DEL RAMO DE NAVIDAD NATURAL AL ARTIFICIAL: SIERO / LA UÑA

 Eventos tradicionales, en sentido pidaliano, en los que intervenía un ramo natural de árbol fueron frecuentes no ha mucho tiempo en los pueblos de la Montaña de Riaño (León). La despoblación, el cambio de sistemas de producción, la invasión cultural urbana y otros factores han acabado en la actualidad con buena parte de ellos. Solo se conservan en las famosas «libretas» o en la memoria de los mayores.

El análisis versará sobre lo que ha ocurrido, en concreto, en la localidad de Siero de la Reina (León). Dejaremos de lado los ramos del Domingo de Ramos, cuyo significado religioso todos conocen y cuya pervivencia está asegurada por la Iglesia. Centrémonos en otros cuatro tipos diferentes.

Las enramadas de la vigilia de san Pedro. De madrugada, los mozos recorren el pueblo y colocan un ramo natural verde en cada una de las ventanas que dan acceso al dormitorio en el que descansa una moza. Si alguien se fija al día siguiente en los ramos colocados, rápidamente se dará cuenta de que detrás de alguno de ellos late el corazón herido de algún mozo. Lo delatan los adornos. Esta ronda se acompaña, después de cada colocación, con el canto de «Las mañanitas del rey David». Cuando había suerte, la moza correspondía levantándose a la ventana para dar las gracias y, en ocasiones, invitar con un tentempié a los mozos para seguir de ronda. Finalizada la ronda de las mozas, se colocaban dos grandes ramos, profusamente adornados, uno en la espadaña de la iglesia y otro en la fachada de la Casa del Pueblo. Era este un acto de ensalzamiento y  reconocimiento de la juventud del pueblo y de la autoridad civil y religiosa. Continuaba la fiesta.

Ramos agrícolas. Las dos actividades agrarias más importantes eran la recolección de la hierba durante los meses de junio-julio-agosto para mantener estabulado el ganado durante el largo invierno montañés y la llamada «de la paja»  en los meses de agosto-septiembre (centeno, centenico, trigo, cebada, avena). El final feliz de la primera de las actividades se señalaba a todos colocando un ramo verde en la «cabeza» del carro que transportaba la última hierba que se había de recoger. De ahí la frase «echar el ramo» o finalizar una tarea. La actividad agrícola finalizaba en la era. El día que se limpiaba esta, también se colocaba un ramo en lugar visible para indicar que había terminado la campaña.

Ramo de la construcción.  Cuando en la construcción de un edificio se colocaba el tejado, en el pical principal se clavaba un ramo y los dueños invitaban a los albañiles a una comida. Esta actividad se solía repetir al finalizar completamente el edificio.

Ramo de Navidad. Se puede decir que después de haber estado moribundo durante buena parte del siglo XX, en las dos últimas décadas de este siglo y en los que llevamos del nuevo ha renacido con fuerza y ya realiza la competencia en los domicilios y establecimientos leoneses al árbol de Navidad. Es el ramo una ceremonia religiosa que tiene lugar en la misa del gallo y en la del día de Navidad. En ella, una moza del pueblo o de la parroquia porta un ramo adornado, con velas y ofrendas, desde la entrada de la iglesia hasta los pies del altar mayor, donde quedará depositado. Un coro de mozas la acompaña cantando un poema en el que se cuenta el nacimiento de Jesús y la adoración de los pastores. El ramo, en un principio, era natural (pino, acebo), pero a la actualidad ha llegado convertido en algo artificial, de variadas formas, aunque la predominante es la triangular. Según Concha Casado, este habría sido el proceso de transformación de natural a artificial: 1.º El ramo era natural. 2.º Se fue adornando. 3.º El elemento ornamental se convierte en la esencia. 4.º El ramo vegetal desaparece y se convierte en artificial. 5.º Se transforma en un simple soporte de las ofrendas. 6.º Solo queda el nombre del ramo originario. Como muestra de lo dicho, insertamos a continuación el de La Uña que destaca por apartarse de los más comunes, ya que tiene forma rectangular y no lleva velas.

Atrás quedaron los estudios pioneros del género de la década de los ochenta  (Concha Casado (1980), Alonso Ponga (1981), Joaquín Díaz (1983), Javier Fuente (1986) y ya tenemos uno reciente de conjunto: Alejandro Valderas, El Ramo de Navidad, León, 2010.

Para el conocimiento en profundidad de todo lo relacionado con el ramo:

https://docs.google.com/file/d/0Bya9oL6q5ZD_d09yRWhacDNsNFk/edi

Para conocer textos diferentes de ramos:

http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/tierras-de-leon/html/68/7ramo.pdf

Para el ramo de La Uña:

RAMO DE NAVIDAD DE LA UÑA

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