(1) PENDONES LEONESES: ACLARANDO DUDAS

1. LA PALABRA

La palabra pendón, como la mayoría de las que componen el léxico español, es polisémica y, además, pertenece a dos categorías gramaticales diferentes. Nos lo aclara el DRAE (2015):

pendón1 (sustantivo)

(Del fr. ant. o prov. penon).

  1. m. Insignia militar que consistía en una bandera más larga que ancha y que se usaba para distinguir los regimientos, batallones, etc.
  2. m. Insignia militar, que era una bandera o estandarte pequeño, y se usaba en la milicia para distinguir los regimientos, batallones y demás cuerpos del Ejército que iban a la guerra. Hoy usan banderas o estandartes, según sus institutos.
  3. m. Divisa o insignia usada por las iglesias y cofradías para guiar las procesiones.
  4. m. Vástago que sale del tronco principal del árbol.
  5. m. coloq. Persona, especialmente mujer, muy alta, desvaída y desaliñada.
  6. m. Heráld. Insignia semejante a la bandera, de la cual se distingue en el tamaño, pues es un tercio más larga que ella, y redonda por el pendiente.
  7. m. pl. Riendas para gobernar las mulas de guías.

pendón2, na (adjetivo y sustantivo)

(De pendón1).

  1. adj. despect. coloq. Dicho de una persona: De vida irregular y desordenada. U. m. c. s.
  2. m. y f. Mujer cuyo comportamiento es considerado indecoroso. U. c. insulto.
  3. m. prostituta.

Es evidente que alguno de los 10 significados con los que hoy la podemos utilizar no es de uso corriente, incluso, se podría decir que varios de ellos nos resultarán desconocidos. Nos vamos a quedar solo con la palabra pendón como sustantivo y en las acepciones 2 y 3. Y centraremos nuestro análisis en los pendones de la provincia de León.

Lo primero que se observa es que la acepción 1 y 2 pertenece al ámbito militar y la 3 al eclesiástico. También habrá que añadir que en León la acepción número 3 es la más usada y conocida en la actualidad: cada iglesia con su pendón, los pendones abren las procesiones, los pendones se reúnen en las romerías leonesas (Camposagrado, Castrotierra, Pandorado, Riosol, San Froilán, Virgen del Camino,  etc.), las instituciones políticas hacen uso de ellos en actos folklóricos y propagandísticos, etc. Realicemos un repaso histórico y desemboquemos de nuevo en el presente para saber si los pendones actuales son o no son eclesiásticos.

PANDORADO

PENDONES EN LA ROMERÍA DE PANDORADO (LEÓN)

Según Corominas y Pascual, en su famoso Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, tiene la palabra su origen en el francés u occitano antiguo penon, derivado del latín PINNA ‘pluma’, por comparación del pendón de la lanza y el penacho del casco de los militares romanos; no se explicaría el significad sin la influencia del verbo pender ‘estar colgado’.

2. HISTORIA

Varios son los documentos pictóricos y escritos que nos dan noticia de los pendones durante la Edad Media, que según Amando Represa, tienen «una significación u origen estrictamente militar».[1] Citaremos solo algunos de ellos.

Del siglo X es el códice conocido como Beato de Liébana. En él encontramos ya escenas militares de caballería en las que al frente de un escuadrón aparece un jinete solo con el pendón.

En el Cantar de mio Cid (1207), que se refiere a Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que murió en 1099, en varias ocasiones se citan los pendones. Veamos algunas referencias significativas:

  1. En su compañía, sesenta pendones llevaba (v. 16).[2]
  2. Contó trescientas lanzas, que todas tienen pendones (v. 419.
  3. Bajan las lanzas, envueltas de los pendones (v. 716)
  4. Tantos pendones blancos, salir bermejos en sangre (v. 729)
  5. Pendón traigo, tiene corzas y armas de señal (v. 2375).

don_jeronimo

EL OBISPO DON JERÓNIMO, ESTATUA SITA EN EL PUENTE DE SAN PABLO DE BURGOS

Ya tenemos el primer resultado procedente de los siglos X y XI, cuando no existía ejército profesional y las mesnadas para combatir se formaban con caballeros: el pendón se inserta en lo alto de la lanza donde cuelga o flamea, es más largo que ancho, es pequeño, los hay de color blanco, lleva bordadas o pintadas sus señas de identidad,  y se utiliza como insignia identificativa. En caso del obispo don Jerónimo: tiene corzas y armas de señal. Era la forma de saber qué caballeros pertenecían a cada uno de los bandos contendientes en la guerra.

