«EL PAN DE LOS POBRES» DE SAN ANTONIO DE PADUA

Corría la década de los cincuenta del siglo pasado. Había aprendido a leer, y ello me permitió saber que aquella revista de pastas azules, blandas, que traía el cartero todos los meses se llama El pan de los pobres. Dos cosas me llamaban la atención: el santo que aparecía en la portada con un niño en sus brazos, que no era otro que san Antonio de Padua según se encargó mi madre de aclararme, y una sección que figuraba al final que se titulaba «Gracias obtenidas». Era esta parte un largo listado de localidades y de nombres de personas que daban cuenta de la gracia que san Antonio les había hecho y de la limosna que por ello entregaban. También supe que la revista venía de Bilbao. Muchos años más la vi por casa. A mi madre no se le olvidaba realizar la suscripción año tras año, era su forma de colaborar con la atención a los pobres.

REVISTA PAN

Pasados los años, volvieron a mis manos algunos ejemplares de la citada revista y entonces me preocupé por indagar el porqué de tal nombre y la relación con san Antonio. La causa estaba en que había descubierto que en las iglesias que tenían una imagen de san Antonio había un cepillo que coincidía con el nombre de la revista: El pan de los pobres. La curiosidad fue la que me empujó a buscar la relación entre revista, cepillo, pobres y san Antonio, y la sorpresa fue grata. Esta es la explicación que he encontrado en las diversas biografías sobre el santo de Padua.

SAN ANTONIO REPARTIENDO PANSAN ANTONIO REPARTIENDO PAN

San Antonio de Padua siempre tuvo una estrecha relación con los pobres. Se cuenta que siendo niño acompañaba ya a su madre a socorrer a los pobres y que nunca abandonó esta preocupación.

En aquellos tiempos, había vivido a caballo entre el siglo XII y XIII (1195-1231), y en los que yo viví en mi pueblo natal de la montaña leonesa allá por la década de los 50 a los 70 del siglo pasado, entre el socorro más habitual que se daba a los pobres que acudían pidiendo de puerta en puerta se hallaba el pan. Varios sucesos relacionan a san Antonio con el pan.

Encontrándose en el convento y ante la petición de limosna de un nutrido grupo de pobres, les repartió todo el pan que había en el convento sin conocimiento del fraile panadero. Llegado el momento de distribuir el pan a los frailes, el panadero se dio cuenta y acudió a san Antonio para comentárselo. Este le dice que regrese y verifique si es cierto que no hay pan. Así lo hace el fraile panadero observando que las cestas de pan se hallaban llenas. Se había verificado el milagro.

Existe otra leyenda relacionada con el pan conocida como El peso del niño. Según esta, en el siglo XIII, en Padua, pocos años después de muerto san Antonio, un niño se cayó a un pozo. Cuando lo pudo rescatar su madre, el niño era ya cadáver. Rogó esta a san Antonio que devolviera la vida a su hijo prometiendo para los pobres tanto peso de trigo como pesaba el niño. El milagro se obró, el niño recuperó la vida y su madre cumplió con su promesa.

Y el pan había de ser uno de los atributos con los que la pintura plasmara la caridad del santo. En la iglesia del convento franciscano de Aracoeli en Roma encontramos una pintura de Pinturicchio (1454-1513) –seudónimo de Bernardino di Betto di Biagio-  que representa a san Antonio con un libro en la mano derecha y encima un pan. Es muy posible que la inspiración le viniera de la leyenda antoniana. Esto demostraría que dicho atributo era ya normal en fecha tan temprana y que la devoción del pan de san Antonio se practicaría ya siguiendo la leyenda conocida como el milagro de El peso del niño. No obstante, esta devoción antoniana, tal como hoy la conocemos y que se halla extendida por todo el mundo, tiene su origen en el siglo XIX.

