VERDURAS / DE LAS ERAS

El tópico del Ubi sunt? en las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, se desarrolla entre las coplas  XVI y XXIV. Constituyen estas coplas el texto más representativo de la expresión poética de este tópico entre todos los poetas medievales que lo  desarrollaron. La primera de las coplas citadas es la que nos interesa; va dedicada a la realeza, los galanteos y las diversiones caballerescas.

[XVI]

¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán?
¿Qué fue de tanta invención
como trajeron?

Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras
¿fueron sino devaneos?
¿Qué fueron sino verduras
de las eras?

El tópico del Ubi sunt? es un recurso literario que arranca de la literatura antigua –en la Biblia y en la literatura grecolatina dicen que hunde sus raíces- y que se ha venido utilizando a lo largo de la historia de la literatura en las obras que abordan el tema de la muerte para expresar la brevedad de la vida, el carácter transitorio del hombre, la caducidad de todos los bienes terrenos, la fugacidad de las glorias mundanas, la futilidad de las ambiciones humanas, la muerte inexorable hasta de los más poderosos y la conversión de personas, bienes y aspiraciones terrenales «en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada», como escribiera Quevedo.

MUERTE

Pero no se puede hablar propiamente de tópico hasta que la pregunta entra a formar parte de los autores eclesiásticos para la predicación sobre la vida terrena y la muerte, sobre el más allá, y los escritores monásticos y ascéticos lo incluyen igualmente en sus tratados doctrinales sobre los temas anteriores. Por eso, los textos bíblicos que se proponen como antecedentes de este tópico (Isaías, Eclesiastés, san Pablo), baja la óptica anterior, no forman parte del tópico, no se hallan en el contexto específico citado. El ejemplo más significativo de la prosa medieval latina se halla en los Soliloquios de san Buenaventura (1221-1274), donde encontramos entrelazados el mundo bíblico y el pagano:

Ubi sunt principes gentium, et qui dominati sunt super bestias, quae sunt super terram, qui argentum thesaurizaverunt et aurum congregaverunt, qui civitates et castra extruxerunt, reges et regna bellando devicerunt?  Ubi sapiens, ubi scriba, ubi conquisitor hujus saeculi? Ubi Salomón sapientissimus? Ubi Alexandcr potentissimus? Ubi Samson fortissimus? Ubi Absalon speciosissimus? Ubi Assuerus glorisissimus?  Ubi Caesares potentissimi? Ubi reges et principes inclyti? (II, 4)

Así pues, cuando Jorge Manrique se enfrenta al proceso creativo de las Coplas tiene detrás de sí toda una corriente literaria que ha abordado reiteradamente el tema de la muerte y utilizado el tópico del Ubi sunt? Va a componer una elegía con materiales muy utilizados y muy conocidos. Por ello, si no quiere ser repetitivo y uno más, tendrá que buscar la forma de ser original, de alejarse del común de los que con anterioridad han abordado el tema y utilizado el tópico. Así, la importancia del uso de este tópico en Manrique no radica en su utilización, sino en el logro conseguido de modernizarlo tanto en el plano formal como en el del contenido. La pregunta ¿dónde están? se trueca en ¿qué se hizo, qué se hicieron, qué fue de, que fueron? Los grandes personajes históricos (reyes, emperadores, escritores, filósofos, etc.) del mundo bíblico y del clásico antiguo se sustituyen por personajes poderosos de la primera parte del siglo XV español con el fin de sacudir la mente de los  lectores con la referencia a estos que, a pesar de su poder, murieron como los demás. Esta proximidad temporal, incluso geográfica, hace que dichos personajes vivan todavía en el recuerdo, en la memoria de los lectores de fines del siglo XV, destinatarios de las Coplas manriqueñas. La lejanía en el tiempo de los protagonistas del tópico clásico, sus contornos ya borrosos, su magnitud casi mítica, se sustituyen en Manrique por esas figuras históricas recientes que contribuyen a acrecentar la sensación de realismo que se persigue. Y lo mismo se podría decir de los galanteos cortesanos, las diversiones caballerescas en justas y torneos y los adornos que utilizaban en esos lucimientos personales para deslumbrar a su dama.

Burgos_-_Cartuja_de_Miraflores_-_Tumba_de_Juan_II_de_Castilla

TUMBA DE JUAN II, CARTUJA DE MIRAFLORES (BURGOS)

Ahora, expliquemos brevemente el contenido de la copla XVI para los no versados.

LA PREGUNTA. Las preguntas que se realizan en el tópico son de carácter retórico. En la poética se llaman interrogaciones retóricas. Como se podrá observar, carecen de respuesta. Esta está implícita en la propia pregunta. Así, en realidad lo que se hace no es preguntar, sino afirmar. Ejemplo: «¿Qué se hizo el rey don Juan?» La formulación de la pregunta, la ausencia de respuesta, su contexto,  hacen que se esté afirmando que el rey Juan II de Castilla, que reinó desde 1406 a 1454 y que su corte destacó por su esplendor literario y caballeresco, murió y solo queda su recuerdo a pesar del inmenso poder que tuvo en su tiempo.

INFANTES DE ARAGÓN. Fueron los hijos de Fernando de Antequera, rey de Aragón. Era tío y tutor de Juan II de Castilla. Alfonso llegó a ser rey de Aragón y Juan rey consorte de Navarra.

GALÁN. Clara referencia al amor cortés.

INVENCIÓN. Composición poética breve de carácter enigmático en la que su autor encierra su personalidad o sus aspiraciones.

Justa

– JUSTAS. Combate individual entre caballeros.

– TORNEOS. Combates colectivos entre caballeros.

– PARAMENTOS. Adornos de las caballerías.

– BORDADURAS. Bordados en relieve de gran valor.