En dos obras de Alfonso X el Sabio (s. XIII) encontramos nuevas referencias a los pendones. En Las cantigas aparecen los pendones en varias miniaturas referidas a escenas militares. Especialmente significativa es la obra Las partidas. En la ley XIII, título 23 de la «Partida segunda», se regulan y definen las enseñas mayores y menores, dedicando un capítulo a «Quantas maneras hay de pendones».

CANIGAS

MINIATURA DE LAS CANTIGAS

De finales del siglo XIII o comienzos del XIV es la Gran conquista de ultramar, en la que aparecen escenas castrenses  con pendones. Es el primer ejemplo de literatura caballeresca en castellano en el que se relatan las cruzadas a Tierra Santa durante el siglo XII.

Entramos en en el siglo XV en el que por primera vez se diferencian entre las insignias militares y los «pendones benditos y sagrados de la Iglesia». Así se hace en la descripción de la toma de Baeza por el ejército de los Reyes Católicos. Después de siete meses de asedio, la ciudad se rinde el 4 de diciembre de 1489. Entran las tropas enarbolando tres pendones: el primero, de la iglesia, coronado por la cruz, «divisa de nuestra humana redención» y portado por el alférez mayor; el segundo, era el de Santiago y el tercero, el de los Reyes Católicos.

Granada_Dia_de_la_Toma_fte_elpais_com_EFE

DETALLE DEL PENDÓN CON QUE LOS REYES CATÓLICOS ENTRARON EN GRANADA EN 1492 (CAPILLA REAL DE GRANADA)

El primer diccionario de la lengua española, el de Nebrija de 1495/1516[3], ya recoge el término y lo hace sinónimo del latín signum y vexillum ‘enseña de guerra’. Tanto en este caso como en los citados con anterioridad, menos en uno, queda claro que en su origen su significado está restringido al ámbito militar. Se denominaría así a una pequeña bandera o estandarte de forma rectangular que los caballeros medievales llevaban como insignia identificativa en la parte superior del asta de la lanza, justo por debajo de la parte puntiaguda y cortante de la misma.

Cuando los señores feudales y la realeza forman sus propios ejércitos, tanto la caballería como la infantería iban precedidas por un militar que portaba el pendón que identificaba a quienes le seguían y que ya ha ganado en tamaño sobre los primitivos pendones, que durante los siglos XI al XIII no eran más que «una banderola de lanza», en terminología de Amando represa. En 1503 la reina Isabel la Católica manda realizar un inventario en el alcázar de Segovia. En él se describe un pendón real grande, de tafetán encarnado. Mide aproximadamente 3,60 metros de ancho por 4,80 de largo. Aparte del color encarnado del paño, encontramos en el escudo el color blanco, el amarillo y el azul.

PENDÓN DE UNA COMPAÑÍA DE LANZAS DEL SIGLO XVIreverso

PENDÓN DE UNA COMPAÑÍA DE LANZAS DEL SIGLO XVI (MÚSEO DEL EJÉRCITO)

El siete de mayo de 1583 firma en León el licenciado Teófilo Guerra, arcediano de Valderas, en su calidad de provisor general de la Diócesis leonesa, las ordenanzas que han de regir la procesión que la Hermandad de la Sobreriba (León) realiza el día de san Isidoro al santuario de la Virgen del Camino. La segunda de dichas órdenes dice textualmente lo siguiente: «ordenamos y mandamos que para ir a la procesión el dicho día se haga un pendón de damasco colorado o encarnado con una figura de Nuestra Señora y con la corona y llaves de señor san Pedro» (Antonio Barreñada, La Hermandad de la Sobarriba, 2005). Este pendón religioso es el que hoy se conoce como «Pendón de la Tierra» y conserva adherida a su tela de 1904 una insignia de 1622 que representa la Virgen del Camino. Se ha de notar que el actual está formado por franjas coloradas y verdes y no solo coloradas, como se ordenaba en 1583.

