EL INMOVILISMO DE LOS LIBROS DE TEXTO: EL EJEMPLO DE LAS GLOSAS EMILIANENSES Y SILENSES

LIBROS DE TEXTO: TRANSMISORES DEL SABER

Los libros de texto son uno de los recursos didácticos -en algunos casos todavía, por desgracia, el único- que algunos docentes usan en el proceso didáctico ordinario, cuando las escuelas suecas VITTRA ya los han suprimido, al igual que las aulas, las pizarras y la organización de los alumnos en grupos; el profesor ya no enseña, sino que dirige, coordina, orienta y ayuda al alumno bilingüe, cuyo instrumento fundamental de aprendizaje son las TIC instaladas en su ordenador portátil. Recogen y seleccionan el saber del currículo de una materia que se ha de impartir en la enseñanza, en alguno de sus niveles. Por tanto, debieran estar al día y recoger los resultados que los avances científicos van produciendo. Sin embargo, esto no es siempre así. El inmovilismo, el culto a la personalidad, la influencia de escuela, la pereza, razones económicas-políticas-religiosas-sociales, hacen que se vayan reeditando libros de texto repitiendo lo mismo y sin recoger los descubrimientos realizados o, al menos, advirtiendo de la existencia de nuevas teorías al respecto.

LAS GLOSAS

Lo anteriormente expuesto es lo que sucede en el campo de la historia de la lengua con las conocidas Glosas[1] Emilianenses y Silenses[2], denominadas así por haber pertenecido el manuscrito en el que están escritas al Monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja) las primeras y al de Silos (Burgos), las segundas, sin que esto implique que tanto el texto base

LA PAGINA MAS FAMOSA DE LAS GLOSAS EMILIANENSES

LA PAGINA MAS FAMOSA DE LAS GLOSAS EMILIANENSES

como las glosas fueran compuestos en San Millán y en Silos. Ambas glosas continúan apareciendo en los manuales modernos como los primeros textos en lengua romance de la península ibérica, incluso algunos lo circunscriben a los primeros textos en castellano, siguiendo o creyendo seguir el dictado de Ramón Menéndez Pidal en su meritoria, pero ya lejana obra,  Orígenes del español, que data de 1926[3], y obviando o desconociendo el contenido de estudios fundamentales actuales y no tanto y que han confirmado las ideas pidalianas o han traído nuevas al respecto:

DÍAZ Y DÍAZ, Manuel C., Las primeras glosas hispánicas, Barcelona, Universidad Autónoma, 1978.

HERNÁNDEZ ALONSO, C., et al., Las Glosas Emilianenses y Silenses. Edición crítica y facsímil, Burgos, Ayuntamiento de Burgos, 1993.

GARCÍA TURZA, C. y J., «La datación y procedencia de las Glosas Emilianenses y Silenses: anotaciones críticas a los nuevos planteamientos», Brocar, 19 (1995), pp. 49-64.

FERNÁNDEZ CATÓN, J. M., et al., Documentos selectos para el estudio de los orígenes del romance en el Reino de León. Siglos X-XII, León, Fundación Monteleón-obra social de Caja España-Colección “Fuentes y Estudios de Historia Leonesa”, 2003.

VELÁZQUEZ SORIANO, I., Las pizarras visigodas (Entre el latín y su disgregación, la lengua hablada en Hispania, siglos VI-VIII),  Madrid: Real Academia Española,  Valladolid: Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 2004.

 VELÁZQUEZ SORIANO, I. et al., Los orígenes del español (Tres documentos), Segovia, Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 2005.

DÍEZ CALLEJA, B. (ed.), El primitivo romance hispánico, Salamanca, Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 2008.

RUIZ ASENCIO, J. M. et al., Los becerros gótico y galicano de Valpuesta, Burgos, Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 2010.

 TEORÍA PIDALIANA

Sinteticemos las teorías pidalianas al respecto, centradas en cuatro aspectos y acudiendo a sus propias palabras en Orígenes del español:

A) DATACIÓN

«El parecer de estos eruditos [P. Ewald, G. Loewe, C. Pérez Pastor, M. Férotin, M. Gómez Moreno, Z. García Villada] provistos de una gran base de comparación nos aclara la impresión vaga que a los no especializados nos produce el códice 60 Emilianense: texto de entre los siglos IX y X, con glosas de mediados del siglo X, acaso algo anteriores a las glosas silenses» (p. 2).

B) LUGAR

«Las Glosas del siglo X, escritas en los conventos de San Millán, en la Rioja, y de Silos, en Castilla, son muy semejantes» (p. 381).

