NI FUERON REYES, NI TRES, NI ASÍ SE LLAMABAN: LOS TRES REYES MAGOS MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR

DÍA DE LOS REYES MAGOS: SEIS DE ENERO

 El belén cristiano español se forma alrededor de tres grupos de personajes: el misterio (la Virgen, el Niño, san José, el buey y la mula), los pastores (el ángel, los pastores y sus ovejas) y los Reyes Magos (tres reyes, sus pajes y Herodes). A estos grupos se han ido añadiendo otros personajes que la tradición o la inventiva han ido creando hasta configurar un abigarrado conjunto de figuras.

El fundamento bíblico se halla en los evangelios (Mt, 1-2, y Lc, 2), pero su información es muy escasa, como ya hemos dicho en otro lugar al hablar del misterio. Hoy queremos trazar las líneas maestras para entender el grupo de los Reyes Magos. Y para ello partiremos de la información que proporciona san Mateo en su evangelio y la de los llamados apócrifos[1], que han venido a llenar los huecos y lagunas que en la vida de Jesús habían dejado las narraciones de las comunidades primitivas. Dos son los testimonios apócrifos principales: El Protoevangelio de Santiago (el más antiguo de los que se conservan íntegros y de gran influjo en las iglesias de Oriente y Occidente en las narraciones extracanónicas de la natividad de María y de Jesús) y el Evangelio del pseudo Tomás.

Este es el relato canónico del Evangelio de san Mateo:

Después de nacer Jesús en Belén de Judea en tiempo del rey Herodes, llegaron a Jerusalén desde el Oriente unos magos diciendo: «¿Dónde está el rey de los judíos que nació? Pues vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo» (Mt., 2, 1-2).

Enterado el rey Herodes y habiéndole confirmado sus sacerdotes que Jesús había nacido en Belén para que se cumpliera la profecía de Miqueas, 5, 1 (Pero tú Belén Efratah, aunque

HERODES EL GRANDE

HERODES EL GRANDE

pequeña para figurar entre los clanes de Judá, de ti me saldrá quien ha de ser dominador en Israel, cuyos orígenes vienen de antaño, desde los días antiguos), mandó llamarlos en secreto y les envió a Belén para que se informaran y a la vuelta le avisaran para que él también fuera a adorarlo.

Así continúa el relato bíblico:

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino; y de pronto la estrella que habían visto en Oriente iba delante de ellos hasta que, al llegar, se detuvo encima donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella sintieron una alegría enorme. Y al entrar en la casa vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron; y abriendo sus cofres le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y advertidos por Dios, en sueños, que  no volviesen a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino (Mt., 2, 9-12).

LA ADORACIÓN, DE CORREGIO

LA ADORACIÓN, DE CORREGIO

MAGOS / NO REYES

Comencemos por aclarar el significado de la palabra magos. Es palabra griega, procedente mediante préstamo del iranio, atestiguado ya en el antiguo persa. Aparece documentado por primera vez en Heródoto para referirse a una de las tribus de los medos, la que proveía de sacerdotes a los medos y después a los persas. Por tanto, significa sacerdote de la casta sagrada de los medos. A partir de este significado, se utilizó la palabra mago para referirse a cualquier sacerdote u hombre sabio de Persia.

También se utilizó la palabra mago en griego para referirse a las personas que practicaban toda clase de magia y brujería en el mal sentido de estas palabras.

¿Con qué significado se utiliza en el evangelio de san Mateo? Lo más probable es que se utilizara para referirse a los magos persas, muy superiores en sabiduría a los poetas de Grecia, y que fueron quienes habrían visitado a Jesús. Ya tenemos, pues, la primera aclaración: no fueron reyes y lo más probable es que fueran sacerdotes.

NÚMERO

La siguiente cuestión que se nos plantea es la del número. El relato bíblico dice de forma indeterminada «unos magos», sin precisar el número, que la tradición cristiana occidental ha establecido en tres tardíamente, sobre todo desde el papa León Magno (440-461). La explicación parece estar en los dones ofrecidos: al ser tres los dones ofrecidos según el relato bíblico (incienso, oro y mirra), se atribuye un don a cada rey, y, por tanto, tres serán los Magos. En el Evangelio armenio, explícitamente se dice que los Magos son tres y además reyes:

Y los reyes de los magos eran tres hermanos: Melkon, el primero, que reinaba sobre los persas; después Baltasar, que reinaba sobre los indios, y el tercero Gaspar, que tenía en posesión el país de los árabes.

Aparte de este número, también se encuentran otros, dependiendo de la fuente: en el arte cristiano primitivo encontramos dos, tres, cuatro y ocho; en la tradición oriental siríaca, doce, y en la armenia, quince. ¿Cuál fue el número real?

EL NOMBRE

El nombre de los Magos es otro enigma, ya que el relato bíblico no lo da. Desde el siglo VII, entre los latinos se ha generalizado el nombre que ya encontramos en el Evangelio armenio: Melchor, Gaspar y Baltasar. Sin embargo, la versión etíope, que también los cifra en tres, los da nombres diferentes: Tanisuram, Malik y Sissebâ.

LA PATRIA

Por último, centrémonos en la patria o procedencia de los Magos. Según el relato bíblico, procedían del Oriente, sin más especificación. A la hora de concretar más la procedencia, se puede afirmar que en la literatura cristiana antigua no hay unanimidad sobre el origen o patria de los Magos. Hay quienes dicen que vinieron de Arabia, otros de Persia, otros de

LA ADORACIÓN, DE MURILLO

LA ADORACIÓN, DE MURILLO

Siria, otros de Etiopía, etc. La liturgia cristiana del día de reyes, seis de enero, en el ofertorio, aplica a los magos las palabras del salmo 72, 10 y los hace reyes con su procedencia concreta, sin que esto pruebe nada:

Los reyes de Tarsis y de las Islas ofrecerán presentes; los reyes de Arabia y de Saba le traerán sus regalos: y todos los reyes de la tierra le adorarán.

En síntesis, no sabemos si los Magos fueron reyes o no, cuántos fueron, su patria. No obstante, como ha escrito Gaspar Morocho:

existieran o no, los magos han dado lugar a la inspiración de bellos relatos literarios y a geniales creaciones artísticas a lo largo de la historia cultural. Estas formas literarias y artísticas han servido a la manifestación del lógos que se expresa en enigmas y misterios.

Para más información, léase a GASPAR MOROCHO GAYO, «Mito griego y literatura cristiana: los Reyes Magos», en Estudios de Religión y Mito en Grecia y Roma (Coordin. J. M.ª Nieto Ibáñez), León, Universidad de León, 1995, pp. 103-122.

[1] Se llaman así al conjunto de textos relacionados con el cristianismo que no son reconocidos como auténticos por la Iglesia, o lo que es lo mismo, se les considera falsos. El Decreto gelasiano, de comienzos del siglo VI y atribuido al papa Dámaso, incluye 61, prohibiendo, a su vez,  la lectura privada de los mismos.

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