era hijo de rey y hermano de dos reyes: Pedro I de Castilla (1350-1369) y Enrique II de Castilla (1369-1379).

Fue el sexto hijo de la relación extramatrimonial que el rey castellano Alfonso XI (rey entre 1312 y 1350) tuvo con Leonor de Guzmán (1310-1351). Nació en Mérida en 1337. Junto con sus hermanos Enrique  (más tarde Enrique II de Trastámara), Fadrique y Sancho jugó un papel destacado en la vida política de España entre 1337 y 1370, tomando parte en todos los acontecimientos de los tres reinados que le toco vivir: el de su padre Alfonso XI, su mediohermano Pedro I y su hermano Enrique II, aunque la documentación que ha quedado es escasa. Buena parte de la información que hoy se maneja procede de las crónicas medievales: la anónima Crónica de Alfonso Onceno o la Crónica de los reyes de Castilla, de Pedro López de Ayala (1332-1407).

Fue un personaje de comportamiento zigzagueante y artero, de retorcida personalidad, que hizo que con sus cambios de alianzas la evolución de los acontecimientos políticos de su época variara. Se plegaba a cualquier circunstancia con tal de que le reportara beneficios, no importándole que su actitud fuera calificada de inexplicable.

ALFONSO XI Y LEONOR DE GUZMÁN

Su madre, Leonor de Guzmán, se caracterizó por su desmedida ambición en el intento y realidad de dotar abundantemente con títulos, puestos y bienes materiales a todos sus hijos, aunque fueran bastardos. Fue la mujer más influyente del reinado de su amante, Alfonso XI, pudiéndose afirmar que llegó a controlar todos los resortes del poder. Llegó a postergar a la reina y al heredero legítimo del reino.

Fruto de esa ambición materna, Tello se convertirá en un hombre rico, poderoso e influyente.

Por muerte de su hermano Pedro (1330-1338), su padre le concedió el 10 de febrero de 1339 (con tan solo dos años) los dominios que dejaba vacantes su hermano, excepto Orduña, Paredes de Nava, Luque y Cuberos. Entre las heredades destacan Aguilar de Campoo (Palencia), Liébana (Cantabria), La Pernía (Palencia) y otros lugares en la frontera con Aragón. Hasta ese momento su padre no le había dejado heredad alguna. A estos territorio irá sumando muchos otros a lo largo de su vida.

No sabemos desde cuando tuvo los señoríos de Tierra de la Reina y de Siero, pero sí que fue su señor. Así nos lo ha transmitido la tradición oral y el Memorial antes citado. En el documento por el que Enrique II otorga a su sobrino Alfonso Téllez (hijo de don Tello) una serie de posesiones, entre las cuales se hallan los señoríos antes citados, dice textualmente: «cuando los poseía el conde don Tello, su progenitor» (18 de febrero de 1571). Formarían estos señoríos parte de los bienes que en el testamento don Tello lega a sus hijos varones habidos fuera del matrimonio (cuatro) y refiere de la siguiente forma: «todo lo otro que a mi pertenece en las montañas». Sin lugar a dudas, con montañas se está refiriendo a lo que ya entonces se conocía como montañas de León.

Desde 1339 las huestes de don Tello se hallarán presentes en las campañas militares contra los musulmanes que llevó a cabo su padre con tanto ahínco. Citemos, por ejemplo, la batalla del Salado (1340).

Con fecha 2 de enero de 1343 fue legitimado por su padre el rey Alfonso XI, con lo que pasó a tener los mismos derechos de derecho de heredad que los hijos nacidos del matrimonio legítimo de Alfonso y María de Portugal.

Siendo niño, su madre procuró su ascenso social, económico y político a través de dos procedimientos: la presencia en la Corte y el matrimonio.

Pronto entró a formar parte de la orden de caballerías Orden de la Banda, ocupando el cuarto lugar en el rango, orden que había sido creado por Alfonso XI en 1332.

En 1340 (con solo tres años), fue nombrado canciller mayor del rey[1], puesto que desempeñó hasta 1350, muerte de su padre, cuando fue sustituido por Alfonso de Alburquerque.

