RAMO DE NAVIDAD DE POLVOREDO (LEÓN)

De nuevo vuelve la Navidad y de nuevo vuelvo con el compromiso de dar a conocer nuevos textos de una de las ceremonias religiosas tradicionales y genuinas de estas fechas –insisto en lo de ceremonia religiosa- y que desde la década de los ochenta del siglo pasado venimos reivindicando en la provincia de León: el ramo de Navidad.

En este caso concreto, le ha tocado el turno al ramo de Polvoredo (León), que dormía en el infierno de mis papeles desde el año 1985. La información sobre la ceremonia, que no los textos, corresponde a DOMINICA GARCÍA PELLÓN, que entonces tenía 85 años, había nacido allí y allí vivía.

POLVOREDO DESDE EL AIRE
POLVOREDO DESDE EL AIRE

En la fecha antes citada ya no se celebraba el ramo y, según nuestra informante, lo había dejado de hacer hacía 25 años.

Su celebración tenía lugar el día 24 de diciembre en la misa de gallo, a las doce de la noche.

En el ramo, como ceremonia religiosa, hay que distinguir claramente dos partes: preparación y celebración. También hay que diferenciar entre el ramo objeto material ornamentado y el texto que se canta. Igualmente hay que diferenciar entre el ramo de las mozas y el de las niñas. La diferencia estaba en el tamaño y en el texto que se cantaba: el de las niñas era más pequeño que el de las mozas y tenía su propio texto, como veremos más adelante. El de las mozas lo llevaba la mayordoma de la Virgen; el de las niñas, la que le tocaba.

El ramo era todo él de madera (ya se había olvidado la tradición de cuándo era una rama de árbol). Constaba de una peana, un cuadrado y un eje que unía ambos. El cuadrado llevaba una vela en cada esquina. En el centro la de la Virgen, que era de media libra; las de las esquinas de cuarterón[1]. El tablero cuadrado estaba forrado de papel. De los laterales pendían puntillas. Iba cubierto de flores de papel. No llevaba ofrenda comestible.

RECREACIÓN DE LUIS FUENTE

RECREACIÓN DE LUIS FUENTE

Los preparativos del ramo comenzaban el día de la Inmaculada para las rapazas: preparación del ramo y ensaño del cántico; para las mozas solamente ocho días antes.

La ceremonia comenzaba llevando el ramo a la iglesia. El de las mozas se colocaba dentro de la iglesia, en la parte trasera al lado de la puerta; el de las niñas, en el pórtico.

Portando el ramo la mayordoma, iniciaban su camino hacia el altar de la Virgen cantando a coro el texto del que más adelante daremos cuenta. Finalizada la ceremonia de las mozas, comenzaba la de las niñas, que finalizaba en el mismo altar que el de las mozas. Allí permanecían los dos ramos hasta el día de Reyes, que se retiraban y guardaban para el año siguiente.

Las mozas cantaban a dos coros. Cada uno, compuesto por tres mozas,  cantaba una estrofa hasta finalizar el cántico. Las niñas cantaban todas a la vez.

Los textos que publico ya no los recuerda Dominica, por lo que tuve que recurrir a su hija Victorina Alonso (n. 1948) que los tenía recogidos en una libreta de iglesia, esas famosas libretas de iglesia que tantos cánticos religiosos han transmitido.

MOZAS 1

A esta puerta hemos llegado[2]
con deseos de cantar
la noche del nacimiento
del Cordero celestial.

Ángeles del cielo,
dadme vuestra voz
para que yo pueda
alabar a Dios.

En el nombre de Jesús
y de la virgen María
voy a cantar esta noche
con contento y alegría.

Ángeles del cielo,
dadme vuestra voz
para que yo pueda
alabar a Dios.

Emprendieron la jornada
la Virgen y san José
según costumbre tenían
de empadronarse en Belén.

La Virgen va en cinta,
larga es la jornada,
vamos a ayudarla,
ya irá cansada.

Entraron en la ciudad
y fue para desconsuelo,
porque no encontraron posada
estos pobres jornaleros.

La Virgen le dice:
—No busquéis posada,
que todas las puertas
se encuentran cerradas.

