EL EJÉRCITO DE LOS NACIONALES EN LA UÑA (LEÓN) EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

  1. TESTIMONIO DIRECTO

Antes de que se nos mueran los pocos que quedan de los que tuvieron que vivir la guerra civil española de 1936 a 1939, es necesario dejar constancia de su testimonio vivido, y por tanto directo. No son fuentes oficiales, sino vivas, reales. Sin partido.

En La Uña, aún disponemos del testimonio de personas que les tocó sufrir aquella barbarie y que con mente lúcida recuerdan lo ocurrido. Uno de ellos es Antonio Ibáñez Valdeón, que en 1936 contaba con 17 años. De él, que también le tocó estar como soldado en otros frentes de guerra desde el 12 de febrero de 1938, procede la información relativa a la presencia de las fuerzas armadas en La Uña en el citado conflicto bélico.

De lo sucedido allí daremos testimonio para conocimiento de todos los interesados, y muy particularmente de los historiadores. Para que no lo borren de la historia.

  1. LA SUBLEVACIÓN MILITAR

Como todo el mundo sabe, el 18 de julio de 1936 es la fecha oficial que se toma como la del inicio de la sublevación de una parte del ejército español contra la segunda República, pero que no logró de inmediato sus objetivos: tomar Madrid, derribar el Gobierno y establecer una junta militar que debía presidir el general Sanjurgo.

La situación resultante fue que se desató una guerra civil, estableciéndose dos bandos: el de los leales a la República (los Rojos)  y el de los sublevados (los Nacionales).

Por lo que respecta a la provincia de León, el 20 de julio de 1936, a las dos de la tarde, se proclamó el estado de guerra en toda la provincia. Al anochecer, la rebelión se había impuesto en la capital de la provincia. No así en otras poblaciones.

  1. EL FRENTE NORTE REPUBLICANO

3.1. FORMACIÓN DEL FRENTE TARNA-VENTANIELLA

La vecina Asturias se mantuvo fiel a la República, pasando a formar parte del frente norte peninsular republicano: Asturias, Santander y Vizcaya.

Frente_del_Norte_-_Spanish_Civil_War_(March-Sept_1937).svg

FRENTE NORTE

Para contener el paso de los sublevados de la provincia de León hacia Asturias, el ejército popular se instala en una franja montañosa que va desde el puerto de Leitariegos hasta los de Tarna y Ventaniella, fortificando sus defensas, aún hoy bien visibles en el puerto de Las Señales y en el alto de Tarna, así como en las montañas que constituían la línea defensiva.

LAS SEÑALES

ASPILLERA DESDE LA QUE DISPARABA LA AMETRALLADORA. PUERTO DE LAS SEÑALES .

Nuestro interés se va a centrar en el frente asturiano Tarna-Ventaniella, que estaba formado por una línea defensiva en la que destacaban las defensas de los puertos de Las Señales y Tarna[1], el  pico Remelende, el Picón, la cerra de Riosol, el puerto de Ventaniella y anexos, la Castellana y sus peñas, Pileñes y el Venero.

Del lado leonés, el frente de los rebeldes estaba instalado en  los pueblos de Maraña, La Uña y Polvoredo, y sus aledaños, formando una línea defensiva a cargo de la Falange [2] (milicias civiles armadas [3] pertenecientes a este partido político, que fueron movilizadas los primeros días del alzamiento), que se había sumado a los rebeldes; lo mismo sucedió en la zona de Sajambre (León).

3.2. VALDEBURÓN EN JULIO DE 1936

En una de las obras que aborda la guerra civil en la provincia de León, se puede leer textualmente lo siguiente:

En el sector oriental, tres columnas partiendo de Boñar, Cistierna y Riaño, habían tomado el 6 de agosto Lario, Acebedo y otros núcleos. El 21 se ocupó Maraña y Lillo por efectivos procedentes de Riaño, y el 24 Valdeteja, por tropas procedentes de La Vecilla.[4]

Vamos a precisar lo que ocurrió en el valle de Valdeburón.

La única fuerza armada que había en la zona de Riaño el 18 de julio de 1936 era la del cuartel de la Guardia Civil de Riaño. En el resto de los pueblos de Valdeburón no había fuerzas armadas ni se produjo levantamiento alguno en armas ni a favor ni en contra de los sublevados. Por tanto, mal se pudieron tomar por el ejército los pueblos antes citados.

3.3. LAS FUERZAS DE LA  FALANGE EN LA UÑA

Como ya escribí y documenté en mi pos FÉLIX GORDÓN ORDÁS (1885-1973) EN LA UÑA (LEÓN): UNA HISTORIA CON DRAMÁTICAS CONSECUENCIAS, una centuria de Falange (no completa) se hallaba ya el día 25 de julio de 1936 instalada en Acebedo[5]. Así que mal pudo tomar dicha población el ejército el 6 de agosto. En esas fechas, los informantes no recuerdan haber visto unidades del ejército de los sublevados en La Uña, lo que no quiere decir que algún camión militar realizara alguna marcha de reconocimiento por la zona.