El segundo de los procedimientos que utilizó su madre para encumbrar a su hijo Tello fue el del matrimonio. Siendo niño apalabró su matrimonio con Juana, hija mayor del señor de Vizcaya Juan Núñez de Lara, uno de los hombres más poderosos del momento perteneciente a uno de los linajes más prestigiosos de España, que moriría en extrañas circunstancias en Burgos en 1350.

Con la muerte de su padre Alfonso XI en 1350 y el advenimiento al trono de Pedro I la consolidación de Tello en la Corte se interrumpe, ya que su madre será encarcelada en Sevilla y morirá en Talavera en 1351 por orden de la reina María de Portugal, esposa de Alfonso XI.

PEDRO I EL CRUEL

El mismo año de la muerte de su madre, jura lealtad al nuevo rey y se une a su séquito. Esa lealtad durará poco, ya que un año más tarde prestará vasallaje al rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso, acto que le será perdonado por su hermanastro. Reconciliado con este, asistirá a su boda con Blanca de Borbón en 1353.

Ese mismo año el rey autoriza la boda de Tello con Juana de Lara, que desde 1352 era la señora de Vizcaya por la muerte de su hermano mayor Nuño. Se casan en Segovia el 15 de octubre. Por este matrimonio se convierte en señor consorte de Vizcaya, pasando a ser, con tan solo 16 años, uno de los personajes más importantes del reino.

A partir de su matrimonio, Tello se convierte en aliado de su hermanastro Pedro I. Esta alianza durará cinco años, ya que, cambia de actitud al ver como su hermano Fadrique era asesinado el 29 de mayo de 1358 por orden regia; pasará a formar parte del bando de su hermano Enrique que guerrea contra Pedro I para proclamarse rey.

Como consecuencia de este cambio de bando, el rey ordena dar muerte en Bilbao el 12 de junio de 1568 al infante Juan de Aragón, casado con Isabel de Lara, que a la sazón era el administrador del señorío de Vizcaya en ausencia de Juana de Lara, que había sido hecha prisionera en Aguilar de Campoo, y de Tello, que se halla huido ante la persecución de su hermanastro el rey. Así incorporó este Vizcaya a la corona. Juana moría Sevilla en 1359 sin descendencia.

ENRIQUE II DE CASTILLA

El 16 de marzo de 1366 Enrique II se corona como rey de Castilla en Calahorra. El rey abandona Castilla ante el empuje de las fuerzas del ejército de su hermano.

El nuevo rey se traslada a Burgos, y aquí el proclamado rey de Castilla comienza a distribuir posesiones entre sus aliados. A Tello le da el señorío de Vizcaya en calidad de gobernador, nombrándole conde de Vizcaya, de Lara, de Aguilar y señor de Castañeda. Tello había perdido la dignidad de señor de Vizcaya al haber muerto todos los descendientes de los Lara y ser Juana Manuel, esposa de Enrique II, la heredera legítima.

El 3 de abril de 1367 tuvo lugar la batalla de Nájera (La Rioja) entre Pedro I, apoyado por tropas inglesas, y su hermanastro Enrique II. La victoria se decantó del lado del primero. En dicho enfrentamiento participaba Tello quien abandonó el campo de batalla sin presentar resistencia y se refugia en Aragón.

El 9 de agosto de 1368 realiza su primer testamento en Cuenca de Campos (Valladolid), que sería modificado por otro de 1370, en el que nombra albacea universal a su hermano Enrique II.

No se sabe con certeza ni la fecha ni el lugar de su muerte. Se da como fecha la del 15 de octubre de 1370 y como probable lugar Medellín (Badajoz). Según algunas fuentes, habría muerto envenenado por orden de su hermano el rey Enrique II.

Fue enterrado en el convento de los franciscanos de Palencia, al que había dejado una suculenta dote, como había ordenado en su testamento.

