INVOCACIÓNES LITERARIAS A LAS DIVINIDADES: II POESÍA MEDIEVAL Y PRERRENACENTISTA EN CASTELLANO

El 27 de febrero del año 380 el cristianismo se convierte en la religión exclusiva del Imperio Romano por un decreto del emperador Teodosio. Esto traerá consecuencias inmediatas: se castigará a todos los que practiquen otra fe. Las prácticas paganas serán abolidas o se cristianizarán.

Este proceso de cristianización también alcanza a la literatura y en concreto a la invocación literaria, como había sucedido con otras prácticas paganas. Así, sucederá en la  poesía cristiana de los siglos cuarto y quinto de nuestra era (Juvenco, Sedulio, Prudencio, etc.).

PRUDENCIO (348 - c. 410)

PRUDENCIO (348 – c. 410)

El fundamento de la invocación cambia. Ya no solo se rechazan las divinidades paganas por ser contrarias al cristianismo, sino que el discurso poético se sustenta en un nuevo concepto del hombre y de su actuación. Lo encontramos en las palabras que dirige san Pablo a los colosenses:

Todo cuanto hagáis, de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre del señor Jesús, dando gracias a Dios padre por medio de él (3, 17).

Así pues, la inspiración del poeta, la guía por los caminos de la verdad y la sabiduría provienen de Dios a través de una intermediación, que en unos casos es Jesucristo o la Virgen y en otros pueden ser los santos:

[PROLOGO TRADUCIDO AL CASTELLANO]

Este es el prólogo de las Cantigas a Santa María [Alfonso X  (1221-1284)]. En él hablaré de lo que es necesario en el trovar. Porque trovar es cosa en que se necesita sabiduría, por eso, quien lo hace ha de tenerla, y razón suficiente para que entienda y sepa decir lo que entiende y le place expresar, porque el bien trovar así ha de hacerse.  Y aunque yo estas dos cualidades no tengo tal como tener quisiera, sin embargo, probaré de mostrar en adelante lo poco que sé, confiando en Dios, de donde el saber viene, pues por él podré mostrar algo de lo que mostrar quiero.

Se podría decir que estamos ante una devoción que solicita la protección divina para el proceso creativo literario, protección sin la cual no arribará a buen puerto el viaje creativo. Creo que si hay un texto en castellano que recoge plenamente esta filosofía es el inicio del Corbacho (1438) del Arcipreste de Talavera:

  [PRÓLOGO]

En el nombre de la santa Trinidad, padre, hijo y espíritu santo, tres personas y un solo Dios verdadero, hacedor, ordenador y componedor de todas las cosas, sin el cual cosa ni puede ser bien hecha ni bien dicha, comenzada, mediada ni finalizada, habiendo por medianera, intercesora y abogada a la humilde sin mancilla virgen santa María. Por ende, yo, Martín Alfonso de Toledo, bachiller en decretos, arcipreste de Talavera, capellán de nuestro señor el rey de Castilla don Juan…

corbacho1En Occidente, tras el decreto de Teodosio, se va avanzando hacia la unidad religiosa sustentada en el cristianismo, unidad que caracterizará la Edad Media y el Prerrenacimiento europeos y que se romperá en el siglo XVI con Lutero y Calvino.

A pesar de esa unidad religiosa, a pesar del control que ejerce la ideología cristiana en todos los ámbitos, durante el Renacimiento Carolingio (724-843), y bajo el influjo de la cultura grecorromana,  las musas vuelven a ocupar un lugar destacado en la invocación junto a las divinidades cristianas, fenómeno que no se abandonará totalmente en la práctica poética de los siglos venideros, aunque habrá que tener en cuenta que  la invocación a las deidades paganas es impensable en obras de carácter cristiano o ideologicamente cristianizadas.

Por ello, en la literatura española medieval y prerrenacentista escrita en castellano no encontraremos una actitud unitaria de los escritores en el tratamiento de la invocación, especialmente en los poetas. De acuerdo con el mayor o menor influjo de la literatura grecolatina o de la religión cristiana, de la temática que se aborde, de la finalidad que se persiga, encontraremos cuatro actitudes ante la invocación poética a las divinidades:

  • la de los que siguen invocando a las divinidades paganas;
  • la de quienes en unos casos invocan a las divinidades paganas y en otros a las cristianas en función de la tipología y tema de las obras;
  • la de quienes rechazan la invocación pagana y optan por la cristiana en una misma obra,
  • y la de quienes solo invocan a las divinidades cristianas.

