SAN MIGUEL: (II) la ermita de La Uña (León)

A pesar de que la veneración de san Miguel en Roma y otros lugares -especialmente en el valle dedl Nilo- era ya una realidad tangible en el siglo V, como hemos escrito con anterioridad, el culto en España no se puede

IGLESIA DEL MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE ESCALADA (LEÓN)

IGLESIA DEL MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE ESCALADA (LEÓN)

datar antes del siglo VII, de acuerdo con los estudios realizados en las inscripciones encontradas al efecto. Comienza a generalizarse en el reinado de Alfonso II (791-842) y, sobre todo, en el siglo X. La geografía española se llenará de iglesias, basílicas y ermitas erigidas baja la advocación de san Miguel. Recordemos el monasterio mozárabe leonés de San Miguel de Escalada (León) del siglo X 

Ejemplo de esta devoción es la ermita que se levantó en la Vega de Riosol (La Uña), de la que solamente quedan restos de sus cimientos. Hace unos años se realizaron excavaciones y se procedió a cercar el edificio, amén de colocar un  panel informativo con la siguiente información:

ERMITA DE SAN MIGUEL (LA UÑA). FOTO: LUIS FUENTE

ERMITA DE SAN MIGUEL (LA UÑA). FOTO: LUIS FUENTE

La ermita de san Miguel, emplazada en la amplia vega que se abre en la confluencia del río de Riosol con el río Esla, y adscrita al pueblo de La Uña, es un exponente de la devoción popular que, en siglos pasados, dio lugar a la proliferación de edificios religiosos desperdigados por montes, valles y collados.

Es una construcción sencilla, de una sola nave de planta rectangular con una puerta de acceso en el muro sur y cabecera cuadrada y plana al exterior, más estrecha que la nave. Exteriormente mide 12, 70 m de largo por 4,80 m de ancho.

Está construida en mampostería de piedra caliza y cantos rodados de pequeño y mediano tamaño cogidos con tierra, si bien en la zona de la cabecera se utilizó argamasa de cal y arena.

La cabecera, de reducidas dimensiones, es la parte más singular del edificio, presentando una estructura mural trasdosada al muro del testero que hace que el cierre oriental resulte sumamente macizo. No se conserva el pavimento original, que previsiblemente había de ser de lajas de cuarcita, en tanto que la cubierta era de tejas.

Las trazas de la ermita de san Miguel se acomodan al esquema general de planta de otras iglesias del nordeste de la provincia de León pertenecientes a un estilo románico que se viene denominando “rural”, fechadas entre el siglo XI y XIII.

La datación antes realizada no contraviene la información eclesiástica que aporta el Becerro de presentaciones, de mediados del siglo XIII, en el que el  único edifico religioso de la zona que se cita es la iglesia de san Cristóbal. La razón se halla en que el citado códice solo da noticia de las «parroquias propias», o lo que es lo mismo, las que tenían derecho de presentación de sus curas párrocos, no citando el resto de edificios eclesiásticos que pudiera haber en la población, como las ermitas.

La primera referencia escrita que conozco es de 1639. Se encuentra en la documentación de la visita del obispo Santos de Risoba a La Uña; se dice que tiene de alcance –diferencia entre ingresos y gastos- 959 maravedíes, que se cuente el ganado de su propiedad y que el ara se traslade a un lateral de la iglesia de La Uña y que se dote de una nueva a la ermita.

De nuevo en otra visita pastoral, la de 1786 llevada a cabo por el obispo Cudillero, aparece la siguiente información:

Hay en esta parroquia el santuario de san Miguel; tiene de renta al año 82 reales; de esto pone luz, paga un real y 2 maravedíes de subsidio, 10 reales de 2 misas cantadas con sus parvas y paga 8 reales al Sr. arcipreste cuando toma las cuentas; no tiene más gastos que componer una ermita que está fuera de la iglesia; nada gasta a la entrada del mayordomo; tiene de alcance a su favor 1 008 reales.

También sabemos que fue lugar de enterramiento en el siglo XIX, como relata Antonio del Blanco en su libro sobre La Uña. Desconocemos cuándo quedó fuera del culto, pero sí sabemos que en el siglo XX ya no estaba dedicada al culto.

Por último indicar que en 1960 una escultura de san Miguel se hallaba en la iglesia parroquial de La Uña –probablemente procediera de la ermita-, y que desapareció al levantarse la nueva iglesia.

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