Corría el año de 1888. En Toulon, ciudad de Francia situada en el departamento de Var, vivía una joven llamada Luisa Bouffier, mujer piadosa y devota de san Antonio. Regentaba un pequeño comercio. Un día, a la hora de abrir la puerta de su tienda, se encontró con que se hallaba estropeada la cerradura. Acudió a un cerrajero, que tampoco fue capaz de abrir la cerradura con el manojo de llaves con el que se presentó para solucionar el problema. No quedaba otro remedio que forzar la cerradura. Se trasladó a su taller para buscar las herramientas pertinentes. La joven Luisa no quería que su puerta se estropeara, por lo que rogó a san Antonio que la ayudara y que ella daría una limosna para los pobres. Cuando llegó el cerrajero de nuevo, le pidió que lo intentara otra vez con las llaves que tenía. Y con la primera que escogió la cerradura abrió sin problema. Luisa lo vio como una gracia de san Antonio, lo que contribuyó a aumentar su devoción al santo. En la trastienda colocó una imagen de este y allí le daba culto. El suceso corrió de boca en boca y gente de toda clase social acudía a aquella trastienda a orar ante la imagen y realizar sus peticiones. Al lado se había colocado un cepillo en el que depositaban los devotos sus limosnas. Con ellas, Luisa atendía las necesidades de los pobres del lugar. Esa práctica religiosa se fue extendiendo a otras ciudades y a otros países. Y desde entonces no ha cesado de progresar.

CEPILLOMODERNO CEPILLO DE LA IGLESIA DE LOS CAPUCHINOS DE LEÓN

En la actualidad, esta práctica devota antoniana se halla muy extendida y explica el porqué del cepillo con el nombre El pan de los pobres junto a la imagen de san Antonio en las iglesias, así como la revista del mismo nombre, fundada en 1896 y que se sigue editando, aunque con formato y color diferente.

En resumen, esto es lo que sabemos de esta institución benéfica popular conocida como El pan de los pobres:

  1. Es una práctica devota que nació en Francia a finales del siglo XIX y que hoy está extendida prácticamente por todo el mundo.
  2. Tiene como protagonista a san Antonio de Padua.
  3. Es el desarrollo de uno de sus atributos: el pan.
  4. Consiste en pedir una gracia al santo a cambio de una limosna.
  5. La limosna se entrega una vez conseguida dicha gracia.
  6. Las limosnas solo se pueden dedicar a socorrer a los pobres.
  7. Existen revistas, como la denominada El pan de los pobres, que registran y divulgan las gracias concedidas por san Antonio.
  8. En la práctica, desde el primer momento se convirtió en una institución benéfica cuyo objetivo era paliar el hambre de los pobres a través del alimento más socorrido: el pan.
  9. Para los pobres siempre ha sido época de crisis, de escasez, de hambre. Por eso, El pan de los pobres, ayer y hoy ha pretendido ayudarlos, aunque el alimento haya cambiado: hoy el pan se ha sustituido por alimentos básicos.
  10. ¿Has visto las colas a la puerta de los conventos franciscanos al menos una vez a la semana? Es El pan de los pobres que llama y socorre.
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3 respuestas a «EL PAN DE LOS POBRES» DE SAN ANTONIO DE PADUA

  1. Celeste 23 dijo:

    PIDO A SAN ANTONIO DE PADUA. .POR MI TRABAJO . YO RESUELVA UN CASO QUE TENGO. Y K. ESTUDIE .SABIDURIA. SALUD. PAZ. ALEGRIA. PROTECION SEMANA LIBRE. DE DEPORTE ESTUDIOS..PROMETO PARA DONAR. UNA VEZ AL MES. PAN. EN MI PUEBLO. IGLESIA. FRANCISCANA.

  2. Pedro Víctor dijo:

    Hola Javier. Soy Pedro Víctor. Aquí, estoy , en tu mundo virtual. Bien. Me gusta. Ya te leo con calma, ¿vale? Un abrazo.

  3. Begoña dijo:

    Muy bien escrito. Puedes saber más sobre San Antonio de Padua en http://www.elpandelospobres.com

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