AVENTURAS Y DESVENTURAS DE DOÑA Ñ. (II) GRAMÁTICAS

El lebrijano Antonio de Nebrija (1441-1522) fue el primero que publicó una gramática para el estudio del castellano en 1492[7]. La dividió en cinco libros. El primero va dedicado a la ortografía. Su empeño fue dotar al castellano de un sistema gráfico unívoco: cada letra debe responder a un solo fonema. Parte del alfabeto latino, crea nuevas letras que son necesarias y suprime las que ya son ociosas, ya que el alfabeto latino se había quedado obsoleto para representar el nuevo sistema fonológico del español de los siglos XV y XVI. Este fue el abecedario castellano propuesto por él, integrado por 26 letras: a, b, c, ç, ch, d, e, f, g, h, i, j, l, ll, m, n, o, p, r, s, t, v, u, s, x[8]. Obsérvese que solo hay 25, y es que falta la ñ, que evidentemente hay que añadir en esta relación:

La n […] tiene dos oficios: uno propio, cuando la ponemos sencilla, cual suena en las primeras letras destas diciones: nave, nombre; otro ageno, cuando la ponemos doblada o con una tilde encima, como suena en las primeras letras destas diciones: ñudo, ñublado, o en las siguientes destas: año, señor; lo cual no podemos hazer más que lo que dezíamos de la l doblada, ni el título sobre la n puede hazer lo que nos otros queremos, salvo si lo ponemos por letra, y entonces hazemos le injuria en no la poner en orden con las otras letras del a b c.[9]

En 1558 se publica en Amberes una Gramática castellana a nombre del Licenciado Villalón. El libro cuarto lo dedica a la ortografía. Distingue 5 vocales: a, e, i o, u. Las consonantes serán 16: b, c, d, f, g, k, l, m, n, p, q, r, s, t, x, z. No recoge la ñ y su lugar lo ocupará el dígrafo nn:

La N en el Castellano es letra muy neçesaria y de que vsa mucho vnas vezes simple y otras doblada: y házese gran differencia en la sinificación, pronunçiandola doblada o simple, como en anno, annadir, annagaza, annal, aranna. Los cuales vocablos si les quitasen la vna n, no sinificarían cosa alguna en Castellano.[10]

Un año más tarde se publica en Lovaina la Gramática de la Lengua Vulgar de España,[11] anónima. El capítulo cuarto del libro primero lo dedica a la ortografía. Distingue las 5 vocales tradicionales y 22 consonantes. Este es el orden del alfabeto según la obra: a, e, i, o, u, r, s, x, ç, z, m, n, ñ, l, ll, p, b, v, f, c, ch, g, j, q, t, d, h. Aparte de este ordenamiento sui generis y la aceptación de dígrafos como letras, llama la atención el nombre que da a las consonantes nasales (m, n, ñ), «torinas», porque imitan el mugido del toro. Considera a la ñ con valor propio e independencia de la n:

La ñ que io nombro Eñe, i non Ene tilde, como otros suelen, i hágolo así por hazerla letra de por sí simple, i no compuesta. Su pronunciación es como la de gn, en las lenguas Italiana i Francesa.

La RAE, fundada en 1713,  publica su primera gramática en 1771. No le dedica espacio alguno a la ortografía, aunque ya había reconocido la ñ como letra independiente y, por tanto, integrante de su alfabeto, en 1754. La ortografía ya no formaba parte de las gramáticas.

(Continuará)

[7] Gramática de la lengua castellana (ed. de Antonio Quilis), Madrid, Editora Nacional, 1981.

[8] Ed. cit., p. 122.

[9] Ed. cit., p. 118.

[10] Cito por la edición de Constantino García, Madrid, CSIC, 1971, p. 77.

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