Demos un salto y situémonos a comienzos del siglo XVII, cuando ya los ejércitos son profesionales y están formados no solo por caballeros, sino también por hombres de a pie, y recurramos al Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias (1611). Ya diferencia este lexicólogo entre el uso militar y religioso del pendón. Del primero dice que significa «Bandera o estandarte pequeño». Subrayemos lo de pequeño, como tiene que ser obvio. Hay que suponer que uno de los miembros de cada escuadrón de caballería llevaría su insignia identificativa, lo mismo que la portaría un miembro de cada uno de los escuadrones de la infantería. Para el ámbito religioso dice lo siguiente: «Algunas veces significa la insignia de las iglesias y cofradías, que tienen cada una su pendón con su insignia» (Insignia: señal que uno lleva para diferenciarse de los demás). Esta distinción entre el pendón militar y el religioso se irá repitiendo en todos los diccionarios hasta la actualidad.

Del siglo XVII existe ya abundante documentación sobre los pendones de las iglesias. Tomemos como referencia a Velilla de la Reina (León). En el Libro de fábrica que abarca los años 1597 a 1691se encuentran varias referencias a sus pendones:

– 1620: «Un pendón de damasco colorado con tres borlas de seda azul y blancas y cruz».

– 1649: «…más cuatro reales que costo aderezar la cruz de latón».

– 1678: Se describen detalladamente tres pendones existentes entonces en Velilla de la Reina: un pendón bueno y otro usado, ambos de damasco encarnado y un pendón negro o de ánimas. Este es de damasquillo de lana.[4] Actualmente pertenece a la cofradía del Santísimo y se utiliza en el enterramiento de los vecinos del pueblo.

Llegaríamos así a la segunda conclusión: existen pendones militares y eclesiásticos; tanto unos como otros se utilizan para identificarse, son señales diferenciadoras. Respecto de los eclesiásticos, unos pertenecen a las iglesias y y otros a las cofradías, que tienen su sede en las iglesias. De los militares se nos dice que son pequeños; de los segundos, no se dice nada en cuanto a su tamaño. Sí tenemos otros datos de los eclesiásticos: la tela utilizada es el damasco y los colores son el rojo para los pendones normales y el negro para los de ánimas; además se añade que van coronados por una cruz.

Ahora surge necesariamente la pregunta: ¿desde cuándo comenzaron las iglesias y cofradías a tener sus pendones? De momento no tengo respuesta cierta. Aunque los diccionarios de los siglos XV y XVI  solo hablan de los pendones militares y hay que esperar a los del siglo XVII para tener noticia de los eclesiásticos, ya hemos visto un testimonio de pendones eclesiásticos del siglo XV en la toma de Baeza.  Por tanto, ¿su nacimiento se produjo en este siglo o antes? Sin respuesta. Lo que sí me parece más lógico es pensar que el nacimiento se habría producido por imitación. Al igual que los ejércitos llevaban sus pendones identificativos delante de sus respectivos escuadrones, las iglesias, en sus procesiones, habrían puesto al frente su pendón, su insignia identificativa, encabezando la marcha de sus feligreses. También por imitación se puede explicar la forma y el tamaño del pendón eclesiástico. Como es obvio, el militar debe ser pequeño y manejable, pues, no en vano, lo tiene que portar una persona que acude a una contienda militar, bien sea a caballo o a pie. La iglesia, copia el modelo, pero con diferencias: hace el asta más larga y gruesa –en la actualidad las hay hasta de 15 metros-, amplía el paño considerablemente y sustituye lo que en la lanza era la punta atacante por una cruz (símbolo de la iglesia cristiana) y  ata dos cuerdas (remos) en la parte superior del asta que caen prácticamente hasta el suelo para sendas personas ayuden al abanderado a mantener la verticalidad del pendón.

