MITOLOGÍA LEONESA: (3) LAS JANAS

 JANA23.1. Origen del nombre

La palabra jana o xana ‘hada o ninfa de las fuentes’ no la recoge el DRAE. No obstante, ya en 1745 el padre Martín Sarmiento en su Catálogo de voces y frases de la lengua gallega recoge la primera. En su forma asturiana, xana, será Gumersindo Laverde Ruiz quien la utilice por primera vez en la Revista de Asturias en 1879.

Según Ramón Menéndez Pidal (1900), el origen del término estaría en la palabra latina Diana [1]. Si partimos de este presupuesto, habría que suponer que se produjo una palatalización del grupo di- en el paso del latín vulgar al romance medieval formándose el fonema prepalatal fricativo sonoro /ž/, representado por la letra j- [2], que en el Siglo de Oro, cuando los tres pares de sibilantes se reducen, se habría convertido en sordo  /š/ representándose por la letra x-. En leonés se habría detenido aquí la evolución, que en castellano habría avanzado mediante velarización para convertirse en el fonema velar fricativo sordo /x/, representado por la grafía j-: DIANA>*JIANA>XANA>JANA [3].

3.2. El mito

Las janas son uno de los personajes más conocidos de la mitología leonesa y asturiana por la profusión de relatos y topónimos que aluden a ellas. Forman parte del culto a las aguas, fuentes, ríos, cuevas y seres que en ellas habitan, como las ninfas, ondinas o mouras. <<El medio acuático ha inspirado a los hombres de todas las épocas un sentimiento de veneración. Las aguas simbolizan la totalidad de las virtudes>> (José A. Balboa de Paz).

Si buscamos un antecedente clásico, lo encontraremos sin lugar a dudas en las ninfas de la mitología grecoromana. Aquí eran doncellas que poblaban la campiña, el bosque y las aguas. Eran consideradas como divinidades secundarias. Existían diversas categorías o tipos, que se distinguían por el lugar donde estas habitan: náyades (ninfas de las fuentes y corrientes de agua), nereidas (ninfas del mar), oréades (ninfas de las montañas), alseides (ninfas de las floresta) y hamadríades (ninfas anexionadas a un tipo de árbol).

Las náyades grecorromanas reciben diferente nombre en la geografía del norte de la península ibérica, formando un conjunto de seres mitológicos constituido por hermanas, que, como es evidente, comparten una comunida de rasgos idiosincrásicos y morfológicos. Me estoy refiriendo a las donas gallegas; las xanas asturianas; las janas leonesas, palentinas o cántabras; las lamias vascas o las dones d’aigua catalanas. Todas ellas serán protagonistas de multitud de relatos folclóricos que encontraremos en la zona antes citada.

Son, pues, las janas diosas de las aguas dulces, puras y cristalinas, que habitan en las fuentes o en las cuevas de donde sale un reguero de agua cristalina, aguas a las que se les atribuye multitud de propiedades, en unos casos beneficiosas y en otros perjudiciales. Como sucede con otros elementos de la mitología pagana, la religión las ha cristianizado levantando ermitas allá donde la fuente o el paraje era conocido por el nombre de la jana [4].

JANA1Son, pues, diosas del bosque. Su vivienda se suele describir como maravillosa (Recordemos la descripción de la vivienda de las ninfas del Tajo realizada por Garcilaso de la Vega: «Hermosas ninfas que, en el río metidas,/ contentas habitáis en las moradas/ de relucientes piedras fabricadas/ y en columnas de vidrio sostenidas») y los utensilios que utilizan (ruecas, usos, bolos, tijeras, peines, etc.) son de oro. Se las presenta rodeadas de gallinas y huevos de oro, como de oro serán los regalos que realicen. Por tanto, son poseedoras de un gran tesoro [5].

Se las describe como mujeres pequeñas, de extraordinaria belleza, larga cabellera rubia, ojos verdes y mirar fascinante, ataviadas con trajes típicos de la región, según unos lugares, o con túnicas plateadas o blancas, según otras.

Su poder de seducción -a través de su hermosura, su canto o el brillo áureo de sus tesoros- es tal, que el hombre seducido no puede evitarlo. Sea cual sea su estado, casado, viudo o soltero, se rinde a sus encantos. Así lo dicen estos versos de la localidad asturiana de Albandi:

To madre te espera,
to padre te llama;
los ñeños tan solos
y tú con  la xana [6].

A pesar de esas relaciones, estas uniones no perseveraban. Tienen hijos, aunque no se les conoceráel padre. En ocasiones, y ante el descuido de sus madres, cambian a sus janines por los de las lugareñas para que estas los amamanten y se fortalezcan, ya que se dice que nacen frágiles y enfermizos. Cuando lo estiman oportuno, los devuelven y recobran los suyos.

Tres son las ocupaciones fundamentales que se les atribuyen: peinar sus largos cabellos con peines de oro, hacer la colada a la luz de la luna y divertirse cantando y bailando. Regalan ovillos de oro y alhajas a los pastores y a quienes les prestan algún servicio. También suelen conceder deseos.

