FRAY GERUNDIO DE CAMPAZAS Y DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Vamos camino de terminar el año 2016, año cargado de efemérides que han recordado que hace cuatrocientos años moría Miguel de Cervantes Saavedra (22/04/1616), el escritor español más universal de todos los tiempos, autor de la famosa novela El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha (1605 y 1615).

Con la obra antes citada nace la novela moderna española, convirtiéndose en referente ineludible en todos los tiempos para los novelistas españoles. Y así sucedió en la segunda mitad del siglo XVIII, el siglo de las luces y la razón.

El 25 de abril de 1703 nacía en Vidanes (León) José Francisco de Isla Rojo, quien habría de ser conocido en el mundo literario como el PADRE ISLA, dado su carácter religioso, ya que a los 16 años ingresa en la orden de la Compañía de Jesús y en ella permanecerá hasta su muerte en Bolonia (02/11/1781) como consecuencia de su destierro. Fue enterrado en la iglesia de Santa María de la Muratele. Al igual que sucede con Cervantes, que sabemos que fue enterrado en Madrid en el convento de las Trinitarias Descalzas, pero en la actualidad se desconoce el paradero de sus restos, así sucede con el Padre Isla.

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RETRATO DEL PADRE ISLA, DE ANTONIO Y PEDRO VICENTE RODRÍGUEZ (COMIENZOS DEL SIGLO XIX)

Es autor este leonés de la mejor novela española del siglo XVIII. Se publicó en dos partes: 1758 y 1768. Su título es el siguiente: Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes.

La finalidad del padre Isla es clara:

Siendo, pues, el fin único de esta obra desterrar del púlpito español los intolerables abusos que han introducido en él, especialmente de un siglo a esta parte […].

Si esa era su finalidad, el modelo al que debía seguir era evidente, el Quijote, novela cervantina que había acabado con los libros de caballería, uno de los géneros literarios más en boga y más leído en el siglo XVI y comienzos del siglo XVII. Y para tal fin, Cervantes creó un caballero andante, don Quijote, ridículo y paródico de todos los caballeros andantes que le habían precedido, llámense Amadís, Esplandián, Palmerín, Lisuarte, Belianís, etc.

fg-primera-edicion-de-la-primera-partePORTADA PRIMERA EDICIÓN

El padre Isla, sabedor de la dificultad de echar de los púlpitos a los predicadores barroquizantes, cuyo mensaje era ininteligible para los feligreses,  pero a los que divertían sus cambios de entonación y su disparatada y efectista gesticulación –acudir a escuchar sermones era una de las diversiones favoritas de los españoles del siglo XVIII-, intentará seguir el modelo cervantino y creará un predicador llamado fray Gerundio, personaje que encarnará a los que imbuidos de barroquismo y disparate llenaban las iglesias españolas dieciochescas. Él mismo confiesa su deuda con el Quijote:

Hasta que Miguel de Cervantes salió con su incomparable Historia de don Quijote de La Mancha no se desterró de España el extravagante gusto a historias y aventuras romanescas, que embaucaban inutilísimamente a innumerables lectores, quitándoles el tiempo y el gusto para leer otros libros que los instruyesen, por más que las mejores plumas habían gritado contra esta rústica y grosera inclinación, hasta enroquecerse. Pues, ¿por qué no podré esperar yo que sea tan dichosa la Historia de fray Gerundio de Campazas como lo fue la de don Quijote de la Mancha, y más siendo la materia de orden tan superior, y los inconvenientes que se pretenden desterrar de tanto bulto, gravedad y peso?

Si tenemos en cuenta los innumerables problemas que le causó dicha publicación al padre Isla al verse retratados en fray Gerundio predicadores de diversas órdenes religiosas, parece que algo de su propósito consiguió, y al igual que don Quijote dio vida al adjetivo quijotesco («Semejante a don Quijote de la Mancha, por sus acciones o por su aspecto»), fray Gerundio también engendró otro adjetivo, gerundino o gerundiano («Dicho de una expresión o del estilo: Hinchado y ridículo»), con el que comenzaron a llamarse a los predicadores, y a sus sermones, que se obstinaban en la prédica barroca, huera y efectista, fuera de tiempo y lugar.

Pues bien, para ver los paralelismos que existen entre don Quijote y fray Gerundio y cómo Cervantes actúa de guía y modelo del padre Isla, te invito a que leas el trabajo que publiqué en 1981 en la revista Tierras de León.

ESTRUCTURAS PARALELAS ENTRE FRAY GERUNDIO Y DON QUIJOTE

 

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