CURIOSIDADES BIOGRÁFICAS CERVANTINAS: (11) CALUMNIA, QUE ALGO QUEDA Y ALGUIEN SE LO CREERÁ

Después de diez capítulos en los que he intentado dar a conocer a todos los públicos –literatura para todos- algunos de los episodios de la vida de Miguel de Cervantes que me han parecido curiosos en el sentido de que llaman la atención por su rareza, desconocimiento o poco frecuentes, hoy cierro el ciclo con la mirada puesta en dos de los pecados achacados a nuestro escritor más universal –desconocidos del gran público- y con los que tuvo que luchar en vida y después, en muerte. Alguien los ha considerado como las dos lacras más infames de la época, que sin lugar a dudas le tuvieron que acarrear problemas. Y la verdad sea dicha, hoy son irrelevantes, pero entonces podían llevar al acusado ni más ni menos que a la hoguera: por tanto, nada de irrelevantes.

Estos dos pecados Miguel de Cervantes Saavedra parece que los soportó en vida no sin problemas, porque pudo defenderse con argumentos plasmados documentalmente, como veremos más adelante. Pero, después de que la crítica timorata los haya ocultado como ha podido, han vuelto a la palestra. Ahora Cervantes no se puede defender. Por ello, vuelven los autores de literatura pánico, que, sin fundamento alguno, solo valiéndose de su verborrea, como Fernando Arrabal, pretenden imputar al escritor alcalaíno. Estos pecados fueron el de su origen judío y el de sodomía o pecado nefando, hoy llamado homosexualidad.

1. ORIGEN JUDÍO DE MIGUEL DE CERVANTES

¿Era Miguel de Cervantes de origen judío?

Américo Castro, en su obra El pensamiento de Cervantes, sostiene la teoría de que Miguel de Cervantes era de origen judío. No aporta documento alguno que lo confirme y se basa en la hipótesis de que la abuela paterna de Cervantes, Leonor de Torreblanca, de médicos cordobeses, pudo ser de ascendencia judía, ya que la profesión médica se relacionaba con los judíos. Mera hipótesis.

Lo que sí se puede probar documentalmente es que tanto Miguel de Cervantes como sus padres y abuelos no eran de origen judío ni habían tenido problemas con  la Inquisición. En concreto, el licenciado Juan de Cervantes, abuelo paterno, no solo no había tenido problemas con la Inquisición, sino que formaba parte de ella como familiar (miembro seglar). Esta era desde finales del siglo XV (1480) el organismo encargado de velar por la limpieza de sangre de todos los españoles y porque en secreto no se practicara la religión judía o mahometana.

El 22 de diciembre de 1569, residiendo Miguel de Cervantes en Roma, su padre Rodrigo solicita en Madrid documentalmente que se realice el proceso de prueba de limpieza de sangre de su hijo al licenciado Duarte de Acuña, teniente de corregidor de la villa de Madrid. Se pide que se declare que Miguel es su hijo legítimo y que ni él ni su mujer ni sus padres y abuelos han sido ni son moros, judíos, conversos ni reconciliados por el Santo Oficio, declarando que han sido y son cristianos viejos (descendiente de cristianos sin mezcla conocida de moros, judíos o gentiles), limpios de toda raíz.

Los testigos presentados fueron Alonso Getino de Guzmán (alguacil de Madrid), Pirro Boqui y Francisco Muzaqui. El testimonio más relevante es el del primero, aunque los otros dos coinciden en lo esencial. Declara este bajo juramento ante el escribano (notario) Andrés de Ozaeta que Miguel de Cervantes es hijo legítimo de Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas. Que ni el hijo ni los padres han sido sambenitados (sambenito: vestidura penitencial impuesta como castigo por la Inquisición) ni castigados por el Santo Oficio y que son personas limpias de sangre y de buena vida.

El licenciado Duarte, una vez que ha visto y examinado las declaraciones de los testigos, ordena al escribano Rodrigo Vera que redacte una escritura pública en la que se certifique la petición de Rodrigo de Cervantes para que este la pueda presentar en juicio o fuera de él, donde le pareciere, firmándola junto con el escribano.

Ahora nos podemos preguntar el porqué y el para qué Rodrigo de Cervantes realiza este proceso de limpieza de sangre en favor de su hijo Miguel. No lo sabemos. Pero es muy probable que fuera exigido para que este entrara al servicio en Roma del que más tarde fuera cardenal, Julio Acquaviva.