VELILLA DE LA REINA

ELEMENTOS DEL PENDÓN ECLESIÁSTICO DE VELILLA DE LA REINA (LEÓN), QUE DATA DEL SIGLO XVII

Demos un paso más y situémonos en el siglo XVIII, concretamente en 1737, en el Diccionario de Autoridades. Lo primero que hay que decir es que en este diccionario se ha pasado de las dos acepciones de Covarrubias a seis. Nos quedaremos solamente con las dos primeras que son las que nos interesan. La primera sigue siendo de carácter militar:

«La bandera o estandarte pequeño de que se usa en la guerra como insignia, particularmente en los escuadrones y regimientos de caballería, que ya generalmente se llama estandarte».

La segunda acepción es de naturaleza eclesiástica:

«Se llama también la insignia que tienen las iglesias y cofradías para guiar las procesiones, la cual se diferencia de los otros pendones en ser el hasta de donde pende más alta y el pendón más largo y que desciende en puntas».

Aporta esta definición los principales rasgos definitorios de lo que a comienzos del siglo XVIII era el pendón eclesiástico y que se han conservado hasta hoy (Salvá en 1846 lo define como vexillum ecclesiasticum), sin que alcance a ver la dicotomía planteada por algunos entre pendones de iglesia y pendones de pueblo:

– la propietaria de los pendones es la iglesia o la cofradía,

– el pendón encabeza las procesiones,

– el asta (vara/mástil) es más grande que la de los militares,

– el pendón también es más largo y ancho que el de los militares,

– y termina en puntas.

Solo ha faltado que nos diera los colores, que ya encontramos en documentos del siglo XVII, para verlos reflejados en los pendones actuales.

Del siglo XIX, que sigue diferenciando solamente entre pendones militares y religiosos, he seleccionado la definición de pendón eclesiástico que da Ramón José Joaquín en su Diccionario nacional de 1853 porque aporta un dato nuevo que no hemos visto hasta ahora: «La divisa o insignia que tienen las iglesias y cofradías para guiar las procesiones. Compónese de un mástil elevado, de donde pende un gran pedazo de tela que remata en dos puntas con sus borlas. Suelen llevar algunos adherentes más o menos vistosos, pero que en nada alteran ni varían lo sustancial de la definición». A las borlas y adherentes (¿adornos o escudos pegados?) era a lo que me refería antes como digno de interés. No obstante, habrá que indicar que en los conservados en la actualidad son escasos los que llevan estos adherentes. En su momento hablamos del «Pendón de la Tierra» y de su insignia de la Virgen del Camino.

CURUEÑA

PENDÓN DE CURUEÑA (LEÓN) CON UNA FIGURA DE SANTIAGO APÓSTOL ADHERIDA AL PAÑO

Y así habríamos llegado a comienzos del siglo XX, donde se puede decir que en la práctica, cuando se habla del pendón, es para referirse al eclesiástico de uso en las procesiones. De esta fecha tenemos abundantes testimonios orales de personas que nos han confirmado como se usaba en las principales procesiones, como la del patrono/a de la parroquia y la del Corpus –que entonces era día grande de fiesta-. En años sucesivos –y el testimonio es personal-, nos acostumbramos a ver el asta colgada en un lateral de la iglesia y el paño cuidadosamente doblado recogido y guardado en un armario de la sacristía, junto con las cuerdas y la cruz. Cuando lo requería la ocasión, la mayordoma planchaba el paño y el mayordomo montaba el pendón completo, que sería llevado, normalmente, por un mozo acompañado de dos mozas que agarraban las cuerdas; cuando el recorrido era largo, se alternaban varios mozos debido al peso del pendón y la dificultad de llevarlo siempre recto en la vertical. Quince kilómetros recorre la procesión de Castrotierra, que sale cada siete años,  por la «Calzada del Obispo» hasta Astorga

CASTROTIERRA

PROCESIÓN DE LA ROMERÍA DE CASTROTIERRA (LEÓN)