C) NÚMERO DE GLOSADORES

«Hemos dicho que los dos glosadores usan formas completamente romances, pero esto no es siempre» (p. 383).

D) LENGUA

«En estas Glosas Emilianenses vemos el habla riojana del siglo X muy impregnada de los caracteres navarro-aragoneses» (p. 470).

«[Las Glosas Silenses] Son riojanas o navarras, lo mismo que las Glosas Emilianenses» (p.484).

Otra obra de gran influjo y altavoz de las ideas anteriores será la Historia de la lengua de Rafael Lapesa[4], que recoge de forma esencial las teorías del maestro:

«La lengua vulgar aparece usada con plena conciencia en las Glosas Emilianenses, compuestas en el monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, y en las Glosas Silenses, así llamadas por haberse conservado su manuscrito en el monasterio de Silos, al Sureste de Burgos. Unas y otras datan del siglo X y están en dialecto navarro-aragonés».
[…]
«Las Glosas no son el primer intento de escritura en vulgar; para componerlas los anotadores manejaron una especie de diccionario latino-romance, no conservado, por desgracia» (p. 115).

MONASTERIO DE YUSO DE SAN MILLÁN DE LA COGOLLA (LAS RIOJA)

MONASTERIO DE YUSO DE SAN MILLÁN DE LA COGOLLA (LA RIOJA)

 CUESTIONAMIENTO DE LAS IDEAS PIDALANIANAS

Si durante un largo período de tiempo las ideas de Ramón Menéndez Pidal no fueron cuestionadas, de la década de los setenta del siglo pasado es la obra de Manuel C. Díaz y Díaz que defiende que la datación de las Glosas Emilianenenses y Silenses se ha de retrasar un siglo y retrotraerla al siglo XI.

Posterior a esta obra es la edición crítica de las Glosas editada en Burgos en 1993. Incluye dos estudios importantes: J. M. Ruiz Asencio, «Hacia una nueva visión de las Glosas Emilianenses y Silenses», y C. Hernández Alonso, «Las Glosas. Interpretación y estudio lingüístico»; ambos autores realizan un análisis contrastivo de las citadas glosas con un enfoque paleográfico el primero y el segundo, lingüístico. Añádase a estos estudios el de los profesores García Turza antes citado, y se podría llegar a las siguientes conclusiones:

A) DATACIÓN

Las Glosas Emilianenses han de datarse en el último cuarto del siglo XI y las Silenses a finales del siglo XI o comienzos del XII, retrasando así la datación que había propuesto Díaz y Díaz, retraso que consideran los profesores García Turza exagerado.

 B) LUGAR

Lo más probable es que fueran escritas en La Rioja, aunque las Emilianenses no se escribieran en el Monasterio de San Millán y las Silenses, que son una copia de un original perdido, se hubieran copiado en San Millán.

C) GLOSADORES

Menos acuerdo existe en cuanto al número de glosadores: mientras unos defienden, basándose en un análisis paleográfico convincente, que fue solo uno y de que su pluma salieron tanto las Glosas Emilanenses como el texto latino y las Glosas Silenses, aunque realizados en diferentes momentos, otros siguen defendiendo la teoría pidaliana de los dos glosadores.

D) LENGUA

Habría que tener en cuenta que La Rioja perteneció a Navarra hasta el año 1076 que pasó a Castilla con Alfonso VI. Hernández Alonso defiende el carácter castellano-riojano de las glosas, aspecto que es negado por otros muchos que consideran que estas son las primeras manifestaciones del dialecto riojano, apoyándose en Emilio Alarcos[5] que considera que son más las diferencias con el castellano que las coincidencias, coincidencias que sí son mayores con otros dialectos romances vecinos como el aragonés, el navarro, el leonés o el mozárabe.

En síntesis, las glosas se escribieron en La Rioja, salieron de la misma pluma, y están escritas en la lengua que se hablaba entonces en la región, según palabras de Alarcos, y no en castellano; estaríamos hablando del dialecto riojano tan bien estudiado por Manuel Alvar[6]. En cuanto a su datación, existe un acuerdo generalizado de que no son del siglo X, sino de la segunda mitad del XI o comienzos del XII.

