GERARDO DIEGO Y LA INMACULADA: IN HONOREM…

Hoy, día 8 de diciembre, la Iglesia católica celebra la festividad mariana de la Inmaculada Concepción de la virgen María. La fecha elegida se debe a que en tal día de 1854 fue declarado por Pío IX el dogma de la Inmaculada Concepción (María fue concebida sin mácula, sin pecado original) mediante la bula Inefabilis Deus. Véase al respecto mis post

Como homenaje publico este simple y luminoso monumento de los padres capuchinos de León, alumbrado por las palabra POÉTICA del vate de la generación del 27 Gerardo Diego (1896-1987) hecha mensaje vivo religioso inmaculado en estos tres sonetos que llevan por título «A la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora», pertenecientes a su libro Versos divinos[1].

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 I[2]

Nieve y azul, bandera de diciembre.
Algo se anuncia en medio del adviento.
Se insinúa una brisa, un soplo, un tiento
suavísimo, lejano. Y sin que siembre

la semilla el gorgojo ni remembre
mente alguna mancilla en pensamiento.
Y cae la nieve que nos cuenta un cuento
de pureza abrigada hasta setiembre,

la nieve descendiendo inmaculada,
la nieve y no de nube, la imposible
nieve de limpio azul, blanca y rosada,

sesgando el aire con copos de alegría,
besándose a sí misma, inaccesible,
la nieve en flor y madre de MARÍA.

 

II[3]

Estirpe de David, nieta nueva,
para ti, Niña mía, ya no rigen
condenas heredadas, ni te afligen
obligadas pensiones de la gleba.

Tú eres la paz del cielo, iris que prueba
el impalpable oriente de tu origen.
El Padre y el Espíritu te eligen
Purísima Excepción -¡salve!- de Eva.

Para que encarne el Hijo en tu flor trémula
es justo y digno que tu carne émula
traiga a la vida olor de paraíso.

Y que desde el no ser al ser se intime
hinchiendo su inocencia que la exime:
toda interior fulgor, nácar sumiso.

 III[4]

A ti, María, Virgen concebida
sin pecado, yo indigno, yo devoto
de tu manto, yo escándalo, yo roto,
te canto y rezo con mi lengua ardida.

Estrella de mi mar en la vencida
borrasca, ofrendo a ti mi humilde exvoto:
un bergantín sin rumbo y sin piloto,
en tu ermita carmela guarecida.

Ave María, Gratia Plena, suave
Nido de Encarnación, Pluma de vuelo,
Rosa blanca entre angélicos sonrojos.

Reina del cielo que te acoge y sabe:
sálvame, mírame, tu pequeñuelo
y -Madre mía- véante mis ojos.

 


[1] Formado por poemas compuestos entre 1924 y 1970; fue publicado en 1971.
[2] Es un canto al dogma de la Inmaculada.
[3] La Inmaculada desde su antigua progenie.
[4] Oración del poeta a la Inmaculada.

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