SAN VALENTÍN, MÁS LEYENDA QUE REALIDAD, PERO REALIDAD ENAMORADA

A primeras horas del día 14 de febrero de 2016 leía en un periódico un tuit de la Directora General del Instituto Valenciano de las mujeres por la igualdad de Género que decía lo siguiente:

Mañana San Valentín. Ese bendito amor romántico bajo el q se camufla el machismo y la violencia de género. No lo celebres, denúncialo.

Cuando comentaba con mi inquiridor el «bendito tuit», me soltó de repente: ¿Por qué ese tal san Valentín es el patrono de los enamorados? Le contesté a duras penas, porque la historia yacía en mi memoria un tanto difusa.

Pero en mi ordenador todavía existían los archivos de cuando en el IPI se celebraba la fiesta con un carácter poético, musical y florístico, sin que pensáramos en machismo y menos en violencia de género. Recuerdo los pasillos y las aulas empapelados de A4 en colores con poemas amorosos de todos los tiempos, la lectura de alguno de ellos en el inicio de las clases, las canciones de amor que aquel día abrían y cerraban el instituto y el regalo de claveles rojos y blancos, con la participación de toda la comunidad educativa. Y en ese ordenador he hallado la historia que en aquella ocasión escribí para explicar la celebración. Más o menos era esta.

sanvalentin

SAN VALENTÍN

En el calendario litúrgico católico, el día 14 de febrero se celebraba la festividad de tres santos de nombre Valentín, los tres mártires. Dos habían sufrido martirio en Roma y el otro en África. Los romanos, uno sacerdote y el otro obispo,  fueron martirizados en la segunda mitad del siglo III y enterrados en la Vía Flaminiana . La actual Porta del Popolo se conocía antiguamente como puerta de san Valentín. El nombre procedía de un pequeño templo dedicado a san Valentín en el barrio cercano. Y todo según la leyenda. Debido a la escasez de datos históricos sobre estos santos, la Iglesia dejó de celebrar su festividad en 1969, fiesta que había comenzado en el siglo V.

El Valentín romano sacerdote, según la leyenda, había sido antes médico; fue condenado al martirio el 14 de febrero de 270 por orden del emperador Claudio II (268-270) debido a su popularidad por casar a los soldados romanos jóvenes en ceremonias cristianas secretas, a pesar de que estaba prohibido. Se consideraba que los soldados jóvenes, solteros y sin familia, eras mejores soldados. Ahí tenemos la relación de san Valentín y los enamorados.

GEOFFREY CHAUCER

GEOFFREY CHAUCER

A esta leyenda de san Valentín se une una tradición medieval relacionada con las aves, y muy difundida en Francia e Inglaterra. Se creía que el 14 de febrero, día de san Valentín, las aves comenzaban a aparearse. Es el enamoramiento de las aves. Así lo hallamos en el Parlamento de las aves del inglés Geoffrey Chaucer (1343-14000): «Cuando el día de san Valentín cada ave su pareja ha de elegir».  Unidas ambas tradiciones, se comienza a celebrar ese día como el día de los enamorados. La celebración consistía en enviarse los enamorados cartas y muestras de amor que terminaron llamándose «valentines». En la literatura francesa e inglesa de los siglos XIV y XV hay ya muestras de estas prácticas. Se suelen considerar como uno de los primeros testimonios las baladas 34 y 35 escritas en francés del poeta inglés bilingüe John Gower (1330-1408). En el siglo XVIII, la tradición viaja de Europa a Estados Unidos y en el XX, de Estados Unidos a Europa.

En España, la celebración del día de los enamorados con la costumbre de realizarse regalos entre ellos fue introducida por los grandes almacenes Galerías Preciados en 1948. Hasta hoy. Cada cual con sus ideas, pero sin meterse en camisas de once varas. Que a nadie obliga.

El mejor regalo para enamorados podría ser este, incluso para esa directora general:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera:

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

(Francisco de Quevedo)

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