Lo que sí atestiguan es que la centuria de la Falange se instaló en La Uña en uno de los primeros domingos del mes de agosto y allí permaneció hasta mediados del mes de octubre de 1937 cuando abandonó el pueblo una vez que el frente rojo Tarna-Ventaniella hubo caído. Estaba al mando de Ángel Martínez, natural de Soto de Sajambre (León). Su lugar lo ocuparon las fuerzas de Orden Público.

Esta unidad falangista, integrada por unos 40 hombres, fue la que realizó la defensa de La Uña a través de su sistema de trincheras del pico de El Escavao, La Cureza y La Llana, amén de los dos parapetos[6] de Entrelassierras y la peña Los Bueyes, defensas de la carretera y el valle que van en dirección a Ventaniella y Tarna.

A los falangistas les ayudaron en sus tareas defensivas un pelotón de moros (10 hombres) que llegó a La Uña poco después que la Falange. Vivían en la portalada de Sindo. Uno de ellos murió en el sestil de El Cueto. Lo quemaron en la Cuesta. Se integraron en el ejército cuando este llegó la segunda vez[7].

3.4. LOS NACIONALES EN LA UÑA: MAYO DE 1937

El frente de guerra astur-leonés permaneció relativamente estable, con algunos escarceos armados de escasa relevancia,  hasta que se inició la ofensiva final en setiembre de 1937 como prolongación de la caída del frente norte del ejército rojo: Bilbao fue tomada el 19 de junio de 1937; Santander, el 28 de agosto y Gijón, el último reducto, el 21 de octubre.

En el mes de mayo de 1937 el ejército republicano inició su última gran acción ofensiva/defensiva en el frente astur-leonés. El hecho que vamos a relatar se encuadra dentro de esa acción, que no tendría mayores resultados y no consiguió romper el frente leonés de los nacionales[8]. A mediados de junio el empuje republicano había remitido.

La primera vez que llegó un gran contingente de soldados de los nacionales a La Uña fue la mañana del 16 de mayo de 1937. Cuando se estaban bajando los soldados de los camiones junto a la casa del tío Isidoro, al inicio del pueblo subiendo desde Acebedo, empezaron a disparar los rojos que estaban en El Navarín y mataron a un moro. Tuvieron que volverse hacia atrás y bajarse en El Retorno. Aún se conservan en la pared de la casa impactos de bala.

Tenían como misión expulsar a integrantes del ejército rojo que habían bajado por La Horcada  y se habían hecho fuertes en la caseta de las ovejas de Lario en Los Campos de María. El ejército se situó en la cerra de Polvoredo, en La Recuajada y en La Llana, desde comenzaron a disparar. Los rojos, al verse rodeados y en inferioridad, realizaron un agujero por la parte de atrás de la caseta de las ovejas y lograron escapar hacia sus posiciones. El ejército se volvió a marchar por la tarde. Quedó la Falange y Orden Público.

3.5. SEGUNDA PRESENCIA DE LOS NACIONALES EN LA UÑA: SEPTIEMBRE DE 1937

El 20 de septiembre de 1937 el general Aranda, que mandaba el VIII cuerpo del ejército de los nacionales, ordena al coronel  Muñoz Grandes, al mando de la Agrupación de Riaño,  que avance sobre las posiciones del ejército rojo en Tarna-Ventaniella. Contó con la II Brigada de Navarra, la III del coronel Latorre y cuatro centurias de Falange.

De esta forma, encontraremos al ejército de los nacionales por segunda vez en La Uña. Sucedió a finales de septiembre de 1937. Llegaron en varios camiones. Volvieron a desembarcar en el mismo lugar que la vez anterior, pero ahora sin contratiempos. Los informantes no se atreven a precisar el número de los efectivos, pero reconocen que eran muchos[9].

Sí recuerda el informante que estas fuerzas de infantería traían consigo dos piezas de artillería: dos cañones grandes.

schneider_75-28

CAÑÓN SCHNEIDER 75/28

Uno de los cañones lo situaron en las eras de El Grandicio. Desde aquí bombardeaban las posiciones enemigas de la cerra de Riosol, el Picón, el alto de Tarna y Remelende.

El otro cañón lo situaron en la huerta de Avelino de La Maderada. Desde allí bombardeaban las posiciones del ejército rojo en el puerto de Ventaniella, La Castellana y Pileñes[10].

