LA INMACULADA CONCEPCIÓN: (I) EL DOGMA

CREACIÓN DEL MUNDO, DEL HOMBRE Y DE LA MUJER

Según el relato bíblico (Génesis, 1-2), Dios creó el mundo en seis días. El séptimo descansó. Viendo que no había sobre la tierra quién la cultivara, creó al hombre y lo instaló en el

EL PARAÍSO, DE JAN BRUEGHEL EL JOVEN (H. 1618)

EL PARAÍSO, DE JAN BRUEGHEL EL JOVEN (H. 1618)

paraíso para que lo cuidara y lo guardara. Le impuso una prohibición: que no comiera del árbol que proporciona todo el saber, ya que si así lo hiciera moriría sin remedio. Le había creado inmortal y con plenitud de gracia y felicidad. Vio que el hombre estaba solo, y transformó una costilla de Adán en su mujer Eva para que le acompañara.

EL PRIMER PECADO DEL HOMBRE

La serpiente, encarnación del mal, incitó a la mujer a que convenciese a su marido para que comiesen del fruto del árbol prohibido aduciendo el siguiente razonamiento:

No moriréis por supuesto: es que Elohim sabe que el día en que comáis de aquel se abrirán vuestros ojos y os haréis como dioses, sabedores del bien y del mal (Génesis, 3, 4-5).

ADÁN Y EVA, DE RUBENS

ADÁN Y EVA, DE RUBENS

 Quebrantaron el mandato divino y perdieron su estado de gracia, felicidad e inmortalidad. Al hombre le dijo:

…maldito sea el suelo por tu causa; con fatiga te alimentarás de él todos los días de tu vida; espinos y abrojos te germinará y comerás hierba del campo; con el sudor de tu rostro comerás pan, hasta que tornes al suelo, pues que de él fuiste tomado, por cuanto polvo eres y has te tornar al polvo (Génesis, 3, 17-19)

El primer pecado del hombre se había consumado. Su estado original había cambiado. Se había convertido en ser terreno y mortal privado de la gracia.

 EL PECADO ORIGINAL

Por su pecado, Adán perdió la santidad y la gracia originales que había recibido de Dios para él y sus descendientes. Adán y Eva transmitieron a su descendencia una naturaleza humana privada de la santidad y la gracia. Según san Pablo, «Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores» (Romanos, 5, 19). Esa privación es llamada pecado original, según el Catecismo de la Iglesia Católica, que se convierte en un pecado contraído o heredado, como dice san Pablo.

Pero ¿cómo se transmite? El Concilio de Trento fijó la doctrina canónica: dicho pecado se transmite, juntamente con la naturaleza humana, por propagación, no por imitación y se halla como propio en cada individuo que nace.

EL BAUTISMO

Ahora nos preguntamos si la Iglesia tiene respuesta doctrinal para que el hombre se pueda limpiar del pecado original con el que nace y no vivir siempre en pecado. Evidentemente, la

BAUTISMO DE CRISTO, DE MURILLO

BAUTISMO DE CRISTO, DE MURILLO

respuesta es que sí. Lo hace mediante el sacramento del bautismo. Estos son los efectos del sacramento según la Iglesia católica recogidos en forma resumida en su Catecismo:

El fruto del bautismo, o gracia bautismal, es una realidad rica que comprende: el perdón del pecado original y de todos los pecados personales; el nacimiento a la vida nueva, por la cual el hombre es hecho hijo adoptivo del Padre, miembro de Cristo, templo del Espíritu Santo.

Por ello, será el primer sacramento que se administra a los miembros de la Iglesia.

MARÍA: INMACULADA O LO QUE ES LO MISMO, CONCEBIDA SIN PECADO ORIGINAL

María, la que habría de ser madre de Jesús, ha sido el único ser humano que fue concebido sin la mancha del pecado original, declarado como dogma de fe el 8 de diciembre de 1854. Aunque no existen en la Escritura pruebas directas, categóricas y concluyentes sobre esta verdad, se considera que el fundamento bíblico se halla en el Génesis, 3, 15, en las palabras que Dios dirige a la serpiente una vez que ha hecho a Adán y a Eva pecar y comer del árbol prohibido:

Enemistad pondré entre ti y la mujer y entre tu prole y su prole, la cual te atacará a la cabeza mientras tú tratarás de atacarle el calcañar.

Desde san Irineo (130-202), la tradición cristiana ha identificado a la mujer con María y la prole con su hijo Jesús, redentor del género humano. De ahí que en la iconografía de la Inmaculada nos encontremos con imágines en las que María está aplastando la cabeza de la serpiente, como en la Inmaculada de Pedro Pablo Rubens (1628-1629) o en la de Juan Bautista Tiépolo (1767-1769).

tiepolo

LA INMACULADA, DE TIEPOLO

La fiesta de la Inmaculada en un principio se conocía como la Concepción de Santa Ana, madre de la Virgen. Apareció en Oriente, pero no antes de finales del siglo VII o comienzos del VIII. Se originó en las comunidades monásticas y la fecha elegida fue el 9 de diciembre. Salió de los claustros, entró en las catedrales, se difundió a través de la predicación y los poetas y se convirtió en una fiesta fija del calendario eclesiástico, como lo registra el de Basilio II (976-1025).

En Occidente esta fiesta apareció en el siglo XI en algunos monasterios anglosajones, pero no el 9, sino el 8 de diciembre. El principal propagador fue Anselmo el Joven, quien en 1121 la estableció siendo abad de la abadía de Bury San Edmundo, adaptándola otros monasterios a imitación suya.

Durante los siglos XIII y XIV se suscitó una controversia entre los partidarios y los contrarios de tal festividad. Sería Juan Duns Scoto (m. 1308) quien fijara los fundamentos de la doctrina de la Inmaculada Concepción, y desde ese momento prevaleció esta doctrina, expandiéndose la fiesta a aquellos países que no la habían adoptado.

Pero la controversia no cesó a pesar de que el Concilio de Basilea de 1439 declaró que la doctrina de la Inmaculada Concepción era doctrina piadosa, conforme con el culto y la fe católicos y prohibió que se predicara o declarara algo en contra desde aquel momento.

Un paso más en el establecimiento de la festividad se debe al papa Sixto IV, ya que el 28 de enero de 1476 la adoptó para toda la Iglesia latina.

BEATRIZ DE SILVA

Un hecho relevante para el desarrollo del culto a la Inmaculada fue la fundación de la Orden de la Inmaculada Concepción (las concepcionistas) por Beatriz de Silva (¿1426-1492?), dama portuguesa de la corte de Isabel I de Castilla, elevada a los altares como santa en 1976 por el papa Pablo VI. De 30 de abril de 1489 es la bula fundacional, Inter universa, dada por el papa Inocencio VIII. Años más tarde, en 1511, el papa Julio II otorga a la Orden regla propia mediante la bula Ad statum prosperum.

 La controversia, que continuaba, quedó zanjada en la Iglesia católica con el papa Alejandro VIII quien estableció el 8 de diciembre de 1854 el dogma de la Inmaculada Concepción mediante la bula Ineffabilis Deus:

…declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, que debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue  preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano.

Dos hechos posteriores contribuyeron a afianzar el culto de la Inmaculada Concepción: la prescripción por el papa en 1863 de un nuevo oficio para toda la Iglesia católica y la abolición de los anteriores, y la elevación a fiesta de primera clase con vigilia en 1879 por el papa León XIII.

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