Entre amigos y parientes
los dos posada buscaban:
como les veían tan pobres
a la calle les echaban.

Pobres caminantes
no busquéis mesón,
que tengo en mi pecho
una habitación.

Llegó san José llamando
a la puerta de un mesón;
el mesonero inhumano
«¿quién me lama» -contestó.

—Son dos caminantes
que buscan posada:
un hombre anciano
y su esposa amada.

Furioso cual ningún hombre
contestó el mesonero
que huéspedes en mi casa
no les quiero sin dinero.

Vamos caminando
fuera de la ciudad;
antes de las doce
a Belén llegad.

Salieron de la ciudad,
a los campos se han marchado
y en un albergue de bestias
allí los dos se hospedaron.

Con grande contento
barren el portal
san José y la Virgen
para descansar.

A las doce menos cuarto
san José prepara leña
para atizar la lumbre
porque de frío se hielan.

Cuando san José
vino a encender la luz
se encontró nacido
al niño Jesús.

San José llora de gozo
y de este modo decía:
—¿Cuándo he merecido yo
ser esposo de María?

La Virgen le dice:
—No llores José
que así lo ha dispuesto
el Dios de Israel.

Los ángeles por los aires,
llenos de santa alegría,
van anunciando al mundo
que ha nacido el Mesías.

—¡Gloria a Dios en los cielos
y en la tierra paz
a todos los hombres
de buena voluntad!

Los pastores que velaban
en el campo sus ganados,
al oír la voz del ángel,
se quedaron admirados.

—Vamos, pastorcitos,
vamos a Belén,
que allí ha nacido
el más alto Rey.

Los pastores extrañados
de aquella voz que se oía
al ver la noche tan clara
y el ángel que les decía:

—Vamos, pastorcitos,
vamos a adorar
al Rey de los cielos,
que ha nacido ya.

Guiados por una estrella
a Belén todos marcharon;
después de adorar al niño,
todos de gozo bailaron.

Vamos de rodillas
todos a adorar
al Rey de los cielos,
que ha nacido ya.

Felicitamos las Pascuas
al señor cura el primero,
nuestro digno sacerdote,
ministro del Rey del cielo.

Vamos, pastorcitos,
vamos a adorar
al rey de los cielos,
que ha nacido ya.

Las autoridades todas
también las felicitamos,
que pasen felices Pascuas,
salida y entrada de año.

Vamos, pastorcitos,
vamos a adorar
al Rey de los cielos,
que ha nacido ya.

Recibe, madre amorosa,
de las mozas estos dones
y con ellos recibid
todos nuestros corazones.

Vamos de rodillas
todos a adorar
al Rey de los cielos,
que ha nacido ya.

 

MOZAS 2

Estamos en este templo
hoy noche de Navidad,
a Dios le pido licencia
y a toda la autoridad.

Licencia ya la tenemos,
que la fuimos a buscar
a casa del señor cura
hoy noche de Navidad.

Venimos con su licencia
a ofrecer aquí este ramo;
vamos, vamos doncellitas,
vamos, vamos caminando.

Que la escogió el padre eterno,
hija de Joaquín y Ana,
la esposa de san José,
del que floreció la vara.

Con una corona de oro
y vestido que asombraba,
con una cruz en el pecho
diciendo aquí estas palabras:

«¡Oh, portento prodigioso
para los hijos de Adán
que había de nacer el verbo
en Belén en un portal!»

Cuatro días de jornada
con fatigas de mal tiempo
tuvieron los dos esposos
para el empadronamiento.

Y cuando las cercanías
de Belén y de sus muros
se hallaban los consortes
era de noche y oscuro.

San José de sentimiento
se acordaba en extremo
y la Virgen le decía
«miremos el parentesco».

Entraron en un portal
y estando san José dentro
halló en él de compañía
un buey y otro jumento.

La Virgen con gran dolor
y pena que le acompaña
puesto el niño entre los brazos
le decía estas palabras.

Las señales dieron luego
que estaba envuelto en pañales
en el portal de Belén
cuando fueron a adorarle.