La ofensiva duró aproximadamente ocho días.

castellana

DIRECCIÓN VENTANIELLLA-PILEÑES

Bombardeadas las posiciones enemigas de los rojos por la aviación procedente del aeródromo militar de León y por los cañones, se inició el avance de las fuerzas terrestres. El ejército comenzó su avance expulsando a los rojos del Venero, dirigiéndose a continuación hacia Valdosín. Desde aquí hacia Ventaniella, La Castellana y la peña Ten, en cuya cumbre se instaló una escuadra como medida de protección de las fuerzas que tenían que avanzar hacia Pileñes. Aquí fue donde los nacionales se encontraron con una fuerte resistencia.

El ejército fue apoyado por las fuerzas de Falange que subieron por el Arcenorio procedentes de Sajambre, a las que se unieron los falangistas de La Uña. Llegaron a la collada El Cardal[11], y de aquí hacia Pileñes. Una vez tomadas estas posiciones, continuaron su avance por territorio asturiano a través de las cumbres (desde la Salguerosa) en dirección Cangas de Onís, pero sin entrar en sus pueblos.

Controlada esta zona, el ejército se dirigió hacia las posiciones del ejército rojo en la cerra de Riosol, el Picón y el alto de Tarna, subiendo por el valle de Los Lobos (Yubil Cimero) y desde La Salguerosa.

El ejército rojo se vio obligado a retroceder y abandonar las posiciones que hemos denominado Tarna-Ventaniella[12]. Al pueblo de Tarna llegó el ejército de los nacionales el día 7 de octubre; Franco lo visitaría el día 10.

Los muertos del ejército nacional (aproximadamente una decena) fueron enterrados en el cementerio de La Uña.

cerra de riosol

DIRECCIÓN RIOSOL-TARNA

3.6. EL CAZA ALCANZADO POR EL FUEGO ENEMIGO

Esta ofensiva del ejército terrestre de los nacionales estuvo apoyada por los bombardeos realizados por la aviación procedente del aeródromo de la Virgen del Camino de León donde tenía su cuartel general la Legión Cóndor[13]. Bombardearon insistentemente las posiciones del frente Tarna-Ventaniella hasta que las fuerzas terrestres pudieron avanzar y tomar dichas posiciones. En uno de los ataques de la aviación, uno de sus cazas (que era pequeño, según el informante), alemán al igual que su piloto, fue alcanzado por el fuego enemigo y, aunque averiado, logró aterrizar en los prados junto al cruce de Maraña.

Messerschmitt_Me_109

 AVIÓN MESSERSCHMITT BF-109 DE LA LEGIÓN CÓNDOR

3.7. LA DKW MISTERIOSA

Antes de que llegara el ejército a La Uña, se instaló allí una DKW, que se situó donde se halla en la actualidad el garaje del pueblo. Era un equipo de transmisiones. Estaba integrado por 5 militares alemanes [14]. Dormían en la misma DKW. Se fueron cuando las fuerzas terrestres de los nacionales tomaron las posiciones del frente Tarna-Ventaniella.

3.8. SECUELAS DE LA HUIDA

En su huida, el ejército rojo dinamitó el puente de La Forcada en el puerto Tarna en la vertiente asturiana, que en noviembre de 1939 aún no se había reconstruido; esto impidió el paso de vehículos por la carretera durante un largo período; dio fuego al pueblo de Tarna y derribó  la cabecera del puente de La Foz, acciones todas ellas encaminadas a dificultar el avance de los vehículos de los nacionales.

3.9. ORDEN PÚBLICO

Una vez derrotado el ejército rojo en este frente, mandado por Manuel Sánchez Noriega, Coritu, en el pueblo de La Uña quedó lo que se llamaban fuerzas de Orden Público. Era una escuadra (7 hombres), al mando de un capitán. Fueron reemplazados por la Guardia Civil en 1939.

ADENDA

1.ª ABASTECIMIENTO DE MUNICIONES

Las municiones para abastecer a las tropas nacionales llegaban en camiones hasta La Uña. De aquí se llevaban en carros de vacas hasta la vega de Valdosín y el Arcenorio, puntos de arranque de las fuerzas terrestres nacionales hacia las posiciones del ejército rojo.  El organizador de estos transportes era el presidente del pueblo: Isidoro Rodríguez. El era quien decidía qué vecino tenía que aportar el carro y las vacas y el lugar al que debía dirigirse.

En un primer momento, como los rojos se hallaban en El Venero y el sestil del Cueto, los que iban destinados al Arcenorio no podían subir por el camino de El Melendrín, ya que eran tiroteados por estos desde El Cueto. Lo hacían por el de Las Vallinas hasta La Pría; de aquí a los prados de Balagar, Samargullo y ya dirección Carcedo.

