NOS VAMOS DE VACACIONES

Solamente para quienes todavía tienen derecho a vacaciones y su salario se lo permite. Hay quien ya ha disfrutado –atención al verbo- sus vacaciones laborales del verano, quien en está en ello y quien espera esperanzado que lleguen. Pero, seguro, que pocos habrán pensado, aunque solo fuera un minuto, qué vida ha tenido la palabra vacación, que generalmente se utiliza en plural. Asépticamente el DRAE así la trata:

(Del lat. vacatĭo, -ōnis).
1. f. Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. U. m. en pl.
2. f. Tiempo que dura la cesación del trabajo. U. m. en pl.
3. f. p. us. Acción de vacar (‖ quedar un empleo o cargo sin persona que lo desempeñe).
4. f. p. us. Cargo o dignidad que está vacante.

DRAENada se adivina de su pasado, solo su presente académico repartido en cuatro subvidas. Su antecedente, vacar, que nos llegó por vía culta del latín VACARE ´estar ocioso`, se encuentra en la lengua española desde 1229. Mas de doscientos años tuvo que esperar el sustantivo vacación, que también nos llegó por la vía culta en 1495, para que Nebrija ya la recogiera en su Vocabulario en 1516.

Si comparamos tu foto del DRAE con la que te hicieron en 1739 en el Diccionario de Autoridades se observará que has cambiado en algo sustancial: tu remuneración entonces no existía:

Suspensión de los negocios o estudios por algún tiempo. Úsase comúnmente en plural y también se toma por el mismo tiempo en que se cesa del trabajo.

Vayamos a la sociología lingüística y realicemos una encuesta sobre las sugerencias –connotaciones- de la palabra vacaciones en el mundo laboral. Habrá muchos a los que les VACACIONES DESCONECTADASaportes sensaciones positivas, alegres y divertidas. Ya pocos se acordarán que eres palabra teñida de sangre, porque el conseguirlas remuneradas ha sido una lucha que ha costado más tiempo del que te hubiera gustado, sudor, lágrimas, sangre. Nadie se olvide con Thomas Hobbes que homo homini lupus est ´el hombre es un lobo para el hombre`, y más si es el dominador, el predominante, el explotador, el poderoso. Solo piensa en él, no en los demás. Los demás son su dominio del que debe sacar su fruto. Goza, disfruta, actuando como lobo. Mientras no se haga trueque de frases y actuaciones y domine homo homini frater est ´el hombre es un hermano para el hombre`no llegaremos a la edad de oro sociológica y seguiremos en la edad de hierro, como afirmaba don Quijote, el gran hermano y defensor del hombre.

Las vacaciones laborales remuneradas hoy son felizmente un derecho conseguido por la clase trabajadora. Pero ¡cuánto ha costado! Si partiésemos del axioma de que el hombre debe vivir para disfrutar de la vida, para ser feliz en ella y con ella, trabajar para vivir y no vivir para trabajar, cuántas cosas cambiarían! Por eso el racionalismo dieciochesco lucho porque el hombre fuera feliz, porque la jornada laboral no fuera de sol a sol, por la dignificación del trabajo manual, etc. Con la Revolución Industrial la lucha se recrudeció, pero no hubo premio. Mucho tuvo que pasar hasta que en 1936 el Gobierno francés reconoció el derecho de los trabajadores a vacaciones pagadas, derecho que no se universalizaría hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Ahora que ya hemos visto que la palabra no ha tenido vida fácil, disfrutemos de ella, hagámosla honor. Que aporte su grado de arena a la felicidad del hombre. Esta interrupción laboral debe ser real, liberadora del cansancio acumulado y recarga de las pilas vitales de nuevas ganas de ser feliz. Programemos unas vacaciones que no nos devuelvan cansados al trabajo, porque resultará más penoso. ¡Pobre de aquellos que en su afán vacacionil se sumergen en locuras kilométricas para ver mucho, para poder presumir mucho, pero no consiguen disfrutar de nada y lo que es peor, no han recargado sus pilas vitales de las ganas de ser feliz. Se han convertido en rehenes de las vacaciones programadas por el explotador, don dinero, que no les permite estar ociosos ni un momento. Se ha disfrazado de piel de cordero, pero sigue siendo lobo. Y lo malo es que no nos damos cuenta.

Vayamos de vacaciones. A la ciudad, a la montaña, a la playa, a… Dejemos el reloj en la caja fuerte. Cerremos con siete llaves el deseo de hacer kilómetro un día sí y otro también. Caminemos juntos –o solos- por el sendero que nos llevará a la contemplación de la creación del hombre en la ciudad para disfrutarla; caminemos por el sendero del monte PERUGINI. CHICA LEYENDOhacia la orilla del arroyo; caminemos por el sendero de la arena. Sentémosnos a escuchar el murmullo del agua, las conversaciones de las olas, el lamento de las rocas y las piedras al ser golpeadas o lamidas; abramos el oído a los trinos de las aves. Dejemos que pase el tiempo, en silencio. Hagamos tiempo para el libro, la música, el deporte… Volvamos, los amigos nos esperan, el disfrute social, familiar. Dejemos volar los sueños pegados a la almohada hasta que la sonrosada luz de la aurora nos vuelva a despertar.

Se me olvidaba: smarphones, tabletas y ordenadores portátiles desconecten sus terminales de su mundo de trabajo.

¡FELICES VACACIONES!

¡VOLVEREMOS!

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