AVENTURAS Y DESVENTURAS DE DOÑA Ñ. (III) DICCIONARIOS

Antonio de Nebrija publica en Sevilla la segunda edición corregida y aumentada de su Vocabulario de romance en latín. En el prólogo establece el abecedario que va a utilizar en la ordenación del léxico y en él aparece la letra ñ, aunque solamente tenga 7 entradas.

De 1611 es el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias. No la considera como letra independiente e incluye dentro de la n, y en su lugar correspondiente, las dos únicas entradas que registra con ñ-: ñafete, ñudo.

La RAE comienza a publicar su Diccionario de Autoridades en 1726. Entre los preliminares incluye un «Discurso proemial sobre las etimologías» en el que dice en el apartado 53 lo siguiente sobre el origen de la ñ:

La pronunciación particular de las dos nn por ñ nace de dos nn: como Annus Año, aunque también suele salir de otras letras: como de Aranea Araña, de Autumnus Otoño, de Hispania España, de Damnum Daño, de Vinea Viña: y como esta es pronunciación nacional propria, se ha acomodado, según que la Lengua se proporcionó a ella o según la dificultad que encontraban los Españoles en la pronunciación Latina.[12]

En 1734 aparece el tomo cuarto que contiene las letras G a N. No considera la ñ como letra independiente que forma parte del abecedario que ha de ordenar el léxico. De ella dice al hablar de la n:

Con una tilde o un cincunflexo encima, equivale a las dos nn latinas, que en lo antiguo se pronunciaban como tales: y que el uso suavizó con la pronunciación particular de la que llamamos ñ, que también se usa en otras voces que no tienen las dos.

Al final de la n se hallan las palabras que comienzan por ñ. Estas son: ñagaza, ñaque, ñiquiñaque, ñoclos, ñoño, ñora, ñublado ñublar.

Al Diccionario de autoridades le siguieron los diccionarios que se conocen generalmente como los de la Academia y que llevan como título Diccionario de la lengua castellana[13]. Habrá que esperar hasta 1817, en su quinta edición, para que la ñ aparezca como letra independiente, la decimosexta del alfabeto, encabezando esa sección del diccionario.

Y así llegamos a la 22.ª edición del Diccionario de la lengua española de 2001, última publicada. La letra Ñ encabeza su sección –que ya ha llegado a los 79 lemas- con el artículo dedicado a dicha letra, en el que se indica que es la 17.ª del abecedario, cuando en realidad debiera ser la 15.ª, ya que se han suprimido la ch y la ll como letras independientes del abecedario español:

Orden alfabético. Las entradas están dispuestas con el orden latino internacional. Por acuerdo del X Congreso de Academias de la Lengua Española (Madrid, 1994), las voces que contienen las combinaciones ch y ll se sitúan en sus lugares correspondientes dentro de la c y l respectivamente, con un encabezamiento (CH, LL) que recuerda su condición de letras del alfabeto español.[14]

(Continuará)

[12] Cito por la edición facsímil de la Editorial Gredos, Madrid, 1979, T. A-C, p. LIX.

[13] En la edición 15.ª, en 1925, dejó el apellido «castellana» y pasó a «española».

[14] Cito por la edición de Madrid, Espasa Calpe, 2001, pp. XXXIV-XXXV.

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