MAPA LINGÜÍSTICO TOMADA DE LA HISTORIA DE LA LENGUA, DE RAFAEL LAPESA

MAPA LINGÜÍSTICO TOMADO DE LA HISTORIA DE LA LENGUA, DE RAFAEL LAPESA

LIBROS DE TEXTO

Veamos ahora el tratamiento que los libros de texto dan en la actualidad a los primeros textos escritos en legua romance en la península ibérica, y que son los contenidos que los estudiantes españoles de Bachillerato estudian. La información corresponde al desarrollo del tema dedicado al origen de las lenguas romances en la península ibérica en los libros de primero de Bachillerato, tal como establece el currículo oficial de Castilla y León en el Decreto 42/2008, de 5 de junio.

Como era de esperar, los libros de texto –los de uso actual- ignoran documentos como las Pizarras Visigóticas, el Cartulario Gótico y Galicano de Valpuesta o la Nodicia de kesos, textos imprescindibles para el estudio del origen de las lenguas romances en la península, y se centran en las Glosas Emilianenses y Silenses, aunque hay que adelantar que tampoco recogen las investigaciones del último cuarto del siglo XX sobre dichas glosas. Esta es la información que dan los textos de un grupo de editoriales que están hoy en el mercado y cuyos libros pueden figurar como textos oficiales en los IES de España. Ordeno los textos por orden alfabético de las editoriales.

 «Los primeros testimonios escritos en romance son las glosas o anotaciones que algún monje escribió en lengua vulgar para explicar el sentido de ciertos términos latinos en unos documentos escritos en latín de los monasterios de San Millán de la Cogolla y de Silos. Son las Glosas Emilianenses y las Glosas Silenses, datan del siglo X o comienzos del XI y están en navarro-aragonés» (AKAL).

«Las primeras manifestaciones de esta lengua romance [el castellano] se encuentran en las Glosas Emilianenses y las Glosas Silenses, unos manuscritos del siglo X en que el idioma principal es el latín. En ellas, quien manejaba el texto anotó algunas cosas en el margen utilizando el idioma que le resultaba más familiar: no ya el latín, sino una lengua romance». (ALMADRABA)

«Las primeras palabras escritas en castellano se documentan en el siglo X: con objeto de facilitar la lectura y la comprensión de los textos en latín a quienes ya no eran capaces de entender ciertos vocablos, algunos monjes anotaron su traducción correspondiente en lengua vulgar encima de las palabras o al margen de los textos latinos. Tal es el origen de las glosas emilianenses y de las glosas silenses, compuestas, respectivamente, en los monasterios de San Millán de la Cogolla (La Rioja) y de Silos (Burgos)». (ANAYA)

«Las primeras manifestaciones escritas del castellano son las Glosas silenses y las Glosas emilianenses (siglo X)» (CASALS).

«Los primeros textos castellanos se remontan al siglo X. Son las Glosas Emilianenses y las Glosas Silenses, aclaraciones hechas por monjes de los monasterios de San Millán de la Cogolla (La Rioja) y Santo Domingo de Silos (Burgos) a textos latinos que resultaban de difícil comprensión para el lector. Desde ese momento, el castellano comienza su proceso de implantación cultural y literario, al igual que las demás lenguas romances peninsulares». (EDITEX)

«La lengua castellana nace en Cantabria, en la zona fronteriza con el País Vasco y el norte de Burgos, concretamente en una región conocida por su abundancia de castillos; de ahí su nombre. La fecha es difícil de ubicar de manera exacta: sabemos que las primeras manifestaciones escritas son del siglo X, lo que hace suponer que su uso oral era anterior. Esos primeros textos castellanos son las llamadas glosas silenses y emilianenses, comentarios aclaratorios anotados en los márgenes de antiguos códices latinos» (MC GRAW HILL).

«El nacimiento de la lengua castellana se sitúa en un núcleo geográfico que abarca parte de las actuales provincias de Cantabria, La Rioja, el norte de Burgos y el sur de Álava. Las primeras manifestaciones escritas son las llamadas glosas emilianenses de finales del siglo X, breves anotaciones en lengua romance en los márgenes de los manuscritos latinos. Su nombre se debe a que fueron escritas en el monasterio de San Millán (Emiliano) de la Cogolla, en la Rioja. Estas glosas sirven de testimonio de que el castellano ya se hablaba en aquel tiempo» (MC GRAW HILL).

SÍNTESIS DE LOS LIBROS DE TEXTO

Todos los textos recogidos coinciden en que las Glosas Emilianenses y Silenses son los primeros testimonios de una lengua romance en la península ibérica, que son del siglo X (solo Akal introduce la variable del inicio del XI), que fueron compuestas en los monasterios de San Millán y de Silos y que la lengua utilizada es el castellano (otra vez Akal es la que se separa del grupo al dar el navarro-aragonés como la lengua). Señalemos que dos editoriales dicen que las glosas son anotaciones marginales, olvidándose de las interlineales, como bien señala Anaya. Una última precisión: ningún texto señala que hay glosas en latín, en eusquera (dos) y en legua romance.