I

INVOCACIÓN A LAS DIVINIDADES PAGANAS

MARQUÉS DE SANTILLANA

MARQUÉS DE SANTILLANA

MARQUÉS DE SANTILLANA, Comedieta de Ponza (1435-1436), dedicada a la diosa Fortuna. Hasta en cinco ocasiones encontramos la invocación a las musas. Sírvanos de ejemplo de esta invocación pagana, en una obra nada cristiana, la copla número II:

¡Oh, lúcido Jove, la mi mano guía,
despierta el ingenio, aviva la mente,
el rústico modo aparta e desvía,
y torna mi lengua, de ruda, elocuente!

¡E vos, las hermanas que cabe la fuente
de Helicón hacéis continua morada,
sed todas conmigo en esta jornada,
porque el triste caso denuncie y recuente!

II

INVOCACIÓN A LAS DIVINIDADES PAGANAS Y A LAS CRISTIANAS

JUAN DE MENA

JUAN DE MENA

JUAN DE MENA, Laberinto de Fortuna (1444):

Tú, Caliope, me seas favorable
dándome alas de don virtuoso,
y, porque discurra por donde no oso,
convida mi lengua con algo que hable:

levante la Fama su voz inefable
para que los hechos que son al presente
vayan de gente sabidos en gente:
olvido no prive lo que es memorable.

JUAN DE MENA, Coplas de los pecados mortales (c. 1456):

Canta tú, cristiana musa,
la más que civil batalla
que entre voluntad se halla
y razón, que nos acusa;
tú, gracia de Dios infusa,
recuenta de tal victoria
quién debe llevar la gloria,
pues el campo no se escusa.

[Despide a las musas paganas]

Huid o callad, serenas,
que en la mi edad pasada
tan dulzura emponzoñada
derramastes por mis venas;
mis entrañas, que eran llenas
de perverso fundamento,
quiera el divinal aliento
de malas, hacer ya buenas.

III

RECHAZO DE LA INVOCACIÓN PAGANA Y EMPLEO DE LA CRISTIANA

El ejemplo tópico de esta actitud, aunque no el primero, es el de JORGE MANRIQUE. En la copla IV de las Coplas a la muerte de su padre (c. 1477), nos topamos con el desarrollo de dos ideas contrapuestas. Por una parte, rechaza la invocación pagana y, por otra, se encomienda a la divinidad cristiana:

Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen hierbas secretas
sus sabores.

A aquel solo me encomiendo,
a aquel solo invoco yo
de verdad,
que, en este mundo viviendo,
el mundo no conoció
su deidad.

JORGE MANRIQUE, DE JUAN DE BORGOÑA (1494-1536)

JORGE MANRIQUE, DE JUAN DE BORGOÑA (1494-1536)

GÓMEZ MANRIQUE (c. 1412-1491), Planto de las virtudes y la poesía a la muerte por el magnífico señor don Íñigo López de Mendoza:

No invoco los planetas
para que me hagan elocuente,
no las Cirras mucho netas
ni las hermanas discretas
que moran junto a la fuente; [las musas]
ni quiero ser socorrido
de la madre de Cupido [Venus]
ni de la Tesaliana, [Atenea]
mas del nieto de santa Ana [Jesucristo]
con su saber infinito.

FRAY IÑIGO DE MENDOZA, Coplas de Vita Christi (c. 1467-1468):

Dejemos las poesías
y sus musas invocadas,
porque tales niñerías
por humanas fantasías
son cierto temorizadas,
y, viniendo a la verdad
de quien puede dar ayuda,
a la sola Trinidad,
que mana siempre bondad,
se la pidamos sin duda.

IV

INVOCACIÓN CRISTIANA

 LIBRO DE APOLONIO (Posiblemente  el poema más antiguo del mester de clerecía):

En el nombre de Dios   y de santa María,
si ellos me guiasen   estudiar querría
componer un romance   de nueva maestría
del buen rey Apolonio   y de su cortesía.