– CIMERAS. Adornos que llevaba el casco encima.

DEVANEOS. Disparate, delirio, fantasía.

Y llegamos a las VERDURAS / DE LAS ERAS. Varias han sido las explicaciones que han propuesto los diversos editores de las Coplas a lo largo de los siglos apoyándose en el carácter polisémico de ambas palabras. Dos han sido las más extendidas: vegetación o cultivo de hortalizas.

Y ahora nos preguntamos: ¿tienen algo que ver estas explicaciones, estas acepciones,  con la muerte, la fugacidad, las fantasías, la brevedad, de la que se viene hablando en los versos anteriores y se seguirá hablando en los posteriores? Nada. Porque las verduras, en ese sentido, no son plantas de breve vida, no son fugaces, no son débiles, no están relacionadas con la muerte, etc. Sí que adquieren sentido si las ponemos en relación con las eras entendidas estas como el lugar donde se trillan los cereales y la caducidad de las cosas mundanas.

Comenzaremos indicando que ya Nebrija recoge las dos palabras en 1495. Por tanto, no era inusuales en tiempos de Jorge Manrique. Verdura lo identifica con viriditas y era con areola.


aras-siega

Bien hubiera nacido Jorge Manrique en Paredes de Nava (Palencia) bien en Segura de la Sierra (Jaén), seguramente que estuvo relacionado con las tierras de cereales en los dominios paternos. Allí el cultivo de los cereales ha sido siempre actividad fundamental de los agricultores, y allí pudo observar lo que yo desde mi infancia tuve ocasión de presenciar en las eras de Siero (León) y que me sirvió desde mis primeras lecturas de las Coplas, y después en mi actividad docente, para descartar la explicación que se daba de estos dos últimos versos (vegetación o cultivo de hortalizas) y aplicar a ella mi experiencia agrícola, que habría sido la misma que Manrique tuvo siglos antes.

En los bancales de los estrechos valles de Siero se sembraban cereales: centeno, centenico, trigo, cebada y avena. A finales de julio o comienzos de agosto la mies estaba madura. Llegaba el tiempo de la siega, con la hoz, y su traslado a las eras. Eran estas una superficie circular, de unos diez metros de diámetro, situada en los prados próximos al pueblo una vez que ya la hierba se había segado. Para poder trillar en ellas, lo primero que se hacía era rapar la era: con la guadaña bien afilada se cortaba la hierba a ras de suelo dejando ver el cañón de la hierba y la tierra sobre la que esta crecía. La superficie solía ser totalmente plana. Antes de iniciarse la trilla, se regaba la era y una vez que se secaba se pasaba el trillo sobre ella para arrancar la tierra que estaba suelta y para que quedara bien pisada, bien hollada: una superficie dura de hierba y tierra. Una vez preparada, allí se depositaban los cereales sin majar (sin quitar el grano) o la paja majada. Con un trillo tirado por la pareja de vacas se iniciaba la trilla. Era este un proceso lento que duraba largo tiempo. Hecha trozos pequeños la paja, desprendido el grano de la espiga, había concluido la trilla. Ahora venía el recoger la paja –en algunos casos había que comenzar por separarla el del grano. Finalizada esta tarea, se barría la era para que quedara totalmente limpia. Y así un día tras otro hasta que se acababa con la mies recolectada.

217.-anastasio en la era

TRILLANDO EN SIERO. (FOTO CEDIDA POR SANTIAGO DEL COTILLO)

A lo largo del periodo de trilla, algunos granos del cereal se habían incrustado en el suelo de la era, sin que los baleos los hubieran sacado a la superficie. A simple vista se les veía medio enterrados. Si coincidía que la lluvia regaba la era una vez finalizada la faena, allí se veía como brotaban de los granos que habían quedado unos débiles tallos de cereal animados por los rayos solares. Pero, debido a lo avanzado de la estación –septiembre- su duración era mínima: crecían poco, muy débiles y duraban también poco; el propio sol los agostaba. Estas son las verduras de las que nos habla Jorge Manrique y que son metáfora de justas, torneos, paramentos, bordaduras y cimeras, realidades todas ellas tan caducas como las propias verduras.

Todavía hoy por aquellos parajes montañeses se utiliza la palabra verdura con tres significados diferentes: hortaliza (en las linares se plantan las verduras), hierba que nace en un terreno sembrado y que debe ser eliminada (sajar la verdura) y débiles brotes de los granos de cereal que nacen en las eras una vez finalizada la época de la trilla.

No solo esta metáfora agrícola encontramos en el tópico manriqueño. En la copla XIX, las riquezas se convierten en «rocíos de los prados». Es el rocío que nace con el relente de la noche, se deposita en minúsculas gotas sobre las hierbas y desaparece con la llegada del sol y que encontramos en abundantes ejemplos de la literatura sapiencial del Medievo, obsesionada por la caducidad de las cosas mundanas.

ROCÍOROCÍO DE LOS PRADOS

Cerremos esta breve aclaración con las palabras de M. Morreale referidas a las Coplas:

[Son] una poesía, que por su melodiosa complejidad preludia el Renacimiento, se revivifica el tópico, puesto al servicio de la fe cristiana como medio para avivar la mente de los hombres y abrir los corazones hacia la esperanza de la redención.[1]


[1] Margherite Morreale, «Apuntes para el estudio de la trayectoria que desde el ¿ubi sunt? lleva hasta el “¿Qué le fueron sino…?” de Jorge Manrique», Thesaurus, XXX, 3 (1975), pp. 471-519.

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2 respuestas a VERDURAS / DE LAS ERAS

  1. Este tópico va de la mano del “tempus fugit” y el “carpe diem”, así que tendremos que vivir intensamente la vida. ¡¡Un abrazo!! Te deseo una entrada a 2016 de cuento.

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