DON TELLO EN GUERNICA

Siendo señor consorte de Vizcaya, fundó las villas de Marquina (1355) y Elorrio (1356); como gobernador del señorío, las de Guernica (1366) y Guerricaiz (1366). Así figura en la carta puebla fundacional:

Sepan cuantos esta carta privilegio vieren, como yo, don Tello, con placer de todos los vizcaínos, fago en Guernica población e villa que se dice Puerto de Guernica…

A su muerte, sus territorios fueron repartidos entre sus 9 hijos (4 varones y 5 hembras) por el albacea Enrique II, según consideró más conveniente y no según lo estipulado en el testamento por su hermano. El reparto tuvo lugar el 18 de febrero de 1371.

El señorío de Vizcaya pasó al primogénito de Enrique II, el que reinaría con el nombre de Juan I de Castilla desde 1379, incorporándose así Vizcaya la Corona de Castilla.

Al segundo hijo varón, Alfonso Téllez, le asignó su tío el rey Enrique II el de las Mercedes en régimen de mayorazgo los señoríos de Tierra de la Reina, de Siero, de Portillo y de Aldea Mayor, que habían sido de su padre don Tello.

Así pues, el conde don Tello fue el nexo de unión entre los señoríos de Siero y de Vizcaya en los lejanos años de 1353-1370.

Concluyamos con este párrafo de Luis Vicente Díaz Martín que me parece un buen resumen de la vida del personaje que nos ocupa:

Concluía en el otoño de 1370, a los 33 años, la vida de don Tello, vástago real de una rama llamada a establecerse durante casi siglo y medio en el trono, primero en Castilla y después en Aragón, sin que, por su muerte, pudiera beneficiarse de la subsiguiente consolidación de su linaje. Había sido casi desde su nacimiento uno de los personajes mejor dotados del reino, y por su matrimonio había acumulado inmensas extensiones territoriales que hacían de él un destacado personaje que, sin embargo, no llegó a insertarse, en estos años conflictivos, en los problemas del reino más que en aquellos que, necesariamente por su cuna, le afectaron. En ellos actuó torvamente, sin que tuviera jamás decididos valedores, ni él mismo se empeñara con decisión en ninguna de las causas en las que hubo de participar. La traición y el cambio de bando fue su práctica habitual y el doblez su forma de comportamiento. Tuvo un fin oscuro como correspondía a quien jamás realizó empresas de brillo, sin que su personalidad dejara huella positiva en ninguna de las empresas en que participó. («Don Tello, señor de Aguilar y de Vizcaya (1337-1370)», Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, 47 (1982),  p. 315).


[1]CANCILLERÍA REAL: órgano destinado a registrar, expedir y sellar los documentos reales.

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3 respuestas a SIERO (LEÓN), DON TELLO Y GUERNICA (VIZCAYA)

  1. santiago dijo:

    En el libro TIERRA DE LA REINA de Bernardino Perez, pagina 103, leemos: En el libro de Apeos del siglo XVI, se dice que el Castillo fue de Don Tello y en el mismo libro, al margen de una finca apeada, aparece la figura del castillo, que es un fuerte con dos torres almenadas.

    • Amigo Santiago: El estudio del castillo de Siero está sin hacer. Es un asunto complejo y no se dispone de mucha documentación. Algún día habrá que escribir sobre él con los documentos que existen. En el libro de Bernardino Pérez también se dice que el señorío lo heredó del conde don Tello su hija Costanza, cosa que no es cierta, ya que le fue otorgado a su hermano Alfonso Téllez por su tío el rey Enrique. A Costanza, junto con otra hermana, le dejó las posesiones que tenía su padre en las fronteras con Aragón.
      Respecto del libro de apeos que cita Bernardino Pérez, es muy posible que lo viera, aunque no creo que fuera del siglo XVI. El libro de apeos de Siero existió hasta que Dámaso fue presidente del pueblo, mandato bajo el cual desapareció, según me contaron a mí. Lo cierto es que no se halla entre la escasa documentación actual del archivo del pueblo. Bueno sería recuperarlo, si es que no lo quemaron.

      • santiago dijo:

        el libro de apeos podía ser del archivo de la iglesia, no del pueblo. En Besande, al morir Don Rufo hubo un autentico destrozo de los libros de la Iglesia. Yo pùde rescatar bastantes y en estos momentos se hallan en poder del cura actual. Entre estos libros había dos de apeos de los bienes de la Iglesia.

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