Estamos ya a finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI en los que lo autóctono leonés, por diversos motivos, se ha vuelto a poner de moda, se ha reivindicado, y los medios de comunicación han ido dando noticia de las fiestas y romerías en las que los pendones son parte importante. Pero no debe olvidarse que, al menos en la montaña oriental, el pendón nunca murió y siempre estuvo presente en las procesiones; otra cosa es que hoy se produzcan congregaciones de pendones de diversos pueblos en romerías a las que antes no se había llevado o se utilicen en eventos folklóricos y políticos. Como también es de agradecer que ya hace años se haya iniciado la recuperación de aquellos pendones que estaban deteriorados o sencillamente se habían perdido, pero había quedado noticia de ellos.

PENDÓN DE LA UÑA

NUEVO PENDÓN DE LA UÑA (LEÓN),  CONFECCIONADO EN 1997 CONFORME AL ANTIGUO, QUE SE HALLABA MUY DETERIORADO

3. FORMA Y COLORES

Resta aún por dar respuesta a dos preguntas: la forma y el color. Como ya se ha dicho más arriba, el paño es rectangular, pero el lado derecho no es recto, sino que forma un triángulo agudo con su vértice en el centro (escotadura), finalizando en punta en los laterales. Los hay que tienen igual distancia desde las puntas al asta y los hay que la distancia desde la punta inferior al hasta es menor. La superficie es variable, pero se puede afirmar que en términos generales es grande. Ejemplo: el de Velilla de la Reina tiene 5.80 m de ancho por 6.50 de largo en la parte superior; en la inferior, 3.50. El que la parte de abajo del pendón sea más corta tiene como objetivo que no llega al suelo y se arrastre. A los pendones de asta corta y paño pequeño, que no necesitan remos, actualmente se les llama pendonetas. No encontramos el término en los diccionarios hasta 1936: Diccionario de la RAE.

IMG_0473.JPG

PENDONETA DE NISTAL DE LA VEGA (LEÓN)

En cuanto al color, tenemos que decir que los hay de un solo color (rojo, verde, negro, etc.) y de dos o más (rojo y verde; azul y blanco; verde y blanco; rojo, blanco y azul; verde, rojo, morado y blanco, etc.). Al ser de gran tamaño, el pendón está confeccionado por la adicción de franjas de tela. Los de varios colores se forman por la unión de diversas franjas unicolores que se alternan. Como ya se ha dicho, la tela usada normalmente para su confección es el damasco.

Los colores utilizados son el rojo, el verde, el azul, el morado, el blanco, el amarillo, el crema y el negro. [5] Menos el crema, los demás son colores de la liturgia cristiana de rito romano. Así pues, parece evidente que el pendón, que ha de dirigir un acto litúrgico como es la procesión o el cortejo fúnebre,  se forme con uno de esos colores o con la combinación de dos o más. Ahora bien, la razón o el porqué de que una iglesia haya elegido un color o la mezcla de varios es hoy desconocida, salvo en el caso de los pendones de ánimas. Sobre el significado de los colores, esta es la interpretación que da la liturgia cristiana para sus oficios, interpretación que se pudiera dar también para los pendones.

ROJO.MORA DE LUNA

PENDÓN ROJO DE MORA DE LUNA (LEÓN)

El color rojo carmesí es el más utilizado en los pendones. Su simbolismo litúrgico es el del amor, la caridad, el derramamiento de sangre. Añadamos que es el color del Reino de León. Según Valderas, todos los pendones que se conocen del siglo XVII eran de este color, por lo que piensa que este era el color original de los pendones.

Santa Marina del Rey.Verde

PENDÓN VERDE DE SANTA MARINA DEL REY

El color verde, que aparece mezclado frecuentemente con el rojo, representa la esperanza y deseos de alcanzar el cielo por los méritos de Jesús. Valderas lo relaciona con la Reconquista, ya que el verde es el color del Islam.

