MITOLOGÍA LEONESA: (4) EL TRASGO O DUENDE

 trasgu_foto4.1. ORIGEN DEL NOMBRE

El mito del trasgo es el mismo que el más conocido como duende. Con este último nombre se puede decir que está generalizado este mito en la provincia de León, aunque hay zonas en las que convive con el de trasgo. Este, bajo la variante drasgo,  lo registra por primera vez en 1495 Nebrija en su Vocabulario: «drasgo de casa: incubus». Según Corominas y Pascual, la palabra es de origen incierto, aunque pudiera provenir del antiguo verbo trasgreer, ´hacer travesuras`, del latín TRANSGREDI, ´cometer infracciones`. Respecto de duende, el primer lexicógrafo que lo registra, junto con trasgo, es Cristóbal de las Casas en Vocabulario de las dos lenguas toscana y castellana en 1570. En 1611 Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española registra los dos términos, trasgo y duende, haciéndolos sinónimos. Según este lexicógrafo, el origen de duende sería el siguiente: dueños de casa > duen (por apócope) de casa > duendes. Hay otros estudiosos que consideran que el origen de este nombre es árabe: duar ‘el que habita’ o diguen guen ‘señor de la casa’. Sin embargo, el origen más probable es el propuesto por Covarrubias, ya que en 1221 en el fuero de Villavicencio (León) se encuentra la forma apocopada duen.

En la actualidad, el DRAE, que considera los dos términos sinónimos, dice de duende lo siguiente: «De duen de casa, dueño de la casa. Espíritu fantástico del que se dice que habita en algunas casas y que travesea, causando en ellas trastorno y estruendo. Aparece con figura de viejo o de niño en las narraciones tradicionales».

 4.2. EL MITO

El trasgo es una criatura mitológica presente en la tradición de muchas culturas del norte de España, como la gallega, la asturiana, la leonesa o la cántabra, y presente en general en la cultura española bajo el nombre de duende. Son seres elementales de la naturaleza que forman parte de la raza elemental feérica[1].

Varias son las teorías acerca del origen del trasgo. Según Matías Díez Alonso, el mito del trasgo es de origen céltico. Aparece en esta cultura junto a los «gnomos, silfos y kabolds» cuando las divinidades célticas fueron destronadas por la fe cristiana. Según otros, su origen estaría en los lares romanos, especie de espíritus protectores de los hogares y de los campos. Por último, también hay quien los considera similares a los larvae y lémures o almas perversas de los difuntos que viven igualmente en los hogares.

Se le representa como una figura diminuta que viste bayeta colorada y cubre la cabeza con un gorro del mismo color. Suele ser cojo de la pierna derecha y tiene la mano izquierda agujereada.

Es un duende doméstico que penetra en las casas o en las cuadras por la noche cuando sus moradores duermen y se divierte haciendo calceta, limpiando y barriendo la casa, colocando las cosas en su sitio. Dice una leyenda lacianega que una ama de casa deixa los cacharros pur fregare pur dir a unh’ anovena, ia ‘l vulver ancuntralos rellumbrantes ia collocaos n’ alacena (Pallabreru llionés).

Si está de mal humor, realiza travesuras: rompe los cacharros, esconde las cosas, revuelve la ropa, hace ruidos, asusta al ganado, etc. Como se diría en román paladino lo mismo pone patas arriba la casa que enreda o suelta los animales.

Es un duende familiar del que es muy difícil deshacerse. Cuando la familia se traslada de casa huyendo de él, el duende la sigue recordándole burlonamente que

Ya que todos os vais
de casa mudada
también yo me mudo
con mi gorra encarnada.

Para librarse de él hay que encargarle tareas imposibles como coger agua en un cesto, lavar una piel de oveja negra hasta que la convierta en blanca o recoger mijo extendido por el suelo con su mano izquierda agujereada. Como se cree capaz de hacerlo todo, cuando se da cuenta de que no puede realizar las tareas que le encomiendan, se siente herido en su orgullo y se va.