Recordemos al efecto que en la España de los siglos XVI y XVII la limpieza de sangre era exigida para desempeñar cualquier puesto dependiente de la Iglesia, para entrar en los colegios mayores, para obtener cualquier título universitario, etc.

2. EL PECADO NEFANDO O DE SODOMÍA

Miguel de Cervantes estuvo cautivo en Argel desde finales de septiembre de 1575 hasta el 19 de septiembre de 1580 en que fue liberado.

Durante los cinco años de cautiverio organizó cuatro intentos de fuga, que fracasaron. El cuarto fracasó porque fue delatado por el dominico Juan Blanco de Paz. Llegó este cautivo a Argel en 1577 y allí permaneció hasta 1592. Durante el cautiverio conoció a Cervantes. Las relaciones no fueron buenas, como acabamos de ver, pues él fue el denunciante que impidió que tuviera éxito el intento de fuga de Cervantes. La recompensa que le dieron las autoridades argelinas fue un escudo de oro y una jarra de manteca. La recompensa pone al descubierto que Blanco de Paz era homosexual, ya que la manteca era de uso para la práctica del sexo anal. Añádase la existencia de diversos testimonios que reflejan la inquina de Blanco contra Cervantes. El dominico es el único acusador de que Cervantes había cometido en su cautiverio «cosas viciosas, feas y deshonestas». La deshonestidad se refiere a la conducta sexual.

Una vez que Cervantes fue liberado, permaneció en Argel hasta finales del mes de octubre. El 10 de dicho mes inició un proceso informativo sobre su estancia en Argel. Presentó un escrito ante su liberador, el fraile redentoristas fray Juan Gil, para que emita la información pertinente con testigos sobre su cautiverio, vida y costumbres, así como de otras cosas tocantes a su persona, para presentarla ante el Consejo de su Majestad, si fuere necesario. Actuó de notario apostólico Pedro de Rivera. Se elaboró un cuestionario de más de veinte preguntas, que se realizaron a once testigos. La que nos interesa ahora es la número 20 en la que se pregunta si se ha visto a Cervantes en algún vicio notable o ha dado escándalo con su persona. De las respuestas de los testigos, todas a favor de Cervantes como persona virtuosa, de vida recta, destacamos la del carmelita fray Feliciano Enríquez. Declara este que durante un tiempo fue enemigo de Cervantes, que oyó achacar a una persona (no revela su nombre) cosas viciosas y feas contra Cervantes, que realizó las averiguaciones pertinentes sobre la citada acusación y que encontró que las imputaciones eran una gran mentira.

Este documento es la prueba evidente de tres cosas: que a Cervantes se le acusaba de ser homosexual, que dicha acusación era vox populi y que todos los testigos que actuaron en el proceso informativo negaron la acusación. Por tanto, documentalmente no se puede sostener la acusación de la homosexualidad cervantina, máxime cuando viene de un enemigo que declara que es capaz de dañar y perjudicar a cualquiera de sus enemigos, aunque sea comprando falsos testimonios.

De regreso a España, Cervantes se encontraría con la desagradable sorpresa de que el bulo se ha difundido. Y este fue aprovechado por sus enemigos, entre los que se halla Lope de Vega con quien mantiene un enconado enfrentamiento a partir de 1605. De esa época o poco después y perteneciente a un poeta de su círculo ¿Pedro Liñán de Riaza? es el siguiente soneto denigratorio:

Yo que no sé de los, de li ni le—
ni sé si eres, Cervantes, co ni cu—;
solo digo que es Lope Apolo y tú
frisón de su carroza y puerco en pie.

Para que no escribieses, orden fue
del cielo que mancases en Corfú;
hablaste, buey, pero dijiste mu.
¡Oh, mala quijotada que te dé!

¡Honra a Lope, potrilla, o guay de ti!,
que es sol, y si se enoja, lloverá;
y ese tu don Quijote baladí

de culo en culo por el mundo va
vendiendo especias y azafrán romí
y, al fin, en muladares parará.

La interpretación de las palabras de cabo roto del primer cuarteto no es unánime. Para unos, CO- hace referencia a «coño», mientras que para otros se refería a «cornudo». Más unanimidad hay en la siguiente: CU- se referirá a «culo». Así pues, en este soneto se acusa a Cervantes de homosexual y cornudo, se vitupera su persona y se denigra su obra cumbre.

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cervantes, CURIOSIDADES BIOGRÁFICAS CERVANTINAS, SIGLOO XVII, Sin categoría, VIDA DE CERVANTES y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s