Adoraron este niño
estos humildes pastores
y le ofrecen con presteza
aquellos sagrados dones.

Se despiden de María,
de san José y aquel niño;
estos humildes pastores
se tomaron el camino.

Felices Pascuas le damos
al señor cura en el templo,
de hoy en un año nos diga
la misa de nacimiento.

¡Oh, bendita Virgen pura!
Te ofrecemos este ramo
estas humildes doncellas
que te venimos cantando.

En el cielo, Virgen,
por siempre te adoren
todos los que estamos
juntos esta noche.

¡Adiós, Virgen pura![3]
Con esa tu mano
da la bendición
al género humano.

 MOZAS 3

En el portal de Belén,
junto el reino de Judea,
está la Virgen y el niño
y les alumbra una estrella.

Jesús qué alegría,
qué ruido que suena,
qué noche tan buena,
todo es resplandor,
desde el alto cielo
ha bajado al suelo
a darnos consuelo
nuestro Redentor.
Mil gracias, Dios mío,
mil gracias, Señor.

Como se hallaba de viaje
la Virgen aquella noche
y no encontrando hospedaje
en una cueva se acoge.

(Jesús qué alegría…)

Porque se acerca la hora
del feliz alumbramiento,
aquella humilde señora
no encontró alojamiento.

(Jesús qué alegría…)

Mo me arrojéis del portal,
yo me estaré en un rincón,
que ya nos arreglaremos
la mula, el buey y yo.

(Jesús qué alegría…)

Hágale usted, san José,
a ese niño una cunita,
aunque no hay cuna mejor
que los brazos de María.

(Jesús qué alegría…)

Los pastores que supieron
que el niño estaba en Belén
se dejaron las ovejas
y empezaron a correr.

(Jesús qué alegría…)

Preguntan cómo será
para dejar los ganados;
el Señor les cuidará,
vosotros id descuidados.

(Jesús qué alegría…)

Apenas oyeron esto,
se levantaron al momento,
para Belén caminaron
todos llenos de contento.

(Jesús qué alegría…)

La Nochebuena se viene,
La Nochebuena se va,
y nosotros nos iremos
y no volveremos más.

(Jesús qué alegría…)

Los pastores que supieron
que el niño quería fiesta,
hubo pastor que rompió
tres pares de castañuelas.

(Jesús qué alegría…)

Los pastores y zagalas
caminan hacia el portal
llevando llenos de frutas
los cestos y el delantal.

(Jesús qué alegría…)

Se postraron de rodillas
y le adoran como rey,
aunque le ven reclinado
entre una mula y un buey.

(Jesús qué alegría…)

Los pastores daban saltos
y bailaban de contentos
y, mientras, los angelitos
tocaban los instrumentos.

(Jesús qué alegría…)

Los pastores de Belén
todos juntos van por leña
para calentar el niño
que nació en la Nochebuena.

(Jesús qué alegría…)

Todos le llevan al niño,
yo también le llevaré
una torta de manteca
y un tarro de pura miel.

(Jesús qué alegría…)

En el portal de Belén
atizaban los pastores
para calentar al niño
que ha nacido entre las flores.

(Jesús qué alegría…)

Le ofrecen sencillos dones
de muy buena voluntad
y mucho se lo agradece
su divina majestad.

(Jesús qué alegría…)

Aproxímate doncella
con prontitud y humildad,
ofrece el ramo a María
con sincera voluntad.

(Jesús qué alegría…)

Ya te traemos María
lo que te hemos ofrecido,
las velas y el ramillete,
y el corazón para el niño.

(Jesús qué alegría…)

Te adoramos niño hermoso
con rendimiento profundo,
que otro niño tan hermoso
no se ha visto en el este mundo.

(Jesús qué alegría…)

Os ofrecemos el ramo,
madre del amor hermoso,
en memoria y reverencia
del nacimiento glorioso.

(Jesús qué alegría…)

A nuestro buen sacerdote
felices Pascuas le damos,
de hoy en un año nos diga
otra vez misa de gallo.

(Jesús qué alegría…)

También a las autoridades
felices Pascuas les damos,
a nuestro querido pueblo,
a todos felicitamos.