Sus horas preferidas son las del alba, cuando se las puede ver en sus quehaceres, pero sin que ellas te perciban, porque entonces te castigarán, como castigan a los amantes infieles y protegen a los enamorados. Según algunos relatos, existen janas encantadas, que buscan quién las desencante, al que recompensarán con el tesoro que guardan. La noche más apropiada para este ritual mágico es la de San Juan. Cuatro son los modos para llevar a cabo el desencantamiento:

  1. Llegar a ellas tirando del hilo de oro de su madeja.
  2. Coger la gallina de oro o alguno de sus polluelos.
  3. Mediante conjuros.
  4. Tocándoles con una prenda de lino que haya estado antes en la iglesia.

La creencia popular también las relaciona con la hechicería, amén de presentar tres de sus rasgos fundamentales definitorios, como revelan estos versos del romance «El cueto lloro», recogido por Manuel Pidal en Asturias:

¡Ay!, que una xana hechicera
lavando está en Fuentenoble,
lavando cadejos de oro,
vestida de mil primores.

Sin lugar a dudas, están emparentadas con las ninfas griegas, y especialmente con las náyades o ninfas de los cuerpos de agua dulce (fuentes, pozos, arroyos, ríos). Eran personajes de gran longevidad, pero mortales. Encarnan la divinidad del manantial o del curso de agua que habitan. Unas veces viven solas, otras en compañía de hermanas. Se podría afirmar que en el mundo clásico no hubo fuente importante que no tuviera su náyade o grupo de náyades protectoras [7].

3.3. Geografía leonesa del mito

Los mitos relacionados con el agua estuvieron muy extendidos en el noroeste peninsular en la Antigüedad. Varios son los lugares de la geografía leonesa que lo atestiguan y en los que se hallan fuentes o parajes relacionados con el caso concreto de las janas. Citemos algunos: en el lago de Carucedo, entre Carbajal de la Legua y Cabanillas, en Gete el valle de las janas, en el puerto de Pandetrave en Portilla de la Reina, en Caminayo, en San Martín de Valdetuejar, en Palacios del Sil, etc. En Morgovejo hay algunos lugares que se designan con el nombre de janos o barrancos con su fuente, según el testimonio de mi contertulio Salvador.

3.4. Otros lugares no leoneses

Donde más abundan las janas (xanas) es en Asturias. También se las puede identificar con ciertas hadas del Algarbe portugués o con las de Sicilia, Irlanda, Bretaña, Francia y Escocia.

3.5. Representaciones

CUEVA DE LA XANA

CUEVA DE LA XANA

Para el parque temático: fuente que brota de una cueva, de la que sale el agua pura y cristalina y un hilo de oro; en la fuente un palacio de cristal en el que aparezcan objetos de oro (ovillos, ruecas, husos, tijeras, bajillas, mesas, camas y cunas de cristal con janín, etc.); a la orilla una jana (escultura pequeña) peinando sus largos cabellos rubios con un peine de oro mirándose en el agua que actuará como espejo. Se podría convertir el interior de la cueva en la casa de la jana y situar esta fuera.

3.6. Posible interpretación

El hombre, para su sustento vital, necesita imperiosamente el agua. Una de las formas de protegerla, de que nadie la contamine es encomendar esta tarea a diosas benefactoras y protectoras del líquido elemento: las janas.


[1] <<Etimologías españolas>>, Romania, XXIX (1900), pp. 376-377. Diana era la diosa de la caza, actividad en la que la acompañaba un séquito de jóvenes doncellas. Era esta una diosa itálica y romana a la que se identificaba con la griega Ártemis. En época tardía del paganismo con este nombre se designaba a cualquier divinidad silvestre.
[2] Un ejemplo: del latín DIURNU > it. giorno, fr. jour.
[3] Véase Ramón Menéndez Pidal, El dialecto leonés, § 10.
[4] Un ejemplo: Los rituales purificadores de las lupercales romanas, que se celebraban a mediados de febrero, se cristianizaron con la institución del día de Las Candelas el 2 de febrero.
[5] A diferencias de cuélebres, dragones, gigantes o moras, que son simples custodios de tesoros, no dueños.
[6] E. Martínez, Leyendas asturianas, León, 1983, p. 113.
[7] Son famosas las fuentes de Aganipe e Hipocrene en el monte Helicón en Beocia, surgidas de la patada del caballo Pegaso. La veneración de las fuentes en el mundo grecorromano fue uno de los cultos importantes.

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Una respuesta a MITOLOGÍA LEONESA: (3) LAS JANAS

  1. Io non so chi é l’autore di questo testo… mi farebbe piacere conoscerlo…
    in tutti i casi debbo dire che come al solito si stá dimenticando della SARDEGNA!!!!!!!!!!
    … o no? la fotografia … da dove viene???????????
    Giuseppe Crobu
    NB: vivo in Asturias!!!!

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