EL MITO DE DON JUAN, de forma sintética y abreviada

El mito de don Juan está basado en un acontecimiento histórico; no obstante, el hecho real cuenta con tipos humanos y arquetipos literarios anteriores.

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TIPO HUMANO

Hay un tipo de mujer con la que cualquier hombre cree que puede mantener relaciones sexuales con ella.

Hay un tipo de hombre con el que la mayoría de las mujeres creen que pueden mantener relaciones sexuales con él, y utilizar sexualmente al sudodicho personaje.

ARQUETIPO

Estos tipos humanos han sido elevados por la ficción literaria al plano de los arquetipos. Ejemplo clásico es el del poeta toledano Garcilaso de la Vega (1501-1536) que eleva en la Égloga III a la categoría de mito la muerte de Elisa, trasunto de su amada Isabel Freire, convirtiéndola en el arquetipo de la amada muerta llorada por su amante-poeta.

El Hipólito de Eurípides es un personaje literario, pero al mismo tiempo es un arquetipo de hombre.

La Fedra, que seduce a Hipólito, es un personaje literario, pero al mismo tiempo es un arquetipo de mujer. Fedra, en cuanto arquetipo, representa a la colectividad de mujeres que seducen a un hombre.

Hipólito, en cuanto arquetipo, es el tipo de hombre que es seducido por mujeres.

ANTECEDENTES LITERARIOS

Puestos a buscar antecedentes en la literatura clásica al don Juan, el Hipólito de Eurípides, en cuanto arquetipo, podría ser un antecedente, pero en Eurípides Hipólito no sucumbe a la pasión de Fedra. Posiblemente en Eurípides haya una inhibición propia de toda la literatura clásica griega que jamás presenta los aspectos descarnados de las relaciones sexuales humanas. No obstante, la obra de Eurípides acaba en tragedia. El mismo Eurípides en Las bacantes presenta a todas las mujeres de la ciudad, viejas, maduras y jóvenes, persiguiendo a Penteo, que muere despedazado por ellas. En Las bacantes tenemos ya una manifestación clara de una colectividad de mujeres que persigue a un hombre determinado.

En el relato bíblico de José y Putifar, una vez más, encontramos el mitologema de un arquetipo de hombre que es perseguido por un arquetipo de mujer, pero en este caso, como en el Hipólito de Eurípides, el personaje no cede a la seducción y José se convierte en un arquetipo de virtud, igual que Hipólito en Eurípides.

Todos estos relatos míticos lo único que tienen en común con el mito de don Juan es el que el arquetipo de hombre es perseguido por una mujer que trata de seducirle (Hipólito, José) o por una colectividad de mujeres, que de forma desenfrenada tratan de destruirle (bacantes). No obstante, el antecedente más claro de don Juan se halla en uno de nuestros romances tradicionales en que aparece un grupo de mujeres que están apasionadas por un galán determinado; ese galán del romance es ya un antecedente literario de lo que será don Juan. Nos estamos refiriendo al romance de «El galán y la calavera», del que existen numerosas versiones. Este es su inicio en la recogida en Curueña, en la Omaña (León), donde se ofrece el retrato del tipo: joven, galán, probablemente atractivo, emplea la iglesia como lugar de seducción –como hicieran muchos españoles del Medievo, del Renacimiento, del Barroco, etc.- y altivo:

Pa misa diba un galán
caminito de la iglesia,
no diba por ir a misa
ni pa estar atento a ella,
que diba por ver las damas,
las que van guapas y frescas.
En el medio del camino
encontró una calavera:
mirárala muy mirada
y un gran puntapié le diera;
arregañaba los dientes
como si ella se riera.

—Calavera, yo te brindo
esta noche a la mi fiesta.

—No hagas burla, el caballero,
mi palabra doy por prenda

HECHO HISTÓRICO

Con ser importante el concepto de tipo humano y de arquetipo para explicar el tipo de don Juan, aún lo es más el hecho histórico. El personaje real de don Juan es contemporáneo de Tirso de Molina (1579-1648), que lo hará protagonista de su obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra. Tal vez, un poco mayor que él. Nada tiene que ver con la familia Tenorio de Sevilla. El don Juan de Tirso de Molina vive en la corte madrileña y todas las

TIRSO DE MOLINA

TIRSO DE MOLINA

damas de la corte están prendadas de él. Pertenece a la familia Silva y lo llamaban Juan Tenorio. Es un tipo humano, como el anteriormente descrito. La identificación concreta de este personaje nos viene dada por su antepasado más remoto que vivió en tiempos de de Juan II de Castilla: un hermano de Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de las Concepcionistas, y también protagonista de una comedia de Tirso de Molina titulada Doña Beatriz de Silva.

Esa es la clave para interpretar al personaje real. Por lo tanto, a partir del hecho histórico, la ficción literaria desarrolla el tipo humano y crea un arquetipo donde lo principal es el símbolo y la polivalencia de significaciones propia de cualquier arquetipo mítico. En esta polivalencia pasan a ser fundamentales los problemas teológicos de la época, presentes en toda la obra de Tirso de Molina, es decir, el tema de la predestinación propio de las tesis del molinismo, el tema de la gracia y su justificación a raíz de haberse introducido en las universidades y en los seminarios las cátedras de san Agustín al lado de las tradicionales cátedras del tomismo.

galeria_035Así pues, Tirso de Molina hace protagonistas de dos de sus obras a dos miembros de la familia Silva: Beatriz, en Doña Beatriz de Silva (1635), y Juan, en El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630), donde nace el mito de don Juan Tenorio.

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