(Jesús qué alegría…)

Adiós hermosa María,
adiós niño de Belén,
consérvanos en tu gracia
por siempre jamás. Amén.

 NIÑAS I

Admitid madre amorosa
en vuestra casa lucida
cánticos de unas doncellas
que de amor vienen rendidas.

Vienen rendidas buscando
al Redentor de la vida
deseosas de hallarle
a su madre en compañía.

Si nos permite licencia,
vamos doncellas cantando
a visitar a la Virgen
con este florido ramo.

Licencia está permitida,
la permitió la princesa,
vamos doncellas cantando
por esta sagrada iglesia.

Apártense los señores,
déjenos pasar alante
que vamos a visitar
aquel lucero brillante.

Al clavel más oloroso,
a la más pura azucena
que sin dejar de ser virgen
produce el cielo y la tierra.

En esta noche feliz
que regocija en la tierra
venimos a visitar
a la que del cielo es reina.

Hoy, noche de Navidad,
que llamamos Nochebuena,
anunciar el nacimiento
venimos estas doncellas.

En el día diecinueve,
según la historia lo expresa,
salieron de Nazaret
dejando casa y pobreza.

Caminaron para Belén,
que es una ciudad muy bella,
donde los ángeles cantan
y el hijo de Dios se alegra.

Fue san José a la ciudad
y a la ciudad dio una vuelta:
entre amigos y parientes
la posada se la niegan.

Se vuelve para su esposa,
le dice de esta manera:
—Sabes, esposa del alma,
que posada no se encuentra.

Y la Virgen le responde:
—Descansa y no tengas pena,
que aquí ha de haber un portal
por no estar a la inclemencia.

Se acercaron al portal,
aunque sin luces de cera;
eran tantas las divinas
que a todas le daba vuelta.

Se pusieron a cenar
de aquella vianda y pobreza,
que es pan y poco pescado,
que se gastaba en la tierra.

Y después de haber cenado
las gracias a Dios le dieran;
en medio de estas razones
las doce en punto se acercan.

Cuando la virgen María,
aquella sagrada reina,
dio a un hermoso niño,
rey del cielo y de la tierra.

A las doce de la noche
nació el autor soberano
que venía a redimir
a todo el género humano.

En la ramita más alta
cantaba una pajarcita
y en su música nos dice
que ha nacido de María.

Ha nacido en un pesebre
con pobreza suma tal
le ponen admiración
en la patria celestial.

Nació entre un buey y una mula,
nació entre aquellas dos bestias.
¡Pues cómo nació tan pobre
teniendo la gloria eterna!

Con la inclemencia del tiempo,
¿el tierno infante qué haría?
El buey le arrima la paja,
la mula se la comía.

Consideren los oyentes
la pobreza de María
que ni unos tristes pañales
para su hija tenía.

Aquella humilde señora
su misma toca partía
para pañal del infante
quien de oro merecía.

Envuelto en pobres pañales,
ceñido en muy pobres fajas,
le recuesta, pues, María
en unas muy duras pajas.

Por cama tiene un pesebre,
por cabecera una piedra,
para enseñar a los hombres
cómo han de amar la pobreza.

Han bajado los pastores
de toda la comarquía
a ofrecerle ciertos dones
hasta traerle mantillas.

Las doncellas que habitaban
en tan alta serranía
determinan el bajar
a ver la virgen María.

No llores, María hermosa,
no gimas, blanca azucena,
que nosotros ya venimos
a dar alivio a tus penas.

Aquí tienes Virgen santa
estas preciosas alhajas
para que hagas a tu hijo
unas muy lucidas fajas.

Recibid, María hermosa,
de las niñas estos dones
y con ellas recibid
todos nuestros corazones.

A los señores maestros
también les felicitamos,
que pasen felices Pascuas,
salida y entrada de año.

Santos días, señor cura,
las santas Pascuas le damos,
que las pase usted felices
con personas de su agrado.

A la señora Justicia,
pues que la tiene a su lado,
y a todos los feligreses
los que presentes estamos,

y que nos diga la misa
quisiera Dios de hoy en un año.

