VII CALVARIO: PODEROSO JESÚS NAZARENO

ENTRADA

—   Poderoso Jesús Nazareno,
de cielos y tierra rey universal,
<hoy>[1] un alma que os tiene ofendido
pide que sus culpas queráis perdonar.

Usad de piedad,
id conmigo y mostradme el camino
para que en serviros me pueda ocupar.

Yo, Señor, soy el alma, que ingrata
vuestros mandamientos llegué a quebrantar
muchas veces, y ahora me pesa, Señor,
yo propongo mi vida enmendar.

Usad de piedad,
pues quisisteis por ella, como hombre,
ser maltratado y en cruz expirar.

Jesucristo, piadoso, responde
diciéndole al alma: — ¿Queréis aceptar?
Servirme procura contrita
y todos tus pecados muy bien confesar.

Y luego podrás
visitar las catorce estaciones
de la Vía Sacra, donde me hallarás.

Para ir por aqueste camino,
mi cruz en los hombros, alma, llevarás
hasta el monte Calvario y con ella
mi pasión y muerte contemplando irás,

que es medio eficaz
para el alma, que, firme, desea
servirme y pretende sus vicios dejar.

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte

El pretorio[2] y casa de Pilato
será la primera estación que andarás,
do verás que azotaron mi cuerpo
seis fuertes verdugos hasta se cansar.

Sígueme y verás
que Pilatos sentencia de muerte me dio
procurando al César agradar.

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús carga con la cruz

La segunda estación es donde,
apenas oyeron la sentencia dar,
los verdugos la cruz me pusieron
en hombros y, aprisa, me hacen caminar.

Sígueme y verás
que una soga me echaron al cuello
de la que tiraban con gran impiedad.

 TERCERA ESTACIÓN: Jesús cae bajo la pesada cruz

[En][3] la tercera estación verá el alma
que a empellones me hacen caminar.
El madero que a cuestas llevaba
del peso tan grande me hizo arrodillar.

Sígueme y verás
que a punzadas, a palos y golpes
aquellos tiranos me hacen levantar.

CUARTA ESTACIÓN: Jesús encuentra a su santísima madre

[En] la cuarta estación considera
que, cuando mi madre me vino a encontrar
en la calle Amargura empinada,
vertieron sus ojos copioso cristal.

Sígueme y verás
que, aunque llena de pena y angustias,
siguiendo <mis>[4] pasos fue su majestad.

QUINTA ESTACIÓN: El cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz

En la quinta estación alquilaron
para que la cruz me ayudase a llevar
a Simón cireneo, y lo hicieron
no porque movidos fueron a piedad.

Sígueme y verás
que lo hicieron temiéndose todos
sería yo muerto antes de llegar

SEXTA ESTACIÓN: La Verónica limpia el rostro de Jesús

En la sexta estación una santa mujer
fervorosa llegose a limpiar
el sudor de mi rostro sagrado
con un lienzo blanco, llena de humildad.

Sígueme y verás
que mi rostro estampado en tres partes
quedó en testimonio de aquesta verdad.

SÉPTIMA ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

En la séptima estación es donde
caído en el suelo otra vez me hallarás
y del golpe que di yo tan grande
después no podía ni un paso dar.

Sígueme y verás
muy llagado mi cuerpo y mi rostro
herido, escupido, renegrido estar.

OCTAVA ESTACIÓN: Jesús habla a las mujeres de Jerusalén

En la octava estación me salieron
allí unas mujeres con gran caridad,
que afligidas sentían mi muerte,
haciendo sus ojos fuentes de llorar.

Sígueme y verás:
No lloréis —las dije— por mi muerte,
sino por vuestros hijos y por vos llorad.

NOVENA ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez

La novena estación es donde estando
mi cuerpo desangrado ya,
fatigado y muy falto de fuerzas,
con la cruz a cuestas volví a arrodillar.

Sígueme y verás
que en aquesta tercera caída
llegué con la boca el suelo a besar.

DÉCIMA ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestiduras

La décima estación es donde,
habiendo llegado al Calvario, verás
que al quitar de mi cuerpo la ropa
volvieron mis llagas más a renovar.

Sígueme y verás
que la hiel con el vino mezclado
aquellos sayones a beber me dan.

UNDÉCIMA ESTACIÓN: Jesús es clavado en la cruz

La undécima estación es donde
la cruz[5] en el suelo tendida hallarás
y, sobre ella tendido mi cuerpo,
verás pies y manos en ella clavar.

Sígueme y verás
que al oír del martillo los golpes
llenose mi madre de dolor mortal.

DUODÉCIMA ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz

La duodécima estación es donde
allá, en llegando, considerarás
cómo en alto la cruz levantaron
clavado mi cuerpo por me avergonzar.

Sígueme y verás
el dolor que sintió allí mi madre
al verme enclavado y en cruz expirar.

DECIMOTERCERA ESTACIÓN: Jesús es colocado muerto en los brazos de su madre

En la decimotercera estación [es] donde,
fervorosos, fueron a bajar
de la cruz mi sagrado cadáver
dos santos varones con gran caridad.

Sígueme y verás
que mi madre me tuvo en sus brazos
mientras dispusieron llevarme a enterrar.

DECIMOCUARTA ESTACIÓN: Jesús es colocado en el sepulcro

En la decimocuarta estación [es] donde
sepultura me fueron a dar
de limosna en un santo sepulcro
en el cual estuve tres días, no más.

Sígueme y verás
que, después de dejarme enterrado,
lloraba mi madre su gran soledad.

CIERRE

Estos graves dolores, tormentos
y muerte afrentosa que quise pasar
en cuanto hombre, fue solo por darte
la vida y sacarte de cautividad.

Sígueme y verás
que, si humilde contemplas en ellos,
siempre de mi gracia participarás.

—   ¡Oh, divino, piadoso Cordero, Jesús,
Dios y hombre! Pues vos me mandáis
que prevenga mi cruz y os siga,
Señor, yo obediente la voy a tomar.

Y con voluntad
los deleites del mundo y los vicios
y las vanidades pretexto olvidar.

Yo pequé contra vos, Cristo mío,
perdón de mis culpas queréis otorgar,
yo propongo firmemente no más
ofenderos, nunca más pecar.

Y con voluntad
las catorce estaciones y cruces
de la Vía Sacra siempre visitar.

—   Acá, hermanos de Cristo,
todo el que quisiere servir y agradar
a Jesús nuestro padre procure
su pasión y muerte siempre contemplar,

que su majestad
nos dará en esta vida su gracia
y después en su gloria nos dejará entrar.

[1] En el manuscrito hay.

[2] Pretorio: «Palacio donde habitaban y donde juzgaban las causas los pretores romanos o los presidentes de las provincias» (DRAE).

[3] Añado la preposición en para que sea gramatical la frase.

[4] Sus en el manuscrito.

[5] En el manuscrito la cruz aparece al final del verso anterior, que he pasado al siguiente siguiendo el modelo de la estrofa anterior y otros textos.

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2 respuestas a VII CALVARIO: PODEROSO JESÚS NAZARENO

  1. José Luis Vera dijo:

    Este es el Vía Crucis que se canta en mi pueblo, Fuente el Fresno (Ciudad Real), por las calles en la noche del Viernes de Dolores y en la mañana del Viernes Santo. En casi todas las casas del pueblo hay un libreto con el texto impreso (de los años 80 del siglo XX, principalmente). Parece ser que este canto del Vía Crucis data de finales del siglo XIX.

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