El azul celeste y el morado son escasos. El primero no es color propiamente litúrgico y solamente se utiliza en las fiestas de la Inmaculada Concepción, de gran raigambre en España. Simboliza pureza, virginidad. El morado significa penitencia, mortificación, tiempo de oración y de ayuno. Desde el siglo XIX se relaciona con la Guerra de las Comunidades, aunque en realidad los comuneros no combatieron bajo una enseña única, sino que guerrearon bajo las banderas o pendones de sus ciudades; el único distintivo de estos parece que fue una cruz roja.

El blanco denota alegría, exultación, pureza. Es el color de la paz en la guerra. Ya hemos vistos pendones blancos en el Cantar de mio Cid.

El amarillo o dorado se usa en celebraciones de especial solemnidad; específicamente se relaciona con el culto al sacramento de la Eucaristía. También se relaciona con el premio militar.

El negro simboliza tristeza, dolor, muerte. Es el color de los pendones de ánimas o de los utilizados por el rey cuando alguien lo ha traicionado.

De los colores litúrgicos, solo nos falta en los pendones el rosáceo, alivio en la penitencia, y que bien pudiera haber sido sustituido por el crema.

 pvivante-189x300

PENDÓN DE VARIOS COLORES DE VILLAVANTE (LEÓN)

4. BAILAR EL PENDÓN

El significado y el porqué del bailar el pendón es la última de las cuestiones que se me han planteado. Veamos la respuesta. Bailar el pendón es un acto reciente. Consiste en realizar acrobacias moviendo el pendón hacia un lado o hacia otro sin que se caiga; se puede realizar apoyado en el cinto de sujeción o fuera de este, aguantándolo solamente con las manos en alto. No pertenece al ámbito religioso, sino a lo folklórico, a lo circense. En las procesiones no se baila el pendón. Sí se realiza en romerías, fuera ya del acto religioso, y en otros eventos folklóricos, estableciéndose, incluso, premios para los más hábiles en realizar los movimientos sin dejar caer el pendón al suelo.

5. A MODO DE CONCLUSIÓN

Espero haber contestado a las preguntas que algunos lectores de mi blog me habían planteado sobre los pendones leoneses y haber contribuido a aclarar la confusión que existe en Internet y en otros medios sobre el origen de los pendones actuales, que se quiera o no se quiera son de naturaleza eclesiástica. Por eso, la interpretación del refrán «las campanas y el pendón, del pueblo son», no debe ser la de quienes sostienen que no son de la iglesia, sino del pueblo. La interpretación que yo creo que se debe dar sería la siguiente: las campanas, que están en la iglesia, y el pendón, que también está en la iglesia, aunque son de origen eclesiástico y su propiedad le corresponde a la iglesia, se sienten como pertenecientes al pueblo, porque la iglesia era pueblo y su uso no era exclusivamente religioso. Recordemos el uso de las campanas para tocar a muerto, a fuego, llamar a concejo, dar la salida al ganado, ahuyentar las nubes, etc., y que hay pueblos que tenían sus propias campanas concejiles, con su propio campanario.

Campana del Concejo-Buron

CAMPANARIO DEL CONCEJO DE BURÓN (LEÓN)

[1] El pendón real de Castilla, Valladolid, Ámbito, 1983.

[2] Recordemos que los diccionarios recogen las palabras y sus acepciones cuando se ha generalizado su uso, lo que quiere decir que la palabra se usaba ya antes de la fecha de su edición, sin que se pueda precisar el momento exacto de su entrada en la lengua.

[3] De forma metonímica se nos dice que 60 caballeros acompañaron al Cid al destierro.

[4] Los subrayados son míos. Las referencias se han tomado de http://velilladelareina.com/el-pendon-y-las-romerias.html.

[5] Véase al respecto Alejandro Valderas, Los pendones leoneses. Pasado y presente, León, 1991, pp. 49-54.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en ETNOGRAFÍA, LEÓN y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a (1) PENDONES LEONESES: ACLARANDO DUDAS

  1. Luis dijo:

    Aunque sea una referencia del S. XIX, leyendo las referencias literarias que se hacen a los pendones en el «Cantar del Mío Cid» me ha venido a la cabeza la “Canción del Pirata” en la que como sabrá se dice: «Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies.».

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s