2.ª ENTERRAMIENTO DE LOS MUERTOS

Los soldados nacionales que murieron en la ofensiva contra el frente Tarna-Ventaniella fueron enterrados en el cementerio de La Uña. El enterrador era Pedro Lario. Maximino Diez escavaba las tumbas. Antonio  Ibáñez y Pedro Lario fabricaban las cajas. Para identificar a los muertos se colocaba dentro de un recipiente de cristal un papel con el nombre, y se colocaba en la cabecera, tapado con una teja para que no se rompiera. Algunos familiares vinieron a identificar a los soldados muertos y se los llevaron; otros, no.


[1] Aún se conserva en cada uno de ellos un nido de ametralladoras en perfecto estado. Controlaban el acceso por el valle de Riosol en dirección a Cofiñal y Tarna.

[2] Partido político español fundado por José Antonio Primo de Rivera en 1933, de corte fascista.

[3] Se caracterizaban por su uniforme: camisa azul con divisa formada por el yugo y las flechas, gorro negro, y pantalón negro.

[4] Wenceslao Álvarez Oblanca y Secundino Serrano, La Guerra Civil en León, León, Edilesa, 2009, p. 170.

[5] Los falangistas, además de La Uña,  se instalaron en Puebla de Lillo, Maraña, Lario, Soto, Oseja, Riaño y Portilla. Véase el mapa que aportan Álvarez Oblanca y Serrano, op. cit., pp. 168-169.

[6] PARAPETO: caseta defensiva de piedra, sin ventanas, con aspilleras para disparar.

[7] Iré completando la información de Antonio Ibáñez con la que proporcionan Álvarez Oblanca y Serrano en la obra citada. De acuerdo con esta, las fuerzas armadas nacionales del sector Riaño-Sajambre estaban al mandado del comandante Gómez Seco en noviembre de 1936.

[8] Dentro del VIII cuerpo del ejército nacional del norte de España se hallaba la 81 división al mando del general Múgica. Esta estaba dividida en varios sectores. Uno de ellos era el oriental: La Vecilla, Boñar, Lillo y Riaño. Contaba esta división con 16 batallones, 29 compañías y 9 baterías. Se entiende por batería el conjunto de piezas de artillería  dispuestas para actuar conjuntamente. Su número varía; en la artillería de campaña suele oscilar entre 4 y 6 piezas.

[9] Aprovecho la ocasión para indicar que las unidades del ejército fluctúan en cuanto al número de sus efectivos. No obstante, estos pueden ser valores indicativos: escuadra: 7 hombres al mando de un cabo; pelotón: tres escuadras (21 hombres) al mando de un sargento o alférez; compañía: tres pelotones (61 hombres) al mando de un teniente o capitán; batallón: varias compañías (entre 300 y 1000 hombres) al mando de un comandante; división: varios batallones (entre 10000 y 18000 hombres) al mando de un general.

[10] Desconoce nuestro informante de qué tipo de cañones se trataba, aunque los vio disparar en repetidas ocasiones. Sí recuerda que eran grandes, con ruedas radiales de hierro como las de los carros montañeses, y que iban tirados por camiones. Se podría tratar de cañones Schneider 75/28. Era un arma reglamentaria de los regimientos de artillería ligera del ejército español desde 1906. Al iniciarse la guerra, los rebeldes contaban con 204 piezas de este tipo y el Gobierno con 144. Al finalizar, se contaron hasta 306. Pesaban en arrastre 1730 kilos y tenían un alcance de 8500 metros, por lo que perfectamente podían alcanzar las posiciones antes descritas.

[11] El primer falangista que llegó a la collada fue abatido por disparos del ejército rojo desde Pileñes.

[12] El 25 de septiembre se rompió el frente. El 26 las tropas nacionales  que habían partido de La Uña tomaban el puerto de Ventaniella y las alturas circundantes. El 29 se dominó la carretera  de Cofiñal a Tarna. El 7 de octubre llegaron al pueblo de Tarna, que se hallaba incendiado.

[13] Era esta una fuerza militar de intervención, mayoritariamente aérea, enviada por el III Reich para apoyar a Franco. Desempeñó un papel fundamental en la caída del frente norte del ejército popular. Operaba con diferentes tipos de aviones cazas y bombarderos: Heinkel, Junkers, Dornier y Messerschmitt; el modelo Bf-109 de este último fue el más utilizado, con 136 unidades; se convertiría en el caza estándar de la naciente fuerza aérea española. Tanto el personal como los aviones utilizados eran alemanes.

[14] Como anécdota del comportamiento de estos militares alemanes, el informante recuerda que tenían un perro pequeño. Estando en La Uña, se murió dicho perro y le enterraron en la huerta actual de Gloria Ibáñez, con honores militares, realizando las salvas pertinentes de fusilería.

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