CURIOSIDADES QUIJOTESCAS-CERVANTINAS: (4) DE ocioso HIDALGO a CABALLERO andante

A finales de 1604 en Valladolid y comienzos de 1605 en Madrid llegaba a manos de los lectores

El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra, dirigido al duque de Béjar… (Madrid, Juan de la Cuesta, 1605).

En el título se define ya a su protagonista por dos características, una intelectual y otra social: ingenioso e hidalgo.

No hará el título sino ajustarse a lo que en el interior del libro, en sus primeras líneas y en loco razonar quijotesco, se dice:

En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero…

astillero (1)ASTILLERO, según Ludovico Melzo (1611)

Llegamos al capítulo segundo y don Quijote se da cuenta de una carencia esencial en sus aspiraciones caballerescas: no ha sido armado caballero como lo habían sido Amadís, Esplandián, Palmerín, Florismaster, Lisuarte, Olivante… Cegado por ese deseo, confunde una venta con un castillo y allá se dirige para que el alcaide de la fortaleza le arme caballero. Celebrada la ceremonia entre burlas –que veras han de ser para don Quijote- nuestra protagonista se da cuenta de una nueva carencia como caballero: que le falta el escudero. Se dirige hacia su aldea en su busca y comienzan sus primeras aventuras: liberación de Andresillo y enfrentamiento con los mercaderes, del que quedara malherido. Así será llevado a su aldea por un vecino que lo encontró casualmente.

Curado de sus heridas, en el capítulo siete le volvemos a ver cabalgando acompañado de su escudero Sancho. Finalizan sus aventuras en el capítulo 52 con una nueva vuelta a casa y con el anuncio del narrador de que don Quijote salió una tercera vez de su casa para ir a Zaragoza, «donde se halló en unas famosas justas». Las aventuras de esta tercera salida serán la materia literaria de la que se nutre la segunda parte del Quijote de 1615.

DQ ARMADO CABALLERODON QUIJOTE ARMADO CABALLERO EN LA VENTA, de Valero Iriarte (h. 1720)

La obra cierra este capítulo 52 con una serie de poesías (a don Quijote, a Sancho, a Dulcinea y a Rocinante) atribuidas burlescamente a los académicos de una supuesta academia literaria de Argamasilla de Alba (Ciudad Real).

Los 52 capítulos se hallan agrupados en cuatro partes, rotuladas de forma genérica:

Primera parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1-8).

Segunda parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (9-14).

Tercera parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (15-27).

Cuarta parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (28-52).

En el título también se puede leer a quién dedica Cervantes su obra: al duque de Béjar. Lo era a la sazón Alonso López de Zúñiga (1601-1619), mecenas de las letras españolas durante el Siglo de Oro Español (Pedro de Espinosa, Juan López del Valle, Cristóbal de Mesa, Lope de Vega o Góngora son autores que le dedicaron alguna de sus obras). Cuando la corte se instala en Valladolid en 1601, el duque de Béjar se instala allí. Aquí es muy posible que le conociera Cervantes y aquí es posible que naciera la relación que indica la dedicatoria, aunque no fue duradera.

El dedicar las obras literarias a un personaje importante e influyente fue un recurso muy socorrido de los escritores. Tenía un doble objetivo: buscar el mecenazgo y la defensa de los ataques del temido vulgo, al que pertenecían toda la numerosa legión de gente inculta, independientemente de su pertenencia a una clase social u a otra.

Cuando corría el año de 1614, aparece en Tarragona la continuación del Quijote, falsa, atribuida a un desconocido Alonso Fernández de Avellaneda. Este será su título:

Segundo tomo del ingenioso don Quijote de la Mancha, que contiene su tercera salida: y es la quinta parte de sus aventuras. Compuesto por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de Tordesillas. Al alcalde, regidores y hidalgos de la noble villa de Argamasilla, patria feliz del hidalgo caballero don Quijote de la Mancha. (Tarragona, Felipe Roberto, 1614).

Reseñemos cinco cuestiones:

  • Se dice que es el segundo tomo; en la primera parte nada se decía al respecto.
  • Ha desaparecido en el inicio la clase social, hidalgo, aunque sigue siendo ingenioso.
  • Contiene la tercera salida de don Quijote, que le llevará a Zaragoza.
  • Es la quinta parte de las aventuras (recordemos que la primera parte original estaba dividida en cuatro).
  • Se dedica al alcalde, regidores e hidalgos de Argamasilla (Ciudad Real), que Avellaneda convierte en patria chica de don Quijote.

Cuando Miguel de Cervantes publica la verdadera y auténtica segunda parte del Quijote en el otoño de 2015, tiene claro que ha dejar en evidencia al usurpador, y lo hará ya en el título:

Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de La Mancha, por Miguel de Cervantes Saavedra, autor de su primera parte, dirigido a don Pedro Fernández de Castro, conde de Lemos… (Madrid, Juan de la Cuesta, 1615).

No es el segundo tomo, es la segunda parte, aunque este titular le lleva a entrar en contradicción con la división que había realizado en la primera parte.

Don Quijote sigue siendo ingenioso, pero ha dejado de ser un simple hidalgo para pasar a ser caballero, como habíamos visto en la primera parte.

SANCHO Y DON QUIJOTE.DORÉRemarca su autoría haciendo referencia a la de la primera parte, a través de la que de sobra el público español e internacional conocía a su autor: 1.ª y 2.ª edición en Madrid en 1605, edición valenciana de 1605, dos ediciones en Lisboa en 1605, edición en Bruselas de 1607, tercera edición en Madrid en 1608, edición de Milán en 1610… En total nueve ediciones en diez años, de 1605 a 1615, amén de sendas traducciones al francés y al inglés.

Nada nos dice Cervantes de la patria chica de don Quijote; sigue innominada.

Y sí cambia la dedicatoria respecto de la primera parte: abandona al duque de Béjar y le dedica la obra al conde de Lemos, Pedro Fernández de Castro (1576-1622), presidente del Consejo de Indias y virrey en Nápoles. A él le había dedicado Cervantes las Novelas ejemplares (16013), las Ocho comedias y ocho entremeses (1615) y le dedicará su obra póstuma, el Persiles (1617). Este noble sí que actuó como mecenas y protector de Cervantes hasta sus últimos días.

Indiquemos, por último, que esta  segunda parte no se halla subdivida y que el ingenioso caballero don Quijote dispone de 74 capítulos para contarnos sus aventuras hasta llegar a Barcelona -y no a Zaragoza donde le había llevado Avellaneda-, desde donde se verá obligado a volver a su aldea natal al ser derrotado por el caballero de la Blanca Luna en singular combate en  la playa barcelonesa.

BARCELONA EN EL SIGLO XVII

BARCELONA EN EL SIGLO XVII, grabado de N. Perelle

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