 NIÑAS 2

Hoy, noche de Navidad,
la noche serena y clara,
aquí venimos, señores,
por esta iglesia sagrada.

Tomemos agua bendita
en esta pila sagrada,
que nos borre los pecados
y nos aumente la gracia.

Apártense los señores
con humilde cortesía
que va el ramo con sus flores
a ver la virgen María.

Cristianos, estad atentos,
os referimos la historia
del humilde nacimiento
que hubo el Rey de la gloria.

Como se hallaba de viaje
la Virgen aquella noche
y no encontrando hospedaje,
en una cueva se acoge.

Porque se acerca la hora
del feliz alumbramiento,
aquella humilde señora
no encontró otro alojamiento.

Al dar las doce el reloj
de la próxima ciudad,
nuestro Salvador nació
en aquella oscuridad.

Nació en extrema pobreza
después de ser Rey supremo
y para mayor bajeza
lo envolvió en un poco de heno.

La Virgen le adora alegre
puesto entre los animales
y le acuesta en un pesebre
envuelto en pobres pañales.

San José con alegría
le ha cogido entre sus brazos;
aquella cueva tan fría
le parece un gran palacio.

Mil ángeles muy hermosos
le bajaron a adorar
y todos muy presurosos
se dirigen al portal.

Aquel humilde portal
en este mismo momento
con tanta luz celestial
se ha convertido en un templo.

En medio de resplandores
un hermoso ángel despierta
y a los humildes pastores
les dice que estén alerta.

Sabed, pues, que se ha cumplido
la profecía de Isaías;
así pues, venid conmigo,
os enseñaré el Mesías.

Ellos dicen que adónde
encontrarán tanto bien
y al instante les responden
que en un portal de Belén.

Preguntan cómo será
para dejar los ganados;
el Señor los cuidará,
vosotros id descuidados.

Apenas oyeron esto
se levantan al momento,
para Belén caminaron
todos llenos de contento.

Al entrar en el portal,
deslumbrados se quedaron;
al ver la luz celestial,
al pesebre se acercaron.

Se postraron de rodillas
y le adoraron como rey,
aunque le ven reclinado
entre una mula y un buey.

Le ofrecen sencillos dones
de muy buena voluntad
y mucho se lo agradece
su divina majestad.

Los ángeles en el cielo
empezaron a cantar:
«Gloria a Dios en las alturas
-dicen- y en la tierra paz.»

Vayamos también nosotros
a adorar a Jesucristo;
en suma pobreza nace
y por nosotros lo quiso.

Adelante compañeras
con nuestro ramo florido;
se lo vamos a ofrecer
al niño recién nacido.

Nació el redentor del mundo,
salvador de nuestras almas.
¿Cómo quisiste nacer
ahí entre miseria tanta?

En el portal de Belén
hay estrellas, sol y luna,
la Virgen y san José
y el niño que está en la cuna.

Os ofrecemos el ramo
madre del amor hermoso
en memoria y reverencia
del nacimiento glorioso.

Felicitamos las Pascuas
al señor cura el primero,
nuestro digno sacerdote,
ministro del Rey del cielo.

A los feligreses todos
también les felicitamos,
que pasen felices Pascuas,
salida y entrada de año.

Échanos la bendición
con tu mano soberana
para que reine la paz
en esta tan amada España.

 


[1] La libra y el cuarterón eran antiguas unidades de peso de Castilla. La libra equivalía a 460 g; el cuarterón, la cuarta parte, es decir, 115 g.

[2] Observemos que se irán alternando las estrofas de versos octosílabos y hexasílabos.

[3] Esta última estrofa es un añadido que utiliza tinta diferente.

 

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2 respuestas a RAMO DE NAVIDAD DE POLVOREDO (LEÓN)

  1. Santiago dijo:

    Impresionante la gran recogida de datos que realizas de las costumbres de nuestra montaña.
    Gracias por tu esfuerzo.
    Santiago

  2. Pingback: EL RAMO DE NAVIDAD COMO CEREMONIA RELIGIOSA, AGUAS ARRIBA DE LA PRESA DE REMOLINA | Literatura y otros mundos

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