Como se podrá observar, después de todo lo expuesto, los libros de texto se hallan bastante lejos de los resultados que ha aportado la investigación en el último cuarto del siglo XX y en los primeros años del XXI.

NUEVA Y VIEJA PROPUESTA

Rematemos este apartado con la propuesta que ya realizaba un documento oficial en 2007, en el que a las citadas glosas ni se las menciona: en el «Preámbulo» del reformado Estatuto de Autonomía de Castilla y León (Ley Orgánica 14/2007, de 30 de noviembre) se dice lo siguiente:

«Con anterioridad se registran las huellas más primitivas del castellano: las pizarras visigodas de Ávila y Salamanca atestiguan la preformación de su estructura sintáctica y los primeros testimonios escritos aparecen en el Becerro Gótico de Valpuesta (Burgos) y en la Nodicia de Kesos del Monasterio Leonés de los Santos Justo y Pastor de Rozuela (León)[7]».

 Una reflexión: Que el Becerro Gótico de Valpuesta (Burgos), la mayoría de cuyos documentos son copias realizadas en los siglos X a comienzos del XIII, que remiten a documentos anteriores, algunos de los cuales son del siglo X, no ofrece duda alguna sobre su carácter castellano; pero incluir entre los primeros testimonios castellanos a la Nodicia de Kesos -documento original y no copia-, datada casi con toda seguridad en 974 en Rozuela, en las proximidades de Ardón (León), me parece un despropósito: el documento es leonés y no castellano. Así califica el catedrático José Ramón Morala la lengua de este documento: «el romance usual en el área leonesa hace más de mil años».[8] El mismo autor señala su valor por ser «uno de los primeros testimonios romances de los que tenemos noticia en la Península».[9]

En una próxima entrada editaré la Nodicia de Kesos y dará mi opinión sobre si se la debe o no consideran como el primer documento de una lengua romance peninsular, obviando las «cunas lingüísticas», porque es imposible determinar el momento y el lugar exactos del nacimiento de una lengua.

LA PENÍNSULA IBÉRICA A COMIENZOS DEL SIGLO XI

[1] Glosa: es una palabra polisémica, que en este caso se utiliza para referirse a las aclaraciones interlineales o marginales en latín, romance y vasco, de carácter gramatical o semántico, que se realizan de palabras o pasajes de textos latinos en la Edad Media, que ya ofrecían dificultades de comprensión para determinados usuarios del latín.

[2] Actualmente el primer manuscrito, el códice Aemilianensis 60 se halla en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia de Madrid; el segundo, el códice add 30853 en la British Library de Londres.

[3] R. Menéndez Pidal, Orígenes del español, Madrid, Espasa-Calpe, 1972. La primera edición es de 1926. La tercera, corregida y adicionada, es de 1950. La séptima, que es por la que cito, es de 1972, y reproduce la tercera.

[4]Historia de la lengua española, Madrid, Escelicer, 1968, 7.ª. La primera edición es de 1942.

 [5]El español, lengua milenaria (y otros escritos castellanos), Valladolid, Ámbito, 1982, p. 12.

[6] El dialecto riojano, Madrid, Gredos, 1976.

[7] Tanto la negrita como el subrayado son míos.

[8] «La Nodicia de kesos de hacia 980», en Los orígenes del español…, p. 19.

[9] Ibid., p. 20.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en HISTORIA DE LA LENGUA, Sin categoría y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a EL INMOVILISMO DE LOS LIBROS DE TEXTO: EL EJEMPLO DE LAS GLOSAS EMILIANENSES Y SILENSES

  1. ricardochao dijo:

    Acabo de descubrir este blog y estoy entusiasmado. Ahora mismo lo añado a mis RSS para estar al tanto de las actualizaciones, y me iré leyendo con calma las diferentes entradas. Muy bueno este post, aunque el mapa no me convence, porque a principios del siglo X Castilla no era reino (lo fue a partir de 1065). Supongo que se debe a otro error histórico que sigue apareciendo en los libros de texto, que es considerar que Fernando I fue rey de Castilla cuando sólo fue conde… Tengo un articulín sobre el tema en mi blog, aunque es algo antiguo y algo visceral. http://corazonleon.blogspot.com.es/2005/09/fernando-i-el-falso-primer-rey-de.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s