 

LIBRO DE ALEXANDRE (Primer tercio del s. XIII):

Non vos quiero grand prólogo   nin grandes nuevas fer,
luego a la materia   me vos quiero acoger;
el Criador nos deje   bien apresos ser,
si en algo pecaremos,  él nos debe valer

 

GONZALO DE BERCEO, Milagros de Nuestra Señora (primera mitad del siglo XIII):

GONZALO DE BERCEO

GONZALO DE BERCEO

Quiero en estos árbores   un ratiello sobir
y de los sos miraclos   algunos escribir;
la Gloriosa me guíe  que lo pueda complir,
ca yo non me trevría  en ello a venir.

Tendrélo por miráculo  que lo faz la Gloriosa
si guiarme quisiere   a mí en esta cosa;
madre, plena de gracia,   reína poderosa,
tú me guía en ello,  ca eres pïadosa.

POEMA DE FERNÁN GONZÁLEZ (c. 1250):

[PRELUDIO]

En el nombre del Padre   que fizo toda cosa,
del que quiso nascer   de la Virgen preciosa,
del Espíritu Santo,   que igual dellos posa,
del conde de Castilla   quiero facer una prosa.

El Señor que creó   la tierra y la mar,
de las cosas pasadas,   que yo no pueda contar,
él, que es buen maestro,   me debe demostrar
cómo cobró la tierra   toda de mar a mar.

  

BENEFICIADO DE ÚBEDA, Vida de san Ildefonso (c. 1303):

Si me ayudare Christo   y la Virgen sagrada,
querría componer    una acción rimada
de un confesor que hizo   vida honrada,
que nació en Toledo,   en esa ciudad nombrada.

 

ARCIPRESTE DE HITA, Libro de buen amor (1330 y 1343)

ARCIPRESTE DE HITA

ARCIPRESTE DE HITA

Esta es oración que el arcipreste hizo a Dios cuando comenzó este libro suyo:

Señor Dios, que a los jodíos,    pueblo de perdiçión,
sacaste de cabtivo    del poder de Faraón,
a Danïel sacaste    del pozo de Babilón:
saca a mí, coitado,    de esta mala presión.

[…]

Aún tú, que dixiste    a los tus servidores
que con ellos serías,    ante reys dezidores,
y les darias palabras    que fablasen mejores:
Señor, tú sey comigo,    guárdame de traidores.

El nombre profetizado    fue grande Hemanuel,
fijo de Dios muy alto,    salvador de Israel;
en la salutación    el ángel Grabïel
te fizo cierta de esto,    tú fueste cierta de él.

Por esta profecía    e por la salutación,
por el nombre tan alto,    Hemanuel, salvación,
señora, dame tu gracia    e dame consolación,
gáname del tu fijo    gracia e bendición.

Dame gracia, señora    de todos los señores,
tira de mí tu saña,    tira de mí rencores,
faz que todo se torne    sobre los mescladores:
¡ayúdame, gloriosa,   madre de pecadores¡

Aquí dice de cómo el arcipreste rogó a Dios que le diese gracia que pudiese hacer este libro:

 Dios padre e Dios fijo    e Dios spíritu santo,
el que nasció de virgen    esfuércenos de tanto,
que siempre lo loemos    en prosa e en canto;
sea de nuestras almas    cobertura e manto.

El que fizo el cielo,   a tierra e la mar,
él me done su gracia    e me quiera alumbrar,
que pueda de cantares    un librete rimar,
que los que lo oyeren   puedan solaz tomar.

Tú, Señor e Dios mío   que el onme formeste,
en forma e ayuda a mí,    el tu arcipreste,
que pueda fazer libro    de buen amor aqueste,
que los cuerpos alegre    e a las almas preste.

PEDRO LÓPEZ DE AYALA, Rimado de palacio (1403-1407):

En el nombre de Dios,    que es uno, Trinidad,
padre, fijo, espíritu santo,    en simple unidad,
iguales en la gloria,    eternal majestad,
y los tres ayuntados    en la divinidad.

PEDRO LÓPEZ DE AYALA

PEDRO LÓPEZ DE AYALA

PEDRO DE VERAGÜE, Tratado de la doctrina (s. XV):

Abrigándome su manto,
Padre, Hijo y Espírtu Santo,
seguiré el dulce canto.

No hablando con letrados,
frailes, monjes o prelados,
de quien somos informados.

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