Sus travesuras se evocan en numerosas obras de la literatura española como en el Lazarillo de Tormes (tratado II), los entremeses de Cervantes o las comedias de Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca o Vélez de Guevara. A desacreditar la creencia en los duendes dedicó Calderón la comedia que lleva por título La dama duende. Incluso han formado parte de las discusiones teológicas en los siglos XVI y XVII, ya que se les consideraba como una categoría de demonios menores y domésticos. Así los definía en 1611 Covarrubias: «Es algún espíritu de los que cayeron con Lucifer, de los quales unos baxaron al profundo, otros quedaron en la región del ayre y algunos en la superficie de la tierra, según comúnmente se tiene. Estos suelen dentro de las casas y en las montañas y en las cuevas espantar con algunas apariencias, tomando cuerpos fantásticos; y por esta razón se dijeron trasgos. En el siglo XVIII, el padre Feijóo dedicó un capítulo de su Teatro crítico universal a combatir esta creencia. No obstante, la creencia en estos seres ha continuado viva hasta la actualidad, registrándose numerosas casas que dicen que han sido habitadas por duendes.

4.3. GEOGRAFÍA LEONESA DEL MITO

El trasgo o duende recorre la geografía leonesa. Su presencia se constata en relatos de El Bierzo en la zona de Carucedo y Borrenes, en Ancares, y son famosos los duendes de Tolibia de Abajo, del Curueño y de Mena de Babia.

En Siero (León), oí de niño muchas veces frases como esta que evidencian la presencia de los duendes en la vida diaria:

– ¡Qué duende eres! (Referida a los niños traviesos).

– ¡Son los duendes! (Cualquier ruido nocturno de la casa que se oía y era de origen desconocido, lo producían los duendes).

– ¡Que vienen los duendes! (Forma de amenazar a los niños).

– Andar como un duende (Presentarse uno en un lugar donde no se le esperaba).

4.4. OTROS LUGARES NO LEONESES

Las travesuras del trasgo se repiten con distintas variantes en numerosos pueblos y lugares de la península ibérica y del extranjero. Así, en Asturias los relatos de trasgos son abundantes (se le conoce como el trasno, el cornín, xuan dos camíos, el de el gorretín colorau), como también lo son en Cantabria. Bajo nombres como lutin, follet, fantastique, kobold, nix, robin o puck se hallan en Alemania, Francia, Italia o Inglaterra.

4.5. REPRESENTACIONES

 trasgu1Para el parque temático: Casa en la que sus habitantes duerman. El duende revuelve en un arca la ropa. En otra habitación el duende coloca los cacharros en la alacena. En otra, en una cuadra, está atando los jatos de dos en dos.

4.6. POSIBLE INTERPRETACIÓN

El hombre es de naturaleza olvidadiza. A veces guarda cosas y se olvida del lugar en el que las ha dejado, creyendo que debieran estar en otro lugar. Para explicar estos olvidos, estos cambios de lugar, se inventa el trasgo. Durante la noche surgen ruidos producidos por diversas causas naturales que el hombre no sabe explicarse racionalmente. También hay que atribuírselos a alguien: al trasgo o duende.


[1] Seres feéricos o espíritus de la naturaleza son, según las leyendas, entidades con voluntad, sensibilidad y conciencia que vivirían otras dimensiones de la nuestra (en la 4.ª y otros niveles de vibración herziana), como los ángeles según cierta teoría, motivo por el que nos serían generalmente invisibles.

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Una respuesta a MITOLOGÍA LEONESA: (4) EL TRASGO O DUENDE

  1. Rosario Prieto dijo:

    Buenos días: estaba buscando información sobre el mito de los trasgos…en León y esta pagina es la que más me ha gustado. Es una página digna de seguir. Un saludo.

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